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Annabella Potter, la tía de Harry — capítulo 35

Capítulo 35:

Remus:

Habían pasado seis meses  desde que habían desaparecido los chicos. El vientre de Bella había crecido un montón, pero aún ella se seguía viendo tan hermosa como siempre. Estábamos a casi inicios de abril y ya casi no faltaba nada para que pudiésemos ver a nuestro primer hijo.

Las cosas habían cambiado mucho en el mundo mágico, ya nada era seguro. Casi siempre estábamos en la Madriguera, pero aún temía que algo le llegase a pasar a mi familia. Bella casi siempre estaba decaída por la separación de Harry y los chicos. Tonks y Molly, trataban de animarla, pero casi no conseguían sacarle al menos una sonrisa.

-¿Ya saben que será?-nos preguntó Arthur, cuando sirvieron la cena.

-Aún no sabemos cuál es el sexo del bebé, pero lo sabremos dentro de pocas semanas.-respondí tomando la mano de Bella.

-¿Sí es una niña como le pondrán?-insistió Dora.

-El nombre de mi suegra no estaría mal.-opiné, intentando hacer hablar a mi esposa, pero no conseguí nada, solo que jugase con su comida.

-Dorea Lupin.-comentó luego de unos minutos.- Es un lindo nombre.-sonreí, besándole la mejilla.- Y sí es un varón, será…Ted John Lupin Potter.-

-Qué lindo será cuando nazca ese niño.-murmuró Molly. Pude notar que su humor había mejorado un poco, al menos. Continuamos con la cena.

-Enseguida vuelvo.-comentó poniéndose de pie. La vi que se dirigía al baño, sonreí apenas un poco y seguí conversando con Arthur.

-¿Aún no hay noticias de Ron?-preguntó Molly, casi en un susurro.

-No, Bella y yo no hemos sabido nada y me temó que no tenemos ni las más mínima idea de donde pueden estar.-se hizo un profundo silencio, donde solo se escuchaba el borboteo que daba la olla que estaba al fuego.

-¡Remus!-escuchamos un grito. Me levanté dejando la mesa y corriendo hacía al baño. Bella tenía apoyadas las manos en la pileta y un gran charco estaba bajo sus pies.- ¡Remus!-me situé al lado de ella, sosteniéndola por la cintura.

-Respira, respira.-murmuré mientras ella se apretaba los labios dejándolos blancos. Soltó un grito y me tomó de la mano con fuerza.

-Es…es el bebé.-habló entrecortadamente.

-Lo sé, lo sé.-la dejé apoyada en el baño y salí a la puerta para pedir ayuda.- ¡Molly! ¡Tonks!-las dos se pusieron de pie de un salto y se acercaron a donde estaba.

-¡Madre mía!-exclamó Dora, colocándose junto a Bella.

-Debemos llevar a una habitación ahora.-habló Molly. Me acerqué a mi esposa y la tomé en brazos con cuidado.-Llévala a la habitación de Charlie.-me ordenó. Al principio me costó subir las escaleras, pero pensé en mi hijo y logré subirla sin problemas. Arthur había abierto la puerta y encendió la luz. La deposité suavemente en la cama, mientras ingresaban Molly y Tonks.

-¿Qué hay que hacer?-pregunté sosteniendo la mano de Bella.

-Salgan ustedes dos.-habló Tonks.- Déjennos trabajar a nosotras.-Arthur me tomó de los hombros y me obligó a salir. Alcancé a ver una débil sonrisa de mi Anna, antes de que cerrasen la puerta.

Narradora:

La señora Weasley y la joven Auror, se encargaron de ayudar a Bella. Las contracciones venían cada cinco minutos, haciendo que la chica Potter, se contrajera del dolor como si ardientes brazas la estuvieran quemando.

-Aguanta, linda.-murmuró Molly mientras se encontraba entre las piernas de la joven.- Ya no falta casi nada. Tan solo necesito que pujes un poquito más.- Bella soltó un grito desgarrador, pero que rápidamente fue reemplazado por un llanto infantil.

-Mo…Molly.-susurró mientras se desplomaba contra una almohada, intentando recuperar el aire y tranquilizar su corazón. Tenías las mejilla sonrojadas y el pelo todo desordenado.

-¡Es una varón!-exclamó loca de contenta Dora, mientras se arrodillaba frente a Anna.- Es hermoso y sanó bebé.-Bella sonrió apenas sin fuerza y giró la cabeza para ver a la matriarca de la familia Weasley.-

-¿Ocurre algo?-preguntó con voz pasiva.

-Es Metamorfamago.-murmuró, mientras se sentaba en la cama. El bebé apenas tenía una coronita de cabello en la cabeza, que pasaba de rubio oscuro a negro y luego a azul pálido.

-Es hermoso.-comentó Bella, mientras que Dora la ayudaba a reincorporarse en el colchón.- ¿Y Remus?-

-¡Ya lo llamó!-chilló Tonks, poniéndose de pie de un saltó limpio. La joven Potter sostuvo por primera vez a su hijo en brazos y no pudo contener las lágrimas de felicidad. Un poco de luz en medio de tanta oscuridad

-¡Bella!-exclamó Remus, yendo junto a la cama.-No puede ser…-se quedó plasmado al ver al niño que sostenía su esposa.-

-Te presentó a Teddy, Rems.-murmuró ella, mientras corría las mantas que cubrían a su hijo.-Él es tu papá.-le susurró al bebé.

-Al fin lo conseguimos, Bell.-la joven asintió, pegando su cabeza a la de Remus.

..*

Bella:

Nunca antes había estado tan cansada como lo estaba ahora, pero estaba contenta de saber que mi esfuerzo se describe en un pequeño niño que ahora duerme en una cuna al lado de nuestra cama.

Habíamos vuelto a la mansión, le insistí a Dora que viniese con nosotros, a lo que ella aceptó  gustosa. Molly me recomendó hacer reposo por algunos días antes de poder moverme por mi cuenta. Decidí tomar una ducha antes de dormir.

Hacía meses que no me sentía tan bien como lo estaba ahora. Al fin había conseguido formar la familia que tanto quería tener. Pero una parte de mí decía que no estaba completa del todo; faltaba Harry, él era el la completaba. La otra parte de mí apostaba todos los Galeones que tenía en la bóveda de Gringotts, a que aún seguía vivo.

Luego de haberme cambiado, me metí en la cama. Remus estaba junto a Teddy, mientras que Tonks estaba en la habitación que le habíamos asignado, junto a la nuestra. Sabía que los temores de mí amado lobito habían desaparecido al ver que nuestro hijo había salido Metamorfamago y no licántropo.

-Es demasiado pequeño.-comentó cuando se sacaba la camisa y la dejaba sobre una silla. Me quedé mirando las cicatrices que surcaban su abdomen, pero no aparté la vista.- ¿Te asustan?-preguntó mientras se apresuraba a acostarse y cubrirse. Negué fervientemente, mientras me apoyaba en mi codo y lo miraba.

-No me asustan para nada.-él sonrió, colocando su mano sobre mi cintura.- Miles de veces te he dicho que eres perfecto con o sin heridas.-acaricié su mejilla.-Me has dado el mejor regalo que cualquiera pudo haberme dado. Un hijo. Me has dado a esa hermosa criaturita que ahora duerme plácidamente cerca de nosotros. La verdad es que no puedo expresar en este momento como en verdad me siento.-Remus pasó  uno de sus brazos por mis hombros, mientras yo me pegaba a su pecho.

-También me has hecho feliz, por unos largos  25 años.-sonreí mientras me aferraba más a él.

-¿25 años?-pregunté enarcando una ceja.

-Sí, me hiciste feliz la primera vez que te vi ingresar al compartimiento con James. Cuando te hable por primera vez y te ruborizaste. Cuando aceptaste a pasar el baile de navidad conmigo en la Sala Común en vez de ir al Gran Comedor. Cuando aceptaste ser mi mujer y la madre de mi hijo. Pero más me hiciste feliz al  pasar todos estos años a mi lado sin irte, cuando tuviste la posibilidad.-

-¿Y porque me habría ido?-pregunté separándome y acentuando el levantamiento de mi ceja. Él solo se encogió de hombros.- ¿Crees que las veces que salías en Luna Llena y me dejabas sola para volver mal herido, serían un motivo para que yo me vaya y te deje?-negué con la cabeza frunciendo el ceño.-No, señor. Yo JAMÁS, me hubiera ido de tu lado. La verdad es que me importa muy poco si eres hombre lobo, vampiro o cualquier otra cosa, ¿y sabes por qué no me importa?-él sacudió la cabeza.-Por que como te dije una vez:Hay muchos hombres, que son peores monstruos que tú, y yo te prefiero a pesar de tu aspecto.-logré sacarle una sonrisa, para luego besarlo.-No quiero volver a escucharte decir eso, ¿entendido?-él asintió, volviéndome a abrazar.