Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Annabella Potter, la tía de Harry · de

Annabella Potter, la tía de Harry — capítulo 28

Capítulo 28:

Bella:

Levante la vista rápidamente encontrándome con Harry. Por Merlín que había crecido durante el verano, me llevaba una cabeza. Al principio me costó diferenciarlo, no sabía si era James o Harry.

-Por las barbas de Gryffindor.-me puse de pie y lo abracé.- Estás aquí.-le susurré al oído, mientras sentía sus brazos alrededor de mi cintura.

-Lo estoy.-me separé de él por unos segundos, mientras mis ojos se iban llenando de lágrimas. Le sonreí y volví a abrazarlo.

-Mis queridos, la cena está lista.-nos anunció Molly, con dulzura. Ocupé un lugar que estaba al lado de Remus, mientras él se sentaba frente a nosotros.

Para cuando las fuentes de comida aparecieron en la mesa, una ambiente familiar se comenzó a formar en el aire, no notaba en Sirius y en Harry, ambos la estaban pasando bien. Tonks hacía reír a Ginny cambiando constantemente la forma de su nariz, los gemelos bromeaban, Remus sostenía mi mano encima de la mesa mientras escuchábamos a Arthur hablar.

-Esto es muy peculiar, parece que tu audiencia en el Ministerio será frente a todo el Wizengamot.-

-No entiendo.-habló Harry.- ¿Qué tiene el Ministerio de Magia en mi contra?-nadie respondió, hasta Tonks, dejó de cambiar su forma.

-Que lo vea.-ordenó Moody.-De todos modos lo sabrá.-mi sobrino miró a la otra mitad de la mesa que lo observaba, pero que rápidamente volvieron a sus ocupaciones, esquivando su mirada. Kingsley le paso un ejemplar del Profeta.

-El joven que mintió.-leyó en voz alta para todos nosotros.

-También han atacado a Dumbledore.-comentó Sirius.- Fudge está usando todo su poder e influencia en el Profeta, para desacreditar a todo aquel que diga que el Señor Tenebroso, regresó.-

-¿Pero por qué?-preguntó Harry, bajando el diario.

-El ministro piensa que Dumbledore quiere su puesto.-argumento Rems.

-Eso no es cierto.-bramó mi sobrino enojado.- Nadie que tuviese sentido común creería eso.-

-Ese el punto.-hablé.- Fudge, no tiene sentido común. El miedo lo tiene paralizado. El miedo hace que la gente haga cosas terribles, Harry.-hice una pausa antes de seguir hablando.- La última vez que Voldemort tomó el poder, casi destruyo todo lo que más valoramos. Ahora que regreso, supongo que el ministro hará cualquier cosa para evitar enfrentarse a la horrible verdad.-

-Creemos que Voldemort quiere volver a reconstruir su ejército.-murmuró Sirius.- Hace catorce años, tenía a muchos bajo sus órdenes; no solo brujas y magos, sino toda clase de criaturas. Ha estado reclutando últimamente y nosotros tratamos de hacer lo mismo. Pero armar su ejército no es lo único que le importa.-alguien se aclaró la garganta ásperamente.-Creemos que Voldemort, busca algo más.-

-Sirius.-gruño Moody desde el rincón.

-Algo que le falto la última vez.-finalizó la frase. Un aire frío, recorrió mi espalda, causándome estremecimiento.

-¿Algo… algo como un arma?-preguntó Harry.

-¡No! Ya basta.-intervino Molly, dejando su cuchillo sobre la tabla de cortar.- Es solo un muchacho.-me estiré sobre la mesa y le saqué el periódico a mi sobrino.- Si le dices algo más, más vale que lo unas a la Orden de una vez.

-¡No!

-¡Sí!-Harry y yo nos miramos, ya que habíamos hablado a la vez.- Tía, quiero unirme. Si Voldemort tiene un ejército, peleare.- Sirius me miro, refregándome que tenía apoyo.

-De ninguna manera.-exclamé.- No voy a dejar que te mate un loco psicópata. No voy a echar a la basura los años que pase cuidándote a la distancia.-

-Yo vi volver a Voldemort, yo pelee contra él, yo lo vi matar a Cedric. Yo estuve a ahí.-

-Ninguno desconfía de tu palabra, Harry, pero es demasiado arriesgado.-hice silencio al ver que nadie me respaldaba.-Haz lo que tu creas conveniente.-finalicé poniéndome de pie y saliendo de la cocina.

Subí las escaleras, haciendo silencio al pasar en frente del retrato de Walburga, e ingresé a mi habitación. Me acosté en la cama, abrazando una almohada mientras le daba le espalda a la puerta.

-¿Bella?-llamó la voz de Remus, luego de unos segundos.- ¿Estás despierta?-

-Aja.-respondí, sintiendo como la cama se hundía ante su peso.

-¿Estás bien?-preguntó, acariciando mi cintura, lentamente. Me encogí de hombros, mientras me acomodaba para quedar boca arriba.

-No quiero que Harry se arriesgue.-murmuré, acariciando su brazo.-No quiero perderlo.-

-No lo harás.-aclaró.- Él sobrevivirá. Tiene a la mejor mujer de todo el mundo a su lado, esa eres tú. Tú lo ayudaras para que no fracase en esta misión.-le sonreí, mientras me acomodaba un poco para poder besarlo.

-Todos los días me preguntó qué haría sin ti.-le susurró, con los ojos cerrados.- Y siempre llego a la misma conclusión. Sin ti no soy nadie, Remi.-

..*

Varias semanas después:

Me había quedado un poco más tranquila al saber que la sesión con el Wizengamot había salido bien y Harry era absuelto de todo cargo de culpabilidad. Los días pasaron y los chicos tuvieron que volver a Hogwarts. Como todos los años, el lugar de profesor de DCAO, estaba vació y no se sabía quién lo ocuparía. La primera noche que mi sobrino pasó en el castillo, me mandó una carta contándome sobre el nuevo profesor, digo profesores. Dolores Jane Umbridge. Ese día apreté la carta muy fuerte contra mis palmas, ya que yo conocía perfectamente a esa mujer y era mucho peor que Voldemort y su ejército de Mortifagos.

Había vuelto a retomar mi puesto en el Ministerio, en el departamento de Aurores al igual que Tonks. Las dos íbamos y salíamos juntas de Grimmauld Place. De vez en cuanto tenía algún encontronazo con su madre, pero me sentía orgullosa de decir que poco a poco íbamos convirtiéndonos en… amigas.

-¿Bella, estás bien?-me preguntó Dora, durante la hora del almuerzo. Negué un par de veces y con un poco de su ayuda, fuimos al baño. Ella utilizó sus manos para llenarlas con un poco de agua y pasarlas por mi cabeza. En cuanto sentí el frío del agua sobre mi piel, la corrí de golpe y me arrodille en uno de los cubículos. En mi garganta un asqueroso liquido subiendo, abriendo mis labios y cayendo. Tonks, se colocó detrás de mí y sostuvo mi cabello, mientras yo vomitaba.- Ya creo que es lo que te está pasando.-murmuró enarcando una ceja.- Ahora regreso.-sentí un ¡Plop! Y desapareció. A los poco segundos volvió con algo entre sus manos.-Ten.-me ofreció.

-¿Qué es eso?-pregunté pasándome la mano por mi boca para limpiarme. Ella no contesto. Tomé lo que me daba y lo examiné. En la caja decía algo de Test, se parecía a lo que Lily utilizó una vez para confirmar su… embarazo.- No.-dije, negándome a tomarlo.

-Bella, es solo para sacarnos la duda. No durara más de cinco minutos, lo prometo.-ver sus ojos, ahora, violetas me dieron un poco más de confianza. Volví a tomar la cajita y me encerré en el cubículo. Ella me esperaba del otro lado de la puerta. Cuando realicé todos los procedimientos, solo bastaba esperar. Volví a salir, quería estar con Dora para saber el resultado.- ¿Por qué no te sientas?-ordenó al ver que mis piernas temblaban. Asentí y me senté en el retrete. Apoyé mi cabeza contra la pared del baño y así me quedé hasta me volví a parar para saber que pasaba.

-¿Y?-pregunté impaciente.

-Bella, estás…