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Te amare de principio a fin. — capítulo 30

Hola, se que me tarde muchisimo en actualizar, pero no habia tenido inspiracion, quiero avisarles que faltan aproximadamente tres capitulos para que se termine el fic, pero haré una segunda parte, les dejo el capitulo y espero que les guste.


-¿De verdad no podemos limpiar con magia?- pregunto el rubio abatido y sentándose en el sofá, del que, instantáneamente salió una nube de polvo.

-No, y sigue limpiando.

-¿Pero por qué?- pregunto Draco sacudiéndose el polvo de la ropa.

-Nos pueden encontrar más fácil, entiéndelo Draco, párate y sigue limpiando o ni siquiera vamos a dormir.

-De todos modos yo no planeaba dormir hoy- comento el rubio en voz baja y con una sonrisa maliciosa, se acercó a la castaña y le dio un rápido beso en la mejilla.

-Draco…

-¿Uhm?

-Por favor no sigas- imploró la castaña cuando el rubio empezó a besar su clavícula, Draco pudo haberse detenido ya que la voz de la chica sonaba muy convencida sin embargo sus acciones no, sus manos estaban sujetándolo del pelo dispuesta a no dejarlo ir, y había entrelazado una de sus piernas con la de él.- La cama ni siquiera está limpia

Draco, ignorando eso la guió a la cama, donde se dejaron caer, e inmediatamente se levantaron al verse envueltos en una nube de polvo.

-Creo que aquí no es la mejor idea- dijo el rubio riendo al mismo tiempo que la castaña.

Siguieron besándose, esta vez de pie, el chico empezó a quitar la blusa de la chica, pronto la ropa de ambos estaba en el suelo. Draco guió aHermione a la pared hasta arrinconarla con ella, deslizo sus manos desde sus mejillas hasta sus caderas, en el recorrido la castaña lanzó un gemido, después reanudo su camino, acaricio los muslos de la castaña e hiso que envolviera la pierna alrededor de su cadera, acto seguido hiso lo mismo con la otra­­.

-Draco, por favor, hazlo ya- suplicó la castaña al sentir el contacto de su intimidad con el cuerpo del rubio. Él sonrió de lado, una de sus manos estaba apoyada en la pared, y, la otra se dirigió a la intimidad de la chica quien nuevamente dejo escapar un gemido. El chico apartó la mano rápidamente, sabía perfectamente cómo hacer rabiar a la castaña, quien soltó un bufido como muestra de su disgusto, Draco sonrió con malicia.

-Por favor, sigue- rogó la chica.

El rubio asaltó la boca de la castaña y pronto descendió hasta sus pechos, alterno cada uno de ellos en su boca mientras la chica clavaba las uñas en la espalda de Draco.

-Draco- jadeo la castaña entre gemidos- sigue así, por favor.

Sin embrago complacer a la castaña no estaba en sus planes, no por ahora, quería hacer que rogará por más, saber que solo él podría tener a Hermione, que solo él podía causar esas reacciones en ella; así que sin previo aviso paro.

-Draco…por favor…ya no puedo más…-susurro la chica sin una gota más de energía para seguir.

-No seguiré hasta que me supliques por más, hasta que repitas mi nombre una y otra vez, y que tengas claro quién es el único que puede hacerte sentir esto.

-Sabes muy bien…Draco…que solo tú puedes provocarlo-contesto Hermione inhalando y exhalando rápidamente, tratando de llevar todo el oxígeno que podía a sus pulmones. Para Draco los labios de la chica, húmedos, entreabiertos y un poco hinchados a causa de los besos, eran increíblemente apetitosos, no tardó ni siquiera un segundo en devorarlos, morderlos fuertemente hasta hacerlos sangrar, y, sin más, entró en ella, un largo jadeo salió de los labios de la chica al sentirse completa, estuvo a punto de desfallecer.

Después de varios minutos Hermione llego a lo que tanto había deseado, apenas unos segundos después Draco también llegó.

Hermione desenvolvió las piernas y bajo de Draco, apenas podía respirar, apoyo la cabeza en el pecho del chico, él la abrazó, había pasado tanto tiempo sin tenerse el uno al otro, que tenían que aprovechar todo el tiempo que pudieran; deposito un beso en su frente y descendió por la mandíbula hasta su boca.

-Me arrepiento de haber enviado a Draco y Hermione solos a las habitaciones- comentó Ron ligeramente enfadado y frotando con un paño húmedo la superficie de una mesa aparentemente más vieja que Hogwarts.

-¿por…?

-Puedo decirte lo que están haciendo…y no es precisamente limpiar.

-Ronald, no me digas que estas celoso, tienen una hija, ya, déjalo pasar- contesto restándole importancia al asunto…

-Exactamente, Ronald- interrumpió la castaña cuando bajaba por las escaleras- y ni una palabra más sobre eso, Draco aún no lo sabe, y si se entera por su culpa no se los perdonare.

-¿Pero por qué no lo sabe?

-Porque aún no es el momento…

-¿Cuándo será el momento?- inquirió fríamente Ron sin apartar la mirada de una mancha que estaba empeñada en aferrarse a la mesa.- ¿Cuándo este muerta?

-Ronald...-susurro el azabache haciéndole entender a Ron que había cometido una gran equivocación al decir aquello, el pelirrojo levanto la cabeza lentamente y con los labios fruncidos dándose cuenta de lo que había dicho.

-Hermione… lo siento… de verdad…yo no quise decir eso…simplemente...-se calló de pronto al notar las lágrimas acumuladas en los ojos de la castaña y a punto de salir, se acercó a ella e intento abrazarla, pero Hermione dio un paso atrás.

-Déjame enpaz, Ronald

-De verdad Hermione no quería decir eso, pero no encontré otra forma de decirte que se lo tienes que decir cuanto antes.- La castaña guardó silencio y bajo la mirada, segundos después se abalanzó sobre Ron abrazándolo y enterrando la cara en su cuello tratando de ahogar sus sollozos.

-Oriana esta con ella…y…y yo…no puedo hacer nada…para protegerla- hablaba pausadamente, el nudo en su garganta no la dejaba hablar, ni siquiera respirar, era un nudo tan grande que dolía.- Ron, que voy a hacer…si… le pasa algo.

-Nada le va a pasar, ella estará bien, y pronto la vas a ver, tranquila- Ron la abrazo fuertemente queriendo protegerla de todo el daño que le causaba Bellatrix, queriendo alejarla de todo eso.

Harry se unió al abrazó, queriendo transmitirle toda su fuerza a Hermione para que pudiera superar eso.

De pronto un estruendoso ruido los separo, Harry y Ron sacaron sus varitas, se acercaron a lo que parecía ser un armario que sugería ser el origen del sonido, Ron pateo la puerta, y, esta automáticamente se abrió.

Kreacher salió, con el ceño -habitualmente- fruncido.

-Kreacher, ¿Qué demonios haces aquí?

-Kreacher debe estar aquí, porque es la casa para la que trabaja, es su deber.- contesto el elfo con la vista fija en el suelo.

Habían ido al ministerio de magia a buscar el guardapelo, que habían descubierto con ayuda de Kreacher que tenía Dolores Umbridge, desafortunadamente no habían podido regresar a Grimmauld Place.

Llevaban cuatro días acampando, todos los días eran iguales, apenas comían, trataban en vano de destruir el guardapelo, había peleas principalmente entre Ron y Hermione, que, cuando se calentaban los ánimos de todos participaba también Draco; y finalmente iban a dormir, aunque no muy bien.

Era ya el día número cinco, apenas empezaba a salir el sol cuando Hermione ya estaba despierta, salió de la tienda que compartía con Draco y se sentó junto a un árbol y simplemente se quedó viendo al vacío, estaba a punto de entrar de nuevo a la tienda pero el sonido de un aleteo que se acercaba la hizo detenerse, saco la varita de su bolsillo y la sostuvo fuertemente, aunque no los podía ver por hechizos que ella misma había puesto era mejor estar precavida, una lechuza blanca con manchas grises se posó sobre la rama del árbol más cercana a ella, la reconoció al instante, era la lechuza de los padres de Draco, llevaba atada a la pata un pergamino, el ave esperó pacientemente a que Hermione se acercara y la desatara...

-¡Draco! ¡Draco, ven! ¡Llego una carta!

El rubio salió después de unos segundos, aun adormilado tomo la carta.

-Espero que sea algo importante Malfoy, nos pueden descubrir por la lechuza.- dijo el pelirrojo malhumorado que también iba saliendo de la otra tienda.

Hermione lo fulminó con la mirada y se acercó a leer la carta junto a Draco.

-¿Qué dice?- cuestiono Harry al ver las expresiones de ambos.

-Eli…- fue lo único que dijo el rubio.

-¿Qué paso?

-Acaba de nacer- contesto Hermione sonriendo.

Harry y Ron se acercaron a ellos y leyeron rápidamente la carta.

-Vaya, vaya con que acaba de nacer el hijo de Elizabeth- de nuevo era esa fría voz que la tomaba por sorpresa, la castaña quiso estar soñando, que fuera producto de su imaginación, pero no, era real, insoportablemente real.

Se dio la vuelta, y ahí estaba de nuevo, Bellatrix, acompañada de varios mortifagos, y con una sonrisa que solo de verla le daba repulsión, todo eso era tan común de ella, lo esperaba, lo sabía antes siquiera de darse la vuelta y encararla, pero, lo que no se esperaba era ver a un chico de piel clara, cabello negro y ojos verdes que la miraban pidiendo perdón.

-¿A…Alexandro?

-Lo siento mucho Herms, pero no tuve otra opción.

La castaña se quedó plantada en su lugar, no movió ni un solo musculo y Bellatrix aprovecho la oportunidad.

-Captúrenlos, yo me encargó de la chica- dijo burlonamente mientras se acercaba a Hermione.


Gracias por tomarse el tiempo de leer, espero que les gustara, y me gustaría que me dieran su opinion, tratare de actualizar pronto, nos vemos.

besooos

COMENTEN PLEASE. 

atte: rose12black