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Te amare de principio a fin. — capítulo 35

Hola, chicos, ¿como están?, le traigo un nuevo capitulo, lamento toda la tardanza pero no había podido dedicarme por completo al fic, ya estamos en el capitulo 35, cada vez nos acercamos más al final, los dejo leer y espero que lo disfruten.

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Llegaron a la habitación de Draco, y Hermione logró verlo a través de algunos espacios entre las persona que se arremolinaban junto a él, todos al verla se hicieron a un lado dejándola  pasar a su lado.

Hermione se hincó al lado de él tomando su mano, Draco reacciono moviendo la cabeza de un lado a otro desesperadamente aun inconsciente, la castaña apretó su mano y la llevó a su pecho, como si esto aminorara el enorme nudo que se había formado en él, tratando de no derramar más lágrimas.

Enredó los dedos de su mano libre en los mechones de pelo rubio que caían sobre su frente empapada de sudor frió.

Lo miró tristemente y besó su frente con ternura.

Todos veían la escena con tristeza, ¿en qué punto su relación había llegado a eso?

-¿Qué le pasó?- preguntó la chica asustada viendo su torso desnudo con decenas de heridas  y su cara llena de sangre y hematomas por todas partes.

Una elfina en ese momento llegaba a la habitación con una bandeja donde portaba un frasco con un líquido verde oscuro y algunos trozos de vendas.

Fue al lado de Draco, al otro extremo de donde estaba Hermione. Dejo la bandeja en la mesa de noche al lado de la cama.

-Sosténganlo- murmuró la elfina aplicando algo de la poción en algunos trozos de venda, la castaña la miro extrañada- le dolerá mucho, aun estando inconsciente, quizá el dolor lo haga despertar.

La castaña se levantó del piso y tomo a Draco por los hombros en un abrazo improvisado recargando su cabeza con la de él. La elfina suspiró y suave pero firmemente rozó algunas heridas con las vendas.

Un fuerte grito salió de los labios del rubio y comenzó a retorcerse en la cama, y, completamente despierto se aferró a Hermione escondiendo su cara en los brazos de ella.

A la castaña se le encogió el corazón al ver tan mal al rubio, tuvo unas ganas de llorar incontenibles, sin embargo se esforzó para darle fuerzas al rubio. Besó su frente amorosamente y siguió sosteniéndolo fuertemente.

Draco apretó los brazos de Hermione, tanto que ella tuvo la certeza de que por la tarde tendría grandes hematomas, sin embargo no los quitó, sabía que necesitaba una manera de descargar el dolor.

Él levantó la cabeza encontrándose con los ojos de Hermione, estuvo a punto de soltarla, la pelea que habían tenido hace unas horas era tan grande como para que dejará la mansión en plena guerra, sin embargo no lo suficiente como para no reconocer que la necesitaba, en cualquier lugar y situación que estuviera, no lo suficiente como para que su corazón y cuerpo respondieran involuntariamente a su cercanía.

-Hermione- susurro aun viéndola a los ojos.-Que pare…por favor, no lo soporto más.

La chica no hizo más que verlo y acariciar su mejilla con una de sus manos.

-¡Por favor, Hermione!- grito desesperadamente.

-Resiste solo un poco más, ¿está bien?- contestó la castaña, las lágrimas comenzaron a salir al ver al rubio tan desesperado, él tenía los ojos rojos y el labio inferior le temblaba. Hermione depositó un beso en su frente y juntó su frente con la de Draco.- todo está bien- murmuró cerrando los ojos.

Cuando la elfina terminó de cubrir todas las heridas, poco a poco cada persona se retiró de la habitación, con la certeza de que ahora estaba bien, Draco estaba tendido en la cama con los ojos entrecerrados, agotado de soportar tanto dolor, de las maldiciones, los golpes, las cientos de heridas y de la poción, se quedó dormido, con las caricias de Hermione en su cabello y viéndola a los ojos.

-Quédate conmigo- murmuró Draco justo antes de quedarse dormido, Hermione solo asintió y le sonrió tristemente, se quedó de rodillas junto a la cama sosteniendo su mano y con la otra acariciando su cara.

Cuando estuvo segura de que él se había quedado profundamente dormido soltó su mano, se levantó del piso y salió de la habitación cerrando con cuidado la puerta para no despertarlo.

Todos esperaban en el pasillo, Hermione les había hecho señas para que la esperaran, tenía que saber lo que había pasado.

-¿Qué fue lo que le paso? - preguntó dirigiéndose a Harry.

-Lo encontramos en el callejón Diagon, fueron algunos mortifagos, solo pudimos rescatarlo cuando ellos se fueron, para entonces ya estaba inconsciente, usaron maldiciones imperdonables contra él.- contestó Harry rápidamente resumiendo lo sucedido.

La castaña bajo la mirada y llevo sus dedos a sus sienes.

-¿Va a estar bien?- preguntó ella

-Despertó por el dolor de las heridas, pero no tiene las fuerzas suficientes para mantenerse consiente- comentó un medimago que había observado todo- si no despierta por su propia cuenta y se mantiene consciente por más de media hora, por la cantidad de maldiciones y heridas que recibió, podría tener daños irreversibles.

Todos se quedaron en silencio, mirando a Narcisa y Hermione. Era un fuerte golpe para ambas.

Hermione que estaba recargada en la puerta de la habitación de Draco con los brazos cruzados sobre el pecho, escucho un sonido proveniente del interior. Abrió rápidamente la puerta y se encontró a Draco, con las mantas revueltas en la cama y un vaso hecho añicos entre el agua que anteriormente contenía, tenía los ojos rojos y nuevamente estaba empapado en sudor.

Cuando la vio murmuró sus nombre, dándole entender a la castaña que la necesitaba.

Hermione dio unos pasos adentrándose en la habitación hasta llegar a su cama.

-Cierra la puerta- susurró al ver a todos con la vista clavada en ellos.

Muy a pesar de la pena de Hermione por ver a Odele en el pasillo esperando ver a su prometido, cerró la puerta y volvió junto a él, hincándose en la alfombra, olvidando los pedazos del vaso roto en el piso.

-Mierda- murmuró al sentir algunos trozos de cristal enterrándose en sus rodillas. Draco la miró -Olvide los cristales- explicó al tiempo que se levantaba y revisaba sus rodillas, sobre la tela de sus pantalones tenía algunas manchas de sangre, pero no le importó, recogió los pedazos rotos del vaso y los colocó sobre la mesita de noche.

-Ven- contestó Draco con los ojos cerrados, haciéndose a un lado con mucho esfuerzo y dolor, para que la castaña se acostara a su lado.

Ella se acomodó junto a él.

-No te vayas esta noche, por favor- dijo él antes de quedarse dormido nuevamente.

Una chispa de esperanza había nacido en el interior de  la castaña al verlo despierto y al oírlo pronunciar aquellas palabras, él lo necesitaba a ella, no a Odele ni a Narcissa, a ella.

 Se quedó viéndolo hasta el cansancio, hasta que sus ojos y oídos sucumbieron ante tal calma en la habitación, sin más que sus respiraciones, y quedó profundamente dormida, igual que él.

Horas después Hermione despertó con el fuerte estruendo de un trueno que cimbró la tierra, fue entonces cuando se percató que afuera llovía a cantaros, algo poco común para la temporada, volteo al otro lado de la cama, Draco no se encontraba ahí, se incorporó rápidamente y un fuerte viento entro por la ventana abierta haciendo ondear las cortinas blancas, a través de ellas vio una silueta parada en cerca del balcón, saco los pies de entre las mantas, tomando una de ellas y cubriéndose la espalda y parte del pecho tratando de protegerse del aire helado que inundaba la habitación, dio unos pasos silenciosos hacia el balcón, cuando las cortinas se movieron nuevamente dejando ver al rubio con las manos apoyadas en el balaustre, la cabeza baja y sus hombros agitándose, la castaña supo de inmediato que pasaba, el rubio lloraba sin el menor consuelo, se quedó parada viéndolo, sin embargo corrió a su lado cuando él se llevó las manos al rostro y calló de rodillas ya que sus piernas no lo pudieron sostener, soltó un sollozo, ella se arrodillo a su lado y puso la manta sobre su espalda pasando sus brazos por sus hombros.

Draco se exaltó al sentir el contacto con Hermione.

-Tranquilo, soy yo- susurró ella mirando su rostro aliviado.

Él trato de limpiar sus lágrimas, sin embargo apenas retiraba unas su rosto ya estaba cubierto de más.

Hermione no dijo nada, dejó que llorara, sabia lo mal que se sentía, estaban pasando por las mismas cosas, ella lo había perdido a él y a Oriana, y él a ella y a una hija que nunca había conocido.

Estuvo varios minutos así, sin embargo de un momento a otro volteo a ver a Hermione.

-¿Por qué, Hermione?- la castaña se quedó callada. -¿Por qué nos tenía que pasar esto? ¿Por qué me ocultaste todo?

-Ven, vamos adentro- contesto ella poniéndose de pie, cediéndole la manta a Draco-no es bueno que estés aquí en tu estado.

Lo ayudó a levantarse del suelo tomándolo por los hombros, con cuidado de no presionar demasiado las heridas

Draco se levantó con una mueca, todo el cuerpo le dolía, no podía erguirse bien por una profunda herida en las costillas y la cadera, se apoyó sobre Hermione que guiaba sus pasos hacia la habitación.

Llegaron al lado de la cama y la castaña lo ayudó a sentarse.

-Te pondré otra ropa- murmuró la castaña buscando en unos cajones. Después lo ayudo a quitarse la ropa mojada y la dejo en el suelo.

Después de estar con ropa nueva y seca lo cubrió con las mantas, y lo besó en la frente con cariño mientras sus dedos se enredaban en su pelo mientras se hincaba.

-Lamento no haberte dicho nada de esto, de verdad, pero no podía, estaba vigilada día y noche, no tenía certeza de quien era quien, me habría gustado decírtelo, en cuanto lo supe, tu, tu familia, la mía y Oriana corrían peligro, no podía dejar que nada les pasara.

Draco la contempló y puso una mano sobre su mejilla, deteniendo una lagrima solitaria que resbalaba por su piel.

-¿Cómo es?

Hermione supo de inmediato a que se refería y dejó escapar una dulce pero triste risa.

-Es igual a ti- contestón ella viéndolo fijamente a los ojos- ¿recuerdas nuestra última carta?- pregunto sonriendo.

Draco asintió, pasando un pulgar por su mejilla.

-Te dije que te recordaría toda la vida…pues fue cierto, ella es una copia exacta de ti- él sonrió felizmente- piel pálida, cabello rubio y los mismos penetrantes ojos grises, tiene algo de los dos, cuando está enojada o demasiado concentrada en algo frunce el ceño, una chispa se enciende en sus ojos cuando está feliz, tiene la inteligencia de ambos.- murmuró ella.

-Creo…creo que la vi, anoche, en el callejón Diagon- murmuró Draco tocándose las costillas, Hermione guardó silencio y espero a que Draco le contará lo que paso. -La vi, sentí algo dentro de mí que me impidió pasarla por alto, los mortifagos que estaban con ella se dieron cuenta de mi presencia, dos se fueron con ella y los demás me atacaron, creo que lo hicieron por eso, porque vi a Oriana, no sé si querían matarme o simplemente alejarme de ella. Necesitaba que me confirmaras si era ella.

  La castaña acarició el pelo del rubio con tristeza mientras las lágrimas comenzaban a correr nuevamente.

-No sabes cómo me hubiera gustado que todo esto no fuera así, poder ser una familia lejos de cualquier persona que nos quiera hacer daño- Hermione se abrazó a Draco llorando el enredó sus dedos entre su cabello.

-Cuando esto termine lo seremos, todos.

-No, ya nunca lo seremos, no si Oriana es un horrocrux.

-Debe haber una manera de salvarla, no podemos dejar que nuestra hija muera.

Hermione no dijo nada, había pensado en todas la opciones para salvarla, pero no había encontrado ninguna aun.    

-Le hicieron creer que Alexandro era su padre, ¿no es cierto?- Hermione no se esperaba aquella pregunta, palideció por completo, pero no le quedaba otra opción más que contestar con la verdad.

-Bellatrix lo planeó, yo me opuse rotundamente, pero sería una falla en su plan.

-Prométeme que la conoceré, por favor, antes de que algo llegue a pasarme en la guerra quiero verla, abrazarla, hablar con ella como en todo este tiempo no pude hacerlo, es lo único que te pido.

Ella asintió energéticamente al tiempo que limpiaba sus lágrimas.

-Prometo que hare hasta lo imposible para que puedas verla, pero no te darás por vencido, pase lo que pase- contestó con un nudo en la garganta.

-No lo haré, por ella y por ti- dijo apretando su mano lo más que podía, aun sin fuerzas como para que Hermione se diera cuenta.

-Necesitas descansar- susurró acomodando su almohada.

-Necesito estar contigo, necesito saber que Oriana está bien, es lo único que necesito.

-Tienes que dormir para reponerte- contesto ella levantándose del suelo.

-Solo contéstame una cosa más- dijo él aferrándose a su mano con todas las fuerzas que tenía.

-¿Qué pasa?- pregunto ella girándose sobre sus talones.

-¿Por qué escogiste ese nombre?- cuestiono él con curiosidad.

-Me pareció un nombre digno de una Malfoy- contestó sonriendo tristemente, él le correspondió la sonrisa antes de cerrar los ojos.

Hermione salió de la habitación, era aproximadamente  medianoche y aun había luz en la parte inferior de la casa, bajó las escaleras en silencio, en un sillón estaban sentados Lucius y Narcisa, Lucius sobre el reposabrazos con los brazos alrededor de los hombros de sus esposa, ella tenía la vista fija en el suelo, Lucius movió la cabeza en forma de saludo y Hermione solo sonrió, no fue hasta que Hermione llegó frente a Narcissa que se dio cuenta de que ella estaba ahí, levantó la mirada y el corazón de ella se encogió nuevamente, tenía los ojos rojos e hinchados.

-Oh, querida, no me di cuenta que estabas aquí- contestó ella tratando de ocultar su dolor.

-Acabo de bajar-. Contestó la castaña sonriendo.- el despertó.

-¿Cómo está?- preguntó Narcisa al tiempo que se levantaba.

-Me parece que está bien…él estaba en el balcón cuando yo desperté. Creó que sus heridas están sanando rápidamente. Aun no puede moverse con facilidad, pero pudo caminar por sí solo. Estuvo consciente por más de media hora, va a estar bien- dijo ella poniendo una de sus manos en el hombro de la mujer tratando de reconfortarla.

Narcissa llevó su mano sobre la de Hermione y le sonrió.

-Creo que eres lo único que le da fuerzas para seguir, cuando te fuiste él estuvo mal durante un tiempo, no había nada que él quisiera más que tu regresaras, lo saco adelante la idea de encontrarte.

-Todo este tiempo, con Bellatrix, fue lo peor que alguien pueda imaginar, él fue lo único que me dio fuerzas para seguir, él y Oriana, y la idea de ser una familia cuando todo esto acabara.

Narcisa le sonrió y tomo una de las manos de Hermione entre las suyas.

-Lo seremos, todo esto se arreglará, ya verás.

Hermione sonrió sin ganas.

-Iré a dormir.

-Claro querida, descansa.

-¿Quién se quedara con Draco?- pregunto Hermione haciéndose la desentendida.

Narcissa le sonrió con complicidad, sabía que Hermione quería estar con Draco lo más que fuera posible antes de que algo los separara.

-Puedes ir con él, está bien- contesto Narcissa sonriéndole.

Hermione se sonrojó pero le devolvió la mirada a Narcissa, subió nuevamente las escaleras en dirección a la habitación de Draco y se perdió en la oscuridad de la planta alta de la mansión.

Narcissa suspiró y se volvió hacia Lucius, suspiró cansada y se abrazó a él, su cabeza quedó a la altura de su pecho, podía escuchar los latidos de su corazón.

-Tengo miedo- susurro ella.

-¿De qué?- pregunto Lucius pasando sus grandes manos por la menuda espalda de ella.

-De ya nunca poder estar abrazados, de dejar de escuchar tus latidos como lo hago ahora, de perder todo lo que tenemos, nuestra familia, nuestro hogar, de que nada vuelva a ser lo mismo…

Los ojos de la mujer se llenaron de lágrimas que no trató de esconder, Lucius la abrazó fuertemente, frente a todos se mostraba frio, sin embargo con su esposa no tenía nada que ocultar, ella lo conocía tal como era y había estado con él en sus peores momentos.

Hermione caminó por el largo pasillo de regreso a la habitación de Draco, pudo escuchar las palabras de Narcissa y su corazón se encogió, solo en ese momento se puso a pensar en lo que los demás sentían, por primera vez desde hace mucho tiempo se preocupaba por alguien que no era ella, Narcissa debía estar pasando por lo mismo, con el temor de perder a Draco, a su familia, con el miedo a que todo lo que conocía acabara.

Llegó a la habitación de Draco, él seguía en la cama, se acostó a su lado sin envolverse en las sabanas, se recargo sobre su lado derecho  de tal manera que pudiera verlo a la cara. Su respiración era acompasada y tranquila.

Suspiro cansada a su lado, llevó una de sus manos a la mejilla del chico, su pálida piel estaba helada a consecuencia del frio viento que lo envolvió estando en el balcón. La mente de Hermione regresó a ese momento, el momento en el que se dio cuenta que también para Draco todo estaba perdido. No se había detenido a pensar en los demás, ni en Harry, Draco, Narcissa, ni en Eli, ahora con su hija. No se había percatado del miedo que generaba la guerra.

Se maldijo mil veces por irse sin decir nada, por facilitarle la jugada a Bellatrix y los mortifagos. Ahora por su culpa, Oriana y todos a los que amaba estaban en peligro.

Agotada por el largo e intenso día se acurrucó al lado de Draco poniendo la cabeza en su pecho, permitiéndose oír los latidos de su corazón.

El sonido de la lluvia mezclado con los latidos de Draco la envolvieron y arrullaron hasta quedar profundamente dormida.


Muchas gracias por tomarse el tiempo de leer, espero que les gustara.

Dejen sus comentarios, por favor, no les cuesta nada, y así puedo saber su opinión sobre el fic para poder mejorar en cada capitulo, los quiero.

besooos