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Historia 142655 — capítulo 6
"El verdadero odio es el desinterés, y el asesinato perfecto es el olvido". -Georges Bernanos
El teléfono sonaba, pero __________ no se movía. Estaba sobre su cama revuelta, con un ambiente bastante pesaroso. Botellas de agua y cigarros eran todo lo que se veía por la habitación, mas ella parecía no notar nada a su alrededor.
El celular timbró una vez más y la mujer lo tomó con pereza.
-¿Aló?
-¿Estabas dormida a esta hora? - la voz jocosa de Diego la hizo sonreír un poco.
-No, estaba…pensando. ¿Qué quieres?
-Menuda forma de hablarle a tu hermano mayor, ¿eh? Sólo quería preguntarte si vas a ir al cumpleaños de mamá.
-Ah, cierto, es hoy…No, no iré.
-¿Por qué? - La voz de su hermano se notaba alterada- Mira, haremos esto, pasaré por ti como en media hora para llevarte a casa de mamá, la felicitas y te vas, si quieres.
-No, he dicho que no voy a… - el pitido usual del móvil al colgarse se burló de ella. -Me colgó el condenado ese.
Efectivamente, Diego fue a recogerla y la llevó a casa de su madre, incluso cuando _________ insistió todo lo que pudo por no ir. La fachada de la casa era hermosa y el interior también, aunque no transmitía un solo sentimiento de familia. Era simplemente frío.
-¿Y mamá? - preguntó Diego a la enfermera personal de Rennée cuando se hubieron bajado del auto y entrado a la casa. _________ no podía estar más incómoda, había dejado la casa apenas tuvo la edad suficiente.
-Aún duerme.
-¿Cómo? Si es más de mediodía - exclamó el hombre.
-Es que el tutor estuvo por aquí anoche - explicó la enfermera.
-¿El tutor?
-Sí, el que le dio clases de piano a la Señorita __________ cuando era niña. Desde que dejó las clases a los 16, él no había vuelto a hablar con la señora Rennée, pero anoche estuvieron un buen tiempo hablando.
-Oh, bueno, tal vez volvamos luego. , vámonos - Diego se giró para encontrarse con que su hermana ya no estaba allí. -¿?
Ella había ido a la habitación de su madre, guiada por un deseo desesperado de preguntarle qué había hablado con su tutor. Las palabras de Rennée cuando le había contado lo sucedido se arremolinaban en su memoria. No podía bloquearlas.
"Déjate de tonterías, ___________. Ya he escuchado suficiente. Eres sólo una pequeña mentirosa…"
Su madre dormía, parecía casi amable con su pacífica expresión. Se acercó al borde de la cama, mirando con fría calculación el rostro apacible.
"No importa cuántas veces lo digas, nadie te creerá una palabra. Será mejor que te las guardes para ti sola…"
Sus manos se movieron automáticamente hacia el cuello de Rennée. Había comenzado a hacer presión en el cuello, despertando a su madre, cuando Diego entró a la habitación y la miró alarmado.
-¡¿Qué diantres haces?! - gritó, halándola hacia una silla para consolar a la otra mujer. _________ miró sus manos como si no le pertenecieran.
Reaccionando de repente, ________ pudo ver a Diego abrazado a una llorosa Rennée y se echó a correr como si su vida dependiera de ello, sin oír la voz de su hermano, que la llamaba a gritos.
Los recuerdos de su lastimera voz infantil pidiendo ayuda a su madre la torturaba y se mezclaba con su voz adulta, como una grabación que se repetía una y otra vez.
"Mamá… ¿Mamá, me odias por no tocar más el piano? No me odies…Por favor, mami…"