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Aveces... no hay próxima vez — capítulo 5

Habían pasado dos semanas, desde que recibió la carta de Ron. Estaba preocupada porque no le había respondido. Pensaba mil maneras para explicarle que no podría ir a visitarlos.   Tomó su caja de recuerdos de Hogwarts, y la escondió bajo su cama. Sus padres viajaban a Francia, para un congreso de odontólogos, y ella debía quedarse con su tía Margot; llegaría en cualquier momento y no debía ver todas esas cosas. Luego de borrar toda evidencia sobre su otro mundo, bajo las escaleras y fue a despedir a sus padres. — Recuerda que debes hacer caso a todo lo que diga tu tía— declaró su padre, luego prosiguió— Debes evitar pronunciar la palabra: "magia", en su presencia. Sabes que ella es muy sensible a estas cosas, podría tratarte de chiflada, y no te dejaría en paz.  Hermione rio por lo bajo y lo tranquilizó— ¡No te preocupes!— dijo, segura de sí misma— Sé cómo tratar a tía Margot.  Dicho esto, sus padres se tranquilizaron. Conocían a Hermione lo bastante como para saber, que ella iba a tener todo bajo control.   Luego de abrasarse y despedirse, sintieron que tocaban a la puerta. Hermione fue a ver quién era; su tía había llegado. La mujer, entro a grandes zancadas, abrasando tan fuerte a Hermione que casi la estrangula. Ésta le correspondió el abrazo, fingiendo felicidad y emoción. Su tía era demasiado robusta, de unos 60 años, vestía trapos brillantes con olores exuberantes y tacones anchos que lograban sostener su peso por arte de magia; Hermione pensó que tal vez era una bruja y no les había contado. Le daba gracia como sus atuendos llamaban la atención de los vecinos, que la miraban con asombro y repugnancia. Esos trapos le hacían recordar a las brujas del mundo mágico.   Tomo las maletas y las subió al cuarto de sus padres, de momento la mujer iba a dormir allí. — ¡Espera querida!—  le grito desde — Antes de que subas mis maletas, necesito que lleves la jaula de Mirrot al patio, no querrás que estorbe en la salida.  Hermione bajo las escaleras, dejo las maletas a un costado y de mala gana tomo la jaula del loro llevándola al patio, luego volvió para reunirse con sus padres. — ¡Listo!, ¿necesita algo más?— preguntó Hermione haciendo una sarcástica Reverencia. — ¡Hermione!— le recriminó su madre. — No te preocupes querida, por ahora no necesito nada— respondió riendo— Saluda a tus padres, ya les estamos haciendo perder demasiado tiempo, ¿esto de malgastar tiempo afecta a las personas sabias?— La mujer era una psicóloga, recientemente retirada; Por ende sabía sobre actitudes de personas, o eso creía ella. — ¡Nos vemos!— se despidió Hermione abrazándolos a ambos— ¡Suerte! Sus padres tomaron sus bolsos, y partieron en un taxi directo al aeropuerto. — Bueno muchacha, ahora sí, ya puedes subir mi maleta al cuarto— ordenó su tía dirigiéndose a la cocina, mientras señalaba con un dedo, el lugar donde quería que las llevara.  Hermione suspiró y obedeció. Subió la maleta al cuarto de sus padres y luego volvió para hacerle compañía. — ¿Cómo has estado tía?— pregunto Hermione tratando de romper el clima tenso que había en la habitación. — Todo bien muchachita, no sabes lo que es vivir con vecinos escandalosos arriba de tu casa. Deben tener un serio problema en sus cabezas, yo les recomendaría un profesional— dijo blandiendo un trozo de pan que sostenía en su mano derecha— ¿Qué carrera tienes pensado seguir querida?  Hermione se atraganto con el jugo que recién se había servido, No sabía que iba a responderle; solo había pensado su futuro en el mundo mágico. Comenzó a buscar en su memoria algunas profesiones, eligió al azar y contesto: — Bueno… eh… tenía pensado…—musitó, nerviosa. — ¡Debes ser psicóloga, como tu querida tía!— exclamó, en un tono demasiado Elevado— ¡Ni pienses en ser odontóloga como tus padres!, es una carrera demasiado antiestética, andar tocando los dientes de los pacientes. ¿Quién sabe si se los lavan, o que han comido? ¡Pues nadie!  Hermione la miro expectante y aterrada a la vez. No quería ni pensar en cómo le gritaría si se enterara que ella era una bruja. — ¡no, claro que no tía!— carraspeo y luego prosiguió— tal vez… tal vez piense en ser psicóloga, es una buena opción—Sonrió falsamente y bebió un sorbo de jugo. Sentía lastima por su padre,¡ por tener una hermana así.   Pasó el fin de semana, más rápido de lo que pensó. Tuvo que soportar los gritos de su tía, las quejas de los vecinos por el ruido que producía ese loro, Las críticas de tía Margot hacia todo lo que hacía su hermano, las comidas horrendas que le obligaba a cocinar…  Quería que sus padres estuviesen ya en la sala, abrazándola e indicándole a la mujer que se marchase. Sus suplicas se hicieron realidad. Después de unas horas, sintió que tocaban la puerta de entrada, fue a ver y eran sus padres; había regresado por fin. — ¡Madre, Padre; por fin han vuelto!— dijo emocionada— ¡no saben el martirio que fue este fin de semana!, tía Margot es insoportable—susurró, antes de que apareciera por la puerta de la cocina. — ¡Han vuelto señores!—  replicó— ¡esperaba que aparezcan por aquí en unas cuantas semanas!, la niña a estado bien aquí conmigo ¿o no querida? — Si… creo… pero extrañe a mis padres— respondió impaciente. — Ya ha sido mucho por ahora Margot, puedes volver a tu casa tranquila; ¡Muchas gracias!— Su hermano la abrazó y le dio unas cuantas palmadas de aliento en el hombro, para que ésta saliera por la puerta de inmediato. — ¡Bien!— bufó, y luego subió las escaleras para buscar sus cosas. — ¡Es un alivio que hayan vuelto!—susurro Hermione— Ha sido difícil lidiar con ella. Los vecinos estarán contentos cuando no escuchen los gritos de ese loro— Mientras hablaba con sus padres, sintió que la mujer la llamaba: — ¡Ayúdame querida!— gritó haciéndole señas— ¡Esto está muy pesado, puedo lastimarme la espalda!, ¿no querrás tenerme más tiempo aquí o no?  Hermione apuro el paso y subió en busca de las maletas. Deseaba tener fuera de su casa a esa mujer, lejos de su familia. No soportaba ese aire de grandeza que sostenía. — Por lo que veo, ha terminado mi estancia aquí— anunció, tomó sus cosas y salió a la calle; el taxi había llegado— ¡Adiós familia! — ¡Adiós!— dijeron al unísono los tres, y tía Margot subió al taxi marchándose de vuelta a su casa.  Entraron a la casa y se acercaron a la sala para descansar y charlar sobre el viaje. — ¿Y bien, como les fue?— Preguntó emocionada, Hermione. — Pues… nos fue bastante bien— contestó el hombre— ¡ tenemos que anunciarte algo! — ¿Qué?— Hermione se puso seria, y espero que sus padres hablaran. — Un colega nuestro… —espetó su madre— bueno… tu padre una vez contó que tu hacías cosas extrañas en casa, de pequeña—Hermione seguía sin entender nada, pero dejo que ellos siguieran. — Resultó que… ellos también tenían una niña que hacia cosas raras— prosiguió su padre— Nos ha contado que fue a Hogwarts unos años, pero cuando las cosas se pusieron feas, la mando a un colegio en Francia. — Un colegio muy bonito, nos lo ha recomendado. Su nombre es Beauxbatons— explicó la mujer— Usan un uniforme de color azul, es de seda. — ¡Sé cuál es!— indicó Hermione — han participado en un torneo en mi colegio. — ¡Bien, hemos pensado con tu padre, en mandarte a ese lugar para que termines tus estudios! — ¿Cómo? — se sorprendió la muchacha— ¡no pueden, yo pertenezco a Hogwarts! — ¡Es eso, o estudiaras en un colegio normal! — ¿Por qué no puedo terminarlos en Hogwarts?— replicó, acongojada. — ¡Hermione, debes ser obediente y comprensiva!— exclamó su madre— Entiende que todo esto es por tu bien. Y mientras vivas bajo este techo, obedecerás a todo lo que digamos.  Hermione no podía creerlo, se levantó refunfuñando y subió las escaleras a grandes zancadas; Entró en su habitación y azotó la puerta con furia. «Esto es una locura» pensó angustiada, y rompió a llorar. No quería ir a Beauxbatons, mucho menos vestirse como una muñeca.  Recobro la compostura y fue hacia su escritorio. Tomó un bolígrafo y una hoja, y se puso a escribir. Tenía que mandarle una carta a sus amigos contándoles todo lo ocurrido hace solo unos minutos…

                                                                            * * *

 Ronald garabateaba, en un pergamino que había encontrado en un estante de la sala, el nombre de Hermione. Hacía días que no recibía noticias de ella, y ya la extrañaba.   Harry entraba en el cuarto y al ver a su amigo escribiendo absorto en sus pensamientos, intento hablar con él. Tomo aire y luego lo hizo: —    ¿podemos hablar?— preguntó, tocando la puerta. —    ¿Qué quieres?— le respondió éste, mirando la hoja. —    Quiero saber, porque de un día para otro dejaste de hablarme y me ignoraste.  Se produjo un breve silencio, y luego ron habló: —    Resulta que me haces pensar que estás jugando con Ginny— contestó con seriedad— ¿Cómo te sentirías si tuvieras una hermana, la encontraras llorando en su cuarto desconsolada, y todo es por causa de tu mejor amigo?  Harry reflexionó acerca de su respuesta. Estaba enfurecido, Ginny no lo había dejado terminar cuando discutían y se fue sacando sus propias conclusiones acerca de sus sentimientos. Ron parece haberla visto mal y por ende, éste también creía lo peor de él.   Se tomó la cabeza con las manos y acaricio sus sienes en busca de la respuesta correcta. — ¡Tú y Ginny, no saben lo que pasa por mi cabeza en estos momentos!— exclamo Harry, mirándolo fijamente a los ojos, después de que su amigo lo haya mirado por fin— ¡sabes como soy ron, me conoces lo suficiente! Jamás querría lastimarla...  Ron lo miro preocupado, estaba siendo algo duro, lo admitía, pero él estaba para cuidar a su pequeña hermana y no iba a dejar que la lastimaran en estos momentos. — ¡No quiero que le suceda nada!— susurró— ¡No puedo permitir que siga sufriendo, después de todo lo que ocurrió. — ¡Lo lamento, Ron!— se disculpó Harry, acercándose a la cama de su amigo— ¡créeme que no quise lastimarla!  Ron se dio por vencido, no podía seguir peleado con su mejor amigo. Se levantó de la cama y le tendió una mano a Harry— ¡Discúlpame!, ¿hacemos las pases?— pregunto, todavía con la mano tendida.  Harry lo miro admirado y le tendió una mano— ¡Sí!— asintió— Luego, se dieron un abrazo de hermanos y ron le dio unas palmaditas en la espalda, para indicarle que ya todo estaba bien.   Después de arreglarse, bajaron a tomar un poco de jugo de pomelo a la cocina. Sintieron que alguien venia, era la señora Weasley que entraba a la gran casona con un sobre en las manos— Hermione les ha mandado una carta muchachos— dijo la mujer, entregándole el sobre a su hijo y dirigiéndose a la nevera.  Ron abrió el sobre y como la última vez volvió a leer la carta:

*Fecha: 23/05/1997Destinatario: Ronald Billius WeasleyDirección: Ottery St. Catchpole, La madriguera**Queridos Ron y Harry:**Lamento informarles que mis padres aún me mantienen en casa, castigada; por lo tanto no podre visitarlos. Mi madre no ha querido. Ha estado muy estricta este tiempo, realmente le dolió que le mintiera de esa forma; lo peor, que usara magia contra ella.**El fin de semana recientemente pasado, Han viajado a Francia para un congreso: una reunión de personas con la misma profesión, que debaten acerca de temas relacionados con eso. Yo me he quedado al cuidado de mi tía  Margot. Fue de lo peor, me trajo recuerdos de tu tía Ron. Al parecer las tías están todas dementes, son una maldición para nosotros. Han sido los peores días de mi vida. Pero creo que lo más horrible, fue escuchar la noticia que mis padres me traían… ¡Quieren mandarme a Beauxbotons!, ¿Pueden creerlo?; he estado deprimida desde entonces.**Quisiera poder estar con ustedes, en estos momentos me hacen mucha falta. Ahora entiendo cuando te enojabas con nosotros, Harry, por dejarte tanto tiempo en casa de tus tíos sin noticias.**En fin… espero poder verlos pronto, aunque realmente no sé cuándo será. Los quiero mucho, pronto les informare sobre mi partida a Beauxbotons. Yo estoy totalmente en desacuerdo con esa idea absurda proveniente de mi madre, pero no puedo negarme más.**Estoy pensando en comprarme una lechuza, así puedo comunicarme fácilmente con ustedes desde allí. Crookshanks aún no aparece, estoy comenzando a preocuparme.**Sin más para decir, me despido con abrazos y besos.**Los quiere, Hermione.*Después de leer la carta, Ron miro a Harry con tristeza. No podía creer que definitivamente no iba a poder verla. Pero luego, de repente se le vino la idea más loca que jamás hubiera pensado y se la dijo de inmediato a su amigo: — ¡Harry, es hora de empacar nuestras cosas!— anunció mirándolo alegremente. — ¿Qué tienes en mente?— pregunto Harry aterrado por lo que Ron decía. — ¡Ya que Hermione no puede venir, iremos nosotros!— Sonrió triunfante y subió las escaleras para ir a empacar.

Aqui otro capitulo para que sigan con mi historia, gracias a todos los que leen , espero que les guste este capitulo :) suerte y disculpen por tardar mucho.... :)