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Annabella Potter, la tía de Harry — capítulo 13
Capítulo 13:
Punto de vista de Bella:
Tal como dijo Madame Pomfrey, mi Remus, se recuperó a los tres días de haber bebido la poción, Crece Huesos.
Molly, venía como siempre, a hacerme compañía y de paso para terminar con los preparativos de la boda.
-Te lo repito, mi niña, estar con Remus te hace bien.-me dijo por tercera vez en el día.
-Es bueno para los dos, ya que ambos estuvimos solos durante mucho tiempo.-coloqué dos tazas de té sobre la mesa mientras me sentaba.
-¿Cómo has estado?-preguntó tomándome de la mano.
-Desde que tuvimos la sesión con el Wizengamot, no he tenido tiempo para concentrarme en el asunto, solo me preocupaba el estado de Remus.-conteste bebiendo un sorbo.
-Te entiendo, debió haber sido duro haber estado frente al asesino de tú familia.-solté un suspiro y sonreí falsamente.
Cuando Molly, se fue me puse a pensar en las palabras de Sirius.
-¡Bella! ¡Fue Peter! Deben creerme, ¡Fue Peter! El desgraciado no está muerto, ¡No lo está!-
¿Y si él tenía razón y estaba en prisión por algo que no cometió? Estaba empezando a dudar sobre su culpabilidad.
-¿Anne?- llamó Remus, ingresando a mi habitación.
-Te he estado buscando.-me abrazó por la cintura mientras besaba la punta de mi nariz.
-¿Qué estabas haciendo?-respire hondo y negué con la cabeza.
-Nada, solo estaba pensando estupideces.-él sonrió y se sentó en la cama.
-¿Qué ocurre, Remi?-pregunté colocando mis manos sobre sus hombros.
-Ya falta poco para que sea tu cumpleaños, es por eso que hable con Albus.-enarque una ceja mientras sonreía.
-Él me dijo que le habías preguntado si había alguna posibilidad de poder volver a ver a Harry.-mi sonrisa fue aumentando cada vez más.
-¿Y qué te dijo?-pregunté ansiosa.
-Pues, digamos que ya tengo tú regalo preparado.-literalmente, me tire sobre él, besándolo.
-¿Por qué eres tan perfecto, Lupin?-bromee, mientras él me abrazaba por la cintura.
-Lo mismo me pregunto, Potter.-ambos reímos para luego mirarnos fijamente.
Punto de vista de Remus:
23 de diciembre, era una fecha especial, mi Bella cumplía 21 años.
Hacía ya una semana de que había hablado con ella acerca de su regalo y al fin el día había llegado. Me encantaba verla feliz y sabía que lo que más deseaba para su cumpleaños, era al menos ver al pequeño Harry.
Era la primera vez que, James ni Lily, estaban presentes en un evento como este, por lo que voy a tratar de esmerarme para hacer que esto quede en su memoria por un largo tiempo.
Albus, había hablado con los Dursley para poder pasar un día entero con Harry, esa parte no se la dije a ella ya quería que fuese una sorpresa.
Cuando estuvimos listos, ambos, aparecimos en el Caldero Chorreante. Tome la mano de Bella, y juntos comenzamos a caminar hasta el número 4 de Privet Driver.
-Es una lástima que solo podamos verlo por un momento.-comentó ella mirando al suelo.
-Haremos que ese momento dure, Anni. Después de todo lo que has pasado te lo mereces.-la abracé por los hombros mientras besaba su cabeza.
Pasamos por varias tiendas Muggles, en las cuales compramos cosas para pasar el día.
Al llegar, Petunia, ya nos esperaba en la puerta. El pequeño Harry, jugaba con la hierba, metiéndose varios insectos en la boca.
-Como detesto a esa mujer.-me susurró mientras sonreía al ver a su sobrino.
-Ahí lo tienen, hasta la noche no lo quiero aquí.-soltó fríamente Petunia.
-Pero…-Bella, no termino de hablar, ya que la mujer entro en su casa.
-¿Remus?-yo la mire y me encogí de hombros mientras sonreía. Ella, tomo en brazos a Harry y comenzamos con nuestro día.
Nunca la había visto tan feliz en mi vida, ella le mostraba todas las cosas al pequeño, quien reía feliz.
Nos detuvimos a almorzar en una mesa del parque. Las personas que pasaban, nos sonrían y nos felicitaban.
-Piensan que somos los padres de Harry.-me susurro con una sonrisa.
-Te dije que debíamos aprovechar el momento.-ella colocó una mano sobre mi mejilla mientras me besaba.
Pasamos por una feria de artilugios Muggles, ambos se sorprendía con lo que veían.
-¿Te gusta, amor?-le preguntaba al pequeño, quien comenzaba a aplaudir contento.
Cuando la noche comenzó a caer, los tres, volvíamos a Privet Driver. Toqué la puerta y Vernon nos abrió. Nos miró con odio y tomo de mala forma al pequeño
Bella, no quería despegarse de Harry, ambos se necesitaban mutuamente. Es por eso cuando volvíamos a la Mansión, la detuve en medio de la calle y la abracé.
-Pronto estarán juntos.-ella se aferró a mí.
-Gracias, Rems, me has hecho feliz. Te amo.-sonreí y la besé.
Punto de vista de Bella:
El plan de Remus, había salido a la perfección, me había hecho pasar el mejor día de toda mi vida. Por un momento dejé de lado todos los problemas que nos agobiaban, como el juicio de Sirius, la muerte de James y Lily, la desaparición de Voldemort, para solo concentrarme en mi sobrino. Noté que me había reconocido cuando lo tomé en brazos, ya que se acurrucó en mi pecho.
Estaba demasiado feliz con el regalo que me había hecho Remus, siempre tan atento conmigo, no sé qué habría hecho sin él. No sabría que haber hecho si él no hubiera estado a mi lado cuando me dijeron sobre la muerte de mi hermano.
Al llegar a la Mansión, me senté en uno de los sillones. Estaba exhausta, Harry, me había dejado cansada. Con el solo hecho de recordar como reía, hacía que todo mi interior estalle en una fiesta de diferentes sentimientos.
-Gracias.-murmure, girando mi cabeza en dirección a Remus, quien estaba parado a mi lado con las manos en los bolsillos y una gran sonrisa.
-Ya te he dicho que te lo merecías.-él se sentó a mi lado, mientras yo colocaba mi cabeza en sus rodillas.
-¿Cómo van los preparativos de la boda?-me preguntó al mismo tiempo que masajeaba mi cintura.
-Molly, dice que ya todo está listo. Arthur, te acompañara para ver el traje. Lily, siempre había insistido en que si me casase, usase su vestido.-conteste, jugando con su otra mano.
-¿Qué haremos después de la boda?-pregunté mirándolo a los ojos.
-Te había dicho que quería formar una familia contigo.-contesto mientras me acariciaba la mejilla.
-Te agradezco que hayas estado conmigo.-me enderece apenas y lo besé. Él enredó sus manos en mi cintura, dejándome debajo de él.
-Ya te he dicho más de una vez, que todo lo que yo haga por ti, es por eres una excelente mujer y te lo mereces.-sonreí ante su sinceridad.
-No sé qué hubiera hecho sin ti.-él sonrió mientras recostaba su cabeza en mi pecho.
-Es bueno que nosotros dos estemos juntos, ¿Qué hubieras hecho ahora?-yo me encogí de hombros, acariciándole el cabello.
-Seguramente, estaría en mi antigua casa, sentado todo el día en el sofá comiendo chocolate.-reí por lo bajo mientras lo tomaba de las mejillas.
-Yo hubiera estado perdida, inmersa en una interminable depresión.-él se inclinó hacía adelante y me besó.
-Eso no hubiera sido cierto ya que yo te hubiera salvado.-