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Más allá de la magia — capítulo 9

Miré fijamente el libro, tratando de concentrarme. Ese día nos habían puesto un trabajo de pociones a los de 6º y 7º curso. Yo decidí hacerlo con Ginny, ya que Harry y Ron se pusieron juntos. Ginny y yo pensamos en dividir el trabajo en dos y que cada una hiciera una parte. Ella ya iba por la mitad. En cambio yo, sólo había escrito "efectos del Veritaserum". No era capaz de concentrarme. Tenía la cabeza en otro lado.  - ¿Hermione? -me sobresalté - ¿te ocurre algo? Llevas un buen rato evadida - miró mis hojas - Y sólo has escrito tres palabras. Me di cuenta que Ginny me observaba preocupada. Quería contarle que me pasaba, pero no fui capaz de encontrar una razón concreta. George me había invitado a ir mañana a Hogsmeade, algo que me hacía muy feliz. Era algo genial, me gustaba mucho estar con él. Pero a la vez estaba deprimida. Más deprimida que feliz. Sí, sabía de sobra que la causa era Malfoy, pero no el por qué. Me estremecí al recordar como Malfoy tenía sus ojos clavados en mí, fulminándome con la mirada, cuando George me invitó. En ese momento sentí como si debajo de mis pies se hubiera abierto un agujero. Fue entonces cuando miré a Malfoy, esperando que él me tendiera su mano para ayudarme a salir del agujero. Pero no lo hizo. Por lo que tuve que aceptar. No tenía escusa alguna que darle a George. Claramente no acepté por obligación. George era un encanto conmigo, y estaba totalmente segura de que, si me lo proponía, me acabaría gustando George. Pensé en la situación que se había producido minutos antes con Malfoy, no tenía lógica alguna. Me había intentado besar, y yo no había trataba de impedírselo. Yo pensé que él me odiaba. Yo estaba segura de que yo le odiaba.  Volví a la realidad cuando sentí la mano de Ginny estrechando la mía, como gesto de preocupación.La miré y le sonreí. - Tu hermano me ha dicho que vaya con él a Hosgmeade mañana, y he aceptado. Ginny cambió la expresión de preocupada, a una jovial sonrisa. Me abrazó efusivamente. - ¡Hermione! ¡Eso es genial -gritó la pelirroja. Oímos un fuerte carraspeo que provenía de Madame Pince, ordenándonos silencio.Ginny se rió en bajo. Me agarró el brazo y me arrastró fuera de la biblioteca, tirando bruscamente de mí. Me volvió a abrazar. - Estoy muy contenta, Hermione - me lanzó una mirada con recelo - y ¿vas a seguir sin decirme el nombre? Sabía que se refería al nombre del, supuesto, otro chico. Claro. Le diría "Sí, es Draco Malfoy. El mismo que me odia, y me hace la vida imposible". Y luego añadiría "ah, y antes casi nos besamos". Seguro que a Ginny le parece todo muy normal y lógico. Además, ni yo misma sabía si me gustaba Malfoy o lo odiaba. - Ya te he dicho que no hay ningún otro - le insistí.  - Vamos, ¿en serio vas a mentir a tu mejor amiga? -me espetó- si no me lo quieres contar, dímelo, pero no me mientas.Me quedé muda. No quería mentir a Ginny, pero no sabía como explicar algo que ni yo misma entendía.- Ginny, yo.. -suspiré - no puedo explicarte nada porque ni yo misma lo sé.Ella me miró. Parecía que estaba mucho más tranquila.- Pues cuando lo sepas, espero que yo sea la primera en saberlo, si no, te lanzaré un cruciatus -bromeó. Pero luego se volvió a poner seria - Ante todo, no le hagas daño a George, ¿vale?Asentí. Era normal que Ginny estuviera preocupada. Pero por lo menos, no se había enfadado. Pasamos tarde y noche en la biblioteca acabando el trabajo. Al hablar con Ginny del tema, me sentí más aliviada, y fui capaz de terminar mi parte del trabajo. Al estar distraída, no pensé más en el tema. George se había pasado por la tarde a traernos algo de comer y a ayudarnos.Vi como por la puerta entraban Crabbe y Goyle. Por un momento se me paró el corazón, mientras no apartaba la vista de la puerta. Pero no apareció. Malfoy no estaba con sus amigos. Estará con Pansy, me dije. Pero cuando seguí a los dos Slytherin con la mirada, vi que se sentaban en una mesa. En esa mesa estaba Pansy. No me había dado cuenta, pero llevaba ahí toda la tarde. Sentí como se me formaba un nudo en el estómago. Estaba preocupada. No había visto a Malfoy en toda el día desde el incidente. Decidí tranquilizarme. No creía que le hubiera pasado nada. Me encontraba ya en la cama. Habíamos terminado el trabajo y nos había quedado perfecto. Pero yo seguía con el nudo en el estómago. Me di la vuelta y me dispuse a intentar dormir. Ya era tarde, seguro que Malfoy estaba bien y estaría durmiendo ya. Mañana lo comprobaría....Ahí estaba. Sentado en su mesa de siempre. Suspiré aliviada al ver a Malfoy. Aproveché que estaba solo para acercarme.- Malfoy -no se giró - ¿Malfoy?Le toqué el hombro para que reaccionara.- No me toques, sangre sucia.Aparté la mano rápidamente como si me hubiera quemado. Ni si quiera se dio la vuelta para mirarme. ¿Me había llamado sangre sucia? Viniendo de él no me sorprendería. Pero sabía que si me lo había llamado, era porque estaba enfadado.- Malfoy, quiero hablar contigo - le dije con el mejor tono que me salió - sobre lo de ayer..Entonces se dio la vuelta y me miró. Volvía a tener sus característicos ojos fríos y sin sentimiento.- ¿Qué Granger? Vamos, ¿no te creerías en serio que te iba a besar, no? - se burló Malfoy.Me miraba desafiante. Parecía que lo estaba diciendo en serio. - Bueno, yo.. - balbuceé.Pero me interrumpió.****- Me das asco, Hermione Granger. Jamás me acercaría a ti- se levantó y se fue por la puerta. Noté como mi corazón se detenía. Como si alguien me hubiera clavado un puñal en él. Estaba totalmente fría, no era capaz de reaccionar. Mis ojos se humedecieron. Era una estúpida. Una auténtica estúpida. ¿Cómo pude pensar que Malfoy podría sentir algo por mí que no fuera odio? Se había reído de mí. Una vez más. Pero esta vez se había pasado. Le odiaba. Le odiaba muchísimo.Comencé a apretar los puños con rabia, pero alguien me los agarró.- Her, ¿qué te pasa? -era George. Estaba asustado. Lo abracé. Era lo único que quería en ese momento. Él me estrechó con fuerza y me besó la cabeza - No llores, por favor. No puedo verte así.Me sentía despreciable. No sólo por lo de Malfoy. Si no por George. Había estado a punto de rechazarle, cuando él siempre había sido agradable conmigo, me había apoyado en momentos difíciles, me había hecho reír. Y ahora estaba aquí, intentando consolarme. Me odiaba. Pero sobre todo odiaba a la escoria de Malfoy, por haberme llenado la cabeza de ideas estúpidas.- Menos mal, has dejado de llorar -dijo George aliviado- Me tengo que ir a dar clase a los de 1º curso. ¿Te gustaría acompañarme y ver lo mal que lo hago? Hablaré con Snape para que puedas faltar a clase. Además, así seguro que te animas - bromeó George.Sonreí. Me hacía muy feliz que George se preocupara tanto por mí.- Está bien. Pero si me prometes que luego vamos directamente a Hogsmeade - le dije. No quería quedarme en Hogwarts, por miedo a ver a Malfoy. No quería verle.  George sonrió de oreja a oreja.- Te lo prometo, enana -me dijo mientras me hacía una caricia en la cabeza- y ahora, vámonos - me dio la mano y comenzamos a caminar - Ya verás, tengo a todas las niñas de 1º enamoradas. Espero que no te pongas celosa.Intenté parecer indignada. Pero fue inútil. Nos empezamos a reír a carcajadas. Me había parecido ver a alguien detrás de la columna, pero no le presté mucha atención. No volví a acordarme de Malfoy en toda la mañana. Me lo había pasado genial en clase con George. Todos los niños de 1º curso lo adoraban. Se pasaban toda la clase contando chistes o haciendo bromas. Pero cuando explicaba, lo hacía tan bien que conseguía que me quedara con la boca abierta. Estaba realmente impresionada de lo bien que lo hacía. Era increíble. Me utilizó como su "ayudante". Todos los niños me llamaban "profesora". Me sonaba extraño, pero a la vez me gustaba. Estaba encantada. No sé qué hubiera sido de mí esa mañana si no hubiera estado con George. Llegamos a Hogsmeade. Hacía muy buen día, por lo que decidimos pasear.- ¿Has visto que maravilloso profesor****soy? - me dijo George de repente con tono de superioridad bromeando.- Oh, sí. Y la chica que tenías en primera fila la tenías loca, no te quitaba ojo -bromeé.- Ya te lo dije. Tienen el profesor más guapo de todo Hogwarts, normal que estén todas locas por mí - dijo George haciéndose el creído.En ese momento me acordé de Malfoy. Ese sí que era un auténtico egocéntrico, se creía el más guapo de Hogwarts. Aún estaba dolida. Recordé sus palabras. Sentí un profundo vacío en mi interior.Agaché la cabeza con tristeza sin darme cuenta. George se percató.- ¿Sabes? a mí me tiene loco otra persona - George miró hacia arriba, como huyendo de mi mirada.Sabía que se refería a mí, por lo que sentí como mis mejillas ardían de vergüenza. Noté una mano, que se aferraba a la mía suavemente. Miré a George, que ya me estaba mirando, mientras me dedicaba una sonrisa tierna. Se detuvo y me agarró la barbilla con suavidad como había hecho el otro día en el jardín.- Me gustas mucho, Hermione. No me lo podía creer. Sentí como en mi estómago se mezclaban diferentes sentimientos, al compás del temblor de mis piernas. No sabía qué hacer, ni qué decir. Era tan feliz. Estaba segura de que él a mí también me gustaba. Pero aquel ambiente romántico se rompió de golpe, ya que vi algo detrás de George. Más bien, a alguien. ¿Malfoy?