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Juro Solemnemente que... Somos Merodeadoras — capítulo 2

Dedicado a nuestro primer favorito de la historia****muchos besos y esperamos que te guste el capítulo.

ByandDy

James recorrió la habitación con la mirada y en ella no se encontraba Elven, no paraba de pensar que su madre había abierto la ventana y como toda lechuza haría Elven salió volando por ella, en su interior James le había cogido mucho afecto al animal, se había imaginado en Hogwarts, acompañado de su lechuza, mandando cartas a sus queridos amigos, pero en un momento todo se había desvanecido, miró a su madre, esta estaba acachada junto con lo que parecían los restos de su taza de té con la que le había dado de beber ha Elven,  los próximos cinco minutos fueron desastrosos, Dorea se enfadaba cada vez más conforme avanzaba, James se preguntaba que había hecho con Elven, James empezó a notar que Dorea solamente hablaba de la taza rota y no mencionaba en absoluto a Elven, James recobró la esperanza y se sintió aliviado. Así la idea de la muerte de su querida lechuza dejaba de atormentarle.

Ahora le preocupaba el paradero de su lechuza y en ese momento se dio cuenta de que estaba ignorando por completo a su madre cosa que no le beneficiaba para nada, su madre había parado de hablar sobre la taza y había comenzado a amenazarle sobre sus travesuras, esta decía que como le llegara alguna carta de Hogwarts le dejaba sin quidditch. Dorea viendo que su hijo la ignoraba cogió la escoba de este y bajó por las escaleras, cuando este se dio cuenta salió corriendo  tras su madre, esta dejó la escoba en el armario y cerró con llave. James corrió a su habitación en busca de Elven ya que su madre se había marchado. Al llegar a la habitación, como era de esperar no encontró nada, otra de sus esperanzas era buscar en el tejado de los vecinos o en su jardín en los que no había señales de la estancia de una lechuza, desconcertado se tumbó en su cama, en ese momento un ruido le sorprendió, al parecer una sábana había gritado, James esperanzado levantó la sábana y Elven le picó la mano por consecuencia de haberle aplastado, aunque eso no le molestó en absoluto a James porque en lo único en lo que pensaba era que había encontrado a su apreciada lechuza. Ahora era la hora de recuperar la escoba pero antes cerró la ventana de su habitación y la encerró a Elven en su interior  por miedo a que se escapase aunque eso no iba a suceder ya que Elven era muy fiel. Bajó las escaleras y fue directo hacia el armario donde se encontraba su escoba, pensando en lo que podía hacer, James se dio cuenta de que se había quedado solo, James encontró un artilugio de su madre que esta utilizaba para sujetarse el pelo y, entonces le vino a la cabeza como podía abrir el armario gracias a un artilugio muggle parecido a una caja donde se encontraban micro personas hablando. Estuvo más de media hora intentando abrir el armario hasta que se escuchó un pequeño "click" y el armario se abrió mostrando un fondo vacío, su madre era muy lista,  había escondido  la escoba en otro lugar porque conocía a James mejor que nadie y sabía que intentaría abrir el armario.  James desconcertado lo volvió a cerrar, no había nada interesante en él, James pensó y se le ocurrió ir al sitio que no había pisado voluntariamente en su vida: la biblioteca del estudio de su padre, seguro que su madre la había escondido ahí creyendo que James no entraría. Así que el niño, armado con un bate de Quidditch por si los libros le hacían algo, que no pasaría pero este niño es así de exagerado, fue junto a Elven al estudio de su padre y luego tras una puerta estaba la biblioteca. Cuando llegó sonrió maléficamente, por fin tendría su escoba de nuevo en las manos. Emocionado corrió a toda velocidad hacia las escaleras de la estantería más alta de la biblioteca pero tropezó con un libro que estaba en el suelo y cayó dándose un fuerte golpe en el suelo, que parecía que estaba hueco. James dio unos golpes para asegurarse de que el suelo estuviera hueco de verdad y estaba en lo cierto, el suelo estaba hueco aunque no sabía cómo abrirlo. Entusiasmado recorrió con las manos el lugar donde había caído hasta que encontró una pequeña cerradura donde dentro se encontraba una nota de su padre. "James,  ya ha llegado el momento de que conozcas el pequeño secreto de los Potter, aquí debajo hay una reliquia de la familia, si consigues acertar la respuesta de este acertijo comprenderé que ya eres lo suficiente mayor y estás preparado para saberlo. El acertijo es el siguiente: De tres una tengo,  de cinco el último es, es la más sensata y  puros lo odian. La muerte lo acecha y con esto la evitas. Mucha suerte y piensa en todo. Te quiere Tu padre Charlus Potter" James se paró a meditar el acertijo, no paraba de repetírselo una y otra vez en su mente, pero sobre todo la última parte, la muerte. Pensó en que conocía pocos libros que hablen sobre ella y en ninguno que él recordara aparecía como evitarla, estaba perplejo, no lo conseguía resolver y eso le confundía. De tres una tengo, repitió James en voz baja, muerte, tres, sensatez y odio. Tres… En ese momento se acordó de los tres hermanos y de sus reliquias, no podía ser la varita porque no era lo más sensato, con la piedra no consigues burlar a la muerte, la capa… era la única que tenía sentido, buscó el libro "Los cuentos de Beedle el Bardo" y lo abrió"  y miró el índice del libro… eran cinco cuentos  y el último era el de los tres hermanos… Todas las piezas encajaban…  tras eso cogió la llave y la llevó hasta la cerradura giró y ante él estaba…