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Annabella Potter, la tía de Harry — capítulo 27
Capítulo 27:
Bella:
Había pasado una mala noche. Cerca del amanecer, desperté y no encontré a Remus a mí lado. Preocupada, tomé mi bata de dormir y decidí buscarlo. Bajé las escaleras y antes de llegar a la sala, me detuve al escuchar voces. Asomé apenas mi rostro y pude ver a Sirius y a Rems, hablando. Sonreí al sesionarme de que era verdad que mi amado lobito, tenía celos.
Antes de que él volviese a subir las escaleras de nuestro cuarto, yo me adelanté. Me desprendí de mi bata y me volví a meter en la cama.
-Te amo.-escuché luego de unos instantes, en mí oído.
A la mañana siguiente, el manojo de nervios desapareció por completo cuando me dijeron que a la noche, traería a Harry. Mientras desayunábamos, Molly regañaba a los gemelos por aparecer a cada segundo a su lado, asustándola. Veía a Remus mucho más contento conversando con Sirius, como si tales celos no hubiesen existido.
-¡Buenos días!-saludó Tonks con su voz alegre. Todos volteamos hacía ella, sonriéndole. Ella ocupó el espacio que había a mí lado y recibió un plato con desayuno que Molly le ofreció. Pasados unos minutos Kingsley, llenó con una noticia. Dumbledore había conseguido una sesión con el Wizengamot. Juro por Merlín, Morgana y todos los magos de la historia, que mi corazón respiró aliviado ante eso.- ¡Yo voy!-anunció Dora, saltando en su asiento, lanzando el plato de comida hacía el frente.
-Gracias, en serio.-les sonreí a cada uno de los presentes.- Aprecio todo lo que hacen por mi sobrino.-volvimos a concentrarnos en el desayuno. Esta vez era más ligero ya que pronto tendría a Harry bajo mi vista, para mantenerlo a salvo.
A mi lado Tonks, comía tarareando canciones muggles. Jamás llegue a pensar que la hija de Andrómeda, fuese tan diferente a su madre.
-Bella.-habló con la boca llena.- Mí madre me contó que tú y ella no se llevaban muy bien, ¿por qué?-
-Bueno, digamos que ella y yo teníamos muchas diferencias.-traté de sonar convincente.
-¿Cómo cuáles?-volvió a preguntar, terminando lo que quedaba en su tazón.
-Bueno, ya sabes. Las diferencias de casas, de edades y todo eso.-traté de restarle importancia, pero ella quería saber más.- Pero creo que eso no fue lo que pasó entre nosotras, realmente.-trataba de recordar.- Creo que fue la primera sesión con el Wizengamot que tuvo Sirius. Yo aún seguía dolida por la muerte de… de James y de Lily. Así que de cierta forma estaba molesta con él.-noté que todos los que estaban en la cocina, dejaron de hablar para prestarme atención.
Ya habíamos llegado al cuartel de la Orden del Fénix, Remus sostenía mí mano, apretándola de vez en cuando. No me iba a imaginar que Andrómeda estuviera aquí. Nunca fuimos verdaderas amigas, de vez en cuando intercambiamos algún "Hola", pero más de eso no extendíamos nuestra conversación.
Ella estaba ahí con Ted y la pequeña Dora de siete años. A cada lugar que iba, sentía su irritable mirada sobre mi nuca, como si calculase los pasos que yo daría. Era de suponer. Días atrás habían sacado un informe en el "Profeta", diciendo que yo acusaba completamente a Sirius de haber sido el entregador de mi familia y que no deseaba otra cosa más que se pudriera en el Azkaban, en venganza. Creo que a mí parecer, se tomó muy enserio las paparruchadas de Rita Skeeter. Remus me decía que no me preocupase, que no era nada. Pero para mí, no lo era.
-Bella.-voltee para ver a Ted Tonks, detrás de mí.- Con Meda, veníamos a darte nuestras más sinceras condolencias. Lamentamos tú pérdida.-le sonreí levemente. Él siempre me había caído bien, tenía ese algo que hacía que fuese agradable para todo el mundo.- Para lo que necesites querida, puedes contar con nosotros.-tomó mi mano entre las suyas, apretándola.
-Gracias, Ted. Apreció todo lo que hacen.- él volteo apenas, llamando a su esposa con un gesto de cabeza. Andrómeda accedió a rasga dientes.- Hola.-saludé en tono lúgubre. Ella solo asintió. Ted le susurró algo y se alejó. Las dos nos quedamos en un incómodo silencio.
-Debe ser duro.-habló rompiendo el hielo.- Digo, perder a todos tus seres queridos en unos pocos días. Matar inocentes y condenar a otros.- no sabía con exactitud si se refería por inocente a Harry o a Sirius.- Algunos merecen la estadía en Azkaban, otros no.-Sirius. Yo no dije nada, solo baje la mirada y la escuchaba.- ¿Tú crees en la inocencia de mi primo?-tampoco respondí.- Lo sabía.-se dio media vuelta, para reunirse junto a su esposo e hija.
Para cuando termine de narrar, Tonks, me miraba con una sonrisa tonta.
-Hace poco, mamá, se enteró de la pequeña discusión que tuviste con mi tía Bellatrix.-enarqué una ceja.- Esa vez en que te enfrentaste a los Mortifagos y que tuviste que estar en San Mungo.-me quedé en silencio.- Ella llegó a la conclusión de que tú si creías en la inocencia de Sirius.-
..*
La noche había llegado y ya el grupo que iría por Harry, había salido. Molly me entretuvo limpiando algunas habitaciones junto a sus hijos y a Hermione. Ginny descubrió que soy su madrina y rápidamente, tomó confianza conmigo. Mientras Molly no miraba, yo usaba mi varita para pulir los vidrios y sacar el polvo de algunas camas.
-No le digan a su madre.-les pedí a los pelirrojos, guiñándoles el ojo. Me pareció raro que no me hubiesen dado noticia alguna. Miré por la ventana, pero la calle estaba completamente vacía. Solté el trapo que tenía en mis manos y me dirigí a mi habitación.
Al llegar, me senté en el borde de la cama apoyadme en las palmas de mis manos. Últimamente me sentía sensible a cualquier emoción y ahora me sentí peor.
-¿Bella?-escuché la voz de Remus, desde la puerta.- ¿Podrías venir?-asentí poniéndome de pie. Al acercarme a él, me tomó de la mano y juntos bajamos las escaleras.
-¿Y Harry?-pregunté en voz baja, mientras pasábamos por el retrato de la madre de Sirius.
-Ya ha llegado.-el corazón me dio un vuelco. ¡Él estaba aquí!- Pero aún no ha terminado la sesión y debes estar en ella.-solté un bufido y llegamos a la cocina. Al ingresar, estaban casi todos presentes, exceptuando a Dumbledore, pero en sí estábamos todos. Me senté en el lugar libre, al lado de Remus y de Sirius.
-¿Dónde está Harry?-pregunté, pero nadie pareció escucharme.
-Ya lo veras, cariño. Está ahora con Ron y Hermione.-respondió Molly.- Antes de que Remus te fuese a buscar, estábamos debatiendo sobre qué es lo que debe saber acerca de lo que está pasando.-
-Harry se ha pasado un mes encerrado en esa casa de muggles. Creo que tiene derecho a saber qué ha pasa…-
-¡No!-intervino Molly.- Si mis hijos no están al tanto, mucho menos lo estará él.-
-Yo no tengo la culpa de que hayan decidido tú y Arthur sobre que contarles a sus hijos.-prosiguió Sirius con calma—, eso lo han decidido vuestros padres. Harry, por otra parte…-
-¡Tú no eres nadie para decidir lo que le conviene a Harry!-volvió a terciar Molly.-Supongo que no habrás olvidado lo que dijo Dumbledore.-
-¿A qué te refieres en concreto?-preguntó Sirius con educación, pero con el típico tono que usaba con Severus cuando éramos pequeños.
-A lo de que no teníamos que contarle a Harry más de lo que necesita saber.-explicó ella poniendo mucho énfasis en las dos últimas palabras.
-No pretendo contarle más de lo que necesita saber, Molly.-aseguró él.- Pero dado que fue él quien vio regresar a Voldemort.- me estremecí al escuchar a Sirius pronunciando ese nombre.- Tiene más derecho que nadie a…
-¡Harry no es miembro de la Orden del Fénix!-interrumpió Molly.- Sólo tiene quince años y…-
-Y se ha enfrentado a situaciones más graves que muchos de nosotros.-afirmó Sirius.
-¡Nadie pone en duda lo que ha hecho!-exclamó ella elevando la voz; sus puños temblaban sobre los reposabrazos de la silla.-Pero sigue siendo…-
-¡No es ningún niño!-soltó Sirius con impaciencia.
-¡Tampoco es ningún adulto!-insistió Molly, cuyas mejillas estaban poniéndose coloradas.- ¡Harry no es James, Sirius!-elevé la mirada al sentir a el nombre de mi hermano.- Lo lamento, Bella.-se disculpó ella, pero eso no evito que se me formase un nudo en la garganta.
-¡Ella es su tía y yo soy su padrino!-insistió Sirius.
-Que paternal eres, Black.-habló Severus por primera vez.- Tal vez cuando Potter crezca, sea un criminal como su padrino.-
-No te metas en esto, Quejicus.-
-¡Ya quieren dejar de discutir!-grité poniéndome de pie.- Harry solo tiene a un persona con la cual comparte sangre y esa soy yo. Yo decido que es lo que él debe saber o no.-todos permanecieron en silencio y con la cabeza baja.- Molly tiene razón, es un niño pero a su vez debe estar informado, como dice Sirius.-
-Será mejor que dejemos la reunión hasta aquí.-intervino Remus, sosteniendo mi mano.
-Iré a llamar a los chicos.-se ofreció Molly, poniéndose rápido de pie.
Para cuando dejaron la cocina, yo apoyé mi cabeza contra la mesa, soltando un suspiro cansador y rasguñando la madera. Esto se estaba poniendo difícil, ¿qué me estaba pasando a mí?
-¿Tía?-