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Juro Solemnemente que... Somos Merodeadoras — capítulo 1
Era una calurosa mañana a principios del mes de julio, James de 11 años era un joven mago bromista y encantador, su pelo era castaño azabache con unos ojos café claro aunque ocultados por unas gafas negras con cristales de forma esférica, una de sus virtudes era sacar de quicio a sus padres, ellos eran muy conocidos en Godric's Hollow también eran muy aplicados, responsables y amables para ser una familia rica. Dorea era una simple ama de casa que se encargaba de la comida y de controlar a James para que no hiciera ninguna locura y Charlus trabajaba en el ministerio de magia, estaba toda la mañana allí y cuando regresaba del trabajo siempre le traía a su hijo alguna rana de chocolate porque a James le encantaba coleccionar los sellos que contenían.
James estaba en su cama leyendo la sección de quidditch del profeta y recortando algunas fotos para pegarlas en su armario, un ruido hizo que James se sobresaltara aunque solo era una lechuza de un color hueso con pintitas marrones que había tirado la antena parabólica de sus odiados vecinos cosa que no le molestó a James, al contrario le hizo reír a carcajadas. James volvió a mirar por la ventana donde vio a su madre saliendo de la casa aporreando la puerta de los vecinos porque la antena había caído en su césped que antes de eso estaba bien cortado y regado con unas preciosísimas rosas blancas donde ahora estaba la antena, James con una sonrisa en su rostro por no haber sido él el que ha estropeado las rosas volvió a mirar al tejado donde se encontraba la lechuza, esta salió volando y se posó en la ventana de la habitación de James y este no pudo evitar fijarse que esa lechuza llevaba una carta en la que ponía su nombre, entusiasmado James dejo que la lechuza entrara en su habitación por un momento porque sus padres eran muy estrictos con la limpieza, cogió la carta que llevaba la lechuza y la abrió en esa carta ponía:
COLEGIO DE HOGWARTS DE MAGIA Y HECHICERÍA
Director: Albus Dumbledore
(Orden de Merlín, Primera Clase,
Gran Hechicero, Jefe de Magos,
Jefe Supremo, Confederación
Internacional de Magos)
Estimado señor Potter:
Tenemos el placer de informale de que dispone de una plaza en el Colegio Hogwarts de Magia. Por favor, observe la lista del equipo y libros necesarios.
Las clases comienzan el 1 de septiembre. Esperaremos su lechuza antes del 31 de julio
Muy cordialmente
Minelva McGonagall
Directora adjunta
James releyó la carta una y otra vez entusiasmado de poder entrar en Hogwarts hasta que la lechuza parda le llamó la atención, no era una lechuza cualquiera esa lechuza cogió la lista de materiales de James y la depositó en sus manos mientras se acurrucaba junto a él, en ese momento James pensó en quedarse esa lechuza, ya que no quería ninguna otra, la miró y decidió ponerle Elven. James volvió a mirar por la ventana y lo único que vio fue a su madre con Willy el vecino a cuatro patas intentando quitar la antena de las rosas haciendo el menor destrozo posible, de repente escuchó la puerta sonar, al abrir James pudo ver a su padre, Charlus Potter, pasar con a su habitación con una sonrisa gigante. Su padre había visto quien era la causante de la antena voladora y fue a ver a su hijo.
Pasó y cogió la carta la leyó y orgulloso le abrazó, por fin había llegado la tan esperada carta, James la llevaba esperando desde que cumplió los once años y ahora por fin había llegad
o. Al día siguiente Dorea Potter estaba muy concentrada en su horno muggle, estaba preparando la tarta favorita de su hijo James para celebrar la ocasión, la tarta era de tres chocolates y era la mejor tarta que James había probado en su vida, enseguida vino a su mente que Elven estaba en su habitación sin comida y agua, le aterrorizó la idea de que su madre entrara a la habitación y encontrara a la lechuza posada, rápidamente llenó una taza de té de su madre y la llevó corriendo a su habitación. Elven al verla se entusiasmó y acto seguido bebió de la taza al terminar, James la dejó en su habitación con la taza encima de la mesa por si le entraba sed.
James estaba dispuesto a ir a comprar algo donde guardar la lechuza para que no la encontraran y se la arrebataran hasta que un grito de su madre le inquietó. El grito parecía proceder de la habitación de James, este corriendo fue a la habitación con el corazón en la mano atemorizado preguntándose en su interior: "¿Habrá descubierto mi madre a Elven?" "¿Me la arrebatarán?" o lo que más temía "¿La sacrificarán?"
James subió aterrado a su habitación, al llegar, se encontró con su madre tan enfadada que echaba humo por las orejas con ganas de castigar a James de la forma más cruel posible.
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Sí, nuestro querido James era muy optimista en su infancia, Mmm...
¡HELLO!
Somos By and Dy y les agradecemos que lean nuestra historia. Es la primera historia que hacemos y espero que os guste. ¡Hasta el próximo capitulo! Adiós.
Muchos besos.
ByandDy