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Into the Shadow Realm — capítulo 27

Lo sé…. Lo sé… os he echado de menos y me alegro de haber vuelto a pesar de que el viaje fue fantástico. Desgraciadamente pobre de mí que no me encontré con Severus ni en su defecto con Mr. Rickman para atarlo, empaquetarlo decentemente y traérmelo a casa. Aun así. Esto continúa y ya queda poco, así que espero que disfrutéis de este capítulo. Seguiré muuuy pronto.

Besos!!xx

    SheySnape.

Severus se quedó donde estaba, no podría esperar un dia, ni dos, ni siquiera una hora se volvería completamente loco. Podría ser algo grave o simplemente que estuviera débil… o otras cosas que le hacían temblar.

-y bien Snape no piensas salir de aquí? Gracias por traerla- a Severus se le cortó el aliento.

-eh… si,  claro…- salió de allí seguido por Albus quien lo miraba de una forma algo extaña.

-hay algo que te intriga Severus?- El hombre negó falsamente y sin ganas. Se sento en uno de los bancos que había fuera de la enfermería.

-es… solo que…

-no vas a perderla, no le des vueltas seguro que no es algo tan malo, podría incluso ser bueno!- los ojos de Snape se abrieron por completo mirando al aciano marcharse tranquilamente. Decidió que necesitaba entrar y al hacerlo solo vio a Hermione al parecer descansando en una de las camas de la enfermería. El resto estaba vacío. Escuchó los pasos de Ponfrey en cuanto se acercó a la cama y se metió detrás de una de las cortinas de las camas.

-vamos jovencita incorpórate un poco, solo debes tomar esto y te hare un par de pruebas más. No estás enferma- escuchó- pero si cansada… y hay algo que aun no he mirado.

Le tendió un frasco con una sustancia azul muy intensa, Hermione se la tomo sin poder moverse demasiado. De pronto se llevó las manos a la boca y corrió con las pocas fuerzas que le quedaban hacia uno de los baños de la enfermería para arrodillarse y vomitar de forma dolorosa.

Ponfrey se acercó a ayudarle.

-no. Definitivamente no etas enferma joven…- Hermione se sentó con dificultad en otra de las camas, desde la cual Severus podía verla ligeramente.- dime… y se que esto sonará entrometido pero es importante…

-entonces… no es entrometido…- la enfermera sonrió.

-dime Hermione estás con algún hombre?- la sangre se le comenzó a helar a la joven.

-s..si…- Poppy sonrió.

-y has tenido relaciones sexuales con él?- Hermione asintió sin decir ni una palabra y cada vez más pálida.

-bueno… entonces espero que sea un buen hombre y me alegro por los dos. Estas embarazada.

Una de las manos de Hermione bajó inconscientemente hasta su vientre de forma muy muy lenta. Severus se quedó estático detrás de aquella cortina. La palabra embarazada se repetía una y otra vez en su mente con la voz de Ponfrey. Padre. Él.

-podría hacerte una última pregunta pequeña? Espero no sea demasiado pero te conozco bien y me haría ilusión saberlo.

-pregunte…- susurró Hermione aun en blanco.

-quien es el padre?- Hermione la miró de forma my lenta. Y si Severus no quería saber nada de eso? A él no parecían gustarle los niños. Y si lo perdía por algo así o incluso Ponfrey lo atacaba como los demás por ello? Sintió un nudo en el pecho.

-no…. No lo conoce…- Severus apretó las manos al escuchar eso. Estaba claro que ella no querría un hijo de él, estar atada a alguien como él de aquella forma, sintió un vacío terrible, una sensación de enfado que no quería sentir y un dolor que él jamás expresaría. Se desapareció fuera de la enfermería y después en la mansión Malfoy, al menos el idiota de Lucius lo entretendría de cortarse las venas.

Hermione se quedó descansando un rato más antes de salir de allí, caminando lentamente para no marearse ya que aun estaba débil, pero al no ver a Severus fuera algo le dio mala espina. Bajó a las mazmorras y esperó en los aposentos del hechicero en la cama a que volviese.

En las mansión Malfoy, Severus subió las escaleras hacia el salón principal lo más rápido que pudo y se apoyó en una de las paredes respirando algo agitado una voz conocida lo sacó de sus pensamientos.

-oh… déjame adivinar…  has echado algo a perder?- Severus se dio la vuelta lentamente no iba a soportar las burlas de Lucius, esa noche le rompería hasta los dientes si se pasaba. Al ver los ojos negros enrojecidos y algo vidriosos Lucius dejó de reírse. - Que demonios te pasa Severus?- el hombre lo miró sin saber que decir.

-no… ella…

-no te entiendo…- Severus bufó respirando entrecortado, sabía lo que la humedad en sus ojos significaba y eso no se lo permitiría a si mismo.

-está… embarazada…

-pero eso es genial! Se supone que la… amas!

-ella no lo quiere

-el que?

-el bebe, se que ella no quiere un hijo de alguien como yo- incluso a Lucius le movieron algo en su interior.

-estás loco? Porque demonios dices eso?- se acercó al hechicero quien había apoyado la espalda contra la pared, parecía agotado.

-Ponfrey le pregunto quién era el padre…

-esa vieja entrometida…. Y bien?- Snape apartó al mirada y camino un par de pasos hasta un mullido sofá dejándose caer.

-no quiso decírselo- Lucius sonrió.

-oh vamos pedazo de idiota, y te crees que por eso ella no está feliz por ello? Ponte en su lugar. Acabas de conocer a un cascarrabias, sarcástico, amargado, peligroso, oscuro y lisiado… por no hablar de la nariz… del que te has enamorado, te lo has pasado bien con él, porque si no, no habría bebe…- se explico a si mismo gesticulando, Severus rodó los ojos-… te dan la noticia de tu embarazo y que piensas? Que ese hombre no va a querer eso contigo! Oh Severus! Ni siquiera yo te veo queriendo un bebe, odias a los críos… ella solo tenía miedo!

-es mi hijo! Claro que lo quiero imbécil! Tanto como la quiero a ella!- respondió alterado.

-y súmale el hecho de que puede que te este protegiendo, imagínate la que te montarán todos esos descerebrados cuando se enteren…- Severus negó con la cabeza.- será divertido verlo…- terminó el rubio riendo.

-no. Lo vi en sus ojos, me tiene miedo aun, no esperaba que quisiera algo asi de mi… piensa que soy un maldito monstro y no me extraña…- se preparó para desaparecerse no sin antes escuchar la vos de Lucius.

-Severus…- el hombre se dio la vuelta- está vez no puedes joderlo todo.

El hombre se apareció con rabia en sus aposentos. Vio a Hermione en la cama leyendo. Ella dejó el libro y se levantó lentamente sonriéndole pero el hombre bajó la mirada al suelo y camino sin ni siquiera acercarse a ella.

-Severus?- nada. Se acercó con algo más de tiento a él pero algo le dijo que no debía hacer- ocurre algo?

-estoy cansado.

Lo dijo tan secamente como lo dejó salir.

-Severus…

-oh ya basta! Simplemente estoy cansado! Ya te lo he dicho!- jamás, jamás ni siquiera a Neville… le había gritado con tanta rabia.

Hermione retrocedió varios pasos ante aquello antes de que el hombre se levantase, estaba hecho una furia, aun esperaba que al menos se lo dijera a él, ya que ella no sabía que él lo había escuchado.

-Sev..e…

-no tienes nada que… decirme?- Hermione comenzó a darse cuenta poco a poco de lo que pasaba.

-yo…

-no verdad? no te preocupes por ello… no esperaba lo contrario…

-Severus… iba a decírtelo ahora…. Estaba…

-no… me mientas

-tenía miedo…

-de que? De que un maldito monstruo como yo te dejara sola por enterarse de que estás embarazada de mi? Porque u bastardo, un mortífago asqueroso no iba a ser capaz de alegrarse por saber que vas a tener un hijo con él?- Hermione estallo en llanto gritándole, aquello no era cierto en absoluto.

-tenía miedo de no ser suficiente para ti! De que no supiera cuidar de algo tan preciado como lo es para mi tener un hijo con el maldito hombre al que amo idiota! Eres… un…- se quedó callada- no hay nada que pueda hacerme más feliz que esto…

-no se lo dijiste a Ponfrey por vergüenza…- Susurró.

-no se lo dije por que iría a por ti y tendría que volver a escuchar como más gente acusa a la persona que más bien me ha hecho en mi vida de hacerme daño!- se desapareció entre lágrimas sin mirar ni una vez más a Snape. Algo estallo dentro del hombre y de pronto se dio cuenta de lo mucho que había metido la pata.

-Her… Hermione! Maldita sea…. Hermione!- corrió por todo el castillo sin importarle en absoluto lo que algunos docentes que paseaban por allí pensaran, se apareció en la hilandera, en el Diagón, en su antigua casa, la de sus padres hasta que simplemente recordó un lugar en el que sabía que estaba. Verdaderamente era un idiota.