Más allá de la magia — capítulo 8
Me sentía poderoso. Tenía a Granger enfrente de mí, derritiéndose, deseando que la besara. Pero yo no deseaba besarla. Necesitaba besarla. Me encontraba flotando en una nube, donde sólo estábamos ella y yo. No me importaba si nos odiábamos, ni me importaba si era una "sangresucia". No me importaba si quiera que la chica a la que estaba a punto de besar, era Hermione Granger. Al ver como sus mejillas enrojecían, y sus piernas casi no la mantenían en pie, me entraron aún más ganas. Lo iba a hacer, la iba a besar. No me importaban las consecuencias. Pero oí alguien hablar, lo que provocó que me cayera de la nube. - Y ¿decís que ha ido a su habitación a buscar un libro? Era la irritante voz de George. Estaba hablando con alguien. Granger lo había oído, ya que también salió del estado de coma en el que se encontraba, pero tenía cara de estar preocupada, como si supiera de que estaba hablando George. **- Eso fue lo que nos dijo a nosotros. Pero acabamos de hablar con Lavender, que ha estado toda la mañana en la habitación, y nos dijo que Hermione no apareció por allí, ni tampoco se la había encontrado de camino -**era Potter. Así que intuí que el otro Weasley estaría también. Miré extrañado a la chica, pero cuando me di cuenta ya no estaba apoyada en la pared. - ¡Chicos! - gritó Hermione tras salir de detrás de la columna -perdón por tardar. Es que, cuando estaba yendo hacia mi habitación, me acordé de que me había dejado el libro ayer en la biblioteca. - Vaya Hermione, me estaba empezando a preocupar - escuché al estúpido de George. - Bueno, vámonos ya que la clase ya habrá empezado - ordenó Potter. - Está bien - dijo Granger - nos vemos luego, George. Vi, desde detrás de la columna, comos los 3 de Gryffindor comenzaron a caminar. Yo decidí irme a la biblioteca a esperar a mi siguiente clase. Pero cuando estaba dándome la vuelta, oí de nuevo esa exasperante voz. - Hermione, espera. Quiero hablar contigo. Me detuve en seco, y rápidamente volví a mi sitio de espionaje. Observé como Granger se acercó lentamente a George, mirando de reojo a la columna donde me encontraba oculto.Ella sabía que lo estaba viendo todo. **- Dime, ¿qué quieres hablar? -**dijo algo cortada Granger. **- Bueno.. -**comenzó George a decir. Vi como agarraba las manos de la chica. Eso hizo que apretara con fuerza los puños y me tensara. Esperaba que George no se atreviera a.. - me gustaría invitarte mañana a dar una vuelta por Hogsmeade. ¿qué me dices? Se produjo un silencio en el ambiente. Un silencio eterno, como si estuvieran pasando horas y no segundos. Parecía que el tiempo se había detenido para mí. Estaba esperando oír la respuesta de Granger, pero sólo conseguía oír a mi corazón palpitando con fuerza. Granger no decía nada, estaba mirando el suelo, con la cara inexpresiva. No decía nada.Alzó la mirada. En aquel momento, nuestras miradas se cruzaron. Quería gritarle que no lo hiciera, o por lo menos hacerle un gesto como ayer. Pero estaba demasiado lejos, y no pensaba volver a aparecer de repente de la nada. - ¿Hermione? - saltó George, haciendo que el tiempo volviera a transcurrir - me gustaría que me dieras una respuesta - rogó el pelirrojo. Ella alzó la vista y le miró a los ojos. - Está bien, acepto. Había dicho que sí. Sentí como mil agujas se me clavaban en el corazón. Sentí como los ojos empezaban a arderme a la par que lo hacía mi sangre de rabia. No entendía porque me afectaba tanto. Sólo sabía que me quería ir de allí. La miré por última vez. Vi a George hablando con ella efusivamente. Pero no sabía de qué, porque no lo estaba escuchando. Y ella tampoco. Ella me estaba mirando a mí, con ojos entristecidos. Parecía que me estaba pidiendo que la perdonara. Pero estaba tan sumamente frustrado que la ignoré y comencé a caminar en dirección contraria a ellos por detrás de las columnas para que no me vieran. Estaba destrozado. Pero seguía sin entender por qué. ¿Por qué demonios me importaba tanto lo que hacía Granger? Había estado a punto de besarle. Yo a ella. Después de haber estado casi siete años diciéndole que sentía asco hacia ella. Siete años amargándole la vida a Granger. Claro que, en esos siete años, se la había amargado a muchos más. Aún así, con ella era diferente. Me divertía meterme con ella, pero no por hacerla sufrir. Si no porque me encantaba verla enfadada. Pero ¿por qué? Maldita sea, ¿por qué? ¿qué me estaba pasando? Comencé a marearme, incapaz de encontrar una respuesta. Me detuve y miré a mi alrededor. Había estado tan absorto pensando que no me di cuenta de que había salido de Hogwarts. Estaba bastante lejos, ya que podía ver el Lago Negro. Pude divisar una figura a lado del lago. Decidí acercarme. Confirmé que se trataba de una persona, que estaba sentada en una manta y a lado una cesta de picnic.¿A qué loco se le ocurriría hacer un picnic en el Lago Negro? Cuando me acerqué, resolví mi duda. Se trataba de Luna Lovegood. Obviamente, ¿quién si no?Estaba mirando el lago fijamente, mientras sonreía. Sí, definitivamente estaba loca. Inesperadamente, se levantó una ráfaga de viento, que hizo que su cesta volara bastante lejos. Más concretamente, acabó a lado mío. Oí como Luna se reí, y me saludaba con la mano. Luego se levantó y comenzó a caminar en mi dirección para recoger su cesta.Ya que la cesta estaba a lado mío, no me importó recogerla y meter dentro las cosas que se habían caído en el vuelo. **- Oh muchas gracias Señor Malfoy, es usted muy amable -**me dijo Lunática con una sonrisa de oreja a oreja. ¿Señor Malfoy? ¿Desde cuándo me trataba de señor? - No importa - Le entregué la cesta. Me disponía a seguir con mi paseo sin rumbo, cuando Luna me agarró el brazo. - ¡Oh! ¡Qué curioso! - soltó la rubia - Se ha ido. Arqueé las cejas. - ¿De qué hablas? - le dije asperamente. **- El Wrackspurt. Se acaba de ir volando ahora mismo. Se ha ido porque me ha ayudado ¿no lo ha visto? -**dijo la loca emocionada y saltando de alegría. - No, no he tenido la suerte de verlo - ironicé. - Me alegro mucho Señor Malfoy. Ahora ya podrá pensar con normalidad. Pensar con normalidad. La verdad es que ahora que estaba más calmado, podía pensar mucho mejor y con más claridad. Pero para nada se trataba del Wracpors ese. Menuda tontería. Cuando me di cuenta, Luna ya no se encontraba ahí. Ni sus cosas. Había desaparecido. - Qué chica tan rara - mascullé. Ahora que estaba más tranquilo, decidí sentarme y comenzar a razonar tranquilamente.Pensé en Granger. Como me sentía cuando cuando la veía, cuando hablaba con ella, cuando discutíamos. El momento en que casi la beso. Ella estaba sonrojada e indefensa. Como en mi sueño.Esa noche, no sabía muy bien por qué, pero había soñado con Granger. Al principio me gustó, ya que también intentaba besarle mientras ella rehuía. Pero entonces ella desaparecía, y detrás de mí aparecía George, con Granger entre sus brazos, mientras reían vilmente. Estúpido Weasley. Verle era lo que me sacaba de quicio. No, no era eso. Era verle con Granger. Pero seguía sin saber por qué. - Estúpida Granger - bufé en bajo. Pero acabé sonriendo, sin motivo alguno. Tal vez, sólo tal vez, era que Granger me estaba a empezando a importar. Que ya no la odiaba tanto, por no decir nada. - ¡Qué estupidez! - me burlé en alto. Pero creo que había hallado con la pieza correcta del rompecabezas.