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Te amare de principio a fin. — capítulo 34
-Ven, tenemos que hablar a solas- Hermione tomo la mano de Harry y lo ayudo a levantarse del sofá.
-Narcissa hay alguna habitación en la que podamos conversar a solas.
-Claro, síganme - Narcissa los llevó hasta una habitación algo alejada para que nadie los interrumpiera bajo la atenta mirada de Draco que seguía sin entender lo que había pasado con Alexandro.
-¿Qué crees que está pasando con Voldemort y Oriana?- pregunto la castaña cuando Narcissa se retiró de la habitación.
-Cuando empecé a ver a Voldemort algunas veces de alguna manera me daba a entender que algo le daba fuerzas, esos algo son los horrocruxes, no los eh visto, no sé cuáles son, pero sé que se relacionan con ellos de alguna u otra manera, pasa lo mismo ahora, Oriana le da fuerzas…- Harry no pudo seguir, Hermione ahogó un grito y se aferró a uno de los postes de la cama.
-Quieres decir que…crees que Oriana es un… horrocrux- el pánico se dibujaba en los ojos de Hermione.
-Eso es lo que creo, espero estar equivocado, pero…todas las señales están ahí y no podemos ignorarlas, tenemos que hacer algo lo antes posible.
La castaña apenas podía respirar, sus ojos estaban inundados con lágrimas.
-Si ella es un horrocrux…entonces…eso quiere decir que…-la castaña no quiso seguir, tan solo decir lo que podría pasar terminaría con ella.
-Tiene que ser destruida para matar a Voldemort. -confirmo Harry con pesar.
La castaña soltó un sollozo y las lágrimas corrieron libremente manchando su rostro que antaño estaba lleno de luz, todo para ella se estaba acabando, no había nada ni nadie para ella, había modificado los recuerdos de ella en sus padres apenas empezó la misión, ahora ellos no sabían que tenían una hija, Draco estaba comprometido y no precisamente con ella y ahora Oriana moriría, no le quedaría nada por lo que luchar.
Sin más se dejó caer de rodillas en el suelo, Harry fue inmediatamente hacia ella y la abrazó, la castaña ni siquiera se esforzó en dejar de llorar, dejó salir todo lo que tenía, todo ese dolor que se había callado desde el momento en el que no había encontrado a Oriana aquella mañana.
-¿Por qué a ella, Harry?- preguntó la castaña amargamente- ¿Por qué a mi hija? ¿Por qué no yo?
-Hermione, no digas eso, me parte el corazón verte así, la vamos a salvar, si tengo que dar mi vida por tu felicidad lo haré, no importa que sea.
La matriarca de los Malfoy veía por un espacio de la puerta entrecerrada todo lo que pasaba, sentía una profunda tristeza ante aquella escena, Hermione estaba perdiendo lo poco que le quedaba; de aquella muchacha de catorce años que había conocido ya no quedaba nada, se había hecho más fuerte y capaz, pero había perdido la luz en sus ojos, su rostro denotaba tristeza por donde quiera que le viera; pero tenía otra nieta, una hija de Draco, sería una maravillosa noticia de no ser por lo que Voldemort había hecho con ella, si Harry acertó no había vuelta atrás, aquella niña estaba destinada a morir por el bien de la comunidad mágica.
La ojiazul abrió la puerta de par en par y se arrodillo junto a Hermione.
Aquella chica se había convertido en una parte importante de su vida desde que supo que Draco estaba enamorado de ella, lo podía ver a kilómetros, como se miraban, como se hablaban y hasta como se movían estando frente al otro; y ahora le dolía verla así.
-Lo lamento tanto, Hermione- sus brazos envolvieron a la castaña que lloraba desconsoladamente agitando los hombros, sus pequeñas manos reconfortaron a la castaña como solo una madre podía hacerlo con su hija.
Por unos minutos se quedaron así, Hermione llorando amargamente y Harry y Narcissa estaban ahí para consolarla.
-Draco te ama de verdad, yo sabía que estaba tomando una decisión precipitada al comprometerse con Odele, dale otra oportunidad, habla con él acerca de Oriana, ahora más que nunca tienen que estar juntos.
La castaña se limpió las lágrimas del rostro y le sonrió a Narcissa.
-No quiero tener un enemigo más ahora.
-¿A qué te refieres?
-A Odele…
-Oh, querida, Odele es incapaz de hacer algo en tu contra, en contra de quien sea, en realidad, creo que ella sabe que Draco te sigue amando, pero se resignó en un intento de ser feliz.
-Como sea, no interferiré entre ellos, pero creo que tengo que hablar con él sobre Oriana- contesto la castaña con una chispa de esperanza creciendo dentro de ella.
-¿Lo harás ahora?- preguntó el ojiverde sorprendido, Hermione no había dicho nada durante cuatro años y de un segundo a otro se decidía a hablar.
La castaña asintió con la cabeza, y con ayuda de Harry y Narcissa se levantó y respiró hondo.
Los tres bajaron las escaleras, la castaña se dirigió hacia Draco bajo la atenta mirada de Odele.
-Draco, tenemos que hablar- el rubio se veía razonablemente enojado por lo que Hermione le había dicho sobre Alexandro y ella.
Apenas la castaña posó una de sus manos en la de él, Draco la retiró como si le quemará.
-Dime lo que me tengas que decir aquí, en presencia de mi prometida- contesto el rubio, y, en cuanto las palabras salieron de sus labios él se arrepintió infinitamente de haberlo dicho, los ojos de Hermione inmediatamente se vieron inundados de lágrimas, Draco había dicho aquello para herirla como ella lo había hecho cuando le hablo sobre su matrimonio con Alexandro.
La castaña se quedó callada mirándolo, momentos después vio a Odele que veía con el ceño fruncido a Draco.
-Tenemos que hacerlo a solas- contesto la castaña tratando de reponerse rápidamente, para que Draco no se diera cuenta que la había lastimado.
El rubio la miro fríamente, sin embargo siguió a Hermione cuando esta regresó escaleras arriba a la misma habitación en la que había estado con Harry.
-¿Qué quieres decirme?- el rubio no quería pasar ni un solo minuto con ella.
-Draco, por favor, no seas así conmigo, hice lo que tenía que hacer para sobrevivir.
-¿Para sobrevivir tenías que acostarte con Alexandro?
-¡No fue así! Él y yo nunca tuvimos nada, él nunca me tocó, te amo, y lo sabes, me casé con él para que no me mataran.
-¿Entonces? ¿Qué se supone que deba hacer? Me reclamaste el haberme comprometido con Odele cuando tu estas casada con Alexandro…
-Tú te comprometiste con ella porque la amas, yo no amo a nadie más que a ti, Draco- en la mirada de Hermione se notaba una tristeza infinita que Draco no supo con qué compararla.
El rubio frunció el ceño y observo aún más atentamente a la castaña que evadía su mirada, Draco colocó sus manos en las mejillas de Hermione obligándola a verlo.
-¿Qué es lo que pasa princesa? Hay algo más, dímelo- la castaña dejó escapar un sollozo y se abrazó fuertemente a él, Draco pasó un brazo sobre los hombros de Hermione que empezaban a agitarse a causa del llanto incontrolable.
-Perdóname Draco- la castaña se aferró a la camisa del rubio y puso su frente en el pecho de él.
-¿Por qué? Hermione, dime de una vez lo que está pasando, ¿Qué es lo que te tiene así?
-Bésame- susurró la castaña viendo al rubio a los ojos.-Por favor.
-Pero explícame lo que pasa…
-Solo bésame, posiblemente después de esto nunca querrás volver a estar conmigo, posiblemente sea nuestro último beso, por favor- la castaña seguía aferrándose a la camisa de Draco.
-Hermione- el rubio la abrazó fuertemente, no soportaba ver a Hermione así, era la peor manera de torturarlo. -Te amo- el rubio la beso mientras la tomaba fuertemente por la cintura, la castaña paso sus brazos por el cuello del chico y profundizó aún más el beso, únicamente se separaron cuando escucharon que la puerta se abrió.
En el marco de la puerta estaba Odele con la boca abierta sin saber que decir.
-Odele- Draco se alejó inmediatamente de Hermione, esa acción lastimo a la castaña más de lo que ella quisiera admitir, ¿en qué momento había pasado de amarla a creer que era incorrecto besarla?, Hermione solo lo vio y bajo la mirada sin atreverse a mirar a Odele.
-Lamento interrumpir- contesto Odele, parecía que no le importaba haberlos encontrado así, se veía algo dolida, pero no más que Hermione cuando Draco se apartó de ella. La chica simplemente dio media vuelta y se alejó por el pasillo.
-Odele, espera…
-No pasa nada, Draco, sigan hablando.- Hermione quedó extrañada con la actitud de la pelinegra, no era normal encontrar a tu prometido besándose con su ex, sin embargo ella lo tomo como cosa de todos los días.
Draco solo la vio alejarse y soltó un suspiro.
-¿Es normal que te encuentre besándote con alguien?- pregunto Hermione alzando las cejas.
-¡Claro que no! no es como que me la pase besándome con cualquiera.
-¿Y yo soy una cualquiera?- Hermione había empezado de ese beso una discusión.
-No dije eso…
-Pero lo insinuaste- contesto Hermione apretando los dientes.
-Hermione, sabes que no es cierto, por favor, no empecemos de nuevo, no quiero discutir contigo, dime que es lo que te pasa- el rubio la tomo de las manos y mirándola a los ojos desarmando completamente a Hermione.
-Te mentí- contestó la castaña sin dar vueltas al asunto.
-¿En qué?- el rubio trato de mantenerse impasible.
-No me amenazaron únicamente con hacerte daño- la castaña no pudo seguir, se sentía amenazada por un posible rechazo de Draco cuando supiera todo, estallaría al enterarse que todos sabían menos él.- Draco, prométeme una cosa.
-¿Qué pasa?- el rubio nuevamente puso sus manos en las mejillas de Hermione, y esa mirada de miedo a que le pasara algo a la castaña regresó.
-Solo te pido que trates de entenderme.
-Dime ya que pasa.
-Cuando termine contigo fue porque Bellatrix me obligó a hacerlo…
-Eso ya lo sé…
-Después de que lo hiciera Bellatrix apareció nuevamente, y fue cuando desaparecí de Hogwarts, ella me dijo que tenía que pertenecer a los mortifagos e irme para siempre, para que no matar a…- Hermione respiró profundamente y se armó de valor.
-¿A quién?
-A Oriana…
-¿¡Y quién demonios es Oriana?!
-Nuestra hija- contestó la castaña conteniendo la respiración y atenta a la reacción de Draco.
El rubio solo se quedó callado, esperaba que Hermione le diera una explicación.
-Cuando me fui estaba embarazada de ti, ni siquiera sé cuándo paso.
Draco pareció furioso durante algunos momentos sin embargo recordó las palabras de Hermione y trató de calmarse antes de hablar.
-¿Por qué no me lo dijiste antes? ¿Dónde está ella?- Draco estaba desesperado y caminaba por toda la habitación.
-No lo sé- contestó la castaña sin poder contener el llanto.
-¿¡Como que no lo sabes?! ¡Es nuestra hija y no sabes dónde demonios esta!
-Solo sé que ellos se la llevaron, no sé dónde está ni cómo.- ambos se quedaron callados, Draco estaba furioso y Hermione no hacía más que llorar.
-¿¡Y qué demonios has hecho tu para encontrarla?!
-No es fácil, no sé dónde están, no sé cómo encontrarlos, y si me ven cerca de ella le harán algo
-¡¿Por lo menos sabes si sigue con vida?!
-Harry me dijo que la ve, que está débil y que mientras Voldemort se fortalece ella se debilita…
-¿Y eso que quiere decir?
-Harry tiene la teoría de que pudieron haber puesto una parte del alma de Voldemort en ella…puede…puede que sea un horrocrux…
-Hermione, ¿¡Te das cuenta de lo que eso significa?! ¡Tendrán que matarla para vencer a Voldemort!
-¡Lo sé, Draco!- en un segundo Hermione paso de no poder contener su llanto a estar furiosa por la actitud de Draco.- ¿Crees que no me duele todo lo que está pasando? Me duele mucho más que a ti, no me puedes reclamar nada cuando tú nunca estuviste con ella.
-¡No fue mi elección! ¿Crees que si me hubieras dicho la verdad desde el principio te habría dejado ir? ¿Crees que no me habría gustado verla y estar con ella?- pregunto el rubio sin poder creer lo que Hermione le decía.
Los gritos de ambos se escuchaban hasta la sala donde todos estaban guardando silencio incómodamente.
-¿De quién están hablando?- preguntó Odele desconcertada, al parecer todos sabían lo que pasaba menos ella.
-Creo que somos los menos indicados para contártelo, querida, tendrás que esperar a que ellos te aclaren todo. -contesto Narcissa con pesar, aquella chica que había sufrido tanto no merecía eso.
En ese momento un Draco furioso bajaba por las escaleras seguido de Hermione quien desesperadamente trataba de detenerlo.
-¡Draco, por favor, escúchame!
-¿¡Qué más tienes que decirme?! ¿¡Qué más tienes que desmentir para salvarte?! Ya escuche demasiadas mentiras de tu parte, ya te perdone demasiadas cosas.- contesto el rubio dándose la vuelta quedando frente a frente con Hermione.
-¿¡Qué es lo que me has perdonado?!- preguntó la castaña sarcásticamente.
-Todos sabían sobre Oriana, menos yo, te casaste con Alexandro- el rubio escupía las palabras con tal rencor que a Hermione le costaba creer que fuera el mismo Draco con el que hace unos días había hecho el amor- te fuiste por cuatro años, ¡¿Qué más quieres que te perdone, Granger?!- la castaña cambio sus expresión, hace años no le llamaba por su apellido; los ojos de Hermione se llenaron de lágrimas como era común en los últimos días. -Te fuiste todo este tiempo y nunca supe que tenía una hija, y encima te casas con Alexandro- ahora el rubio gritaba, había dejado de hablar con odio, solo quedaba tristeza, y sus ojos estaban acuosos al igual que los de Hermione.
Draco dio media vuelta y salió de la mansión con un fuerte portazo sin importarle que todos presenciaran la escena.
La chica calló de rodillas sin preocuparse por contener las lágrimas, y Alexandro corrió a su lado para consolarla.
-Yo sabía que pasaría algo así -dijo la castaña llorando y abrazándose a Alexandro.
-Tranquila, Hermione, ven- el chico la ayudo a levantarse y la llevó de nuevo a la habitación donde ella y Draco había estado hace unos momentos, seguidos por Harry.
-Chicos, quiero estar sola, perdónenme. - Hermione les sonrió amablemente aun con lágrimas en los ojos que le impedían ver con claridad, antes de mover un sofá de frente a la ventana para poder ver el enorme jardín de la mansión.
-Está bien, avísanos si necesitas algo.- ambos chicos estaban a punto de dar la vuelta cuando la castaña volvió a hablar.
-Esperen ¿Pueden investigar a donde fue Draco? No es seguro que este solo ahora, los mortifagos le pueden hacer daño.
-Claro, trataremos de encontrarlo.
Ya había anochecido y Draco seguía sin aparecer, la castaña estaba preocupada, sabía lo que Draco era capaz de hacer cuando estaba enojado, sin embargo decidió esperar hasta el siguiente día; se levantó del sofá y tomo una manta de la cama, se sentó nuevamente frente a la ventana y se cubrió con la manta, pronto la castaña se quedó dormida siendo arrullada por el sonido de las gotas de lluvia que habían empezado a caer.
A la mañana siguiente Hermione despertó con los rayos de sol dándole de lleno en la cara, se removió incómodamente por la posición en la que se encontraba, la castaña apareció una taza de té sobre la mesita de noche junto a la cama, se levantó para tomarla y volvió a sentarse en el sofá acomodando la manta sobre sus piernas, con la manos temblorosas tomó un sorbo, las lágrimas parecían no haber acabado e insistían por salir. Alguien llamó a la puerta y al instante Hermione ordeno que pasaran.
-¿Puedo hablar contigo?
-Claro, Odele, pasa- la castaña se limpió las lágrimas del rostro.
La chica tomó el pequeño banco que estaba a un costado del marco de la puerta, lo puso en el pequeño espacio que había entre la pared y el sofá, teniendo a Hermione de frente.
-¿Qué pasa?
-Es lo que me pregunto- Odele seguía con una actitud algo distante de Hermione pero sin ser descortés, lo que sorprendió a la castaña, que en su lugar estaría furiosa.- ¿Qué pasa entre Draco y tú?
Hermione bajó la mirada y trató de escoger las mejores palabras.
-Algo más me une a Draco…tenemos una hija… por favor no te enojes con él, ni siquiera lo sabía.- contestó la castaña precipitadamente.
-¿Y en donde esta ella?
-No lo sé, los mortifagos se la llevaron.
-¿Es la niña de la que Harry hablaba?- la castaña solo asintió con la cabeza evadiendo la mirada de Odele que sentía que le quemaba.- lo lamento. -Hermione noto sinceridad en su voz, y lo más que pudo hacer fue sonreírle tristemente, ambas se quedaron en silencio durante unos segundos.
-¿Por qué me parece que no te importa lo que pase entre Draco y yo? ¿Por qué lo tomas tan tranquilamente?- la azabache se encogió de hombros y ninguna palabra salió de sus labios.- No lo amas, lo sé por la forma en que se hablan o en la que se ven- Odele vio a Hermione a los ojos fijamente.
-Lo amo pero no puedo hacer nada contra ti, yo también me doy cuenta con tan solo verlos, se aman…
-No…
-Él te ama más que a nada en este mundo, lo sé, no solo ahora que regresaste, siempre lo supe, me hablaba de ti como si fueras quien pone las estrellas en el cielo, como si fueras la única razón por la que la Tierra existiera, pero me negué a aceptarlo, ni siquiera cuando salió por esa puerta enfurecido deje de ver que te amaba, creo que estaba enojado porque no se lo habías dicho antes, no por Alexandro.
-Hay algo más- contestó la castaña ignorando lo que Odele había dicho- no es que no puedas hacer nada, si lo amaras tratarías de hacerlo, pero nos viste besándonos y ni siquiera te importo, solo dime lo que pasa.
-Te lo diré si me contestas algo.
-Dime
-¿Alexandro y tu están casados? ¿Lo quieres?
-Nosotros no lo quisimos así, no fue nuestra decisión, yo no amo a nadie más que a Draco.
-Pensé que podría amar a Draco con el tiempo, pensé que podría olvidarme de la persona a la que amaba de verdad, después me pidió que me casará con él, y ni siquiera supe por qué pero acepte, y a pesar de eso no puedo olvidarme de él- Odele trató de evitar decir el nombre de aquella persona y evadía la mirada escrutadora de la castaña tratando de que no lo adivinara sabiendo que era más inteligente de lo que muchos decían, y aun sin conocerla sabía que en su mente estaba atando cabos.
Hermione se quedó por un momento callada observando a Odele con el ceño fruncido.
-Alexandro- fue lo único que la castaña tuvo que decir para que las lágrimas salieran de los ojos de Odele. - amas a Alexandro, ¿no es cierto?
La azabache asintió con la cabeza ocultando su rostro con sus manos temblorosas.
-Desde que lo conocí, nunca se lo dije…y ahora es demasiado tarde.
-No es tarde...
-Lo es, él te ama, me di cuenta cuando corrió a ti para ayudarte después de que Draco se fue -Hermione no pudo decir nada, no tenía nada con que defenderse, Alexandro nunca había mencionado a Odele, sin embargo estaba casi segura que él no estaba enamorado de ella, solo eran amigos y Hermione se lo había dejado claro varias veces. -Me quitaste todo, Hermione- continúo la chica al ver que ella no decía nada, alzo la mirada hacia ella y la castaña pudo ver sus ojos rojos a causa del llanto y con tristeza y odio hacia ella en su interior. -Primero el amor de Alexandro y ahora a Draco.
-Tu no amas a Draco, no tienes por qué condenarte a vivir con él, si se casan sus vidas serán miserables- contestó la castaña- Alexandro no me ama, estoy segura de eso, yo no te he quitado nada.
La azabache estaba a punto de hablar sin embargo la puerta se abrió bruscamente.
-Hermione- la castaña se levantó del sofá y vio a Harry en el marco de la puerta, algunas gotas de sudor caían por su rosto-encontramos a Draco…y no está nada bien, tienes que verlo ahora.