Into the Shadow Realm — capítulo 24
Hermione lo siguió por el pasillo hasta llegar a la puerta de los aposentos de Severu, al entrar el hombre suspiró cerrando la puerta y asegurándola con un hechizo.
La joven se quedó callada, todo aquello la había dejado algo consternada y dándole vueltas a lo mismo continuamente, no quería que al día siguiente Severus tuviese que lidiar con sus amigos, sabía que aquella mañana sería considerablemente intensa.
Severus se sentó en la butaca de su escritorio girándola y mirando a la joven que parecía estar perdida en sus pensamientos.
-Hermione…- nada.
-Hermione!- la joven dio un salto.
-eh que?lo siento estaba…
-deja de darle vueltas… estás bien?- las manos le temblaban claramente- ven aquí…- le extendió una mano para hacerla acercarse- vamos…- la joven obedeció y se acercó a donde estaba sentado, dejando que la tomase de la cintura y la sentara en sus piernas- que demonios te pasa…- Hermione devio la mirada.
-mañana… yo… no quiero que te creen problemas por mi culpa…- hizo que girase el rostro con su mano, obligándola a mirarle.
-ssh… escúchame bien, no quiero ni siquiera sentir que vuelves a darle vueltas a eso, si Potter y Weasley no son capaces de respetarte el problema van a tenerlo ellos no yo Hermione… de acuerdo?- Hermione asintió mirando atentamente el recorrido de los ojos negros desde sus ojos color miel a sus labios.
La atrajo hacia él para atraparlos al instante y girarla hasta tenerla de horcajadas sobre él.
-Severus…- la llamada de atención por su nombre le hizo dejar sus labios y mirarla.
-que ocurre, si no quieres…
-te quiero- al pocionista se le cortó el aliento.
-qu… que?- los ojos oscuros se abrieron de par en par mirando a la joven y sin decir absolutamente nada se levantó con ella en brazos dirigiéndose a la cama y dejándola sobre ella y subiéndose él al mismo tiempo para atrapar sus labios de nuevo. Parecía estar realmente sorprendido por las palabras de la joven. Pero Hermione no parecía estar por la labor de dejarse hacer, tomó su varita y en un impulso dejó al hombre debajo de ella, cosa que sabía no le haría ninguna gracia, o quizá si…
-que… que haces…-Hermione solo le sonrió antes de dejar un beso en los finos labios y bajar dejando otro en el pecho aun cubierto con la tela negra. Llevó sus manos a los interminables botones desabrochándolos con más facilidad que la primera vez que lo hizo, quedando entre las piernas del hombre y bajando aun más hasta la hebilla del cinturón de cuero negro, estaba claro que esa posición no era del agrado del ego de Severus, pero al parecer las atenciones de la joven hacían que no se manifestara.
Desabrochó el pantalón llevándose un suspiro por parte del oscuro hechicero acariciando el erecto miembro por encima de la fina tela de sus bóxers negros. Ginny hablaba de ello todo el rato, suspiró, no podía ser tan difícil…
Liberó en miembro del hombre tomandolo con la mano y subiendo a besarlo de nuevo mientras comenzaba a mover su mano lentamente, ahogando los suspiros de Severus en sus labios. Volvió a bajar ante la atenta mirada del hechicero. Dejando un suave beso en la fina línea de bello negro para después lamer suavemente la base de su miembro subiendo lentamente hasta introducir la cabeza en su boca, lamiendo con curiosidad. Al ver como Severus dejaba caer la cabeza hacia atrás hundiéndola en la almohada supo que tendría vía libre.
Continuó lentamente con movimientos tranquilos de arriba abajo ayudándose con las manos, hasta que Severus bajo una de sus manos para acariciar el cabello castaño, haciendo que le mirase a los ojos. La joven comprendió lo que quería y subió quedando a horcalajas de nuevo, esa vez sobre el vientre del hombre quien llevó sus manos por sus piernas hasta la túnica de la joven, subiéndola y sacándosela por completo hasta dejarla en ropa interior, hizo que se agachase atrapando sus labios y haciéndola rodar debajo de su cuerpo. Ahora le tocaba a él. Atacó al cuello de la joven sin miramientos, había algo de aquella región de su piel que lo volvía loco. Introdujo sus manos dejabo de la joven hasta su espalda soltando con algo de dificultad el brasier negro a juego con la túnica y tirándolo lejos para después fijar la vista en los llenos y pálidos pechos atacando directamente a uno de los rosados pezones.
Minutos después ya se encontraba en su vientre y para entonces su paciencia estaba comenzando a desaparecer, si es que Severus Snape tenía paciencia. Bajó la única prenda restante en el cuerpo de Hermione quitándola con necesidad antes de abrirle las piernas acariciando la parte interior de las mismas y dar una leve lamida a los rosados pliegues completamente empapados.
-eres…. Absolutamente… deliciosa…- Hermione se mordió el labio inferior viendo solamente el cabello negro entre sus pierna sintiendo la prominente nariz del hombre rozar su clítoris al mismo tiempo que introducía su lengua en ella lamiendo después toda la extensión de sus pliegues.
Hermione se agarró a las sábanas dejando salir suaves gemidos ante la insoportable sensación de placer, en una última succión a su clítoris, intentó cerrar las piernas ante el inminente orgasmo pero las manos del hombre las mantuvieron abiertas de reflejo. No estaría mal morir ahogado de esa forma, pero tenía mejores planes. Lamió los dulces restos de su climax y subió quedando entre sus piernas y penetrándola sin previo aviso, ahogando un grito de placer en los labios de la joven quien rodeó su cintura con las piernas antes de que comenzase a embestir más rápido, gruñendo por la apretada sensación de placer que el cuerpo de ella le brindaba….
-Hermione….- la joven pensó que se había trasladado al mismísimo paraíso al escuchar su nombre en su oído recitado por la oscura y grave voz. Aumentó el ritmo de las embestidas hasta sentir que no podría más. En una última embestida, la llenó por completo, ambos gimieron con fuerza sintiendo una corriente eléctrica de placer recorrer sus cuerpos, Severus se sujetó sobre sus brazos, sentía que le temblaban por las sensaciones hasta dejarse caer encima de ella, procurando no aplastarla y enterrando su rostro en su cuello.
-yo… y…o también…
-qué?
-yo… también te quiero…- lo dijó rápidamente, le costaba que aquello saliese de sus labios pero no tenía nada más que decirle que lo que era verdad.
-Severus…- la joven le sonrió ante aquello, sabía que era difícil hacerlo con palabras para él, y o había hecho de múltiples formas. Snape se acomodó en la cama a su lado atrayéndola encima de él. Disfrutando del suave aroma del cabello castaño en su pecho. Enredando sus dedos en él mientras sentía como sus ojos se cerraban.
Unos fuertes golpes crearon un enorme estruendo en el pasillo principal de las mazmorras despertando a Severus de forma súbita a la mañana siguiente, un craso error por parte de los dos jóvenes que comenzaron a aporrear su puerta. Hermione despertó agarrándose a él con miedo. Ambos sabían lo que iba a pasar a continuación, besó a la joven en la frente diciéndole que se quedase detrás de él con la mirada. Los vistió a ambos con magia y caminó hacia la puerta con la varita por delante. Solo esperaba que a Filch no le importara demasiado cavar un par de nichos en las afueras esa tarde, por que aquello no le daba buena espina.