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Historia 142655 — capítulo 3
-Perdonen mi actitud, es que mi esposa, Alice, se enteró que vamos a ser padres y estoy eufórico. Además, hace mucho tiempo que nadie visita a Justin. Ambas mujeres lo felicitaron y entraron en la sala de visitas, casi ignorando el último comentario del hombre. Sue frunció el ceño. La sala estaba constituida por una fila de cubículos con teléfonos. Pero, más importante, con un vidrio que separaba la visita del preso.
-Señor Withlock, ¿no podría hacer una excepción esta vez y dejarme hacer la visita un poco más amena? Sin…esos vidrios en medio. Se lo suplico…
Jasper se lo pensó un rato y asintió dubitativo.
-Esperen un segundo.
Cuando regresó, las guió hasta una sala un poco sombría. Parecía haber sido abandonada. Sin embargo, era lo suficientemente buena para la visita.
-Y bien…- dijo __________ -Señor Withlock, ¿cómo es la modalidad de la prisión?
-Llámame Jasper, pues…los presos son callados, quietos. Sobre todo, los condenados a muerte. Parece que lo quisieran así, pero en realidad es algo que sólo pasa con ellos. Cada día, tienen 45 minutos de ejercicios, tres comidas y, si quieren, hacen cualquier cosa. Dibujar, escuchar música. Siempre que utilicen objetos inofensivos. Pero, seamos sinceros, son muy pocas las probabilidades de que ellos quieran hacer eso sabiendo que no podrán salir de aquí a menos que estén muertos.
-Pero podrían perdonarlos, ¿no? Si se arrepienten…
Jasper sonrió triste y negó con la cabeza. En ese momento, el preso hizo acto de presencia. Iba rodeado por dos enormes guardias. ________ los miró asombrada, ya que el preso era bastante alto de por sí. Recordó que Jasper había dicho su nombre: Justin. Un nombre bastante fuera de lugar para un asesino, pensó la castaña.
Tenía el cabello más exótico que ella hubiera visto alguna vez. No era pelirrojo, pero tampoco era rubio. Era una combinación que daba por resultado un extraño tono de cobre. Estaba todo desordenado. Y largo hasta los hombros. _______ se preguntó por qué él tenía el cabello tan largo. No podía ver sus ojos, el cabello los cubría por completo. Había algo en él que lo hacía conocido. En cuanto levantó la mirada, lo recordó. Era el hermano mayor del chico que se sentaba en la ventana a escucharla tocar el piano. Y al parecer, él también la reconoció.
Justin nunca olvidaría esos ojos color chocolate. ________ _______, una chica que, a los 16 años, ya era reconocida por su hermosa forma de tocar el piano. Recordaba que a Ryan le encantaba escucharla. Era lo único que hacía, pues no podía ver. Sin embargo, Justin sí la veía. "Parece una princesa", le había dicho a su hermano una vez. Una princesa muy triste. La voz de Sue interrumpió sus pensamientos:
-Bueno, así que tú eres Justin. Por fin nos vemos cara a cara. Tenemos muchas cosas de qué hablar. Dime, ¿cómo estás llevando tu vida recientemente? - el atropellado entusiasmo de la mujer fue cortado tajantemente por la pregunta de su interlocutor, dejando pasmados a los presentes.
-¿Quiere decir si he intentado suicidarme otra vez?
-S-sí…
-Ya he dejado eso - dijo. - Usted dijo en una de sus cartas que el suicidio no va a redimir mis actos y creo que tiene razón. Por eso decidí que esperaré hasta que cumplan mi sentencia.
-¡No digas eso, Justin! -exclamó Jasper.
-No importa, Jasper. Mejor hablemos de otra cosa.
-Ah, sí, te traje un dibujo que hicieron los niños de la iglesia para ti…Debe estar en mi bolso…- dijo Sue, para aligerar el ambiente, mientras buscaba el dibujo.
-No es necesario, hermana. Usted ni siquiera ha debido mandarme cartas, en primer lugar.
Sue lo miró un poco abrumada por sus negativas y acertó a decir:
-No hables así, por favor…Sólo intento cuidar de ti…De hecho, podrías pensar en mí como una madre.
La risa amarga de Justin alertó a _______.
-Cuando era niño, iba a comunidades católicas, para comer. Yo nunca había conocido a algún adulto que fuese digno de respeto, pero las monjas me contaban historias, me ayudaban. Eso me hizo admirarlas. Mas un día, llegó un vagabundo a la comunidad y se acercó a una de las monjas para pedirle algo de comer. Le tomó la mano amablemente, pero la monja se alejó y comenzó a gritarle con cara de asco. Aquel vagabundo se fue llorando del lugar.
Todos estaban atónitos ante la triste historia del preso. Sue se acercó cautelosa
. -Esa es una historia muy triste. Pido disculpas por la grosería de esa hermana…-con suavidad tomó una de las manos esposadas de Justin, siendo rechazada al acto por él, casi haciéndole caer.
-Sí, esa fue exactamente la cara que puso - murmuró Justin. - Usted es bastante parecida a esa monja.
-¡¿Qué diantres haces?! -Mientras hablaba, Jasper se acercó a Sue y la ayudó a levantarse. - ¡Guardias! Llévenselo.
Los mismos hombres que lo habían llevado a la sala, lo halaban para sacarlo de ahí. Antes de salir totalmente del cuarto, Justin habló:
-Desde ese día me di cuenta que las personas que rechazan a los que creen inferiores de cualquier manera, son las mismas que fingen ser los samaritanos. Sí, yo maté a tres personas, pero lo que esa mujer hizo no es muy diferente como lo veo yo. Las personas como ella y como usted no me causan más que náuseas.
Los guardias lo sacaron de allí, al tiempo que Sue se levantaba con pequeñas lágrimas en los ojos.
-________, llévale el dibujo, por favor. Me gustaría que Justin viera lo que los niños hicieron para él.
-Pero, tía, ese tipo…
-Por favor - suplicó ella. _______ suspiró y asintió, tomando el pequeño papel.
- Esperen un segundo -_______se apresuró unos pasos para alcanzarlos. -Mi tía quiere que lo tengas.
-Parece que ella es muy persistente - Justin miró el papel con notable escepticismo y se giró.
-Creo...- los tres hombres detuvieron el paso, pero no dieron la vuelta. _______ tomó aire y continuó: -Creo que tú y ese vagabundo son muy afortunados. Porque si, como tú, ves que las cosas no son como querrías que fuesen a temprana edad, puedes cambiar cómo vives tu vida. O si, como el vagabundo, te traicionan tus creencias al final de tu vida, sabes que estuviste aferrado a una esperanza, aunque falsa, bastante buena como para darte fuerzas cada día. Ambos casos con mucha suerte…Lo peor que podría pasarte es que tus esperanzas se derrumben en la mitad de tu vida - y se fue, sin notar el cambio del sarcasmo a la sorpresa en el rostro de Justin.
-¡Camina! - ordenó uno de los guardias, al mismo tiempo que él giraba a ver a la castaña caminar con paso lento. Por un momento, vio el fantasma de la hermosa niña tocando el piano.
-¡Que camines! - gritó el otro. Justin lo miró, sin mirarlo en realidad. Comenzó a caminar.