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Annabella Potter, la tía de Harry — capítulo 5
Capítulo 5:
Luego de haber vuelto al Caldero Chorreante, Bella, decidió cambiarse la ropa mojada por algo más cómodo para estar en la habitación (). La pareja, se encontraba juntando sus cosas para mudarse a la antigua Mansión Potter.
-¿Estás segura, de querer estar ahí?-preguntó por segunda vez, Remus.
-Es el único lugar en donde podremos estar bien los dos, a parte si el ministerio ve que está desocupada, van a quitármela y no quiero perder el único recuerdo de mi familia.-contesto, Bella, saliendo del baño.
-De acuerdo.-él dejo las cosas sobre la cama y la abrazó por atrás.
-¿Qué haremos ahora, Rems?-ella, apoyo su cabeza en el hombro de Remus, mientras acariciaba las manos del licántropo, que descansaban en su abdomen.
-Primero lo primero, vamos a casarnos y formar una familia. Segundo, debemos estar pendientes de Harry, tenemos que cuidarlo desde lejos y tercero…-se quedo pensando unos instantes.-Y tercero, el tiempo lo dirá.-
-¿Formar una familia? ¿Cómo cuántos hijos vas a querer tener?-preguntó con cierto tono insinuador, Bella, dándose vuelta mientras jugaba con el cuello de la camisa de Remus.
-La cantidad no importa, si son tuyos, podría tener un millón.-él, comenzó a seguirle el juego, empujándola hasta chocar con la cama. Bella, termino acostada con Remus, encima de ella. Una de las manos del hombre lobo, acariciaban las piernas de Bella, mientras sus labios se entretenían con los de ella. Mientras que con la otra, trataba de acariciarla por debajo de la remera. Cuando estaba a punto de dirigirse al botón inicial de la camisa de Bella, alguien toco la puerta.
Ambos soltaron un suspiro, ella se apartó de él, arreglándose la ropa y acomodándose el cabello. Antes de abrir la puerta, le dio un pequeño beso a Remus y se alejo.
Al abrir, se encontró con Dumbledore, vestido con su típica túnica celeste cielo y su espesa barba gris.
-Albus, que placer verte, ¿Ocurre algo?-preguntó la azabache, recibiendo un apretón de manos del director de Hogwarts.
-Lamento interrumpirlos, hijos míos, pero tengo importantes noticias.-Bella, lo invitó a pasar, mientras cerraba la puerta.
-Los mortifagos, no creen que su amo desapareció y están convencidos de que la Orden lo tiene en alguna parte. Más que seguro que irán a las casas de los aurores, van a torturarlos hasta conseguir información, vengo a avisarles que se mantengan atentos, especialmente tú, Bella, van a estar detrás de ti todo el tiempo. Ahora sí, no les quito más tiempo y me retiro.-cuando estaba a punto de irse, Remus se aclaro la garganta.
-Dumbledore, antes Bella y yo queríamos decirle algo.-él, tomo la mano de la joven Potter y le sonrió.
-Si mi instinto no me falla, son buenas noticias.-dijo el director sonriéndoles a ambos.
-Así es, Bella y yo, vamos a casarnos.-una sonrisa cálida, apareció en Dumbledore.
-En momentos como estos, es bueno para ti, mi querida.- se acerco a Bella y la abrazó.
-Al fin cumpliste tu sueño, Remus.-el nombrado, se sonrojo y recibió la prueba de afecto.
-Estaré encantado de presenciar la boda.-
-Queríamos que tenga el honor de ser nuestro padrino y quien me lleve al altar.-comentó Bella, abrazando por la cintura a Remus.
-Entonces, jóvenes, tendré el placer de decirles que sí.-Dumbledore, se despidió y volvió a dejarlos solos.
-¿Dónde nos habíamos quedado?-preguntó insinuante Remus, caminando hacía Bella.
-No lo sé, no me acuerdo.- contesto ella, siguiéndole el juego.
Esa vez nadie los interrumpió, Remus, se encargo de silenciar la habitación con unos pases mágicos.
Ninguno de los dos había estado antes con otras personas, por lo tanto era la primera vez de ambos.
Bella, reposaba su cabeza sobre el pecho de Remus. Vagos recuerdos, pasaban por su mente. La mayoría eran de Hogwarts, de las peleas con James y de las noches en que escribía en su diario, acerca de cuan enamorada estaba de Remus.
Logro quedarse dormida, pensando en su hermano y una de sus tantas peleas.
(**)
Era una normal tarde de sábado, Lily y Bella, paseaban por los jardines del colegio. No se sabía nada sobre los Merodeadores, habían estado ausentes toda la mañana.
-No me sorprendería saber que están tramando algo.-comentó Lily, sentándose en un banco.
-Opino lo mismo, no entiendo cómo pueden pasar todo el tiempo haciendo idioteces.-siguió Bella, cruzándose de piernas en el banco de piedra.
-Deberían ser como nosotras, interesarse por los estudios y no por las… las bromas.-la pelirroja soltó un suspiro y se apoyo en las palmas de sus manos.
-Hola, Bella.-saludo un chico del mismo año de Lily, pero de Ravenclaw.
-Hola, William.-saludo tímidamente la azabache.
-Los… dejo solos.-dijo Lily, guiñándole el ojo a su pequeña amiga, mientras se levantaba.
-Estás muy linda hoy, Anni.-Bella, se sonrojo y sonrió.
-Gracias.- ese chico era de ojos oscuros como los de James, al igual que su cabello, era de tés bastante pálida y una capa de pecas que cubrían la zona de sus ojos y su nariz. A Bella, le gustaba y a él también.
-Veo que tu hermano y sus amigos buenos para nada, no están cerca.-de apoco, él, se fue acercando a ella, hasta quedar a una pequeña distancia.
-No lo creas mucho, Keynes.-el chico, asustado se separo, observando a los cuatro Merodeadores, frente a él.
-James, ¿Qué estás haciendo?-preguntó enojada Bella, enfrentado a su hermano.
-Annabella, no te metas.-ella odiaba que la llamasen por su nombre completo.
-Sera mejor que TÚ, no te metas, James.-recalco Bella, empujándolo hacía atrás.
-¡Te he dicho que no te metas!-grito el mayor de los Potter, atrayendo la atención de los que pasaban por ahí.
Bella, sintió las miradas de cada uno de los alumnos presente en el patio. Trago en seco y empujo a su hermano, caminando con la frente en alto, alejándose de él.
-Maldición, ¡Bella, vuelve!-gritaba James, mientras corría detrás de su hermana menor.
-Anni, por favor, no te vayas.-por más que él insistiese, ella no se detendría. Ella, sintió una presión en su brazo, para luego ser abrazada por su hermano.
-Lo lamento, Bella, pero como hermano mayor no puedo permitir que nada te pase.-la joven Potter, se resistió al abrazo por unos segundos.
-¿A qué te refieres, James?-preguntó mirándolo a los ojos.
-El solo quiere usarte y alejarte de mí… yo no puedo perderte, eres mi hermanita, mi Bella, mi Anni, mi todo. Vales mucho más que cualquier chica de Hogwarts, sin contar a Evans.- James, la tomo por las mejillas y la hizo que lo viera.- No se que haría si te perdiera.- Bella, se sintió conmovida, que los ojos comenzaron aguarse y derramo lágrimas sobre la túnica de su hermano.
Bella, abrió y sin hacer algún movimiento brusco se levantó de la cama, encerrándose en el baño. Se apoyo en el lavabo, flexiono los codos y dejo caer su cabeza, mientras los ojos se le llenaban de lágrimas. Le costaría demasiado olvidar a su hermano, tal vez le llevaría años, pero aún así no lo lograría del todo. Ella, necesitaba tenerlo cerca, desde la muerte de sus padres, se habían hecho tan cercanos que parecían uno solo. Nunca se había alejado tanto tiempo de él, y eso le dolía.
-James… te necesito…vuelve…te lo suplico.- decía entre lágrimas mientras ponía una mano en su pecho y seguía llorando en silencio.