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Juro Solemnemente que... Somos Merodeadoras — capítulo 9
POV Diane.
Sigo preguntándome que fue lo que me pasó ayer al entrar a la sala común, me choque contra el aire, parece raro, es raro, pero pasó, no sé cómo, pero pasó. Iba yo toda contenta a dormir y me choqué contra el aire, ¡el aire! Pero lo más extraño de todo es que luego vi un zapato, y no uno feliz precisamente. No sabía que el aire llevara zapatos, pero pasó y me asustó mucho mucho.
Tras eso tuve una extraña pesadilla que me asustó bastante, porque estábamos mi gemela y yo jugando al Quidditch y de repente el aire me pegó, un bate, parecía que alguien lo llevaba y no había nadie sujetándolo, por eso lo hizo el aire, y también llevaba zapatos, unos zapatos para nada felices. No sé vosotros pero a mí no me gusta que una prenda de vestir me atormente en mis sueños.
Se lo conté a mi hermana, le pareció que era común siendo yo quien lo había soñado. Bueno lo importante ahora soy yo, no mi loco sueño. Era la hora de pociones, mi asignatura favorita. Lo único malo de pociones era el profesor Slughorn, no se tomaba las cosas en serio, según me habían dicho ya que yo nunca he ido a pociones.
Me han dicho que el profesor tiene preferencia por los sangre pura con padres importantes… yo por ejemplo. Y que los llama para que se unan a su club, el club de las Eminencias. Un club un poco extraño lleno de cerebritos insufribles que lo único que quieren es hacerle la pelota al profesor, en mi opinión creo que son demasiado tontos.
Bueno, iba yo por el pasillo camino a la clase de pociones cuando a mi lado pasaron cuatro apurados a medio vestir y atándose las corbatas, iban de camino al gran comedor. Seguro que esos chicos se habían levantado tarde y ahora iban a desayunar a toda prisa. Pobres, suspiré y fui directa al aula de pociones.
Cuando llegué era la última, hasta el profesor había llegado, guay, nadie se pondría conmigo. Entonces vi a los rojos y los verdes mezclados, bien, parejas de colorines por todo el año. Me encanta. Por si no lo sabéis estoy hablando irónicamente. Fui al fondo de la clase y me senté en una mesa yo sola, me puse detrás del caldero, todos me miraban, no me gustaba, pero pronto dejaron de prestarme atención, el profesor había empezado a pasar lista.
En cuanto llegó a Sirius Black se abrió la puerta de repente, y el chico dijo presente entre suspiros y se pusieron en medio de la clase, dos se pusieron juntos y al chico llamado Sirius le tocó a mi lado, bien, guay, todo el año soportando a un león idiota, como me mola.
El chico no era feo, todo lo contrario, estaba buenísimo, hay que admitirlo, el león estaba bueno. Tenía el pelo largo, negro y rizado, desde lejos se le notaba que tenía buen cuerpo para ser un chico de once años. Se acercaba lentamente hacia mí y juro por Merlín que me guiñó el ojo. Cuando llegó y se sentó me miró, Merlín que ojos más bonitos tenía, grises… ¡grises! Qué bonitos que eran los ojos. Lo único malo del chico era que era Gryffindor y me miraba mal por ser Slytherin, yo le devolvía la mirada envenenada.
El profesor puso las instrucciones de la poción Cura para Furúnculos en la pizarra. Teníamos que hacer una poción solos, bien, este hombre se había vuelto loco. Saqué mi libro por si acaso y me puse a hacer la poción, lo contaba y milimetraba todo para que la poción me saliera perfecta. Pude observar que Sirius directamente cogía todos los ingredientes y los echaba todos a la vez a la poción. Me aparté rápidamente y le miré mal, él me miró interrogante y la poción le estalló en la cara. No pude evitar reírme como todos los alumnos de la clase.
Aunque en el fondo el pobre me daba pena, pero se lo merecía por echarlos todos de golpe, ahora que lo pienso solo lo hizo por hacerme reír, todos reímos menos Slughorn, este estaba muy enfadado ya que lo había visto meterlos todos a la vez, le dijo que si al final de la clase no la tenía bien hecha que le suspendía la asignatura.
Entonces me alarmé, terminé rápidamente la poción y compartí los ingredientes que quedaban, eran muchos ya que no desperdicié ningunos, no como otras personas que cogen y lo echan todo a la vez, pensando que la poción le saldrá perfecta. Sirius me miró agradecido y yo le miré divertida, le iba a ayudar, me daba penita.
Estuve lo que quedaba de clase ayudándole con la poción, era pésimo en pociones, cosa que me hacía mucha gracia ya que yo lo veía como la cosa más fácil del mundo, el chico resultó ser muy tonto para algunas cosas pero seguía estando buenísimo. Al final de la clase la poción estaba perfecta.
Me preparé las cosas y salí de clase con una sonrisa en la cara, el chico me había caído bien.
- - ¡Espera chica!
Escuché que alguien decía, me di la vuelta y vi a Sirius sonriéndome, le devolví el gesto.
- -¿Qué quieres?
Le pregunté cuando lo vi acercarse a mí, este chico me hacía demasiada gracia.
- -Todavía no me has dicho tu nombre, chica.
Me reí ante el mote que me había puesto, no sabía mi nombre todavía.
- -Soy Diane, Diane Lawrence y soy una orgullosa Slytherin.
El rió ante mi comentario, pareció que no le molestó.
- -Encantado soy Sirius Black y soy un orgulloso Gryffindor.
El timbre sonó dando lugar a que mucho alumnos corrieran para llegar a su próxima clase.
- -Bueno Sirius me toca encantamientos con los Hufflepuff, me marcho
Le dije y empecé a andar.
- -Yo tengo Defensa Contra las Artes Oscuras con Ravenclaw, si quieres te acompaño.
Le sonreí y asentí con la cabeza, este chico me caía bien, corrió hasta quedar a mi lado y fuimos juntos a clase, él iba contando chistes y yo riéndome como una loca, este chico si que era gracioso.
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HOLAA!
Aquí se conocen Sirius y Dy, esperamos que os haya gustado mucho... Como siempre, y agradecemos a las dos personitas que han comentado hasta ahora. No nos enrollamos más y aquí está nuestro capitulo.
Besos****ByandDy