Into the Shadow Realm — capítulo 28
Procuró respirar algo más tranquilo, calmarse para no alterarla si la encontraba en aquel momento ya que no podía controlar su fuerte respiración ni el enorme nudo que comenzaba a formársele en la garganta.
Se apareció en el callejón Knockturn, consiguiendo que su preocupación aumentase aun más cuando se dio cuenta de la enorme tormenta que estaba comenzando fuera.
Corrió todo lo que sus piernas se lo permitieron hasta llegar a las calles del fondo del callejón, recordó el antro en el que habían estado tomando algo la primera vez que la llevó allí. Al ver la puerta abierta a pesar de que ni un alma estaba en esos momentos en aquellos callejones corrió a toda velocidad bajando las escaleras. Miró cada una de las mesas llenos de gente oscura sin nada mejor que hacer que estar ahí, en los baños… pero no la veía por ninguna parte.
-Señor Snape, busca algo?- el camarero y algunos hombres que estaban en la barra lo estaban mirando sorprendidos. Tenía el cabello negro completamente mojado y dejaba caer agua por las puntas, al igual que el resto de su ropa estaba nervioso y con la mirada perdida al no ver lo que buscaba.
-Snape?- dijo otro de los hombres procurando hacerle reaccionar.
-ella… e…. la, la mujer… con la que vine el otro día- todos se quedaron con la boca abierta al presenciar que la grave voz se rompía al final de cada palabra.
-oh aquella hermosa joven? Tranquilízate hombre que le pasa?
-la… ha visto alguien aquí? Ha… estado aquí?- todos negaron.
-nada, lo siento… pero no debería estar fuera, con este frío y esta lluvia no es la mejor idea…- Severus no contestó y simplemente salió corriendo de allí, recorrió aquella calle de nuevo, quedándose quieto al final de la misma. Volvió a darse la vuelta y se metió por uno de los callejones con varias bifurcaciones.
-Hermione! Her….Hermione!- nada. Continuó recorriendo el callejón hasta que de pronto al pasar a toda velocidad por una calle le pareció ver un bulto en el suelo sentado a su derecha. Retrocedió e inmediatamente reconoció la capa negra completamente mojada que cubría a la joven. Conocía de sobra el cabello castaño oscuro que le cubría la cara, parecía estar abrazada a sus propias rodillas.
Se acercó a ella a toda velocidad, pero cuando la joven subió la mirada color miel retrocedió considerablemente aun en el suelo.
-Hermione!- Ella dio otro paso atrás tropezando con un escalón para después ser agarrada por Snape y elevada hasta quedar de pie aun agarrada por el oscuro hechicero. El hombre sintió las pequeñas manos apartarlo de ella una vez de pie.
-no me toques…. Severus por favor… no me… toques.- el hombre la soltó dejando que se alejara un par de pasos, mirando al suelo y muerta de frío. Snape estaba seguro de que jamás había tenido tal nudo en el pecho, las lágrimas volvieron a los oscuros ojos, enrojeciéndolos aun más y haciendo que prácticamente le fuese imposible hablar. Ya no tenía paredes, muros o barreras todo se le había caído encima.
-Herm… mione… yo…- la joven negó con la cabeza alzando la mirada solo un segundo, una mirada dolida y asustada, de él.
-cómo… cómo pudiste pensar que… cómo pudiste!- le grito con fuerza, empujándolo por el pecho hacia atrás, ambos aun bajo la lluvia en aquellas lúgubres calles.
-Hermione lo siento! Por favor!- de pronto al mirarlo más de cerca la joven se dio cuenta sorprendiéndose por completo de que tenía a Severus Snape llorando delante suyo. Llorando con todas las letras de la palabra. Unas lágrimas que la lluvia no podía ocultar.
-Cómo pudiste pensar que realmente no te amaba! Después de todo!- continuó gritándole ella.-que algo como lo que llevo dentro iba a ser menos para mí por ser tuyo!- había estallado en llanto también hacía rato.
-tú pensaste que no lo querría!- le gritó él, dejando que se le rompiese la voz. Ya no podría evitarlo.
-es diferente! Pensé que tendrías miedo!
-y lo tengo maldita sea!- movió los brazos impotente en un llanto ronco. - lo… lo tengo pero te quiero!
Hermione se quedó un rato mirándolo llorar, los ojos enrojecidos ya no tenían ni valor, ni honor suficiente como para mirarla. Ver eso la mató por dentro.
-no llores! Severus…- levantó la mirada negra solo un segundo. Los finos labios casi ni se movieron para suplicar con una última palabra.
-perdóname…- le susurró la voz destrozada del mago.
Pasaron algunos minutos hasta que Hermione pudo pensar con algo de claridad pero no le respondió. Llevó una de sus manos a su vientre aun plano, Severus siguió la mano con la mirada hasta que la otra mano de la joven tomó la de él y la llevó hasta donde había estado la suya propia. Severus no se acercó a ella, pero dejo que ella guiase sus dedos hasta posarlos sobre aquel vientre entonces mojado. Aun estaba enfadada con él, y Snape lo sabía. Pero al menos aquel gesto ablandaba un poco la situación.
-no quiero ir al… castillo hoy- él comprendió y se acercó a Hermione.
-no hay mucho donde elegir… mi…- respiró hondo procurando recuperar a fuerza de su voz por completo.-casa… la de tus padres o… aquí, en algún hostal…
-hoy aquí… mañana tu casa…- Severus asintió aun sin acercarse demasiado.
-no puedes estar mojada, vas a enfriarte…
-tú también.
-estás embarazada…
-eso ya lo sé- la cubrió ligeramente con la capa consiguiendo que se acercara un poco, no demasiado y caminó guiándola hacía el antro al que fueron, el cual arriba tenía un pequeño hostal. Severus procuró controlar el temblor de sus pálidas manos.
Un hijo suyo…