Into the Shadow Realm — capítulo 5
Se dejó caer al suelo lentamente mientras las lágrimas continuaban cayendo por su rostro, sabía perfectamente que no podía dejar que la afectara de aquella forma, pero su mente estaba débil, y le costaba pasar por alto aquel tipo de críticas sin sentir absolutamente nada.
Se desnudó sin ni siquiera molestarse en ponerse el pijama y se metió a la cama cerrando la puerta con magia e intentó dormir, cercando su libro de pociones avanzadas para repasar la lección del siguiente día, no sabía cuál era en realidad, pero lo leería el libro hasta quedarse dormida.
A la mañana siguiente se levantó más pronto de lo normal, al ver que eran las seis y media de la mañana y sabiendo que no iba a poder volverse a dormir, decidió darse una buena ducha antes de subir a desayunar a las ocho. Había conseguido tranquilizarse bastante después de lo de la noche anterior, pero las manos le temblaban a la hora de pensar en la primera clase de aquella noche. Se metió bajo el agua caliente procurando pensar lo menos posible, debía admitir que aquel lugar era su hogar, se sentía tan bien cuando dejaba a un lado las preocupaciones… o cuando no me las echan encima… pensó.
Se relajó un rato más bajo el agua y salió sentándose en el borde de la bañera mientras cepillaba el cabello castaño con tranquilidad. Miró el reloj y comenzó a vestirse, subiría pronto para que Mcgonagall no volviese a bajar para buscarla.
Salió por la puerta tras mirarse una última vez al espejo, lo hacía más de lo habitual aquellos días. Subió las escaleras que la llevarían hasta el piso principal donde las puertas del gran comedor se abrieron para ella. Debería comenzar a acostumbrarse a utilizar la puerta trasera, era más rápido y no tendría que escuchar a Sprout diciéndole que debía comer más.
Caminó hacia la mesa de profesores y se sentó al lado del anciano que acababa de llegar.
-Buenos días querida…
-buenos día profesor Dumbledore…- el anciano le sonrió y ambos comenzaron a desayunar mientras Minerva también tomaba asiento saludando al resto de los profesores y se unía a la conversación. Hermione intentó no desviar la vista al asiento vacío que había a su lado. Algo le decía que esa mañana continuaría vacío.
Cuando terminó de desayunar se levantó de la mesa despidiéndose hasta que una mano la tomó de la muñeca dándole un increíble susto.
-valla Hermione si que estás alterada!- Minerva le sonrió.
-lo siento… le escucho…
-me gustaría que me ayudases a preparar los horarios de transformaciones antes de la hora de comer, te espero en la torre dentro de media hora de acuerdo?
-claro… profesora Mcgonagall.
Anduvo hasta sus aposentos para ponerse la cama y volvió a salir por la puerta hacia la torre sin aparecerse, así daría un paseo y podría despajarse. A veces se olvidaba de lo bonito que era aquel castillo.
Al llegar a la puerta tocó y esta se abrió inmediatamente, vio a Minerva sentada en su escritorio, la mujer le hizo un gesto para que se sentara frente a ella.
-Bien, no es demasiado trabajo, simplemente quiero ordenar los horarios por cursos, pero la verdad es que no habiendo la misma cantidad de alumnos que otros cursos y al ser más pequeña… quizá dividirlos por habilidades…
-eso no sería justo… los menos habilidosos pueden aprender de los que lo son más…- Minerva le sonrió.
-eres demasiado dulce…- rio- …tu sabes bien de eso verdad?- Hermione rió y asintió.
-bien. Entonces solo hay que acomodar los horarios para que coincidan y eso será todo Hermione…- comenzaron a trabajar y estuvieron así por unas cuantas horas, Minerva se fijó en la joven durante un rato.
-Joven… estás descansando bien últimamente?- Hermione levantó la mirada de los pergaminos.
-bueno… tantas novedades me ponen algo nerviosa pero… sí…- Minerva la miró desconfiada.
-esas ojeras no deberían estar ahí entonces y Pomona tiene razón, debería alimentarte mejor…
-me alimento bien… simplemente he tenido mucho trabajo este verano no se preocupe profesora…
-Hay algo que te preocupe?- Hermione desvió la mirada dándole la tan ansiada clave a Minerva- ooh… no será… espero no estés teniendo ningún problema con él!
-el trato del profesor Snape es perfectamente formal… no se preocupe…- mintió.
La mujer la volvió a mirar a la joven con sospecha.
-bien… creo que es suficiente querida, descansa hasta la tarde, creo que tienes tu primera clase hoy no es así?
-así es…
-a qué hora?
-a partir de las siete…
-tan tarde! Por el amor de Merlín! Ese hombre no tiene remedio, no señor! Eso no es justo!
-está bien para mi profesora, no hay problema…- Minerva la miró incrédula mientras la joven salía de su despacho.
-buenas tardes…
Se dirigió a las afueras del castillo para dar un paseo.
Caminó observando al calamar gigante sumergirse y saltar una y otra vezdentro y fuera del agua, maldito ser… siempre tan felíz, como envidiaba a algunas criaturas. Rio para si misma, no, definitivamente no querría reencarnarse en un calamar gigante. Se sentó a horillas del lago en el comienzo del bosque prohibido y volvió a abrir el libro. No tenía hambre, así que no iría a comer, cenaría rápido más tarde e iría a clase.
Se dirigió al castillo un par de horas después, guardó el libro y entró al gran comedor, en el cual aun no había casi nadie, comió algo y emprendió su camino de nuevo hacia las mazmorras. Eso no iba a gustarle a Mcgonagall.
Entró a sus aposentos solo para tomar el material que necesitaba y se dirigió al aula de pociones, la puerta estaba entre abierta, así que supuso que llegaba bien de tiempo.
No vio a nadie dentro, pero podía escuchar el choque entre algunos frascos de cristal al fondo del aula, vio un caldero preparado pero vacío en una de las mesas de la última fila, se acercó y distinguió a Snape difícilmente de la oscuridad que había en el fondo del aula donde los armarios de ingredientes estaban, parecía estar tomando algunos. Simplemente se acercó a la mesa intentando ignorarlo y le dio la espalda mientras con la varita llenaba el caldero de agua y encendía un fuego medio debajo del mismo. El hombre no dio señales de movimiento. Pero ella supo que los hizo desde el momento en el que su libros que entonces estaba a un lado del caldero de abrió de golpe en una de las pociones. No tardó en sentir el revuelo de la capa detrás de ella. Leyó el nombre de la poción.
-Filtro de los no-muertos, Vampiros?- Lo sintió acercarse a sus espaldas.
-En tiempos extremadamente oscuro… esos seres solían utilizar este filtro para aumentar su vitalidad y tomar una apariencia más… humana, desde que fueron perseguidos por el ministerio de magia, brujas y magos lo han utilizado como la pócima revitalizante más… potente que existe…- Hermione se puso rígida al notarlo detrás de ella, el aire silbó cuando a toda velocidad se colocó al otro lado de la mesa frente a ella clavándole los ojos negros.
-lea en voz alta…- Hermione retiró la mirada y comenzó a leer. Al terminar vio como el hombre estirada el brazo y cerraba el libro de golpe.
-bien… ahora que lo tiene todo en su preciada mente… comience… tiene dos horas, la poción es complicada…
Hermione comenzó a trabajar, pero la ponía extremadamente nerviosa cuando estaba mirando fijamente lo que hacía o quizá lo que más la inquietaba era el hecho de que desapareciese en la oscuridad de aquel aula, quizá no verlo era aun peor.
-Añada el sándalo más tarde…- soltó la pequeña cuchilla de plata del susto al escucharlo detrás de ella, haciendo un pequeño ruido al caer sobre la mesa de madera.
-pero… en el libro…
-Granger…- se acercó más a ella por detrás- se que…- el cálido aliento chocó contra la nuca de la joven, es había encorvado un poco y la oscura y grave voz penetraba cada poro de su piel- …su lúcida pero limitada mente no sabe hacer otra cosa que memorizar lo que unas cuantas páginas le ordenan… pero esto… no es una lección nivel Longbottom en la que usted valla a destacar, debe utilizar sus sentidos en la elaboración… pensar un poco por sí misma, si es que es capaz… cosa que dudo, si algo falla su noviecito Weasley no estará para ayudarle, y tendrá que volver a empezar una y otra vez…
-Ron no es mi… novio
-como sea… utilice su sobrevalorado cerebro- Hermione se quedó cayada, no iba a parar de provocarla y lo sabía. Dejó a un lado las hojas de sándalo y continuó con el siguiente paso, vio que tomaba mejor color y textura, miró a Snape y lo vio con un gesto de obviedad, tras aquello volvió a tomar las hojas y a cortarlas en trozos pequeños.
-más grandes Granger…
-pero…- se cayó de golpe-… vale.- continuó cortando, hasta que lo sintió detrás de nuevo. Tomó el pequeño cuchillo de sus manos y las cortó rozándolas con la hoja del cuchillo sacándo un líquido verde oscuro que soltó un fuerte aroma a la planta. Eso la dejó con los ojos abiertos, cuando el hombre vertió el líquido de la hoja en el caldero y el filtro tomó un tono esmeralda muy bonito.
-Le gustó encontrar trozos de hojas en la poción multijugos en segundo año Granger?- ella tragó saliva fuertemente.- dicen que lo robado sabe mejor… pero no lo creo…
-…no- Que le continuase echando eso en cara era demasiado después de tantos años- fue necesario…- Severus se apretó más contra ella, le empezaba a hacer daño con la mesa que tenía en frente.
-sabe perfectamente que lo hubiese podido resolver de otra forma… pero claro… siempre cumpliendo las expectativas de esos dos zopencos no es así?
-no se meta con mis amigos!
-esos dos malditos vagos! Siempre llevándola por mal camino para aprovecharse de sus habilidades…
-usted no es quien para hablar de malos caminos Snape…- eso fue lo único que no debería haber dicho, el hombre le dio la vuelta bruscamente, tenía el rostro del hombre a un par de centímetros del suyo, estaba completamente hecho una furia.
-no se atreva a…- vio la mirada de la joven viajar hacia su cuello con dolor, dolor que le estaba causando el agarre del hombre más el que le causaba el hecho de ver eso, sabía que le dolía cuando se tensaba de aquella forma.
-una pena verdad Granger? Una pena que no me desangrara tirado en la casa de los gritos… no se preocupe… a mí también me hubiese gustado…
-es usted un idiota…-presionó aun más sus muñecas hacia atrás contra la mesa- profesor… me… está…
-…arguménteme esa falta de respeto insufrible sabelotodo…- la joven dejó salir un gemido, no sabía si de dolor o de cualquier otra cosa. Sintió las lágrimas rodar por sus mejillas, No. Snape no iba a verla llorar. Intentó deshacerse de su agarre pero el hombre era mucho más fuerte que ella.
-Suélteme…
-oh vamos… explíqueme el por qué de su tesis sobre mi idiotez…
-yo jamás hubiese querido verlo muerto maldito bastardo!
-está sobre pasando el límite en una sola noche… increíble para una Gryffindor tan… decente como usted… y de eso hay poco- la soltó de golpe. La joven se enjugó las lágrimas y vio como el hombre se llevaba la mano al cuello en un gesto de dolor disimulado.
-hasta mañana…- Snape se quedó de pie contra la mesa mientras ella salía del aula.
Llegó hasta sus aposentos a pocos metros cuando vio que un pequeño frasco aparecía en su mesilla. Se acercó intentando calmarse y abrió el pequeño corcho respirando el suave aroma, se miró las muñecas, tenía pequeñas magulladuras por el fuerte agarre del hombre, se puso roja de ira y volvió a empezar a llorar. ¿Poción anti inflamatoria?
-Maldito cabrón!
Se tiró en la cama llorando, no por el dolor, pues ya no lo notaba si no por aquella actitud que tanto le dolía y no entendía por qué.