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Historia 142655 — capítulo 16
"La vida me ha enseñado a perdonar mucho, pero nunca a esperar perdón". -Otto von Bismark
-Diego, ayúdame, ¿sí? ¿Cuándo te había pedido antes un favor? - ________ hablaba mientras caminaba dando vueltas en el salón de su apartamento. -Puedes hacer algo con su sentencia. Ya te conté su historia…
-No, ____ - cortó él. -¿Estás loca? ¿Quién creería la historia de un condenado a muerte?
Ella suspiró.
-La próxima semana es navidad, Diego. Si tú hicieras algo, él podría pasar Nochebuena fuera de la cárcel.
-_______, no puedo. Es imposible sacarlo de la cárcel a estas alturas. La condena estaba decidida hace varios años -Diego hablaba implacable, con su tono de abogado.
La mujer sonrió con amargura y luego de una corta despedida, aventó el celular en su bolso.
Cuando llegó a la cárcel, Jasper la esperaba con una sonrisa tan grande que ___ se asustó. Nunca se había visto tan feliz. Después de un saludo corto, procedieron a caminar hasta la sala donde estaba Justin. ________ estaba nerviosa y jugueteaba con la pequeña caja que tenía en las manos.
Al entrar en la sala, ella vio un Justin nervioso, caminaba de un lado a otro. En cuando la vio, sonrió y se acercó rápidamente.
-Viniste…-susurró.
-Claro que sí - respondió ella un poco incómoda. Lo miró unos segundos y señaló su atuendo: una camisa y un pantalón de varias tallas más grandes que él. - Te ves raro.
-Bueno, no había más ropa y me dieron la de un tipo que es como el triple de mi tamaño. Parezco desnutrido con esto - dijo él y sonrió. Ella no, la tensión se iba haciendo su espacio.
Justin se acercó un poco y le alzó el rostro por la barbilla.
-Hey, sonríe. No te di esa carta para que te pusieras así - ella lo miró, tratando de decir las muchas razones por las que no podía sonreír. -Eres hermosa y lo eres mucho más cuando sonríes.
Ella lo miró con sorpresa y se quedó ahí, viendo cómo él se giraba y seguía caminando por la sala.
-Espera - exclamó ella. Él se giró. -Quiero felicitarte…ehm...por tu cumpleaños…
Él asintió y se acercó, recibiendo a cambio un abrazo y un beso en la mejilla. La miró. Su expresión era inescrutable, pero sus ojos brillaban.
-Feliz cumpleaños…- ______ murmuró y le tendió la pequeña caja. Él la recibió consternado y la vio irse de la misma forma que había venido.
Luego, cuando saliera al patio y mirara al cielo, sonreiría por el regalo. Un pequeño globo con un solitario hombre de nieve dentro. Nieve, pensó él. Ahora le gustaba la nieve.