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Historia 142462 — capítulo 13
La versión oficial fue que Charlotte sufrió un paro cardíaco mientras dormía y Brooke no pudo hacer nada para salvarla; eso fue lo que les dijeron a sus amigos cuando el pueblo entero asistió al funeral.
Las gemelas Jane y Megan lloraban desconsoladas la pérdida de su abuela, su padre, Marcus estuvo a su lado todo el tiempo para protegerlas.
Monique sabía que su madre había sido una especial y también sabía que su hija lo era, pero prefería saber que su madre había muerto tranquila en una cama y no a manos de una despiadada niña sin corazón.
La más afectada de todos era, por supuesto, Brooke. En ningún momento se separó de su abuela mientras la despedían y tampoco lo hizo hasta que el cajón se cerró. Su madre se mantuvo a su lado para apoyarla, pero nada le servía de consuelo en esos momentos; en lo único que pensaba era en los de la pequeña despiadada y en su risa. Su risa, recordaba como se había reído de ella y de su abuela en el peor momento y se enfurecía. ¿Cómo una persona tan pequeña de tamaño podía acumular tanta maldad?
El rostro de su abuela estaba calmo y en paz, se la veía casi feliz. Lo único que podía consolarla en aquel momento era que, ahora por fin, sus abuelos volvían a vivir una historia de amor, desde el otro lado, reuniéndose con la energía, fundiendo sus esencias en el eterno espacio entre el cielo y la tierra.
En honor a su habilidad, la tumba de Charlotte fue decorada con infinidad de flores silvestres y coloridas, todas igual de hermosas; el sacerdote dijo unas cuantas palabras bonitas pero sin ningún significado y luego terminó la ceremonia, con un pésame para la familia y la promesa del eterno descanso para Charlotte.
Cuando todo acabó, los verdes ojos de Brooke estaban tan enrojecidos por el llanto que ni ella misma se reconocía, estaba despeinada y desarreglada. Su habitual atuendo alegre y colorido había sido suplantado por un sencillo vestido negro.
La gente del pueblo lloraba sin cesar pues Charlotte había sido muy querida por todos allí, pero nadie entendía en realidad el dolor que Brooke cargaba en su corazón. Había dejado morir a su abuela, sin poder hacer nada.
-Sé que estás pensando cariño -le susurró su madre cuando todos se habían marchado- No fue tu culpa en absoluto
-Mamá- fue lo único que pudo decir antes de volver a llorar-
Se abrazó a su madre, dejando escapar todo lo que sentía, rabia, impotencia, dolor. Pegada al cuerpo de su madre, podía sentir su abultado vientre. Ocultó su rostro en el cuello de su madre y posó su mano derecha en la panza para sentir a su hermanito. Dos patadas, esas fueron las que sintió justo cuando posó su mano allí. Era la primera vez que lo sentía patear pues cuando se marchó de casa su madre apenas tenía tres meses de gestación, ahora, casi con seis meses, podían sentirse los movimientos del bebé.
-Ya patea…
-Y como patea… -contestó sonriendo- es igual de inquieto que vos…
Brooke se permitió sonreír por la nueva vida que estaba a punto de llegar y se prometió a si misma, construirle un mundo libre de maldad. Miró a sus pequeñas hermanas, que no entendían muy bien que pasaba, pero sabían que no iban a ver más a su abuela y se agachó y extendió los brazos, inmediatamente las dos niñas se abrazaron a ella con fuerza y derramaron algunas lágrimas.
-Les prometo un mundo mejor -Susurró más que nada para ella misma-
-Vamos a casa hija -escuchó decir a su madre-
-No mamá -contesto ella muy decidida incorporándose y acariciándola cabeza de Megan- Tengo una misión que cumplir
Ese había sido el último deseo de su abuela y de alguna forma u otra, ella siempre había sabido que su destino era permanecer con los especiales, ahora tenía un propósito, vengar la muerte de su abuela y construir un mundo seguro para sus hermanos.
La lluvia caía torrencialmente esa tarde en la isla, todo el mundo estaba dentro, disfrutando un poco el tiempo libre que el clima les había dado. James y Luke jugaban una partida de ajedrez mientras Alyson y Robín ojeaban unas revistas, Luna sencillamente se había recostado en su sofá preferido y solo miraba el techo sintiendo las emociones de todos sus compañeros. El único que se veía un poco preocupado era Thomas, parado en el gran ventanal del salón mirando hacia el campo de entrenamiento donde una figura rubia de cabello voluminoso corría por la pista de obstáculos bajo la lluvia. Brooke se había marchado en cuanto se levantó y descubrió que el día estaba tormentoso; esos días nunca entrenaban y con su personalidad explosiva no podía quedarse quieta tanto tiempo. Pero había pasado toda la mañana bajo un cielo nublado y ni siquiera había parado para almorzar; ahora llovía a cantaros y ella no parecía notarlo.
-Se va a resfriar -comentó Tom sin dejar de mirar hacia afuera-
-Déjenla tranquila, ella está descargándose -Murmuró Luna sin despegar la vista del techo-
-¿Descargándose? -Robín dejo caer su revista y fue a pararse al lado del pelirrojo- Pensé que…
Brooke no paraba de correr y saltar, su rostro no se distinguía con facilidad pero se notaba a distancia que estaba molesta, más que nada por sus movimientos bruscos y a la vez torpes.
Subió de un salto al trepador y se sentó en la cima envolviéndose las rodillas con los brazos, mirando en dirección del agitado mar. Solo había pasado una semana desde la muerte de su abuela y ella se lo había tomado bastante bien; no lloraba, por lo menos no en público, pero necesitaba estar todo el tiempo ocupada.
Thomas traspasó la pared, se dejó caer al suelo y cuando estuvo firme se acercó hacia la chica, sin importarle quedar completamente empapado.
-¡Rocket! -exclamo casi a los gritos por el ruido de la lluvia- ¡vamos a dentro!
-Déjame tranquila O'Connor-contestó ella sin mirarlo- quiero estar sola…
El pelirrojo subió sin ninguna dificultad al armazón de hierro y se sentó a su lado, le dio un leve empujón. Rocket lo miró por un momento y luego volvió a concentrarse en el horizonte.
Thomas se quedó en silencio a su lado, había visto sus ojos rojos y la lluvia se mimetizaba con sus lágrimas. Podía entender que ella necesitara descargarse y todo, pero no podía permitirle que se enfermara.
-Yo… no sé qué decir en estos momentos -le susurró-
-No hace falta que digas nada -espetó ella con bronca-
-Sh, tranquila… -dijo el tomándole la mano- quiero que sepas que yo voy a quedarme a tu lado, pase lo que pase…
-Pero -Brooke lo miró llena de sorpresa- Tom, no… -miró hacia el cielo gris que no paraba de arrojar agua- ¡No necesito tu lástima! -exclamó por fin soltando sus manos bruscamente- Anda a hacer lo que tengas que hacer y déjame tranquila…
Pero Thomas, fiel a su palabra se quedó sentado junto a ella, mirándola de soslayo mientras ella ocultaba su rostro entre sus brazos y su cabello empapado.
-Intento ser fuerte pero… -suspiró- Mi abuela era la mejor del mundo, una mujer de fierro…
-No tienes que fingir que todo está bien, todos te respetamos y entendemos tus tiempos…
Se quedó esperando una respuesta, pero la rubia permaneció callada, con la vista fija en el horizonte, donde el agitado por la tormenta se juntaba con las grises nubes del cielo lluvioso.
-Rocket… -el pelirrojo le tocó el hombro suavemente- Vamos a dentro…por favor -pidió con voz dulce y suave.-
Algo en el tono de voz del pelirrojo hizo que Brooke se diera cuenta de lo egoísta que estaba siendo. Ella estaba mal y tenía todo el derecho, pero Thomas y el resto de los chicos se preocupaban por ella y por su salud. Despacio levantó la cabeza y se encontró con los ojos azules de Thomas que la miraban con cariño.
Sin decirle nada, tomó la mano que él le ofrecía y de un salto ambos estuvieron en el piso. Corrieron hasta el edificio para ponerse a cubierto, aunque de mucho ya no servía porque ambos estaban calados hasta los huesos. Cuando la vio subir por la escalera, Alyson se tiró al cuello de la rubia y la abrazó lo más fuerte que pudo.
-Te estoy mojando -susurró ella intentando no volver a llorar-
-No me importa -en respuesta, Alyson la abrazo aún más fuerte-
Charles apareció de la nada y se quedó enternecido por la escena. Sintiéndose culpable por interrumpir, se aclaró la garganta para llamar la atención de todos.
-Chicos, tenemos que hablar -anunció- pero primero, ustedes dos -señaló a Thomas y Brooke- Vayan a secarse y cambiarse por favor
El hombre de las gafas cuadradas se retiró y Brooke y Thomas fueron directamente a sus habitaciones para darse un baño caliente y cambiarse la ropa empapada. Casi una hora más tarde, se reunieron con el resto de sus compañeros y juntos se dirigieron a la sala de operaciones.
Charles y Fiona los esperaban junto con el teniente y la profesora Fuller.
-Pupilos -los saludó Noah- tuvieron suerte, tenía preparada una rutina mortífera
-Todas tus rutinas son mortíferas Noah
-Brooke
-Noah
-¡Basta los dos! -Exclamó Fiona poniéndose en su papel de madre-
Noah y Brooke peleaban siempre por sus nombres y ya había pasado todo a un terreno mucho más amistoso que los primeros tiempos, Ella se burlaba de él no llamándolo teniente y él la pinchaba todo el tiempo diciéndole por su nombre; el resto de los chicos soportaban en silencio la diaria pelea entre alumna y profesor.
-Si podemos pasar a lo serio -comenzó a hablar Charles mirando serio a su compañero- Tenemos algunos anuncios importantes que hacerles…
-Primero que nada -Interrumpió Fiona- A pesar de todo, debemos celebrar el hecho de haber encontrado el primer cristal.
Con todo el tema del funeral y el duelo, ni siquiera habían reparado en que ahora tenían un cristal. Por supuesto Fiona y el resto del equipo lo estaban analizando para entender mejor sus funciones, pero los chicos no se habían parado a pensar que estaban un paso más cerca de completar su misión; si bien aún les faltaba mucho camino por recorrer, haber encontrado un cristal era un incentivo muy grande.
-Por otro lado, ahora que estamos completamente seguros que el objetivo principal de Donovan es encontrar los cristales, debemos apresurarnos en buscar los otros…
-¿Cómo los vamos a encontrar si no tenemos idea donde empezar a buscar? -la mentalidad pragmática y lógica de Alyson salía a relucirse en momentos como aquellos-
-Para eso estamos analizando el cristal-Alana señalo un punto delante de ella-
Todos se giraron a ver hacía donde apuntaba el dedo de Alana, el cristal estaba flotando sobre un cubo de acero, se podía ver el campo magnético que lo sostenía en el aire.
-Alana tiene una teoría -continuó Charles- pero no estamos seguros…
-Mi idea es que los cristales tengan residuos del último hechizo que se usó en ellos, como la única manera de hacer magia es con los nueve cristales, tal vez… si logramos decodificar el hechizo tengamos más precisión de donde fueron a parar los demás cristales…
-No entiendo nada -confesó Robin rascándose la cabeza-
-Es más sencillo de lo que parece en realidad… -explicó Alana- según lo que nos explicaron los ancianos, el hechizo que usaron tenía un patrón determinado. Los cristales fueron mandados a nueve puntos equidistantes de un centro
-¿Y podemos descubrir cuál es ese centro?
-No sé -confesó Alana-
-Es lo que estamos intentando al analizar el cristal…
-Pero si descubrimos ese punto -aventuró Thomas- podremos saber dónde están los otros cristales…
Charles asintió en silencio, los jóvenes se llenaron de entusiasmo ante tal noticia, si la teoría de Alana era cierta, tenían una clara ventaja contra Donovan.
Ahora solo faltaba… encontrar los otros cristales.
Buenas y santas. Después de un largo día para mi, les traigo otro capítulo para que disfruten. Muchas gracias a todos por comentar el capítulo anterior. Espero ver sus comentarios nuevamente, siempre me sacan una sonrisa, no lo duden. Nos vemos, en los comentarios. Rouxie_Lupin