Into the Shadow Realm — capítulo 23
Hizo que los cajones de su armario se abriesen a toda velocidad y algunos frascos y gasas volasen hasta la cama, Severus estaba completamente rojo, cerro la boca y apretó los dientes sin emitir ningún sonido cuando Hermione vertió la poción desinfectante en la herida. Tomo una gasa empapada en poción cicatrizante y al colocarla si que dio un gruñido y se dejo caer hacia atrás en la cama,. Hermione comenzó amover la mano con la gasa por todo a parte superior de su muslo y la ingle, todo quedaría desinfectado, una de las cejas de Severus se elevó ignorando el dolor por completo al sentir eso. Levantó la cabeza ligeramente para ver lo que la joven estaba haciendo pero la bajó al instante, y no iba a hacerse responsable de las reacciones que su cuerpo pudiera tener…
-ya está.- Severus bufó, sentándose de nuevo y mirándola directamente. Hermione rio, estaba completamente rojo.
-que tensión profesor… qué demonios pensaba? Mmmh?- Severus desvió la mirada y después la volvió a fijar en los labios de la joven, se subió los pantalones a medida que ella se subía a la cama y lo abrazaba por los hombros detrás de él.
-Hermione…- sintió como apretaba sus hombros son suavidad haciéndolo liberar toda la tensión y apartaba el cabello negro para dejar un suave beso en su cuello.
-Hermione…-repitió algo más tenso, los labios de la joven continuaron paseándose por su cuello.- has… cerrado la puert…- la puerta se abrió tras un par de rápidos golpes.
-Hermione querida creo que debería pedirte perdón por cómo te eh…- la voz de Macgonagall se silenció al instante.- qué demonios! - Hermione soltó a Severus aun sin separarse de él, el hombre rodó los ojos dando gracias a haberse subido los pantalones.
-Profesora…- Hermione intentó explicarse y pensar algo rápido
-no! Esto ya es el colmó! Sabía que aquí estaba pasando algo! Se puede saber que haces tú aquí Severus?- señaló con un dedo al hombre de la forma más irritante que pudo.
-podría preguntarte lo mismo a ti…- Minerva comenzó a ponerse roja de rabia.
-Severus…- el susurro de Hermione parecía pedirle a él que pensara en algo pero en parte el ego del hombre y la rabía que sentía por ver a Hermione tan asustada de esa mujer no le dejaban pensar.
-Severus? Hermione desde cuando te tuteas con…
-tú me tuteas Minerva, te deje o no, y teniendo en cuenta que te lo permito a pesar de no querer tocarte ni con un palo… creo que Hermione tiene un total derecho de hacerlo… o quizá considerablemente más…- Aquella comparación aclaró los peores temores de la anciana mujer. Se llevó un par de dedos a la sien intentando comprender al mismo tiempo que entendía en mal disimulado insulto de Snape.
-Hermione… querida… te ruego que me digas que este hombre no me está insinuando lo que estoy pensando…- Hermione miró a Severus claramente pidiendo ayuda, sentía una enorme tensión y si intentaba decir una sola palabra posiblemente estallaría en lágrimas.
-yo…- Severus fijó la vista en los llorosos ojos castaños y no lo aguantó más. Se levantó irguiéndose todo lo alto que era y se acercó un par de pasos a Mcgonagall.
-sal de aquí… a-ho-ra…- Minerva elevó una ceja, y la de Severus lo hizo aun más tras ver aquello. La mujer sacó su varita y en aquel momento Hermione se levantó de la cama alterada.
-no!- comenzó a llorar, no podía más- no le toques!
-quiero que te alejes de ella Severus es solo una niña!
-no soy ninguna niña!- Minerva se acercó a ella hecha una furia.
-oh estoy segura de que él ya se ha ocupado de eso! Ahora entiendo lo del baño de los prefectos, como has podido deshonrar a tu casa de esa manera…- en un movimiento súbito Severus sacó su varita y se colocó entre Minerva y Hermione apuntando a la anciana. Minerva dio un paso atrás y se acercó a la puerta.
-Potter y Weasley van a saber de esto, les escribiré ahora mismo Hermione… no comprendo que te ha hecho cambiar de esta forma querida pero…
-fuera!- el grito de Severus podría haberse escuchado desde el bosque. Minerva cerró dando un portazo dispuesta a subir a su despacho y escribir aquella carta.
Hermione se quedó paralizada mirando a la puerta. Severus se acercó a ella.
-Hermione… siento todo esto es todo por mi…
-Cállate!- le gritó con todas sus fuerzas.- Cállate! No necesito escuchar tus estupideces! No necesito eso!- las lágrimas continuaban cayendo por su rostro.
-Hermione…
-por favor… bésame…
-pero…
-bésame maldito bastardo!- el hombre la juntó a él con fuerza atrapando sus labios solo por no verla llorar, ella no necesitaba palabras vacía, solo necesitaba cariño, y Severus no se creía alguien capaz de darle eso… pero al escuchar su llanto parar comenzó a dudar de ello.
-quiero que descanses…
-Harry y Ron van a matarte…- sonaba preocupada. Dejó otro beso en los finos labios mientras los pulgares del hombre arrastraban las lágrimas de su rostro.
-eso voy a tener que verlo… no pienso aguantar una palabra más de ese estilo hacia ti Hermione, solo te pido que no esperes que me controle si se sobrepasan…contigo.- Hermione asintió dolida.- Ven conmigo.
-qué?
-no vas a dormir sola, y no voy a dejar que te separes del murciélago herido mientras esa arpía siga rondándote…
-Severus…- lo dijo en tono poco aprobativo.
-es lo que es, esa mujer, no entiendo cómo se aguantan es el antónimo de Albus…
-pero a dónde?- Severus rodó los ojos y le tendió la mano.
-yo también tengo una cama… por si te interesa…- Hermione lo empujó jugando mientras se enjugaba los ojos.
-claro que me interesa murciélago…