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Te amare de principio a fin. — capítulo 36
Hola chicos, lamento no haber subido capítulos en tan largo tiempo, pero no había podido, por un tiempo mi creatividad se esfumo, y cuando al fin regresó tenia muchos asuntos pendientes, una enorme disculpa.Bueno, sin más les dejo el cap, y les anunció que empieza la cuenta regresiva para el epilogo.Espero que lo disfruten.besooosrose12blackEPILOGO EN 3...*********************************************************************************************************************** Hermione despertó con un fuerte dolor de cabeza, apenas había dormido tres horas y sentía que explotaría de dolor, se levantó lentamente de la cama y se calzó sus zapatos que había dejado enfrente de la cama, fue al lado de Draco y se arrodilló para tocar su frente y comprobar que estuviera bien.
Dos minutos después se encontraba bajando las escaleras en dirección al comedor donde ya la mayoría la estaban esperando.
-¿Cómo está?- pregunto Odele alarmada.
Hermione la observó fijamente, noto las ojeras en su rostro, raramente se veía así de desaliñada. Sus acostumbrados vestidos elegantes y costosos se habían quedado olvidados en su habitación. Llevaba unos pantalones largos y holgados que supuso eran su pijama, una bata azul marino en satín y sus pantuflas la hacían ver aun peor.
-Bien, hasta ahora, está dormido- contestó sin muchos ánimos- ¿Por qué no subes a verlo?
Odele alzó las cejas algo sorprendida y después recobró la postura mirándola con altivez.
-¿Puedo?- preguntó con sarcasmo bebiendo de su taza de café.
Hermione la observó en silencio y con el ceño fruncido, asintió con la cabeza mientras untaba algo de mermelada en una tostada. La pelinegra pareció analizar la elección de desayuno de Hermione y la miró de arriba abajo, parecía más que enojada.
-Pensé que no querías que lo viera, te la has pasado encerrándote con él todo el tiempo.
-No fui yo quien lo quiso, él me lo pidió- respondió Hermione a la defensiva.
-Y tu decidiste hacerle caso, sin ninguna consideración conmigo ¿no?- escupió la chica notablemente enfadada, sus puños chocaron contra la mesa causando un sobresalto en el pequeño Andrew que aún no lograba entender lo que pasaba-¿También te pidió que lo besaras? Cuestionó nuevamente con los puños sobre la mesa, aplicando tanta fuerza que sus nudillos se tornaron blancos.
La castaña guardó silencio, no tenía respuesta para aquello.
-Escúchame bien - dijo la pelinegra levantándose, inclinándose sobre Hermione y mirándola con los ojos entrecerrados- fue tu decisión dejarlo, ahora no tienes por qué interferir entre nosotros.
-Deja de pensar en ti, él estaba mal...- contestó también levantándose.
-Y te necesitaba- siseó con odio y sarcasmo.
La castaña rió tontamente burlándose de las palabras de Odele, lo cual pareció enfadarla más.
-¿A que vienen todos tus reclamos, Odele?
-¡Soy su prometida!- exclamo la mencionada con incredulidad- tú lo abandonaste, y de pronto, de la nada te apareces pidiendo perdón y diciendo que lo amas, excusas tu ausencia diciendo que intentabas salvar a todos, sacrificándote y haciéndote la víctima, a ti y a tu hija...
Hermione se levantó de su silla y estrelló su delgada mano contra la piel pálida de Odele, impidiéndole seguir hablando.
-No tienes por qué meter a Oriana en esto, hice lo que tenía que hacer por el bien de todos. En cambio tú, a la familia que te ha brindado su hogar y cariño la traicionas...
-¿De qué hablas?- preguntó la pelinegra con una de sus manos tocándose el lugar donde Hermione la había golpeado, se hizo la desentendida ante todos pero le rogaba con la mirada a la castaña que no dijera nada sobre la conversación que habían tenido hace unas horas.
Todos tenían las miradas puestas en ellas y guardaban silencio en espera de lo que pudiera pasar, preparándose para intervenir en cualquier momento.
-¿Para qué seguir ocultando la verdad, Odele?- Hermione la miró tratando de hacerle entender que eso no era solo por la pelea que estaban teniendo, no era una venganza, era una forma de ayudarla a liberarse, a decir la verdad, porque sabía que si no lo decía ahora nunca más lo haría - solo di que no lo amas de verdad, acéptalo.
La mirada de todos se volvieron a Odele, ella no trató de desmentir lo que la castaña había dicho, pero tampoco lo acepto, como hacerlo, si Alexandro también estaba ahí. Se quedó callada, aun con los puños sobre la mesa, su rostro ya no denotaba enojo, solo una profunda tristeza, sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas pero no dejo que ninguna escapara.
-¿Eso es cierto, Odele?- pregunto Narcissa sin poder razonar lo que pasaba.
La pelinegra miró fijamente a Hermione, sus facciones se oscurecieron nuevamente y negó con lentitud sin apartar sus ojos azules de los de Hermione.
-Lo amo más que a nada en este mundo- contestó fríamente desafiando a la castaña.- discúlpenme, tengo que ir con mi prometido.
La chica se retiró del comedor y subió las escaleras rumbo a la habitación de Draco.
Hermione suspiró y se sentó nuevamente.
Cuando Odele llegó al final de la escalera se encontró con un rubio tocándose las costillas y con la vista clavada en ella, sintió como si su alma bajara hasta sus pies y guardó silencio esperando a que hablara.
-¿De qué habla Hermione?- preguntó tratando de mantenerse imperturbable.
-No lo sé...
-Odele, por favor...
-¿Le creerás más a ella que a mí, más a la que te abandonó que a quien está dispuesta a casarse contigo?
-¿Dispuesta? Suena como si fuera un sacrificio para ti- contestó él fríamente.
-No fue lo que quise decir, Draco, lo sabes, no empieces por favor, no habíamos peleado hasta ahora que llegó ella...
-No había tenido dudas de ti, hasta que llegó, hasta que oí esas palabras.
-¿No?- preguntó ella con incredulidad.
-Jamás.
-Por favor Draco, te la pasabas hablando de ella, incluso conmigo, nunca te importo fingir...
-Pero a ti te salió muy bien.
Draco regresó a su habitación caminando con dificultad, Odele ni siquiera se movió de su lugar, esperaría a que las cosas se arreglaran con él.
Draco se tiró en la cama conteniendo el aire y asimilando toda la nueva información que tenía, prácticamente la vida que tenía se estaba cayendo a pedazos frente a sus ojos y no podía hacer nada, todo había sido una mentira.
Se quedó dormido nuevamente por la falta de energía, habían sido unos días muy agotadores y necesitaba recuperarse para pelear por todos aquellos a los que quería en la guerra que se avecinaba.
Después de algunas horas abrió los ojos lentamente y se percató de la presencia en su cuarto que aún se veía solo como una mancha borrosa.
-¿Cómo estás?- Odele estaba sentada en un banco al lado de su cama con los dedos enredados en su cabello.
El rubio no contestó, se enderezó en la cama con una mueca de dolor, ya no tan grande como hace unas horas.
Odele se acercó a él y lo besó cortamente en los labios sin decir nada.
-No quiero que esto acabe así- susurro pegando su frente a la de él.
Se levantó del banco y se acostó al lado de Draco abrazándose a él fuertemente. Él besó su frente con cariño, llevaba una buena relación con Odele, pero el regreso de Hermione lo había cambiado todo, sin embargo, aun así no quería llegar a malos términos con ella.
La ojiazul ignoró el silencio del rubio y decidió tomar la iniciativa, colocó sus piernas a ambos lados de Draco y siguió besándolo.
-Odele...- murmuró el rubio algo incómodo.
La pelinegra puso su dedo índice en los labios de Draco haciéndolo callar abruptamente.
-Hay que olvidar lo que pasó, ya no importa.
La pelinegra siguió besándolo y se deshizo de la playera del rubio, él la tomó por la cintura y profundizo el beso, al poco tiempo también le quito el vestido que llevaba.
-Odele, creo que es mejor que paremos ahora.
-No quiero hacerlo, por favor Draco, llevamos años de relación y nunca hemos hecho nada- Odele lo pego nuevamente a ella, las caricias se reanudaron al igual que los besos y no pararon hasta que quedaron satisfechos, lo más que se podía en aquellas situaciones, ninguno de los dos se amaba, y lastimosamente habían pensado en alguien más desde el momento en que empezó. Se quedaron dormidos, sin decir nada, ni siquiera habían cruzado miradas cuando terminaron, solo habían usado sus cuerpos como una rama para satisfacerse e ignorar el dolor de no estar con alguien que si amaban.
El sonido de cristales rompiéndose despertó a Draco sobresaltado, se descubrió a sí mismo al lado de Odele, sus ropas en el suelo, y una castaña con el ceño fruncido y sin poder pronunciar una sola palabra, parada en el umbral de la puerta.
-Hermione...
-No digas nada, no necesitas explicarlo- la chica salió apresuradamente de la habitación limpiándose las lágrimas.
Draco tomó su ropa del suelo apresuradamente, se la puso y salió corriendo lo mejor que podía a causa de sus heridas de la habitación tras Hermione.
-Hermione, espera...
-¿Qué quieres Draco? Regresa con ella, se ha quedado sola.
-No me importa...
-Draco, ¡es tu prometida!
-Fue un error, ya te lo dije, nunca debí tener nada con ella...
-Sigamos con todo como estaba antes, no quiero problemas con ustedes, y menos ahora, se acerca una guerra y debemos estar preparados para lo que venga, esta no es la manera de hacerlo, esto solo provocará que nos desunamos más, por el bien de todos, Draco- Hermione habló apresuradamente, con la voz hecha un hilo.
Siguió caminando hasta su habitación, Draco solo se quedó parado observando como la castaña se alejaba, regresó a su habitación, donde Odele aún seguía dormida, esquivo los cristales rotos como pudo y se acostó nuevamente en la cama, la única buena noticia era que sus heridas ya estaban sanando y su movilidad se estaba recuperando.