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Historia 142758 — capítulo 7

(¡Hola Lectores! Quería informaros que junté los capítulos para hacerlos mas largos y grandes. Así que qué no os extrañe que la historia tengo menos capítulos de lo normal. Esta parte que escribí es la continuación del Quinto Capítulo, que uniré mas tarde.) Me desperté. Empezaba el tercer día en el que me encontraba en aquel inhóspito y extravagante lugar, incluyendo sus habitantes y la pequeña habitación, que de momento sería dónde me alojaría por tiempo indeterminado,  perteneciente a la casa de Eihlanhon y Caelum.

Me levanté de la cama, dejando atrás las sábanas blancas que me confortaron mientas dormía, y me desperecé. Tras cambiarme de vestimenta, eligiendo una de otras muchas camisas y pantalones blancos que había en mi armario, me dirigí a la Sala Central, donde me encontré a Eihlanhon sentado en uno de los sillones, leyendo un libro, que, observando  el estado de las tapas, se podría deducir perfectamente que aquel libro tenía ya bastante tiempo. Levantó la vista hacia dónde me encontraba, y me saludó con aquella sonrisa que me dejaba sin habla.

-                      Buenos días Denisse, ¿has dormido bien? - dijo mientras cerraba el libro y lo posaba en la mesita que se encontraba en el centro de la sala.

-                      Buenos días. Sí, la verdad es que hoy debe de ser el primer día en el que me encuentro totalmente despejada.- sonreí. Por fin podía tener una conversación sin estar acompañada de aquel miedo que sentía hacia aquellas criaturas, seguidos de los escalofríos, y por primera en todo aquel tiempo que llevaba allí  vez me relajé.

-                      ¿Quieres comer algo? - me preguntó tras oír aquellos rugidos que emitía mi estómago, dando señal de que tenía hambre. Asentí con la cabeza - A ver, ¿Qué quieres?

-                      Me apetece una taza de leche con dos tostadas de mantequilla y mermelada de fresa. - dije convencida. Me acerqué a uno de los sofás y me senté. Eilhanhon se lo pidió al espíritu, y tras varios segundos de espera, apareció posada en la mesita una bandeja con mi desayuno. De nuevo me sonrió.

**-                      Me contó Caelum que ya sabes el trabajo que tiene Iliah

  • decía mientras desayunaba, cambiando de tema -  y el pequeño problema que hay con ella. Ya tienes permiso para que ella te obedezca todas las órdenes que tú le des, pero, será mejor que, por precaución, no le ordenes nada cuando me ausente. ¿Entendido?**

-          Entendido.- acto seguido, dada por  finalizada la conversación, empecé a desayunar. Tenía un hambre voraz y acabé de comer todo en pocos minutos. Mientras, el hombre cogió de nuevo el libro que estaba leyendo y volvió a sentarse en el sillón, dónde se sumió en la lectura. La bandeja posada en la mesita,  llena de migas de pan tostado desapareció, a la vez que la taza vacía. Me quedé sentada en el sofá, sin saber muy bien lo que hacer hasta que justo en aquel momento apareció Cael, quién tenía aspecto de cansancio.

-          ¿Qué tal el entrenamiento? - preguntó Eilhanhon a su hijo, sin despegar la mirada del libro.

-          Como siempre, padre - contestó sin añadir nada más. El joven se dirigió al sofá dónde me encontraba. Me saludó con un gesto de la mano y se sentó. Le sonreí como respuesta.

-          ¿De dónde vienes, Cael?- pregunté.

-          La respuesta es algo obvia, ¿no crees? - Se tumbó completamente hacia atrás en el sofá. Estaba verdaderamente cansado - vengo del entrenamiento. Verás, los ángeles, los varones,  a partir de los 17 milenios entrenamos todos los días con nuestros respectivos profesores para la guerra que se avecina. Y sí, es obligatorio asistir.- me quedé extrañada. ¿Había oído milenios? ¿Pero que edad tenía exactamente?

-          ¿Milenios? ¿Pero cuántos años tenéis? - Cael se rió por mi pregunta.

-          ¿Años? Unos diecisiete mil , diría yo, aunque a veces parece que tengo dos mil, en cuanto a mentalidad. - dijo con tono burlón - Espera ¿Cuántos años pensabas que tenía, Denisse? ¿treinta? -preguntó sarcásticamente. Acababa de darme cuenta que aquel supuesto muchacho me sacaba milenios de edad.

-          Yo te habría echado unos dieciséis, diecisiete AÑOS - dije, aún sorprendida.

-          ¿Acaso soy demasiado mayor para ti? - preguntó con tono burlón

-          Digamos que me siento extremadamente pequeña comparándome contigo.

-          Claro - dijo como si acaba de comprender algo que tan solo él entendía - es cierto. Vosotros envejecéis por años… Supongo que tendrás unos dieciséis…

-          Quince - lo corregí - quince años.

-          Demasiado joven, diría yo - dijo cortante una voz proveniente de la entrada. Era Uliah - os fuisteis sin explicaciones, y había quedado con todos, ¿Qué se supone que os pasó el otro día?

-          Nada importante, ya está solucionado - dijo Cael

-          Está claro que uno no puede leer tranquilamente - se quejó Eilhanhon, interrumpiéndonos   - será mejor que me vaya- Y acto seguido se levantó, con el libro entre uno de los  brazos y se fue de la sala.

-          ¿Qué quieres, Uliah? - preguntó el joven irritado. Al parecer no le hacía mucha gracia que la joven estuviera en aquel preciso momento en su casa

-          Venía a decirte que Hiliuah quería  que te acercases  un momento al Leode. O tú, o tu padre. Le da igual… además, quiere conocer a la chica. Era tan solo eso - y tras decir esto, la joven dio media vuelta y se marchó.

-          Levántate Denisse, - me dijo mientras se levantaba del sofá -  iré ahora en un momento a visitar a Hiliuah, y tú vendrás conmigo.