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Historia 142655 — capítulo 4

"El asesinato es lo único que elimina a la persona que hiere, de modo que la sociedad debe ocupar el lugar de la víctima y exigir en su nombre la expiación o conceder el perdón." - Wystan Hugh Auden

Justin miraba los autos pasar por las calles a través de su ventana, recordando a Ryan y, a su pesar, recordando la música que Ryan amaba. La música de _______. Escuchó un ruido en las rejas de su celda. Era Jasper. Tan sonriente como siempre. -Hey, Justin, ¿estás despierto? ¿Recuerdas a la chica que vino a visitarte con la hermana Clearwater? - dijo alegremente, agitando un CD en su mano. -Bueno, era pianista. Yo sí sabía que me era conocida. Estaba pensando en ponerlo un rato por aquí, para que escuches un poco, pero no sé si te guste esta clase de música…

-Siempre he soñado con algún lugar donde pueda olvidar las cosas malas…Simplemente, olvidar todo - susurró Justin.

-¿Cómo dices?

-Me gustaría oír el CD. Ponlo, por favor…

-Oh, bueno, yo tengo un reproductor en mi oficina. No me tardo mucho, ya lo traigo -Jasper se alejó corriendo, feliz y desconcertado a la vez con el comportamiento de Justin . No importaba, se dijo, quería oír el CD.

Para cuando Jasper regresó, Justin se veía más despierto y miraba el pasillo, esperando al rubio. Al tiempo que ponía el CD, Jasper le preguntó a Justin lo que lo tenía pensando desde la semana pasada:

-¿Por qué trataste así a la monja, Justin? Ella sólo quería ayudarte.

-Es mejor no involucrarse con otras personas - dijo como toda respuesta. - Pero tú eres de los que se involucran, ¿no, Jasper?- Se había girado para ver la expresión del rubio ante la pregunta.

-¿Cómo dices…?- preguntó Jasper desconcertado.

-Nada…No he dicho nada - susurró luego de unos segundos, mirando otra vez por la ventana.

Entonces, la música llenó la solitaria celda, llamando la atención de algunos guardias.

-Vaya, Withlock como siempre, tratando de hacerse amigo del recluso ese - comentó uno.

-Ahora quiere ponerle música, como si no notara que el tipo va a morir en cualquier momento - le secundó otro.

-Ojalá que los jefes no se enteren y le quiten el trabajo. Escuché que Alice está esperando un bebé…


_________ sentía ganas de llorar y golpear al primer desafortunado que se le acercara. Su tía le había hecho prometer que iría todos los jueves a visitar a Justin, sin falta y sin retraso.

Ella no comprendía por qué había aceptado si, en primer lugar, ella no era del clero y tampoco le caía muy bien Justin. Había empujado a su tía y eso merecía su odio eterno. Sin embargo, era jueves y estaba en camino a encontrarse con su tía para visitar a Justin. Escuchó un carraspeo a sus espaldas que la hizo girarse. Y el desafortunado apareció, se dijo, viendo a Michael Newton, el profesor de física del Instituto de Forks.

-Señorita ______, ¿ya se va? -preguntó él, nervioso.

-Sí, sólo dicto clases a algunos estudiantes, por lo que no tengo tantas horas como los demás profesores.

-Ah, entonces, podría invitarla a tomar algo. Hay un nuevo restaurante cerca de aquí y tiene un pianista para hacer el ambiente más ameno. Por cierto, me he enterado que usted tocaba el piano antes, cuando era niña…- la verborrea de Mike fue interrumpida por el grito de _______:

-¡Ya no toco el piano! ¡Además, tengo que reunirme con mi tía en la estación de tren, así que no tengo tiempo para salir con usted!

-Oh…-susurró Mike. -Espere, señorita _______…

Pero _______ ya se había ido. Prácticamente corría por el pasillo. No iba a caminar. Sabía que si paraba, los recuerdos iban a invadirla y no lo soportaría.

En la estación de tren, la gente estaba arremolinada alrededor de algo o alguien. No la dejaban pasar, pero sí podía oír algunos comentarios entre los murmullos.

-Parece que discute con la monja -dijo una voz desconocida.

_______ se debatió entre las personas y llegó hasta el centro de todo. Su tía trataba de hablar con una mujer que parecía bastante alterada.

-¡¿Cómo se le ocurre decir que perdone a ese asesino?! ¡Mató a tres personas! Todas las monjas creen que saben todo y no saben nada. ¡Lo único que dicen es que perdonemos y perdonemos! ¡Hay gente que no merece perdón de nadie! Lárgate, no quiero seguir con esto…-la mujer se echó a llorar, cubriendo su rostro con las manos.

Tía Sue estaba sentada en un banco frente a la mujer. Miraba el suelo como si fuera la cosa más interesante del mundo.

-Tía Sue…- susurró ________. - ¿Te duele el pie? Parece que te hiciste un esguince. Su tía la miró con una sonrisa triste. Sí que le dolía el pie.

-Estoy bien.

-Tía, ¿era Justin el asesino del que hablaba esa mujer? - preguntó cautelosa. Sue le rehuyó la mirada. -Él te gritó y esa mujer era una familiar afectada, que te empujó. Aún así, sigues calmada…Es admirable, tía.

-En el fondo, cariño, no estoy nada calmada - alegó Sue, con una mueca amarga. -A veces siento que ya no lo soportaré más. Entonces, recuerdo cómo tocabas el piano y cuánto le gustaba a Seth oírte tocar. En esas solitarias horas en prisión…tu música era lo único que me animaba.

_______ estaba abrumada por los recuerdos. Los buenos y los peores.

-Tía, no pensemos en historias viejas. Además, yo no era tan buena, sólo era música en piano. No era muy reconocida tampoco. Sólo tenía 16 años.

-No importa. Sólo me importaría oírte tocar otra vez, _____.

________ miró su reloj.

-Es tarde, ya no podremos ir a la visita.

Sue sonrió con amargura y asintió.


Ya habían sonado todas las canciones del CD. Pero Jasper quería oírlo otra vez, sólo que no sabía cómo.

-Hey, Steven, ven aquí - llamó al guardia de seguridad que pasaba. - Necesito que me ayudes, no sé cómo poner el CD otra vez.

Steven arrugó el ceño y frunció los labios.

-¿Es para el recluso ese?

Jasper miró inconscientemente la celda de Justin y asintió. Steven lo miraba con desaprobación.

-Sabes que no deberías hacerte amigo de los reclusos. En el momento que muera él, tú serás quien lo pase peor - sentenció, mientras Jasper lo alejaba de la celda para que Justin no oyera la conversación. Jasper suspiró y comenzó a hablar:

-Cuando llegué aquí, pensé que nunca me agradaría siquiera alguno de estos reclusos. No podía imaginarme amigo de alguien que cometió un crimen tal, que merece la muerte. ¿Alguna vez has leído el expediente de Justin Bieber?

-No.

-Su padre era un borracho que golpeaba a su mujer. Ella no soportó eso y dejó a sus dos hijos con su padre. Justin era el mayor que su hermano, Ryan, por 3 años. Ryan quedó ciego por los maltratos de su padre, quien murió poco después por la cantidad de alcohol que consumía. Justin tenía 12 años cuando su padre murió.

Steven miraba asombrado a Jasper.

-Los llevaron a un orfanato, porque ningún familiar quería cuidar de ellos, pero Ryan era abusado allí por los otros niños. Entonces, Justin decidió huir con su hermano. ¿Imaginas el infierno que pasó ese niño de 12 años con su hermano ciego? Y como si eso no bastara, una mañana cuando él dormía en la calle, Justin se despertó por el sonido de unas sirenas y Ryan que siempre dormía junto a él, no estaba. ¿Sabes por qué el barullo? Ryan se sentía tan culpable por ver a su hermano prostituirse para conseguir comida, que decidió tirarse al primer auto que pasó. Justin perdió en ese momento todo lo que le importaba.

Jasper miró a un Steven que no daba crédito a sus palabras.

-Desde entonces, mató a tres personas: una mujer con su bebé y a un hombre adinerado. Eso es lo que la envidia hace en las personas, Steven. Sé que lo que hizo no está bien y no intento excusarlo, pero, ¿eso es todo lo que podemos hacer? ¿Poner una pistola en la sien de alguien que nunca ha podido sonreír en la vida?

-Jasper…

Él lo miró, sus ojos azules cristalizados por la tristeza.

-Seguro estás hundiendo el botón equivocado. Déjame ayudarte - murmuró su compañero, rendido.

-Te lo agradezco mucho- sonrió.

Minutos después, la música llenaba otra vez la celda de Justin.