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Querida Granger — capítulo 1
Hermione disfrutaba leer como pocas cosas en Hogwarts. Otra de ellas era pasar tiempo con sus dos mejores amigos: Harry y Ron, pero desde que ellos tenían pareja solían hacerla a un lado. Le daba un poco de tristeza, ya que no eran los mismos de antes. Suspiró profundamente, tratando de despejar su mente mientras leía, leía y leía pero no se podía concentrar, su mente estaba vagando en otra parte. Le resultaba imposible comprender lo que tenía frente sus ojos, cómo si todo estuviera escrito en chino. Empezó a sentir la biblioteca un tanto agobiante, necesitaba aire fresco así que tomó el libro, se levantó de su asiento y salió a toda prisa a.. bueno la verdad no tenía idea de a donde quería ir. Empezó a caminar sin rumbo en busca de un lugar solitario y fresco para leer. Ningún lugar parecía satisfactorio hasta que por fin llegó al Lago Negro, que se encontraba al sur del castillo cerca de los invernaderos y jardines. El clima era perfecto, no hacía ni mucho frío ni mucho calor, corría una leve brisa que hacía que el cabello de Hermione se alborotara aun más de lo normal. Se sentó en la roca más cómoda que encontró cerca de la orilla del lago, respiró hondo decidida a olvidar cualquier tipo de problema que tuviera en esos momentos, abrió su libro e intento con todas sus fuerzas concentrarse en la lectura. Había alcanzado concentrarse, ya ni se estaba esforzando en hacerlo, se sentía llena de paz.. paz que le arrebataron en unos segundos Draco y sus dos estúpidos "guaruras" Goyle y Crabbe. Ellos estaban a las risas, se burlaban de algo en particular, Hermione trato de no darles importancia hasta que escuchó el nombre de su amigo Neville Longbottom en la conversación, alzó la mirada y se sorprendió al ver que Malfoy la veía. Éste, al cruzar su mirada con la de ella hizo una mueca cercana a una sonrisa malévola como de quien "está planeando algo malo", le dio un golpe a sus amigos para que dejaran de reír y lo siguieran hasta donde se encontraba Granger. —Pero ¿qué tenemos aquí? Una maldita sangre sucia. ¿Y tus amiguitos? ¿Donde los dejaste?—Le dijo Draco seguido de las risas de sus amigos. Hermione trataba de ignorarlo, la mayoría de las veces en las que él se metía con ella estaban sus amigos para apoyarla pero en ese momento se encontraba sola. "No te rebajes a su nivel" Pensó la Gryffindor, intentando calmarse lo cual le fue imposible al recordar como se reían y hablaban de su amigo Neville. —¿Qué, Granger? ¿No te sabes defender sola?—El tono de voz de Draco cada vez resultaba más insoportable y asqueroso para Hermione. Cerró su libro de un golpe, lo dejó a un lado y se levantó mirando a los ojos al Slytherin, el cual se sorprendió un poco al ver como ella reaccionaba pero aparentó muy bien al quedarse donde estaba sin mover un solo pelo. Ambos tenían la mirada pesada, aunque sabían de ante mano que la más blanda aquí era Hermione, ella se preguntaba que había detrás de esos ojos grises, fríos como témpanos ¿acaso había más maldad de la que reflejaban? Podía ser. Por un segundo Draco pudo haber jurado que esos ojos marrones de Granger resultaban atrayentes, claro cuando no lo miraban con tanta rabia como en ese momento. La sola idea le dio repulsión ¿Qué diablos hacía el pensando tales cosas sobre una Sangre sucia? De repente la tensión entre ambos desapareció, tardaron un poco en darse cuenta y para cuando esto sucedió la primera en hablar fue Hermione. —Deja en paz a mis amigos, Malfoy, o..— —¿O qué?—La interrumpió él, con un tono amenazante y burlón, típico en él. Se acerco más a ella, seguía con esa expresión en su rostro reflejando su enojo en sus ojos. Hermione no sabía que responderle, tener a Draco tan cerca la puso nerviosa. "¿Qué te pasa, Hermione? ¿Dejarás que crea que te intimida? ¡Haz algo!" Se ordenó a si misma, sin embargo su cuerpo no respondía. No recordaba desde cuando la presencia de aquel chico la llegaba a afectar. Abrió la boca para decir algo pero en ese momento Goyle saltó a su lado y tomó rápidamente su libro aventándole y jugando con él como si fuera una pelota. Tanto Granger como Malfoy se habían olvidado de las presencia de esos dos, habían guardado su distancia ya que por más estúpidos que parecieran sabían cuando no tenían que interferir entre Draco y uno de sus enemigos de Gryffindor. —¿Qué haces? ¡ DEVUÉLVEME AHORA MISMO MI LIBRO!— Le gritó Hermione a Goyle, maldiciendo para sus adentros mientras veía como se lo aventaba a Crabbe y ambos reían ante el notorio enfado de la chica. Draco se cruzó de brazos, satisfecho con la escena que presenciaba, le encantaba verla enfadar se le hacía inferior, cómo una burla para los pura sangre, tan débil. Los ojos le empezaron a arder a la joven Gryffindor, sabía que empezaría a llorar de la pura impotencia en cualquier momento así que tenía que hacer algo. Sacó su varita, y les amenazó con ella. En ese mismo momento Crabbe, el cual tenía el libro listo para lanzarselo a su amigo, lo tiró al piso intimidado por lo que podría ser capaz de hacerles Hermione con la varita en mano. Alzó las manos en son de paz y junto con Goyle salió corriendo como si su vida dependiera de ello, algo que en parte resultó exagerado. — Lárgate tu también con tus cobardes amigos, Malfoy— Le ordenó aprovechando el momento de que ahora se encontraban solos, y él ya no tenía con quien defenderse. Draco soltó una frívola carcajada, después arrastrando las palabras y una expresión de repulsión dijo: "No te tengo miedo, asquerosa Sangre sucia". Después de eso se dio media vuelta y se fue, sintiendo la mirada de Hermione llena de odio en su espalda. Después de eso a Granger no le quedaron muchas ganas de leer. Tomó el libro del suelo, lo examinó para ver si había sufrido algún daño al ser aventado por los aires y tratado como una pelota aunque al parecer estaba casi intacto, sacudió la tierrilla de la pasta y sonriendo susurró "Cómo nuevo" refiriéndose al estado del libro. Fijó su mirada en el sendero por el que Draco había desaparecido unos momentos atrás, frunciendo levemente el entrecejo. El sólo recordarlo hacía que sintiera unas incomprensibles ganas de ahorcar a alguien, en serio sentía odio por él, la trataba como si fuera basura y al parecer disfrutaba él de eso, simplemente no entendía cómo podía haber personas así. Decidió superarlo, respiró profundamente y con paso veloz se dirigió de nuevo hacia el castillo. Una vez que se encontraba en la sala común de Gryffindor, se percató de que Neville era el único ahí, no era extraño teniendo en cuenta que era fin de semana, todos estaban fuera excepto personas cómo ella.. que preferían la compañía de libros antes que la de algunas personas. —Hola, Neville— Dijo, con amabilidad dirigiéndose a su habitación, él sólo contestó con un gesto de la cabeza pero a ella pareció darle igual. Al llegar, se tiró en su cama, cerrando los ojos esperando poder descansar un poco cuando ¡Bam! recordó el motivo por el cual empezó la riña con los Slytherin momentos atrás, a toda prisa regresó a la sala común con la esperanza de que Neville siguiera ahí. Se alivió al verlo ahí, sentado en el sillón con la mirada perdida en quiensabedonde. —Oye ¿estás bien?— Comenzó Hermione, sentándose a su lado— ¿Pasa algo? —¿Por qué lo dices, Hermione?— Pregunto Neville, sacudiendo un poco la cabeza y volteando a verla sin expresión alguna en su rostro, cosa que preocupo un poco a la chica.
—Bueno.. a decir verdad he escuchado a Malfoy y sus amigos mencionarte. Neville suspiró, no tenía ganas de hablar de ello y se lo hizo saber, después se disculpó y se retiro a su habitación. Dejando a Hermione sola una vez más. Eso era lo que provocaba Draco, problemas nada más que problemas, ¿su vida era tan infeliz que estaba decidido a arruinar la de los demás? ¿Qué le habían hecho para volverlo así de frío e imbécil? Era de esas cosas que ella no podía consultar en un libro, lo cual la llegaba a frustar un poco, después de todo era una "Sabelotodo" según Malfoy, ¿cómo era que no sabía esto? Y la preguntaba más importante.. ¿por qué le importaba tanto saber? Lo que ella no sabía es que después se arrepentiría de meter sus narices donde no le llamaban...