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Annabella Potter, la tía de Harry — capítulo 36
Capítulo 36:
Bella:
Ya entrabamos en los primeros días de Mayo, Teddy había crecido bastante y con Remus creímos que sería conveniente nombrar a Harry como su padrino, después de todo yo quería que James lo fuera, pero él era lo más cercano a mi hermano.
Habíamos vuelto a la mansión, nuestro bebé ocupaba la vieja habitación de Sirius, la cual estaba perfectamente decorada por él, como medidas de seguridad sacamos las fotografías de esas chicas Muggles en ropa interior y las cambiamos por fotos de equipos de Quidditch (había más de las Arpías de Holyhead, mi favorito)
Dora se había mudado, prácticamente con nosotros, ya que la pobre no quería exponer a su madre. Con Remus, aceptamos gustosos de tenerla, era la madrina de Teddy, y ambos se llevaban más que bien. A ella le divertía ver como el poco pelo de mi bebé cambiaba de colores.
El día de hoy, Remus había recibido un Patronus, pero no me había especificado de quién, solo dijo que era importante y desapareció. Me quede solo con Dora, quién hacía dormir a Ted y con Nix, que estaba limpiando las habitaciones de arriba.
Estuve un largo rato preocupada por Rems, había salido casi corriendo cuando recibió el mensaje. Ni siquiera pude ver la forma que tenía el Patronus, pero si alcancé a escuchar la voz del propietario. Era más o menos gruesa o eso creía yo.
-¿Estás todavía preocupada?-preguntó Tonks, cuando terminó con Ted.
-La verdad que sí.-solté un suspiro y me senté en un sillón.- Ya tengo miedo de todo.-
-Tal vez solo será un aviso de la Orden.-argumentó ella, ubicándose a mi lado.
El tiempo paso y luego de unos cuantos minutos, Remus apareció en la puerta de la mansión. Lo veía pálido y más agitado que nunca.
-¿Qué paso?-inquirí poniéndome de pie.
-Harry estuvo en Hogsmeade.-se me paró el corazón.- Aberforth, dijo que debemos avisarle a la Orden. Todos debemos reunirnos para ayudarlo. Los Mortifagos ya dieron la alarma y tal vez Voldemort ya sepa lo que está pasando.-
-¡Debemos ir ya mismo!-exclamó Tonks, poniéndose de pie.
-Digo lo mismo.-
-No.-me detuvo Remus.-No vas a ir.-
-¿Qué?-
-No puedo permitir que te pase algo y Teddy se quedé sin padre ni madre.-explicó.
-¿Estás loco?-cuestione.- ¿Dejarte solo a merced de los Mortifagos? ¿Dejar que te hagan daño? No, señor. Yo voy a ir y no se discute más.-
-No, he dicho que no y es no.-insistió él.
-Bella.-habló Tonks.- Yo puedo cuidar de Remus. Él tiene razón, Teddy te necesita.-iba a decir algo, pero vi los ojos de Rems, que despedían miradas de súplica y terminé aceptando.
-De acuerdo, de acuerdo.-me acerqué a ambos y los abracé.- Más les vale que vuelvan o yo misma me encargo de ir a buscarlo, ¿entendido?-
Le había pedido a Tonks unos minutos a solas con el amor de mi vida, si me iba a despedir, lo haría bien. Lleve a Remus a la habitación, donde se encontraba la cuna de Ted.
-Annie…-
-No.-lo interrumpí.-No lo digas.-
-Bella, te amo.-tomó mi rostro entre sus manos.-Siempre lo haré.-colocó sus labios sobre los míos, mandando una descarga eléctrica que me erizó todo el cuerpo, tal como la primera vez.- Si algo llega a pasarme, dile a nuestro hijo que es lo más importante en mi vida y que arriesgué mi vida para salvarlo y darle un mundo mejor.-sentí lágrimas en mis ojos.-Y en cuanto a ti, quiero que sepas que siempre has sido el amor de mi vida, en estos dieciséis años de casados me has hecho el hombre más feliz.-
-Remus, basta.-pedí, abrazándolo.-Vas a volver a casa, para ver crecer a nuestra familia, lo sé, vas a volver.-me besó por última vez y luego se inclinó sobre la cuna, besando la frente de nuestro hijo.
-Te amo, Bella.-se me vino el mundo abajo al verlo salir de la habitación, segundos después se escuchó dos ¡PLOP! Indicando, que ellos ya se habían marchado.
..*
Ya había pasado una media hora desde que me quedé sola en la mansión. En todo ese tiempo no había dejado la habitación de mi pequeño. Se veía tan angelical durmiendo, sin saber qué es lo que pasaba del otro lado de las cuatro paredes que lo protegían.
-¡Nix!-llamé al borde de perder la poca paciencia que tenía. Hizo un leve sonido y apareció ante mí, mi más preciada elfina.
-¿Qué se le ofrece, ama?-preguntó con voz chillona.
-Quiero que juntes en un bolso algunas cosas de Teddy. Le haremos una visita a Andrómeda Tonks.-
En menos de diez minutos, ella junto todo lo necesario para unas cuantas horas. Yo tomé en brazos a mi bebé, que por suerte seguía dormido. Tomé la mano de mi elfina y juntos, desaparecimos.
La casa de Tonks, quedaba en un barrio Muggle un tanto más lejos de la mansión. No estaba segura de como pedirle este enorme favor, pero debía hacerlo. Levanté mi mano y toqué la puerta. Pasaron unos segundos, hasta que la vi aparecer con la varita en alto.
-¿Bella?-preguntó curiosa.- ¿Qué haces aquí?-deshizo los hechizos que protegían su casa, solo para dejarnos ingresar.
-Créeme que si no fuera de extrema urgencia, no te pediría este favor.-
-¿Qué ocurre? ¿Dora está bien?-
-Eso es de lo que quiero asegurarme.-hice un pausa no muy larga.- Mira, yo debería estar ahora en Hogwarts, cubriéndole la espalda a tu hija y a mi esposo. La guerra ya es eminente, Voldemort está a punto de terminar con todo. La Orden necesita toda la ayuda que sea posible y yo necesito asegurarme de que todos estén bien y para eso, vengo a pedirte si podrías hacerte cargo de mi hijo por unas cuantas horas.-
-¿Él es el bebé del que me hablaba Dora?-asentí.- ¿Puedo verlo?-ella lo tomó con mucho cuidado, mientras le corría la manta.- Es un bebé muy linda, Bella.-
-¿Lo harás?-
-Cuenta conmigo.-sonreí ampliamente, abrazándola.
-Te dejo a Nix en caso de que necesites ayuda con algo.-le di las ordenes a mi elfina y miré por última vez a mi hijo.- Si algo llega a pasar, dile que lo amo, ¿sí?-ella asintió. Salí de la casa y en un abrir y cerrar de ojos desaparecí.
Los sortilegios que impedían que la gente pudiese aparecerse en Hogwarts, habían desaparecido en cuanto Snape se puso como director. Ahora era más fácil ingresar. Logré aparecerme en la Torre de Astronomía. Comencé a correr por los pasillos, buscándolo a él.
-¡Remus!-exclamé al verlo junto a Kingsley. Corrí todo el tramo que nos separaba y lo abracé.
-¡No debiste!-me regañó.- Teddy, es quién te necesita.-
-Dormirá en casa de Andrómeda hasta el amanecer y roncará como su padre. Creo que estará bien.-me separé de él, acariciándole la mejilla.-Eres tú quién me necesita esta noche.-
-Esto no está…-lo callé de un beso.
-No digas tonterías.-él me tomó de la mano y me llevó hasta la ventana donde estaba Kingsley. Afuera se veían rayos que subían hacia el cielo. Estaban creando un campo de hechizos que protegieran al menos el castillo por un rato, dándonos algo de tiempo para prepararnos.
Cuando menos lo esperamos, Voldemort, comenzó a hacer su jugada. Ordenó a todos sus seguidores a destruir la protección establecida por los profesores.
-¡Bella ten cuidado!-me aconsejó Remus, cuando grandes bolas de humo negra ingresaban por el techo de la Torre.
-*¡Expelliarmus!-*exclamé un Mortífago, el cual perdió su varita entre las vigas.- *¡Envertestatil!-*el mago perdió el equilibrio y cayó por la misma ventana por la cual había entrado.- ¡Otra vez tú!-gruñí al ver a Dolohov.-
-¡Avada…!-
*-¡Impedimenta!-*logré decir antes de que finalizara.- *¡Avada Kedrava!-al fin me lo saqué encima. La guerra se extendió mucho tiempo, y los Mortifagos seguían apareciendo, haciéndonos la tarea más complicada. La cosas debajo de la torre no iban mucho mejor que digamos. Gigantes, Dementores y acromantulas, se habían unido al ataque.-¡Arania Exumai!-*un grupo de artrópodos, salieron despedidos dejándome el camino libre. Cuando llegue al patio, un paralizador frió, me lleno cada parte de mi cuerpo. Frente a mí se alzaba una gran cantidad de Dementores con hambre de almas.- *¡Expecto Patronum!-*la figura de mi lobo salió corriendo hacia ellos, enfrentándolos sin miedo.
*-¡Desmaius!-*el hechizo golpeo fuertemente contra mi espalda, haciéndome perder el equilibrio. Detrás de mí se encontraba Travers. Si mal no recordaba, él asesino a Marlene McKinnon y a toda su familia. Estaba a punto de lanzar la maldición asesina, cuando una voz ría y seseante, interrumpió. Voldemort les decía a todos los Mortifagos que se retiran del castillo y le pedía a Harry que se reuniera con él en el Bosque Prohibido. Se me hizo un nudo en el pecho, que no esperé más y salí corriendo de nuevo al interior del castillo, tratando de no llevarme puesto los cascotes de las paredes y columnas que se desmoronaban.
Todos se habían reunido en lo que quedaba del Gran Comedor, atendiendo a los heridos, cubriendo con sabanas a los que…habían caído. Los Weasley lloraban la pérdida de Fred, apartados en un rincón junto a Hermione. Casi se me pará el corazón, me daba tanta tristeza que él nos haya dejado.
-¿Bella?-voltee encontrándome con Remus. Tenía algunos rasguños, pero estaba intacto a pesar de todo. Corrí hacía a él abrazándolo con fuerza.-Estás bien, estás bien.-me susurró acariciándome el cabello.-Temí que algo te llegase a pasar.-negué con la cabeza, acurrucándome más en su pecho.
-Al fin y al cabo, tuve razón.-murmuré.- Tú si me necesitabas esta noche.-miré por encima de su hombro y me alegré enormemente al ver que Tonks, estaba a salvo.-Harry…-musité al verlo en la puerta del Gran Comedor. Me separé de Remus y fui con él. Al tenerlo a poca distancia, lo abracé fuertemente, mientras él envolvía sus brazos alrededor de mí.-Gracias al cielo estás vivo.-
-Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos.-comentó. Tomé sus mejillas, viendo sus ojos esmeraldas, esta vez, aguados.
-Jamás voy a dejarte solo. Lo prometo.-volvió a abrazarme, con más fuerza.
..*
Hogwarts, nunca había estado tan triste como lo estaba en ese momento. Se sentía la tensión y la tristeza rondando por el aire. Voldemort había detenido el ataque, pero no tardaría mucho en incitar a sus Mortifagos a que vuelvan a la lucha. Estuve durante un rato bastante largo, acariciando el cabello de Harry.
-¿Tía?-llamó levantando la cabeza. Solté un leve sonido, mientras seguía acariciándolo.- Creo…creo que ya es hora de que vaya.-él se puso de pie.
-Harry…-susurré, imitándolo. ¿Cómo explicar que no quería que vaya? La única manera que tuve de expresarme, fue soltando un sollozo que fue seguido por una cascada de lágrimas. Él se acercó a mí abrazándome.
-Debo hacerlo.-me recordó.- Recuerda que estoy ayudando a que Teddy tenga un mejor mundo para cuando crezca.-asentí, sobre su hombro, derramando más y más lágrimas.
-No cabe duda de que eres hijo de James y ahijado de Sirius.-murmuré, soltando una sonrisa rota.-Desde que eras un bebé, fuiste como mi hijo y siempre lo serás.- se me partió el alma el verlo partir junto a Hermione y Ron. Sentí las manos de Remus sobre mis hombros, mientras me apoyaba sobre su pecho.
No tenía ni idea de cuánto tiempo ha pasado desde que él se fue, solo sabía que todo estaba en calma por ahora. Pero algo me decía en mi interior que no me fiase tanto de esta tranquilidad.
-Están volviendo.-anunció Minerva, corriendo desde la puerta hasta el interior. Rápidamente los miembros de la Orden, nos pusimos de pie y salimos al patio. En el inicio del puente, se encontraba Voldemort con todos sus seguidores y un poco más atrás se hallaba un cabizbajo Hagrid.
-¿Qué trae Hagrid en sus manos?- pregunto Ginny, estirando el cuello para ver mejor.
-¡Harry Potter ha muerto!- bramó Voldemort alzando los brazos e incrementando las risas en los Mortifagos.
-¡No!- solté un grito de dolor, mientras Remus, me sostenía.
..*
¡Hola!
Bueno, se acerca el final de la historiaL, pero todavía falta el epilogo, pero ya no queda nadita para que termine.
En fin, espero que todos estos capítulos, les hayan gustado y desde ya les agradezco a todas las personas que comentaron y que la pusieron en favoritos. Me hace muy feliz saber que les gusto mi trabajo.
Los amo mucho****J
Dany.