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Historia 142655 — capítulo 15
En su cama, _________ leía ansiosamente la diminuta carta.
"___,
Hace varios días me preguntaste algo. Fui incapaz de responderte en ese momento, quizás a causa del asombro o de la vergüenza. Sin embargo, recuerdo la promesa que hicimos al principio de todo esto. Hablar con sinceridad. Por eso no puedo mentirte respecto a esto, ni siquiera por omisión.
Cuando yo era un niño que robaba a los adultos que parecían miserables, incluso con sus cosas. Un hombre me contrató para golpear a un chico. Quería ver cómo sería el globo ocular del niño. Esa fue sólo la primera vez.
No sabía si era un hombre importante o su nombre siquiera. Sólo sabía que soltaba un buen fajo de billetes por alguna atrocidad. Obviamente, nunca nos dijo exactamente qué debíamos hacer. Una pequeña insinuación bastaba.
No me importaba cuán cruel era lo que debíamos hacer, sólo me importaba mí mismo. No obstante, también me preocupaba por Ryan. Comencé a conseguir trabajos buenos, con contratos y todo eso.
Incluso adopté un gato callejero, porque Ryan decía que el pobre debía vivir con alguien o moriría. Por supuesto, lo hice ir a la escuela a cambio del gato. Puede que fuesen conversaciones triviales, pero me hacían sentir bien. Como si pudiera ser una buena persona algún día.
Pero un día el gato se escapó y Ryan corrió tras él. No escuchó el claxon cuando se aproximaba. La policía encontró su cuerpo junto al del gato. Yo decidí seguir con el trabajo y adopté otro gato. Me sentía como si mi hermano aún estuviera ahí.
Aunque el hombre me llamó. Me citó en una estación de tren a las 9 de la noche. No había nadie más aparte de nosotros dos y una mujer con su bebé en brazos. La mujer tenía un paraguas pendiendo de su codo. Aún recuerdo las palabras del hombre como si fuera ayer.
"¿Has escuchado alguna vez el cráneo de alguien romperse bajo las llantas de un auto? Valdría la pena pagar 20 mil por eso, ¿no crees?" Yo no respondí. Sólo recordaba la horrible escena cuando desperté un día y mi hermano estaba muerto. Entonces, él dijo algo más.
"Oh, cierto, tu hermano pequeño ha muerto. Cuánto lo siento". No lo sentía. Sólo se burlaba de mí. No fui consciente de haber halado el paraguas, causando que la mujer cayera en las vías del tren. Sin embargo, fui bastante consciente del primer golpe que le asesté. El primer golpe que desencadenó un impulso de hacerlo sufrir, hacerlo sentir todo lo que muchos habían sentido gracias a su crueldad. Lo hice por esas personas, por mí. Por mi hermano.
Al ver su cuerpo inerte, pensé que yo moriría de una forma parecida. Me lo merecía, porque yo también había lastimado a muchos. Además, no había nadie que deseara más mi muerte que yo mismo al ver a la familia de esa mujer llorar.
No tengo razón para quejarme por estar en prisión. Creo, de hecho, que si yo muriera la familia de aquella mujer podría vivir un poco mejor. Pero definitivamente, no ha habido un solo instante en el que me arrepienta de haber matado a ese hombre. Espero que comprendas y que, ya que lo sabes, no volvamos a hablar del tema…"