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Historia 142462 — capítulo 1
Un disparejo grupo caminaba por un sendero en la oscuridad. No se veía absolutamente nada más que aquello que alumbraba la diminuta linterna que portaba uno de los encapuchados, quien caminaba delante de todos. Iban en silencio, el ambiente era tétrico y fantasmal.
La luna no había salido, era noche cerrada y el reducido grupo de nueve personas caminaba con paso apretado dirigiéndose hacia algún lugar. Nadie decía una sola palabra, pero todos parecían entenderse a la perfección.
De pronto, todos se detuvieron, miraron en todas las direcciones con una sincronización que, si alguien la hubiese visto, habría salido corriendo asustado, se sentaron formando un circulo en el suelo, uno de los integrantes encendió una fogata rápidamente, demasiado rápido, mucho más de lo normal.
Todos se miraban, sabiendo muy bien lo que se avecinaba, y aunque ninguno estaba muy feliz por aquello, entendían a la perfección que eso era lo mejor para todos, pues, la seguridad de la tierra, era su principal preocupación.
-Sabemos lo que se avecina -comenzó a hablar una mujer rubia, lo bastante alto como para que todos la escucharan- ¡tenemos que impedir que la oscuridad cubra la tierra!
-Lo hemos visto en la profecía -continuó el que había prendido el fuego-
Al pronunciar aquellas palabras todos se quitaron las capuchas, dejando ver sus rostros. La mujer rubia que había hablado, no debía tener más de treinta años y todos eran igual de jóvenes que ella; mucho más extraño.
-¿Cómo podemos impedir que ocurra? -preguntó otra de las personas que había allí-
-La profecía hablaba del poder completo -explicó la rubia- ¡tenemos que ocultar los cristales! -volvió a hablar fuerte para que todos la escucharan-
Un murmullo fue creciendo entre los presentes, luego se convirtió en un verdadero caos, a ninguno le hacía feliz aquello y todos lo demostraban bastante bien. El hombre de la fogata, levantó la mano y poco a poco la calma fue volviendo al lugar.
-Tenemos que hacerlo -explicó a los presentes- sabemos lo que significa si estos cristales caen en las manos equivocadas
-Si evitamos que los cristales cambien de portador, tal vez evitemos una catástrofe -sugirió una mujer delgada al extremo y de cabello corto-
-¿Cómo vamos a hacerlo? -un hombre alto y de cabello pelirrojo se levantó- todos pasan de generación en generación, en algún momento los portadores y los cristales se encontrarán
-No. Si separamos los cristales de los emblemas, crearemos la ilusión de que se rompió la cadena y ya no queda ningún especial
-Es una buena idea Charlotte, pero ¿Cómo sabremos si funciona?-volvió a preguntar el pelirrojo-
-Tendremos que confiar en nuestras habilidades William, simplemente confiar…
A regañadientes, cada uno de los presentes aceptó y uno por uno fueron colocando sus cristales en el suelo; volviendo a formar un círculo, tomados de las manos, murmuraron unas cuantas palabras, con un significado específico, la tierra se arremolinó sobre el círculo, las piedras comenzaron a temblar sobre él y el viento que se había elevado golpeaba el rostro de los nueve especiales; los cristales se elevaron en el viento y luego de unos minutos todo se calmó. El suelo estaba vacío, los cristales habían desaparecido.
Todos aquellos que hayan leído los primeros capítulos de esta historia deben estar cansados de mis idas y venidas. Pero ¡Aquí estoy otra vez! y pienso quedarme mucho tiempo.
Espero que les guste. Bienvenidos a todos aquellos que son nuevos y, paciencia a todos los que ya leyeron. Pronto las cosas mejorarán.
Los comentarios siempre son bienvenidos, sean halagos o criticas siempre y cuando sean hechos con respeto. Contesto a todos y cada uno.
Rouxie_Lupin