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Annabella Potter, la tía de Harry — capítulo 29

Capítulo 29

Bella:

Mire a Tonks, tratando de descifrar su expresión. Me estaba empezando a impacientar que no hablase y que sostuviese ese cosito de plástico entre sus manos.

-¿Y?-pregunté un tanto harta de tanto misticismo.

-Felicidades, Bellita.-murmuró con amplia sonrisa. La miré sin entender en que idioma me hablaba.- Yo seré lenta, pero tú me ganas.-enarqué una ceja y ella soltó de golpe la prueba.- ¡Qué estás embarazada, mujer!-chilló de golpe.

-¿Em…embarazada?-pregunté con apenas un hilo de voz. Ella asintió varias veces. Le saqué la prueba de la mano y tome la caja para leer las instrucciones.

Dos rayitas, positivo. Una, negativo. Miré varias veces la parte blanca donde estaba el resultado. ¡ESTABA EMBARAZADA! Solté un grito de alegría y me abracé a Tonks.

Cuando nuestro turno terminó, le pedí a Dora que me acompañase a un hospital Muggle por más detalles. Ambas desaparecimos para llegar a la fachada. La recepcionista nos atendió con dulzura y nos guio al tercer piso, maternidad. Tuvimos que subir por un elevador hasta nuestro destino. Nunca había estado en un lugar tan… Muggle. Creo que fue en este mismo donde acompañe a Lily la primera vez, pero creo que tenía 18 años cuando lo hice.

Para cuando llegamos tuve que pedirle a mi acompañante que mantuviese su cabello de un solo color, para no levantar sospechas. Así lo hizo, lo dejo en un rubio ceniza bastante claro. La sala de espera era bastante sencilla. Paredes blancas, cuadros con fotografías de mujeres sosteniendo a sus hijos y de bebés sonriendo. Nos sentamos en unos mullidos sillones, frente a una señora que acompañaba a su joven hija, embarazada por supuesto.

Mientras esperábamos, Tonks tomó una revista y comenzó a ojearla. Emitía todo tipo de exclamaciones al ver algo Muggle en ellas. Varias veces tuve que pedirle que mantuviese la compostura. Para cuando la señora y su hija, pasaron, llegó nuestro turno.

-Señorita Potter.-llamó una mujer de larga bata blanca con una planilla en sus manos. Las dos nos pusimos de pie e ingresamos junto a ella a la habitación.- Buenos días, señoritas ¿a qué debo el placer de esta consulta?-nos preguntó sentándose detrás de su escritorio.

-Bueno…-miré a Tonks sin saber cómo empezar.- Hace un par de días que no venía sintiendo bien. Mareos, ganas de vomitar, cambios de humor entre otros síntomas. Hoy volví a sentirme de esa manera, por lo que mi amiga, decidió llevarme al baño para examinarme y bueno…. Decidimos hacer una prueba de embarazo.-

-¿Y bien? ¿Cuál fue el resultado?-preguntó anotando todo en su planilla.

-Positivo.-

-Felicitaciones entonces.-sonrió ampliamente.- De acuerdo, ¿es usted primeriza?-asentí.-Entonces le voy a conceder el honor de hacerle saber de cuanto está, señorita Potter.-se puso de pie y me indicó que me recostase sobre una camilla y que me levantase un poco mi ropa, dejando mi vientre al aire. Me estremecí al sentir algo frío sobre mi piel.- Veamos a este pequeñito.-murmuró colocando un aparato en mí. Ladee la cabeza para concentrarme en una pequeña caja con un cristal que lo protegía.- ¿Ve eso?-preguntó señalando un diminuto punto.- Eso es su bebé.-

-Dios mío.-murmuré llevándome una mano a la boca. Ahí estaba, el bebé que siempre había soñado tener con Remus.

-Es muy pequeño.- comentó Tonks, sosteniendo mi mano.

-De hecho sí, si mis cálculos no fallan, usted debería estar entrando recién en el primer mes de gestación.-Dora me sonrió mientras yo sentía los ojos llenos de lágrimas.- Felicitaciones, señorita Potter.-

..*

La doctora Malcolm, me entregó una copia de las imagines que había en esa caja. Durante el regreso a casa, lo sacaba y lo contemplaba. ¡Merlín! Era algo tan chiquito que comenzaba a crecer en mí. Ojala James pudiese enterarse de que iba a tener un sobrino o sobrina.

Para cuando llegamos a Grimmauld Place, busque desesperadamente a Remus, debía contárselo cuanto antes. Lo encontré en la sala junto a Sirius y Kingsley.

-Bella…-no lo dejé terminar, ya que me tire a sus brazos plantándole un beso.- Hola.-finalizó un tanto sonrojado.- ¿Cómo les fue en el Ministerio?-

-Bien, bien, muy bien.-respondió Dora con ímpetu.

-Excelente.-exclamó Sirius.

-Tengo algo que decir.-hablé, tomando la mano de Rems.- Hoy me entere que…-sentí un espacio entre él y yo, para luego ver a Moody separándonos.

-Silencio Potter, tengo algo que decir más importante.-gruño, apoyando con más fuerza el bastón contra el suelo.

-¿Qué ocurre?-pregunté con frialdad.

-Es tú sobrino.-soltó. Cambien mi expresión y me acerqué más para saber.- Se le cruzó la idea de ir al Ministerio para quién sabe qué cosa.-

-¡¿Fue solo!?-pregunté al borde de mi amargura.

-No, decidió ir con el Ejército de Dumbledore.-me llevé las manos a la boca y miré a Remus.

-Ron y Ginny están ahí.-murmuré.

-Debemos hacer algo para rescatarlos.-opinó Sirius.

..*

Alastor había ordenado que fuéramos al Ministerio y rescataríamos a los chicos. La verdad me sentía bastante nerviosa, que me costaba abrocharme los botones de mi abrigo.

-Yo me encargo.-la mano de Remus, deslizó la mía para ocuparse él.- Estará bien…-

-Lo sé, lo sé.-respondí soltando un suspiro.- Pero aún tengo esa sensación de que algo malo pasará.-él finalizó con el último y levantó la cabeza.

-Todo estará bien, ¿de acuerdo?-colocó sus manos sobre mis mejillas, acariciándolas con sus pulgares. Asentí mientras le sonreía.

-¡Dejen las cursilerías!-nos gritó Alastor.- Es hora de ponerse serios.- todos salimos de Grimmauld Place, me sorprendí al ver salir a Sirius también con nosotros. Mejor, cuanta más gente podamos ser, mejor. Hacemos desaparición conjunta para aparecernos en los lugares donde había una cabina telefónica. Tuvimos que simular que hacíamos una fila para poder hablar por teléfono, cuando en realidad íbamos a ingresar al Ministerio. Los primero en pasar fueron Dora y Alastor, ahora seguía yo. Marqué los números necesarios para acceder y comencé a bajar lentamente, dejando espacio para que otra cabina reemplazase a la anterior.

Una vez que estuvimos todos en el interior, comenzamos a recorrer los pasillos del Ministerio. Para está hora ya no quedaba nadie, ya todos se habían ido. Debíamos verificar el registro  de los últimos visitantes.

-Es aquí.-anunció Moody. Alastor reviso las últimas visitas, hasta detenerse casi al final.-Hace unos minutos ingresaron seis personas no identificadas.-

-Son ellos.-agregó Tonks.

Algo dentro mío decía que debía ir a la Sala de Profecías, no sé por qué, pero intuía que había algo ahí dentro que nos llevaría a los chico.

-¡Potter! ¿A dónde vas?-me gruño Moody por lo bajo. No le respondí solo ingresé y me encontré con un desastre. Harry había estado aquí.

-No lo consiguieron.-murmuré, caminando por encima de los escombros de los estantes que contenían las esferas.- Aprendieron muy rápido todo sobre hechizos.-

-¿Escucharon eso?-preguntó Kingsley, al sentir el quebrantamiento de un vidrió.

-Viene de ahí dentro.-señaló Tonks, apuntando con su dedo a una puerta.

-Están ahí.- afirmó Alastor haciendo girar su ojo falso.- ¡No se queden parados! ¡Desaparezcan!-nos ordenó. Miré a Remus por última vez, antes de cerrar los ojos y desaparecer.

Llegamos justo en el momento en que Harry le tendía la profecía a Malfoy. A este se le hincho el pecho de orgullo al ver que había conseguido lo que su amo quería. El primero en hacerse ver fue Sirius, quien le doy un puñetazo en la cara al oxigenado de Lucius. Poco a poco el resto de nosotros nos fuimos haciendo visibles. Escuché claramente como la profecía se hacía añicos en el suelo y de ella escapaba el presagió que contenía dentro.

-*¡Desmaius!-*lancé el encantamiento a un Mortifago que iba detrás de Dora. Seguí lanzando hechizos hasta que llegue a Sirius y a Harry.

-Escúchame, quiero que ustedes salgan de aquí.-le ordenó, mientras lo ocultaba detrás de unas rocas.

-¿Qué?-preguntó Harry.- No, yo me quedare con ustedes.- dejé de lanzar hechizos y me acerqué a ellos.

-Harry, lo has hecho muy bien, cariño, pero nosotros nos encargaremos ahora.-lo miré a los ojos un segundo y por el reflejo de sus lentes, pude ver venir un hechizo. Lo tomé de los hombros y lo aparté de la piedra. La maldición rebotó en esas paredes, pero no nos hizo daño.

-¡Black!-gritó Malfoy, desenfundando su varita. Él y Lestrange, comenzaron un duelo contra Harry y Sirius. Yo me alejé, ahí no estaba lo que yo estaba buscando. Mientras seguía lanzando hechizo, una estruendosa risa provino de algún rincón de la Cámara.

-Bebé Potter.-para cuando quise darme cuenta, me encontraba envuelta en un manto negro, pero no era un simple manto, era Bellatrix Lestrange.- ¡Bebé Potter!-comenzó a canturrear mientras tomaba una forma física.- Aún sigo pensando que debí haberte matado cuando tuve la oportunidad hace catorce años.-

-Aquí estoy, hazlo si quieres.-la desafié con los dientes apretados. Ella se ofendió y volvió a levantar su varita.

-*¡Desmaius!-*gritó lanzándome aquel hechizo.

 -¡Protego!-me defendí haciendo que se desviase. Ella se transformó en un manto negro nuevamente y se elevó en el aire. Yo hice lo mismo y comencé a perseguirla, mientras escuchaba su estrepitosa carcajada. Sentía sus uñas rasguñando mi rostro, para evitar que pudiese levantar mi varita. Las luces quedaron apagadas, yo había vuelto a mi verdadera forma y ahora luchaba contra Dolohov. Él había estado presente también ese día en la casa de Frank y Alice.

-*¡Flipendo!-*exclamó. Que hechizo más pobre. Cuando estaba a punto de lanzar otro, lo interrumpí.

-*¡Impedimenta!-*así estuvimos un buen rato, hasta que nos detuvimos al sentir un hechizo que no provenía ni de mí ni de él.

-¡Avada Kedavra!-voltee en dirección al centro de la Cámara, y vi con horror como Sirius era envuelto en unas luces verdes.

-¡No!-grité mientras intentaba correr hacía él.

-*¡Sectum estómago!-*me detuve mientras quería seguir avanzando. Sentí un corte por debajo de mi ropa. Pasé mi mano por esa zona, manchándola con sangre. Ese hechizo era muy poco usado, pero era mortal, pero no tanto como un Avada Kedavra. Mis ojos se empezaron a llenar de lágrimas, pero no por mí, sino por mí bebé.

-Remus…-susurré cuando los Mortifagos habían desaparecido y Harry había ido detrás de Bellatrix. Él volteo a verme, con las manos sobre la herida y las lágrimas cayendo sobre mis mejillas.

-¿Bella?-musitó acercándose a mí. Cuando estuvo al lado mío, caí al suelo.

..*

Sectum: Provoca un corte en la zona deseada del cuerpo del oponente.