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Lo que nos mantiene unidos — capítulo 8
Cap. 8:
Poco a poco Angie fue abriendo los ojos. Miraba todo borroso y se sentía débil. Conforme los minutos fueron pasando su vista se adapto al cuart y pudo distinguir con claridad el techo. Angie estaba en su habitación, tendida en la cama ¿Cómo había llegado ahí? No tenia la menor idea. Su mente estaba en cualquier lado hasta que recordó "*Thiago"*pensó sentándose rápidamente en la cama. De inmediato todo a su alrededor empezó a dar vueltas.
-Cuidado-sugirio German tomandola por los hombros y volviéndola a recostar.
Al encontrarse con sus ojos marrones algo dentro de ella se removió ¿Acaso era emoción? ¿enojo? ¿alegria? No lo sabia. El verlo después de tanto tiempo le causaba un choque de emociones que solo la confundían mas ¿y que hacia allí en primer lugar? Seguro tendría algo mejor que hacer como estar con su esposa o trabajar. En un intento por evadir su mirada, ella giro su rostro hacia la ventana, afuera estaba completamente oscuro.
-Es media noche-confirmo German leyéndole la mente a Angie.
El estaba sentado en un banco junto a la cama, cuidándola.
-¿y Thiago?-pregunto ella asumiendo que el ya sabia el nombre del pequeño.
-Durmiendo-contesto el-y tu madre esta abajo haciéndote un te.
Claro. De seguro Angelica había permitido que German se quedara para que arreglaran las cosas. De repente un escalofrio recorrió la espalda de Angie "¿Sabria German toda la verdad?" se pregunto mientras el miedo crecia en ella. Angie lo vio a German a los ojos. En estos solo había tranquilidad y alegría; no enojo ni reclamos. "De seguro no lo sabe aun" pensó, aliviada.
Sintiendo la boca seca angie se giro y encontró un vaso de agua en la mesa de noche. Lentamente se levando, viendo a German observándola. La rubia paso a su lado, tomo el vaso con agua y se dedico a observar a través de la ventana, dándole la espalda a German.
El la observo, sin poder creerlo. Sentía como si todo fuera un sueño del que no quería despertar jamás. Pareciera que la rubia había sido solo un producto de su imaginación que ahora cobraba vida frente a sus ojos. Había soñado con este momento miles de veces. No sabia como reaccionar lo único que sabia era que su alegría había regresado.
Como atontado la observo. Angie no había cambiado nada. Su rostro estaba igual de bello, sin arruga alguna o señal de envejecimiento. Sus ojos mantenían ese brillo que alegraba a cualquiera y que te causaba una curiosidad que solo era saciada una vez descubrías como descifrarlos. Su cabello estaba un poco mas largo pero por lo demás…. Era la misma Angie que lo volvia loco.
Cansada de sentir la mirada de German encima de ella, Angie se giro y pregunto:
-¿Qué?
-Nada-contesto el atontado-es que mi memoria no te hizo justicia, estas hermosa.
Angie sonrio automáticamente y maldijo en su mente. "*¡Diablos! ¿Cómo es que aun me puede robar una sonrisa tan fácilmente?"*pensó. German cansado de pensar en el que decir tomo valor y dijo:
-Te extrañe mucho.
Angie no dijo nada. No sabia que decir o hacer. Estaba enojada con el por haberle mentido con el asunto de jeremias y por el otro lado se sentía asquerosamente culpable por no decirle que tenían un hijo. De pronto German suspiro.
-Bueno Angie, decime algo-suplico el al ver a la rubia con actitud tan fría.
-¿Cómo que?-pregunto ella encogiéndose de hombros, escéptica.
-No se… tal vez como te ha ido o que has hecho.
Angie bufo y volvió a sentarse en la cama.
-Como si te importara-comento con rencor.
-Lo hace, mas de lo que crees.
-¿No tenes algo mas iportante que hacer además de cuidarme hasta la medianoche?
German se sento en el banco, tenso. Incluso después de tantos años ¿seguia enojada con el?
-No, la verdad no tengo nada mejor que hacer-contesto el, fríamente-pero por lo visto vos si, ya que queres que me vaya ¿no?
Angie contuvo su enojo lo mas que pudo. Era obvio que no lo quería ver. La ultima vez que lo había visto había sido cuando descubrió que el era Jeremias. Angie no tenia ganas de saber las razones de su mentira y mucho menos sus excusas y el estar en la misma cama en la cual hace años se había entregado a el en cuerpo y alma solo la ponía mas tensa y enojada.
-German… yo
-Angie, escuchame por favor- la interrumpió el acercándose a ella-se que estas enojada conmigo pero dejame explicártelo todo. Te fuiste sin decirme a donde y…
-German-suplico ella esta vez calmándose-necesito estar sola. Me duele la cabeza y todo esto ha sido muy repentino.
German suspiro y se puso de pie.
-Esta bien Te dejo-dijo el caminando hacia la puerta.
El hombre abrió la puerta y justo cuando iba a cerrarla, se giro para ver a Angie a los ojos una vez mas. En sus ojos había cansancio, german se veía mas cansado, casi deprimido. Angie sintió un nudo en la garganta ¿su ausencia lo había puesto asi? De repente cerro los ojos y recordó "¿*y el que cree?*Pensó "¿que para mi fue fácil descubrir que el era Jeremias?"
German, aun viéndola dijo:
-Me alegra que hayas vuelto. Aunque al parecer a vos no te alegra verme de nuevo.
Dicho esto continuo su camino y cerro la puerta tras el. Angie tomo una almohada y hundía su rostro en ella.
-Cálmate -se dijo a si misma despegando el rostro de la almohada.
Necesitaba tranquilizarse y pensar las cosas con calma... pero lo había vuelto a ver. Habia vuelto a ver al hombre que la volvia loca y que aunque no quisiera admitirlo le causaba un mar de sensaciones cuando lo veía a los ojos. De repente sintió alegría pero poco a poco las preguntas empezaron a surgir ¿estaba casado? ¿Tendría mas hijos? ¿Qué había sucedido con él?
-¿Mama? -la voz de Thiago sonó desde la puerta,
Angie alzó la vista hacia el.
- ¿estás bien?
-Sí mi amor -mintió ella -. Ven aca.
El rubio se acercó a su madre quien lo sentó en su regazo y le dio un beso en la mejilla.
-No te miras nada bien, mama -dijo el pequeño mirando el rostro de su madre.
-No es nada, mi amor.
-¿Te hizo algo ese señor?-pregunto el tomando el rostro de Angie en sus manos, para examinarlo mejor.
-No.¿Que? ¿A ti te hizo algo? ¿Qué te dijo? ¿Qué sabe?
-Nada, mama. Nada. ¿Por qué te pones asi?
Angie respiro hondo y puso a Thiago en el suelo.
-Por nada mi amor, el es un amigo.
-¿Cómo se llama?-pregunto el pequeño con curiosidad.
-German, su nombre es German Castillo
El pequeño repitió su nombre en vos baja y camino hacia la puerta. Angie lo observo detenerse y girarse hacia ella de nuevo.
-Sabes mama, yo creo que le gustas.
Angie sintió como el corazón se le aceleraba.
-¿A si? ¿Por qué?
-Porque cuando te traia cargada a casa, te miraba y ponía cara de bobo.
Angie rio, mientras su hijo salía de la habitación ¿Como le diría que aquel hombre era su padre?