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Historia 142462 — capítulo 10
La cabellera llena de rizos de Robin se asomó por la puerta, unos segundos después la pelirroja entró en la habitación, pero no se sorprendió de lo que encontró allí; Brooke, con las manos metidas dentro de sus cajones, Alyson revisando sobre la cómoda y James parado allí sin hacer nada más que mirar hacia todos lados.
Ella les sonrió como si supiese de antemano lo que iban a hacer y fue hasta su cama.
-Están buscando esto -dijo metiendo la mano debajo de la almohada-
Entre sus manos tenía un pequeño cuaderno forrado con un papel color rosa muy claro.
-¿Qué es? -preguntó James sin comprender-
-La razón por la que bajo tarde a desayunar todas las mañanas…
-Pero… es un simple diario -respondió Alyson- ¿Tanto escándalo por un diario? -le preguntó a Brooke volteándose a mirarla-
-No me digas a mí, todos tuvimos la idea…
Robin los miraba divertida, no se enfadaba con ellos porque sabía que su extraña actividad matutina despertaba curiosidad en sus compañeros y también entendía que ella podría haberles dicho que es lo que se quedaba haciendo todas las mañanas.
En realidad, el diario era más una obsesión que otra cosa, no podía estar un día sin escribir en él y como le daba un poco de vergüenza, había elegido la mañana para hacerlo, así nadie se iba a dar cuenta.
-No se lo digan a nadie más… -les pidió- y prometo bajar todas las mañanas a horario…
-Podrías escribir en otro momento en el diario… -le sugirió James-
-Es que me da vergüenza que me vean… -contestó la pelirroja cohibida- Me da mucha vergüenza en realidad…
-Pero podrías hacerlo antes de irte a dormir. No creo que Luna tenga mucho problema…
-Supongo que podría… -se ruborizó-
-Disculpa por revolver tus cosas… -Dijo Alyson-
-Está bien, fue mi culpa por no contarles lo del diario desde un principio
Los cuatro chicos se miraron y luego rieron, era una situación muy extraña en donde cualquier persona normal hubiese reaccionado enfadándose o les hubiese gritado por lo menos, pero ahí estaba Robin, diciéndoles que en realidad todo era culpa suya. Alyson miró de soslayo a Brooke, descubriendo que la rubia también la miraba.
Enseguida recobraron la compostura y decidieron que lo mejor era presentarse en clase, con algunos minutos de retraso pero era mejor que nada.
-Hay algo que no me cierra -susurró Alyson a Brooke retrasándose un poco-
-Igualmente… pero dejemos que las cosas se tranquilicen… ahora va a ser difícil averiguar algo más
Las dos chicas suponían que la pelirroja había mentido, que todo el tema de diario y su vergüenza era una simple tapadera.
Los cuatro llegaron al aula mientras la profesora Fuller les indicaba cual era el ejercicio. Se acoplaron a sus compañeros y justos se dispusieron a resolverlo.
Como eran las primeras clases, Alana les hacía resolver simples ejercicios de lógica y pensamiento lateral, para que los chicos abran sus mentes a todas las posibilidades existentes; les iba bastante bien en ese tipo de ejercicios y todos estaban muy entretenidos siempre.
-Bueno chicos, terminó la clase por ahora -murmuró Alana cuando la hora finalizó- Pueden retirarse nos vemos mañana
Las clases de logística a las diez y media y de ahí tenían el resto de la mañana libre para hacer lo que quisieran; para esos momentos, la sala de descanso que tenían entre las habitaciones era la más indicada, Luke y Thomas se apoderaron rápidamente de la consola de video juegos, Robin aprovechó para escapar a su habitación y escribir algunas cosas en su diario.
James y Alyson se pusieron a jugar una partida de ajedrez mientras Luna los miraba atentamente, no sabía jugar y le encantaba aprender cosas nuevas.
-Si querés te enseño -le dijo James mirándola dulcemente-
-No, jueguen tranquilos -contestó ella apresuradamente- en otra ocasión, no quiero interrumpirles el juego
-No interrumpís -le aclaró el morocho- Solo tengo que decirte como se mueven las piezas -indicó- el resto es cuestión de que prestes atención…
-Gracias… -Ella se sonrojó ligeramente y fue a buscar una silla para sentarse y mirar más cómoda-
Brooke, impaciente como era, no podía estarse quieta mucho tiempo, así que bajó las escaleras, con la intención de ayudar a la señora Parker a preparar el almuerzo.
La mujer, rechoncha y entrada en años pero con un aire de juventud increíble, trabajaba muy a gusto en la cocina día y noche. La rubia se acercó sonriente y se ofreció a ayudarla.
-Oh gracias linda pero no necesito ayuda…
-Bueno -se encogió de hombros- al menos deja que me quedé a charlar un rato… arriba están todos ocupadísimos en sus cosas -ironizó la rubia-
-¿Te puedo hacer una pregunta?
-Supongo que ya hiciste una, otra no me va a molestar… -rió ella-
-¿Cuánto tiempo más vas a fingir?
-No entiendo… -murmuró Brooke confundida-
-Se te nota en el rostro -le dijo la mujer- hay algo que no te permite terminar de llegar aquí… siento como si… en cualquier momento fueses a desaparecer
Brooke comprendió que la mujer se había dado cuenta que ella se iba a marchar, que no estaba a gusto ahí y que tampoco había ido por voluntad propia. La señora Parker parecía afligida por saber que ella se iba a marchar y a Brooke eso le produjo una sensación que no supo describir en realidad.
-Bueno… en realidad -Brooke se quedó pensando en lo que iba a decir- Me gusta estar aquí pero yo no vine por propia voluntad…
-No termino de entender, si te gusta ¿Cuál es el problema?
-No se… -confesó la rubia mirando el suelo-
La cocinera prefirió dejarla en paz con ese tema porque vio que la muchacha no se sentía cómoda hablando de ello. Después de un rato, la rubia se aburrió de estar allí y se marchó a caminar, estaba un poco intranquila por la conversación que había tenido con la señora Parker y necesitaba despejarse.
Después de darle seis vueltas a la pista de entrenamiento, Robin no podía mover un solo musculo más, el Teniente les estaba exigiendo muchísimo esa tarde.
Ni bien habían llegado, estiraron un poco, como era habitual, y el Teniente les ordeno dos vueltas al circuito de obstáculos completas, sin usar sus habilidades; seguido de eso, las seis vueltas a la pista de entrenamiento y ahora, muy sonriente les indicaba hacer unas cuantas lagartijas y otros tantos abdominales.
-Si no están en buen estado físico no sirven para nada…
-Claro el muy tranquilo porque tiene súper fuerza -masculló Robin cansada-
Noah Harris no era un hombre que habitualmente sonreía pero, generalmente, estaba de mejor humor que esa tarde. Tenía planeada una rutina de ejercicios muy dura para que sus pupilos no pudiesen descansar un solo segundo, necesitaba exigirles al máximo para probar su carácter y su fuerza de voluntad.
Su objetivo era lograr que sus alumnos se valieran por sí mismos, sin depender de sus habilidades, en una carrera cuerpo a cuerpo, ellos debían sacar ventaja.
Doscientos abdominales después, todos los chicos se dejaron caer rendidos al suelo.
-Cinco minutos de descanso -les permitió el teniente-
-No doy más… -se quejó la pelirroja mientras se dejaba caer junto a su botella de agua
-Mejor no quejarnos mucho -murmuró Luna- creo que el teniente no está de buen humor
-No nos habíamos dado cuenta -se burló Brooke-
-¿Podrías intentar ser un poco más amable con ella Rocket? -le pidió James en un susurro-
Exactamente cinco minutos después, el teniente hizo sonar su silbato y todos se formaron rápidamente.
-Robin, Thomas -los dos chicos dieron un paso al frente- al circuito de obstáculos… -señaló un lugar en el centro de la pista de entrenamiento- allí hay una roca, ya saben, el primero que la consigue gana…
-Aunque nunca ganamos nada -agregó Thomas-
-Sin usar habilidades -aclaró Noah-
Cuando sonó el silbato Robin y Thomas comenzaron a correr. Primero tuvieron que pasar por la clásica pista de gomónes, donde Robin sacó una clara ventaja, el siguiente paso fue las vallas de salto, fue ahí donde Thomas se recuperó porque logró pasar sin voltear ninguna en el primer intento, Robin se frustró cuando recién al tercer intento pudo pasar las vallas y corrió hacia el muro de escalada lo más rápido que pudo sin detenerse a respirar se lanzó cuerpo a tierra para sobrepasar rápidamente el alambre de púas y corrió hacia el armazón de hierro, era como un laberinto, cruzarlo era todo un desafío.
Thomas estaba por llegar al final, si se apresuraba podría alcanzarlo y pelear cabeza a cabeza por tomar la roca.
Se concentró el pasar ese obstáculo, levantaba las piernas y pasaba por arriba, se agachaba y arrastraba para pasar la siguiente parte y así logró llegar al otro lado, pero Thomas ya estaba a medio camino de la roca, no iba a poder alcanzarla; corrió y corrió con todas sus fuerzas pero no logró llegar antes que su compañero.
-Muy bien Thomas -Felicitó el teniente- Robin debes ajustar tus saltos un poco…
La pelirroja estaba jadeante, había dado su mejor esfuerzo, pero su hubiese hecho los saltos a la primera, todo hubiese sido distinto.
-Brooke y Alyson -murmuró el hombre- su turno…
-¡Rocket! -exclamó enfadada la rubia mientras se ponía en posición.
La carrera entre las dos chicas la ganó Rocket por apenas unos centímetros, luego pasaron Luna y James. La menudita chica sorprendió a todos ganando la carrera y por eso, James tuvo que volver a correr con Luke que había quedado solo.
Esta vez, el morocho logro obtener la roca antes que su compañero.
-Para terminar… combate -miró a todos sus pupilos- Robin, vas a luchar contra Alyson…
-¿Usando habilidades? -preguntó la Pelirroja-
-Sí, vas a copiar mi fuerza
Robin lo miró seria y cerró los ojos durante apenas un segundo. Las dos chicas se dirigieron al centro de la pista para empezar el combate.
-Sin lastimarse -anunció el teniente e hizo sobar el silbato-
Sin previo aviso, una ráfaga de aire golpeó fuertemente a Robin haciéndola retroceder algunos pasos, Alyson estaba elevada en el aire, sostenida por un pequeño remolino y las ráfagas de viento azotaban a su contrincante una y otra vez sin darle descanso. Robin intentaba acercarse a Alyson para derribarla pero la castaña la aventaba cada vez más lejos.
Alyson formó una bola de aire y la aventó contra la pelirroja, haciéndola caer; la levantó unos metros del suelo y la zarandeó de un lado a otro mientras ella intentaba por todos los medios volver al suelo.
-Usa tu fuerza Robin -le indicaba el teniente-
Cansada, Alyson respiró hondo y puso a su compañera en el piso, al mismo tiempo que sus pies tocaban el suelo nuevamente; se inclinó levemente y con un simple movimiento de sus brazos, una corriente de aire muy fuerte embistió a Robin desde el costado, lanzándola fuera de la pista.
En ese momento, el teniente hizo sonar el silbato indicando el final del combate.
-Bien hecho Alyson
-Gracias señor
-Robin, eres débil aun cuando tu habilidad es ser fuerte -le regañó el hombre- estoy decepcionado de ti, no fuiste capaz de dominar tu fuerza para usarla en tu beneficio…
-Pero…
-La fuerza no solo sirve para agredir, es un gran mecanismo de defensa -le dijo él sumamente enojado- Nunca había visto una actitud tan patética en la pista de entrenamiento…
-Yo… -dijo ella con lágrimas en los ojos- No…
Noah se dio media vuelta y se retiró, ordenándole a todos que se fueran. Robin se quedó allí donde Alyson la había lanzado, sentada en el suelo, derramando lagrimas de impotencia; estaba furiosa consigo misma por no haber hecho nada bien aquel día.
Estaba ahí sentada mientras la tarde caía sobre sus hombros, seguía llorando porque odiaba hacer las cosas mal. No se había movido ni un centímetro y el teniente no había ido a decirle nada, estaba enfadado y muy decepcionado de verdad.
-Robin -Una voz la hizo levantar la mirada, era Luke- ¿Qué haces acá todavía?
-No se…
-¿Estuviste llorando? -él se acercó y se sentó a su lado-
-No puedo hacer nada bien… el teniente piensa que soy una decepción y tiene razón… -se secó las lágrimas violentamente- ni siquiera pude conseguir la roca
-Yo tampoco… -le recordó él-
-Pero vos no hiciste una actuación totalmente patética en el combate… -se quejó la pelirroja-
-Vamos preciosa -Luke se levantó y le tendió la mano- no digas que sos un fracaso, todos tenemos un mal día… -le dio un dulce beso en la mano- diga lo que diga el teniente, sos increíble de pies a cabeza por el simple hecho de ser vos misma.
Y ese fue el preciso momento en el que Robin se enamoró perdidamente de Luke Tyler. El rubio, descerebrado, simpático e infantil Luke.
Aqui estoy otra vez, con un nuevo capitulo de esta historia.
Gracias a todos por leer y más a aquellos que se toman el tiempo de comentar, siempre me sacan una sonrisa con sus palabras.
Espero que disfruten de este capítulo y vayan notando que poco a poco nos acercamos a lo bueno.
Un beso grande para todos.