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Annabella Potter, la tía de Harry — capítulo 33
Capítulo 33:
Remus:
Cuatro meses habían pasado desde que Bella me había contado que estaba embarazada, al fin algo bueno pasaba. Al fin un poco de luz entre tanta oscuridad. Pero a pesar de habernos enterado de esa magnífica noticia, lo peor se vino sobre nosotros. Nos habíamos enterado de la muerte de Albus a manos de Snape. Todos quedamos perplejos y sin saber que decir. Ahora Moody era el encargado de dirigir la Orden del Fénix. Nosotros habíamos proporcionado una nueva base, es decir la Mansión Potter.
-Debemos transferir al chico lo más pronto posible.-murmuró Moody, mientras se paseaba con su pierna ortopédica por toda la sala.- Debemos apresurarnos antes de que sea tarde.-
-¿Y adonde pretendes llevarlo?-cuestiono Kingsley bastante moleste y con los brazos cruzados.
-Debe ser un lugar aislado y donde pocos tengan acceso.-opino Tonks, llevándose una mano a la barbilla. Vi que Bella intercambió una mirada con Arthur y luego se puso de pie.
-¿Qué les parece la Madriguera?- Moody, hizo un sonido gutural y bebió un poco de su cantimplora.
-Bien pensado, bien pensado.-gruñó luego de unos segundos en silencio.- La cuestión es, ¿Cómo lo llevamos hasta ahí?-
-Voldemort tomó todos los registros de las chimeneas, no podemos hacer desaparecer porque aún es menor…-murmuró Bella, mientras se paseaba por entre los sillones de la sala.- ¿Qué podemos hacer?-ella chasqueo los dedos y sonrió.- ¡Tengo una idea!-
-¿De qué se trata, Potter?-preguntó Moody.
-¿Y si lo transportamos mediante la poción Multijugos?-todos quedamos en silencio.
-¿Y cómo funciona eso?-preguntó Tonks.
-¿Pero quién se podría hacer pasar por Harry?- insistió Molly.
-
¡Nosotros!-volteamos a ver la entrada de la sala, encontrándonos con los gemelos, Hermione y Ron.
Ya tenemos la mayoría de edad y podríamos tomar la poción.-musitó Hermione.
-¡¿Ustedes solos!?-volvió a exaltarse Molly.
-Ellos no van a ir solos.-comentó Fred.
-También nos transformaremos en Harry, si es necesario.-
-A mí también me gustaría ir.-opinó Fleur, sentada a dos sillones de distancia de donde yo estaba.- Conocí a Harry en el Torneo de los Tres Magos donde salvó a mi hermana, creo que de cierta forma estoy en deuda con él.-
-Si ella va, yo también.-habló Ginny entrando de tropel a la sala.
-¡NO!-exclamaron Bella y Molly.
-Es demasiado peligroso para una niña de 16 años, hija.-ella rodó los ojos y se dejó caer en el sillón.
-Bueno, bueno, basta de cháchara.-intervino Moody.- ¿Solo serán ellos cinco?-
-Propongo que vaya Mundungus, también.-agregó Bella con cierto brillo en sus ojos.-No te vendría mal un poco de aventura, Fletcher.-
-¿Qué?-preguntó este, dando un salto al escuchar su nombre.- ¿Yo…yo?-todos asentimos.
-Me parece bien, entonces serán ellos seis más Potter.-finalizó Alastor, volviendo a beber un poco de su cantimplora.
-Aunque creo que a Harry no va a gustarle la idea.-comentó Hermione, mordiéndose el labio.
-¿Cuándo iremos a Privet Driver?-preguntó Bella.
-Mañana en la noche, así que les sugiero que no pierdan tiempo y descansen un poco. Mañana el día será un poco agitado.-
..*
Bella:
Durante la noche del día anterior, me llevo al menos una hora convencer a Remus de que yo iría a rescatar a mi sobrino y así lo hice. Me coloqué mi capa de viaje y con unos pases mágicos logré armar un pequeño bolso con ropa y cosas que necesitaríamos, con otros pases, logré que se achicaran y entrasen en el bolsillo de mi capa.
-¿Lista?-preguntó Remus desde la puerta de nuestra habitación. Los dos bajamos a la sala de estar, donde se encontraba el resto de la Orden.
-Muy bien, todos nos apareceremos en el número cuatro de Privet Driver.-ordenó Alastor.- Procuren no ser vistos por los Muggles.- tomé la mano de Rems, y juntos desaparecimos. Era muy extraña esa sensación pero estaba acostumbrada a hacerla cuando no estaba embarazada.
Al llegar nos detuvimos frente a la puerta donde nos esperaba Hagrid. Él avanzó con seguridad hasta la puerta y con su enorme puño llamó.
-¡Hola, Harry!-exclamó cuando esta se abrió. Ron y Hermione, pasaron a mi lado como fugases flechas.
-¡Llegaron!-comentó mi sobrino abrazándolos.
-Te ves bien.-dije cuando lo saludé.
-Sí, sí, se ve muy hermoso.-ironizó Moody, empujándome para poder pasar por la puerta.- ¿Qué tal si entramos antes de que alguien lo mate?-
-¿Kingsley?-inquirió.- Creí que estabas cuidando al ministro.
-Tú eres más importante.-
-Harry.-llamé.- Tenemos noticias.-tomé el brazo de Remi y no pude evitar sonreír.- Remus y yo…-
-Ya, ya, ya.-nos interrumpió Moody.
-¡Alastor, es la segunda vez que me haces eso!-reproche.
-Silencio, Potter.-me calló.- Habrá tiempo para hablar. Tenemos que largarnos de aquí. Y rápido.-
-Harry, eres menor y todavía tienes el detector.-comencé, mientras me aferraba más a Remus.
-¿Qué es el detector?-preguntó.
Si estornudas, el Ministerio sabrá quién te limpió la nariz.-ironizó Moody.- El punto es que hay que usar los transportes que el Ministerio no detecta. Escobas, Thestrals.-enumero.- Iremos en parejas. Así si alguien no estará esperando, nos van a estar esperando, no sabrán cual es el Harry Potter autentico.- de su capa de viaje saco su vieja cantimplora llena de la poción.-
-¿El auténtico?-preguntó Harry.
-Me parece que estás familiarizado con esta poción.
-¡No!-exclamó Harry, al descubrir nuestro plan.-Por supuesto que no.
-Le dije que no estaría de acuerdo.-comentó Hermione.
-No, si creen que voy a dejar que arriesguen sus vidas por mi…-comenzó diciendo mi sobrino.
-Como si nunca lo hubiéramos hecho.-murmuró Ron.
-¡No!-volvió a exclamar.- No, esto es diferente. Tomar eso, convertirse en mí… ¡No!
-A ninguno de nosotros nos parece bien.-comentó Fred.
-Imagina si algo sale mal y terminamos siendo flacos y cuatro ojos para siempre.-continuo George.
-Todos son mayores de edad, Potter.-intervino Alastor.-Y aceptaron correr el riesgo. Alguien se aclaró la garganta desde el fondo de la sala.
-Técnicamente, yo fui obligado por cierta mujer.-murmuró Fletcher, señalándome con la cabeza.
-Y lo harás si sabes lo que te conviene.-gruñí.
-¡Cállense los dos!-nos advirtió Moody.-Ahora, Granger, hazlo.-ella se acercó por atrás y le arrancó un pelo.
-¡Demonios, Hermione!-se quejó Harry, sobándose la cabeza.
-Directo aquí, por favor.-pidió Alastor extendiendo la cantimplora con la poción. Se escuchó una especie de efervescencia.- Para los que nunca han tomado la poción Multijugos, les advierto, sabe a orina de duende.-
..*
Luego de que todos se hubiesen convertido en Harry, Alastor designo las parejas. Opine que iba a ser demasiado obvio saber cuál era el auténtico si me veían con mi sobrino, por lo que Dora y yo, fuimos las escoltas de Ron, mientras que el verdadero Harry, iba con Hagrid.
-¡Todos a la Madriguera!-ordenó Moody cuando estábamos en fila en medio de la calle con las escobas y los Thestrals.- Nos reuniremos ahí.-miré a mi costado sonriéndole a Ron.- A la cuenta de tres, ¡uno…dos…tres!-sentí el viento meterse en mi capa, haciéndola hondear detrás de mí. Habíamos encerrado a Ron entre Dora y yo.
Cuando comenzamos a elevarnos, el cielo empezó a relampaguear y las nubes se hacían cada vez más oscuras y espesas. Una ráfaga negra paso a mí lado.
-¡Mortifagos!-alerté, sacando mi varita y lanzando hechizo a diestra y siniestra. A mi costado me pareció ver a Dolohov, o simplemente era mi imaginación.
Mire en todas direcciones, pero no había rastro de los demás, por suerte Ron y Dora seguían a mi lado. Un hechizo logró aturdirme pero no lo suficiente como para hacerme caer de la escoba. Aún estaba lo suficientemente lúcida como para seguir volando por mi cuenta.
-¡No falta mucho!-gritó Dora, cuando comenzamos a dejar atrás la zona residencial y las autopistas. No tenía idea cuanto había durado nuestro enfrentamiento con ellos, pero al parecer no había ni el más mínimo rastro de los demás Harry o de algún Thestrals.
-¡Allí está!-exclamó Ron, cuando entramos a la zona rural. Definitivamente me estaba empezando a preocupar, no había señales de nadie y tenía miedo de que algo malo haya pasado.
-¡Acérquense!-ordené. Las tres escobas quedaron en una misma fila.- ¡Tómense de las manos!-Ron tomo la de Dora y ella la mía. Cerré los ojos y juntos desaparecimos.
Para cuando tocamos el suelo de la Madriguera, se produjo una pequeña explosión, pero nada salió volando. Tonks tuvo que sostener de la ropa a Ron, para que no se cayera.
-¡Bella!-escuché la voz de Remus. El nudo que sentía en el pecho se aflojo. Ahí estaba él. Comencé a correr, y no me detuve hasta sentirme rodeada por sus brazos.- Estás a salvo.-me susurró al oído.
..*
¡Hola!
Bueno les traigo otro capítulo, espero que les guste y quería decirles que ya faltan pocos capítulos para que se termine la historia (tal vez unos tres o cuatro)Lla verdad es que no quiero sé que termineLpero bueno.
¡Besos!