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Lo que nos mantiene unidos — capítulo 9

Cap 9

Angie observo el reloj de nuevo, tres y cuarenta y dos de la mañana. Llevaba tres horas intentando dormir y seguía sin conseguirlo. Una vez cerraba los ojos el rostro de German aparecia, atormentándola ¿Deberia decírselo? ¿Cómo se lo diría? No podía simplemente llegar y decir:  ¡Hola, German! ¿Cómo te va? A mi increíble, y una cosita; tenemos un hijo.

Angie sabia que debía decírselo, pero tenia miedo a su reacción. ¿y si se enojaba con ella? "*¿ y porque te la miedo que se enoje?"*pensaba, negando en su mente la idea de que aun sentia algo por el "No es que me importe lo que sienta o no por mi" "¡Claro que te importa!" "¡Claro que no!"

-¡Ya basta!-susurro Angie con enfado mientras se ponía de pie.

De nada le servia seguir batallando con sus pensamientos si estos no le llevaban a ningún lado. Cansada se salió de su habitación y camino de puntillas hasta llegar a la mesa de la cocina. Esto le llevo tiempo ya que la casa estaba en penumbras. Con cuidado levanto la silla y se sento. Con desesperación cubrió su rostro con sus manos, sin saber como decirle a German que tenia un hijo. ¨Tenes que decírselo, Angie" "¿pero como?

Lentamente levanto la mirada y observo el sofá que estaba enfrente de ella. Pronto los recuerdos empezaron a surgir:

Flashback:

-Gracias por haberme acompañado a casa, Jeremias-dijo Angie mientras dejaba su bolso en el perchero.

-De nada-contesto el sonriente.

Era de noche y la casa estaba a oscuras. Angie había salido tarde del Studio y Jeremias al verla salir sola decidió acompañarla. Su relación había mejorado bastante estos últimos meses. Gracias a que Angie le había suplicado volver al Studio el había regresado y ahora estaba mas unidos que nunca. Era como si no existiera cosa que Angie no pudiera contarle. Era su amigo, su apoyo y por sobre todo estaba perdidamente enamorada de el.

-¿Queres tomar algo? ¿Te? ¿Café?-pregunto ella encendiendo la luz de la cocina.

-No, no te molestes ya tengo que irme-contesto el caminando hacia la puerta.

-Oh. Claro.

Jeremias se despidió agitando su mano y justo cuando iba a abrir la puerta se giro de nuevo y camino hacia Angie, con  Nerviosismo.

-Basta, Angie. Ya no puedo mas. Tengo que decirte algo.

A Angie le empezó a latir el corazón rápidamente, mientras le prestaba mas atención a Jeremias.

-¿Qué pasa?-pregunto dejándose caer en el sofá.

German trago fuerte. Y se sento a su lado, tomando valor.  Con delicadeza todo la mano de la rubia y la miro a los ojos. Hace semanas que sentía esto y no lo podía seguir negando. El había pensado que Esmeralda había llegado a remover todo sentimiento que tenia hacia Angie pero no fue asi. Todos estos días en el Studio viéndola cantar, viendo lo dulce que era, el poder acercarse a ella y que le contara sus problemas lo habían vuelto mas loco por ella que antes. Constantemente tenia que luchar con si mismo para no abrazarla o besarla; y sentía que si no le decía lo que sentía no iba a poder contenerse mas.

-Angie… yo-empezo balbuceando-yo…

-Tranquilo-dijo ella acariciando su mano en un intento por calmarlo; aunque a ella le latia el corazón tan rápidamente que sentía que se le iba a salir del pecho.

Con valor German estiro su mano y la coloco en la mejilla de Angie, acariciándola.

-Ya no puedo contra esto. No puedo alejarme de vos y tampoco quiero hacerlo. Se que pudimos haber tenido problemas pero lo único que se es que estoy dispuesto a luchar contra lo que sea para que estemos juntos.

Por un momento german sintió un escalofrio. Todo lo que acababa de decir salieron de la boca de German, no era actuación ni mucho menos mentiras. Todo lo que había dicho era lo que por meses había tenido contenido dentro suyo, cada vez que miraba a Angie. Admitia que las peleas y los desacuerdos habían sido porque odiaba la idea de no poder amarla con libertad, de no poder tenerla en sus brazos sin sentirse culpable; pero ya estaba harto de todo el asunto de ser cuñados. Haría lo que fuera por que Angie fuera de el y solo de el.

Angie sonreía y una pequeña lagrima de emoción corrió por sus mejillas. Sin poder evitarlo se acerco hasta donde Jeremias estaba y junto sus labios contra los de el. En ese momento German sintió una alegría que pocos son capaces de describir. Sentía que era capaz de todo y que no quería dejarla ir nunca mas. Sus labios se movían al compas, como si se acoplaran a la perfeccion. German recordó la primera vez que la había besado, era tan parecido a esta a excepcion de algo… el no era German del todo. En ese momento Angie se separo y lo vio a los ojos,  con la respiración agitada.

-Te amo-le dijo.

German sintió una emoción creciendo dentro de el. Sabia que le estaba mintiendo pero si le decía la verdad ahora nunca lo perdonaría. Ya hallaría la manera de decirle, lento; e intentando suavizar las cosas.

-Yo te amo mas-contesto acercándose de nuevo.

German se inclino hacia ella y la tomo en sus brazos, llevándola a su cuarto sin saber que la noche que pasarían juntos cambiaria el resto de su vida…

Por la mañana angie se levanto y sonrio, recordando todo lo que había vivido esa noche. Con una  sonrisa se giro para encontrarse con el pero lo único que encontró fue la cama vacia. Una enorme angustia creció en su corazón, imaginando el porque de su ausencia.

-De seguro esta en el Studio-murmuro para si misma en un intento de calmarse.

Los días pasaron y Angie se veía todos los días con Jeremias. Ahora todo había cambiado entre ellos, eran una pareja y ya todos lo sabían. El estaba un poco raro con ella. Se mostraba mas distante pero era igual de cariñoso en como la veía y como se preocupaba por ella. Angie se sentía un poco culpable por lo que había sucedido pero consolaba su mente pensando en que lo había hecho por amor, nada mas que por amor.

Tres semanas después Angie fue a la casa de Violetta. Habían quedado de verse después de salir del Studio. German le abrió la puerta, sonriente.

-Angie-le dijo con mirada de bobo-¿Qué haces aca?

-Eh… hola. Vine a ver a Violetta ¿puedo pasar?-contesto ella apenada, sin prestarle mayor atención al hombre enfrente de ella.

German la dejo pasar y le pidió que se acomodara mientras Esmeralda bajaba las escaleras y saludaba a su novio.

-Buenos días mi amor-le dijo acercándose y dándole un beso en los labios.

-Buenos días-contesto el, algo incomodo viendo como Angie los observaba.

Era ridículo como incluso teniendo novio, el verlos asi le causaba algo extraño dentro de ella. Acaso eran ¿celos? "Claro que no, lo nuestro ya es historia" pensó alejando la mirada de ellos.

-Bueno, yo me voy. Adiós Angie-se despidió Esmeralda.

-Adios-contesto Angie hipócritamente. La mujer nunca le había caído bien.

-Permiso-se disculpo German sonriendo mientras se iba a su estudio.

Angie asintió con la cabeza, viéndolo desaparecer por la puerta. Algo había en el que estaba raro, como si fuera mas gentil y comprensivo con ella. Sintiéndose incomoda la rubia se movio un poco hacia atrás cuando sintió que algo estaba haciendo bulto detrás del sofá. Con curiosidad introdujo su mano por detrás de los cojines y encontró un maletín.

-Es… es la mochila de Jeremias-penso reconociéndola al instante.

Con miedo la abrió y descubrió la ropa de su novio dentro. Poco a poco empezó a sacar su camisa, su pantalón; cuando de pronto sintió que el alma se le fue a los pies. Con el corazón latiéndole disparejamente levanto una peluca y la sostuvo frente a ella sin enteder que pasaba. De pronto German salió de su estudio y observo a Angie. De inmediato su rostro se torno palido y sus ojos iban del rostro de Angie hacia el maletín.

-Angie yo te lo puedo explicar-le dijo nervioso.

En ese momento todo encajo. Claro, por eso era que sentía que lo conocía. Por eso era que se sentía tan bien a su lado; porque Jeremias era el. Todo el tiempo había sido el. De pronto imágenes de la noche anterior bombardearon su mente. Se empezó a sentir mareada y con nauseas. Poco a poco las lagrimas de ira empezaron a acumularse en sus ojos. Angie se puso de pie y observo a German.

-Sos un…-dijo sin poder terminar la frase a causa de la rabia que la hacia temblar por dentro.

Con fuerza le lanzo el maletín a German tomo su bolso y camino hacia la puerta, rápidamente. German sentía como si un pedazo de su corazón se fuera con ella. El no quería causarle daño, se lo iba a decir todo pero no asi, no de esta manera.

-Angie-suplico mientras la perseguía-no te vayas. Te lo puedo explicar todo. Yo…

-No quiero que me busques, German-contesto ella, dolida-Olvidate de mi para siempre.

Los días pasaron y Angie parecia no notarlo. Su presencia era como un fantasma, no comia, no dormía lo único que hacia era llorar dia y noche. No había querido regresar a su casa pues sabia que German la buscaría allí. Angelica tenia un apartemento cerca del Studio y allí fue donde se alojo. No había ido al Studio en dos semanas y la única razón por la que salía del apartamento era para comprar comida. Su vida había parado de tener sentido, el deseo de empezar algo de nuevo se había extinguido en ella.

-Nunca te voy a perdonar, German-murmuraba para si misma con rencor e ira mientras lloraba en su cama.

La había engañado. Solo la había utilizado para un rato mientras en casa seguía manteniendo una relación con Esmeralda. Con esfuerzo intentaba olvidarse de esa noche y lo único que la hacia distraerse era la nausea y los mareos que constantemente tenia.  Su madre le había dicho que se hiciera la prueba de embarazo, pero ella no lo hacia. Tenia miedo ¿y si resultaba ser de el?¿Que haría?

Tarde o temprano tuvo que hacerlo. Segura del resultado llamo a su madre y le pidió que la fuera a traer. Tenia que irse de Buenos Aires cuanto antes. Tenia que olvidarse de German y de todo el daño que le había hecho  en buenos aires le era imposible. Cada rincón, cada lugar le recordaba a el. Necesitaba empezar de nuevo, sin el en su vida como obstáculo.

-Hija ¿Entendes que no podes huir para siempre, no? Tarde o temprano German tiene que saber que estas embarazada de el.-leadvirtio Angelica mientras le ayudaba a organizar sus cosas.

-Lo se-contesto ella mientras halaba la manija de la valija hacia arriba-pero por ahora no pienso decirle nada.

Fin del flashback.

Angie limpio las lagrimas que caian por sus mejillas. Incluso después de tantos años no había logrado olvidarse de el. Su hijo era un constante aviso de su pasado con el. Su sonrisa era la misma y cada vez que la veía recordaba como German solia hacerla tan feliz.  Tenia que admitir que su enojo había disminuido pero no podía evitar sentir desprecio por el, por haberle mentido. La había utilizado y ¿ni siquiera le había pedido perdón? Poco a poco mas lagrimas empezaron a caer por su rostro hasta que se quedo dormida en la mesa. Soñando con los buenos tiempos que vivio con el padre de su hijo.