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Juro Solemnemente que... Somos Merodeadoras — capítulo 4
Sirius Black despertó con el sonido de los pájaros y la voz de su "hermosa" madre. No sabía qué hora era pero se notaba rápidamente de que era por la mañana temprano. Su madre gritaba desde el lúgubre salón de la gran casa de los Black, Sirius sintió demasiada curiosidad así que bajó a ver qué ocurría, seguro que no era nada, su madre era una exagerada y se ponía a gritar por nada, hasta cuando él hacía una pequeña bromita, se ponía a gritar.
Abajo se encontró a su madre gritándole a una elfa doméstica, a su padre sentado en el sillón mirando fijamente a su mujer y a su hermano en la escalera mirando triste a la pobre elfa. Los tres iban vestidos elegantemente, iban a ir a una reunión de sangres puras o como los llamaba Sirius "reuniones de estirados que se creían los reyes del mundo" Sirius no iba a esas reuniones porque siempre hacía alguna travesura y dejaba a sus padres en ridículo, la última vez estos se cansaron de que Sirius haga esas travesuras y le dijeron que no volvería a más reuniones hasta que sea mayor, esto alegró a Sirius.
La elfa estaba mirando el suelo arrepentida, se le notaba triste, a su lado estaba el desayuno de los señores Black en el suelo con el plato roto, Sirius no sabía qué era lo que había hecho la elfa pero le daba igual, no podía permitir que sus padres trataran tan mal a la pobre. Se escuchó de repente un ruido de algo roto que sobresaltó a Walburga y le hizo mirar a su hijo mayor, este enfurecido había cogido un jarrón y lo había tirado al suelo, la consecuencia de esto fue que todas las miradas de la sala estaban clavadas en él.
Sirius bajó rápidamente las escaleras y fue corriendo a ver a la elfa, sus padres no habían hecho nada, recogió las cosas del suelo y las tiró a la basura, nada más terminar se puso justo delante de la elfa abriendo los brazos, la estaba protegiendo, la elfa le miró agradecida por la ayuda y se acurrucó en el suelo detrás del mayor de los hermanos Black, pero este no lo notó ya que estaba mirando desafiantemente a su madre que a su vez le miraba con odio y asco.
Orion Black estaba muy furioso, tanto que tenía su varita apretada en la mano, Regulus asustado subió unas cuantas escaleras, estaba listo por si tenía que huir a su habitación. Pero, la que más enfadada estaba de la sala era Walburga Black, esta no entendía como su hijo podía proteger a un ser inferior a ellos, y eso le enfadaba mucho, además, le decepcionaba que Sirius no fuera como ella.
Sirius Black no tenía miedo, aunque sabía lo que iba a pasar, su madre se iba a hartar y le iba a pegar o algo parecido, pero él era valiente y no le tenía miedo a su madre, él lo sabía pero su madre también lo sabía así que ella decidió hacer cambiar de opinión a Sirius, con un movimiento rápido su hijo estaba en el suelo retorciéndose del dolor, sentía como si millones de cuchillos se le clavaran a la vez, una y otra vez.
Sirius no se lo podía creer, su madre, la mujer que le trajo al mundo le había mandado una maldición y de las malas. Aunque no le sorprendía, según él Walburga Black estaba loca y tenía razón, la mujer de Orion Black era capaz de hacer cualquier cosa, incluso mandarle un Crucio a su hijo, cosa que acaba de hacer. Regulus Black se asustó al ver a su hermano mayor en el suelo retorciéndose de dolor y salió corriendo a su habitación, nada más llegar se tiró a su cama a llorar, no se lo podía creer, su madre había hechizado a su hermano mayor. Y eso a él le daba miedo.
Abajo las cosas seguían igual o peor, Walburga le lanzó otro Crucio y mientras el hechizo le hacía efecto se marchó junto a su marido que sonreía malvadamente, iban a disfrutar mucho en la reunión, se pasarían toda la noche contando cómo habían hecho pensar a su hijo mayor, lo que ellos no sabían era que Sirius no se arrepentía para nada de lo que había hecho, es más, estaba orgulloso de sí mismo.
La elfa, que se llamaba Trini, salió corriendo a por algo para que el dolor se le pasara a Sirius, este lo rechazó y lo único que pidió fue que lo llevara a su habitación, allí la elfa le sirvió el desayuno, no salió en todo el día de su habitación, se estaba recuperando de las maldiciones, Trini entró dos veces más a llevarle las comidas restantes del día, Sirius solo podía pensar en que había hecho lo correcto y estaba muy orgulloso.
Por la madrugada llegaron sus padres, habían estado todo el día en la reunión y estaban muy felices por la hazaña de Walburga antes de irse a la reunión. Sirius bajó a beber un vaso de agua ya que tenía la garganta seca, cuando bajó se encontró a sus padres subiendo, estos sonrieron malvadamente, se miraron entre ellos y le lanzaron dos Crucios seguidos, después fueron a por Trini y le mostraron lo que habían hecho, la pobre asustada gritó y corrió a ver a Sirius, pero los padres de este no la dejaron, la cogieron y se la llevaron a una de las habitaciones de la casa, la encerraron con llave y luego fueron a por el pobre Sirius, lo encerraron en su habitación.
Al día siguiente el chico no pudo bajar a comer ni a nada, los padres de él estaban contentos porque le habían dado su merecido según ellos, lo que no sabían era que Sirius Black guardaba comida en su habitación para los días como ese, los días malos en que lo encerraban. El pobre chico solo podía pensar en una cosa, pronto se iba a ir a Hogwarts y se alejaría de sus padres y juraba que no estaría en Slytherin por nada del mundo, con ese pensamiento en la cabeza el mayor de los hermanos Black cayó rendido, se durmió profundamente esperando ir a Hogwarts pronto.
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HOOOLA!!
Bienvenidos a nuestro capítulo favorito en lo que llevamos de historia, Sirius es uno de nuestros personajes favoritos, esperemos que os guste, nos hemos esforzado mucho en el capítulo, bueno sin más rollos esperamos que comentéis mucho.
Besos
ByandDy