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Annabella Potter, la tía de Harry — capítulo 34

Capítulo 34:

Bella:

Por órdenes de Remus, tuve que acostarme un rato para poder descansar más. Me había enterado por Tonks, que Alastor había caído y Mundungus había desaparecido. ¡Maldito traidor! George había perdido una oreja, por culpa de un maleficio, pero al fin y al cabo, todos habíamos logrados cumplir la misión.

Bajé las escaleras guiándome con el murmullo que había en la sala. Molly, Ginny y Fleur se encargaban de la cena, Arthur se encontraba con Kingsley hablando sobre los sucesos de hace una hora o más. Le sonreí a Tonks y me senté a su lado.

-¿Cómo te sientes?- me preguntó, mientras jugaba con uno de los pliegues del mantel.

-Cansada, mareada.-solté un suspiro.- De todo un poco.- ¿Y Harry?-

-Hasta hace un rato estaba por aquí con Ron y Hermione.-respondió.-Ahora no sé donde está.-

-Hiciste un gran trabajo esta noche.-murmuré sosteniendo su mano y sonriéndole.

-Hice todo bien por que estabas tú.-habló con pesimismo.-Si hubiéramos estado solo Ron y yo, alguno de seguro terminaba muerto.-

-¡No digas eso!-espeté.-Eres una gran bruja.-

-Soy una torpe bruja.-

-Eres genial, Dora.-finalicé tomándola del mentón para que me mirase.- Y yo apreció cada cosa que haces.-

Luego de haber convencido a Tonks, me puse de pie y salí al patio. Remus estaba de espaldas a la casa con los ojos clavados en la luna. Me acerqué a él, abrazándolo por la espalda.

-Hey.-saludó sujetando mis manos.- ¿Todo bien?-

-Todo más que bien.-murmuré con pesadez.- ¿Estás bien?-pregunté dándome la vuelta para quedar frente a él.

-Un poco cansado… y un poco más viejo.-reí apenas, acariciando su rostro.

-Sigues siendo el mismo jovencito del que me enamoré, Remus.-repuse, poniéndome en puntitas de pie para alcanzar sus labios.-Pero sí, estás un poquito más viejito.-

-¿Y tú?-preguntó con burla.

-Disculpa, pero soy más joven que tú por dos años, Lupin.-

...

Molly nos había llamado para cenar. Aún nadie excepto ella y Tonks, sabía acerca del embarazo, por lo que Remus creyó que sería un buen momento comentarlo, para al menos subir un poco más la autoestima de la mesa. La verdad es que funciono bastante bien. Fleur y Ginny, soltaron grititos de felicidad y me abrazaron, Hermione solo me sonrió y apoyó su mano sobre mi vientre. Harry estaba más que contento, que en lo quedaba de la noche no se separó de mí ni un segundo, me hacía preguntas y tiraba nombres al azar.

-¿Qué nombre te gustaría, Tonks?-le preguntó luego de unos minutos.

-Tedd, sería lindo.-murmuró ella, un tanto desanimada.

-A mí me gusta.-comenté con una gran sonrisa.- Es igual que tu padre. Él fue un gran hombre y lo seguirá siendo por muchísimos años más.-poco a poco se fue formando una sonrisa en su rostro.- Tedd John Lupin Potter.-

-Me gusta.-opinó Molly, terminando de secar los últimos platos.-Voy a llenar la barriga de ese niño cuando nazca, te lo aseguro.-

Al día siguiente nos levantamos temprano, debíamos terminar con los preparativos para la boda de Bill y Fleur. Podría sonar raro casarse en medio de una guerra, pero antes había gente que tomaba decisiones por temer a no poder hacerlo después. Ayudé a Dora a encontrar un vestido que pegase con el color que llevaba de pelo en ese momento.

-Creo que este te beneficiara.-murmuré apoyando el vestido sobre su cuerpo y mirándolo con ojo crítico.-Sin duda.-se lo coloqué en las manos.-Ve pruébatelo.-le di suaves empujoncitos e hice aparecer un biombo para que se desvistiese con tranquilidad. Del otro lado de la habitación, Hermione no sabía si aquel vestido rojo sería ideal para usar esa noche.

-¿Tú que opinas, Ginny?-preguntó probándoselo sobre la ropa que llevaba puesta.

-Está bien, te queda bien.-murmuró ella. Sonreí y me acerqué al bolso que había traído conmigo. Busque y rebusqué hasta hallar el mismo vestido que había usado en la boda de James y Lily.

Ver aquel vestido me había llevado unos 17 años atrás cuando mi familia seguía viva. Sacudí mi cabeza e ingresé al baño para comenzar cambiarme. No podía creer que aún me entrase. Cerré los ojos y traté de imaginarme a mis 18 años.

La casa estaba completamente revolucionada, Lily estaba más que nerviosa en su habitación dejando Alice acabase de colocarle el tocado que finalizaría con su peinado. Su vestido era sin duda el más hermoso que había visto en toda mi vida. Tan largo que ni siquiera se podían ver sus pies, escote en forma de corazón decorado con cientos de pequeñas piedritas plateadas que hacían que sus ojos resaltasen, la parte de la falda estaba compuesta por burbujas de tela que le daban una buena forma a sus caderas. Sin duda me sentía fascinada al verla ahí parada junto al espejo, se veía tan hermosa que no alcanzaban las palabras para describirla.

-¿Cómo estoy?-preguntó mordiéndose el labio y mirándonos a ambas.

-Bellísima.-respondió Alice, con tono soñador.

-Te ves perfecta, Li.-ella sonrió y volvió a mirarse al espejo. Cuando solo quedamos nosotras dos solas, me acerque a la vieja cómoda de mi madre y saqué una caja roja carmesí.- Esto es algo que debió de habértelo dado mi mamá, pero me toca a mí hacerlo.-abrí la tapa de la caja dejando relucir un hermoso collar de plata con incrustaciones de diamantes en él.-Bienvenida a la familia, Lily.-

Me escurrí esa pequeña lágrima que cayó por mi mejilla y me apresuré a cubrir mi rostro con una fina capa de maquillaje. Me miré por última vez al espejo y sonreí ampliamente.

....*

Ni yo creía que en menos de dos horas, Fleur, perteneciese a los Weasley. Se veía tan linda con su vestido.

Remus y yo habíamos bailado muchas pistas lentas, tal como hacíamos en nuestra boda. Varias veces cerré los ojos e intenté volver a recordar ese día tan especial que había vivido con el hombre que más amaba en el mundo.

Ahora estábamos tomados de la mano, caminando bajo el estrellado cielo nocturno. Había tanta paz que parecía que nada podía llegar a interrumpir ese momento. Me abracé al brazo de Rems, mientras él besaba mi cabeza.

-¿En que piensas?-preguntó luego de unos minutos en silencio.

-Pienso en la hermosa familia que ambos formaremos cuando todo esto termine.-respondí sonriéndole. Él se detuvo y tomó entre sus manos mi rostro, acercándolo al suyo uniendo nuestro labios en un tierno beso.

-Aún me cuesta creer que te tengo a mi lado.-murmuró sin alejar su rostro.- Cada vez que te miró a mí lado me siento el hombre más feliz del mundo y ahora que estamos esperando un hijo, no te das una idea.-me abracé a él, reposando mi cabeza sobre su pecho.

-Ambos nos necesitábamos mutuamente, Rems.-repliqué.- Ambos estábamos solos, pero ahora somos uno.-

-¿Sabes que te amo, verdad?-asentí, sintiendo sus manos abrazar mi espalda.

-Dímelo.-pedí sin despegar mi cabeza.

-Te amo, Bella.-sentí millones de mariposas floreciendo en mí interior.

-Otra vez.-

-Te amo.-me aferré más a él dejando escapar una sola lágrima.

-Yo también, mi hermoso lobito.-levanté la cabeza y poniéndome en puntillas, volví a besarlo, enroscando mis brazos en su cuello. Él me sujeto por la cintura, inclinando la cabeza apenas con la intención de profundizar aquel perfecto beso.

Para cuando ingresamos de nuevo en la tienda, reinaba la melodía de una canción lenta, si mal no recordaba, era la misma que habían pasado en nuestra boda. Remus tomó mi mano, guiándome al centro de la pista, donde colocó sus manos sobre mi cintura y las mías sobre su cuello. Nos movíamos lentamente como si fuésemos novios. En ningún momento rompí el contacto visual con sus ambarinos ojos. Me mordí el labio y sonreí como una colegiala.

De pronto la música dejo de sonar y las luces flaquearon en sus candelabros hasta terminar apangándose. Remus me abrazó, mientras miraba para todos lados. Por entre una abertura que había en el techo, una gran y luminosa bola azul, ingresó instalándose en el centro de la tienda.

-El ministerio ah caído.-hablo la voz de Kingsley.- El ministro está muerto.-todos comenzaron a murmurar.- Ya vienen…ya vienen- la bola azul se apagó y todos se alarmaron. Remus tomó mi mano con fuerza e intentábamos salir de la tienda para ponernos a salvo. Oímos gritos al ver oscuras sombras que ingresaban del techo.

-¡Remus!-exclamé en un momento en que sentía mi mano vacía.- ¡Remus!-no podía ver nada por la marea de gente que había a mí alrededor. Todos comenzaban a gritar y hechizos volaban por todos lados destruyendo todo.- *¡Desmaius!-*grité al ver a un Mortifago que intentaba atacar por la espalda a Tonks.- ¡Quédate cerca!-le ordené mientras juntábamos espalda con espalda y lanzábamos hechizos para defendernos.

-¡Ginny!-escuche que alguien gritó cerca de mi posición.

-¡Harry!-exclamé separándome de Tonks.-Debes irte, yo me encargo de Ginny. ¡Vete!- él asintió varias veces y corrió junto a sus amigos y en menos de lo que se tarda en decir Quidditch, desaparecieron. Entre los Mortifagos presentes, estaba Dolohov.

-¡Eres dura de matar!-gruñó alzando su varita y permitiendo que un rayo verde saliese de ella.

-*¡Protego!-*antes de que el hechizo diese contra él, desapareció. Al parecer Bellatrix también había venido hasta aquí.

-¿Disfrutando de la boda, Potter?-preguntó con sorna, soltando una estruendosa carcajada que fue seguido de un encantamiento que logré esquivar.

-Lo estaba, hasta que llegaste.-gruñí alzando mi varita y lanzándole una infinidad de hechizo, que fueron desviados.

-¡No está!-gritó una voz. Bellatrix me sonrió sombríamente y desapareció dejando una estela negra detrás de ella.

-¡Bella!-volteé para ver a Remus, que se acercaba a mí con la respiración agitada y el cabello todo revuelto.- ¿Estás bien?-preguntó tomándome de los hombros y revisándome.

-Sí, sí, lo estoy.-musité tomando sus manos.-Estamos bien.-le sonreí mientras lo abrazaba.

-Vi a Harry desaparecer.-comentó luego de que hubiesen calmado las cosas y nosotros hubiésemos limpiado lo que quedaba de la decoración. Solo estábamos él y yo en la capar, Molly se había llevado a los gemelos y a Ginny al interior de la Madriguera. Tonks estaba junto a Arthur y otros aurores, patrullándose, para asegurarse de que no había más Mortifagos en la zona.

-Lo sé.-respondí sentándome en una silla.-Yo le ordené que se fuese.-apoyé mi cabeza en las palmas de mi mano soltando un largo suspiro.

-¿Qué pasa?-preguntó sentándose a mí lado.

-Se suponía que Bill y Fleur debía recordar está noche como la más hermosa de sus vidas.-murmuré.-Como quisiese  que desapareciesen los Mortifagos, Voldemort, todo.-

-Hey.-habló tomándome la mano.- Ellos están a salvo en la casa donde pasaran su luna de miel. Tal vez la noche se pueda arreglar de alguna manera, ¿no crees?-sonreí un poco asintiendo.

-Chicos.-llamó Molly desde la entrada de la tienda.-Tienen una habitación si desean quedarse aquí.-

-Gracias, Molly.-dije poniéndome de pie.-Esta noche la pasaremos con ustedes. No queremos que se queden solos.-ella sonrió levemente y comenzó a alejarse. Remus me abrazó por los hombros y la seguimos.