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Querida Granger — capítulo 4
Draco Malfoy era un chico codiciado por muchas chicas en el instituto. Era atractivo, y su personalidad arrogante por alguna extraña razón atraía más a sus compañeras. Para Hermione Granger era un Slytherin más en Hogwarts, no tenía nada de especial, aunque admitía que era guapo pero con esa frívola forma de ser ella llegaba a creer que nunca lo podría cautivar alguien como él. Que equivocada estaba. Después de su malentendido con Pansy, se vio obligada a alejarse un poco, y cómo Granger sabía de antemano que se lo toparía en los pasillos o clases, tuvo que empezar a evitarlo. Ha decir verdad se sentía muy culpable por el asunto de la Slytherin, después de haberle petrificado la había escondido bien en una de las aulas abandonadas del castillo, luego la había llevado a la enfermería dejándola a la suerte de la señora Pomfrey. Sabía que Pansy no tardaría en despertar, y cuando lo hiciera estaría más furiosa que nunca, y para colmo.. se lo contaría todo a Draco, si que la odiarían. Y si de por si antes ya lo hacían sin motivo alguno ahora que lo tenían sería un verdadero infierno. Ya habían pasado 3 días desde eso, y no había rastro de Pansy por ninguna parte. En este transcurso de tiempo Hermione por fin había arreglado las cosas con sus mejores amigos, se dio cuenta que bastaba con darles un abrazo y decir cuanto lo sentía para poder volver a estar bien. Ella les había contado todo el asunto de Draco, y su plan por arreglar las cosas que falló. Siendo sinceros, Hermione había olvidado la última vez que los chicos la miraba con tanto asombro. Ron tenía la boca abierta, Harry solo la miraba como si le hubieran cambiado a su mejor amiga, ¿acaso había sido tan malo lo que hizo? —¿Qué?— Preguntó ella enfadada, por la forma en que la veían. —Bueno.. nada—Le respondió dudoso Harry, mientras sacudía un poco la cabeza. —¿Nada? Dejó una chica petrificada, la abandono en la enfermería, robó el anillo de Malfoy y se tomó tantas molestias solo para devolvérselo.. Demonios, Hermione—Le soltó Ron, luego se calló cuando sintió cómo su amigo lo golpeaba con él codo. Hermione rodó los ojos. —Sé que estuvo mal, pero no sabía que hacer, por suerte todo a terminado..— Musió Granger. Encogiéndose de hombros. —Al menos hasta que Pansy aparezca para matarse— Susurró Ron, recibiendo otro golpe por parte de su amigo mientras escuchaba como le decía "¿Quieres callarte, Ron?" Hermione suspiró, Ron tenía razón, Harry estaba siendo demasiado amable para decirlo. Tenía que acabar con eso, iría a enfrentar a los Slytherin defendiendo lo poco de dignidad que le quedaba.. claro, en algún momento que encontrara oportuno. Se despidió con ellos, diciendo que iría a la biblioteca, cuento que se tragaron sus amigos ya que era el lugar favorito de ella de ahí el apodo "Rata de biblioteca". Con todo esto había dejado un poco las clases, ahora cada que asistía no prestaba la atención debida y no participaba con el mismo entusiasmo. En las clases que le tocaba compartir con Draco y Pansy se sentía más incomoda por dos razones: La primera era Draco, le seguía pareciendo sospechoso de alguna forma. La segunda, era la inasistencia de Pansy a clases, ¿y si le había pasado algo malo por su culpa? Para su sorpresa la joven Slytherin al fin se aparecía por clases de Defensa Contra Las Artes Oscuras, ocupando su lugar de siempre: Al lado de Draco. Llegó un poco más tarde lo habitual, ya la mayoría estaban sentados en sus lugares, cuando entró le dirigió una mirada asesina a Hermione, ella sintió que en ese momento le pudo haber lanzado un maleficio pero al parecer tenía más interés por hacer otra cosa. Se sentó junto a Draco, se acercó a él y le dio un beso luego le susurró algo en el oído y el asintió con pesadumbre. Ver esa escena, por alguna extraña razón hizo que Granger sintiera un hueco en su pecho, pero ¿por qué? Se había puesto a pensar cómo era posible que Pansy Parkinson fuera la "Afortunada" para muchas chicas de la escuela, ya que tenía a uno de los chicos más apuestos. Aunque a Hermione no le había afectado esto, ya que varias veces había notado cómo Draco la trataba tan mal, y para ella eso no era ser afortunada. La clase pasó lenta y muy tensa. Ella estaba sentada al lado de Harry, y al lado de éste estaba Ron. Trataba de concentrarse en clase más de lo habitual, aunque no podía, empezaba a notar que sus problemas de concentración aumentaban. Al finalizar la clase guardó sus cosas más lento de lo habitual, sus amigos tenían practica de Quidditch así que se despidieron de ella, y fueron de los primeros en salir del salón. Hermione no tenía prisa por irse, de hecho sólo esperaba que Draco y su pandilla de odiosos salieran del salón para poder irse a leer a la biblioteca por un largo rato. De camino a la biblioteca decidió pasar a visitar a Hagrid, ya tenía tiempo que no lo veía y a decir verdad los libros podrían esperar un poco más. Estaba ya cerca de la cabaña, cuando escuchó que alguien le gritaba, buscó a su alrededor pero no había nadie. De pronto sintió un fuerte golpe en la frente, en un abrir y cerrar de ojos estaba tirada en el piso y tenía a Pansy sobre ella, que por cierto estaba muy furiosa. —Vas a aprender a no meterte conmigo—Le dijo a Hermione mientras las dos forcejeaban por ver quien tenía el control, pero claramente era Pansy, que estaba sobre ella con varita en mano, después la levantó, le apuntó con ella. Justo cuando abrió la boca para decir, Merlín sepa que maleficio o hechizo, alguien la agarró fuertemente del brazo jalándola de él, y con ello dejando a la Gryffindor libre. Para su sorpresa era el mismo Draco Malfoy quien la estaba ayudando. Otra vez tenía esa mirada desquiciada, esa mirada del día en que se lo topó en el pasillo. El empezó a gritarle algo a Pansy, ella nada más asentía y bajaba la mirada cómo una niña que era regañada por su padre mientras se frotaba el brazo que había apretado el joven Slytherin para arrastrarla lejos de Hermione. Cuando terminaron de discutir, Pansy le dedicó una ultima mirada acusadora a Granger y se alejó. Ella ahora se encontraba sentada en el piso, abrazando sus rodillas y mirando a Draco preguntándose porque había hecho eso. Sus miradas se cruzaron por un momento, él tenía los ojos rojos, ardiendo de enojo, su mirada siempre había sido difícil de soportar. —No quiero que creas que te hice un favor, Granger— Empezó a decirle el chico, arrastrando las palabras. Sentándose a su lado, cosa que le extrañó a un más a Hermione aunque no hizo nada por alejarlo ya que seguía agotada de haber forcejeado con Pansy. —Gracias— Susurró Hermione después de una larga pausa. Draco estaba nervioso, jugando con su anillo, girándolo en su dedo como era costumbre pero cuando escuchó esas siete letras salir de la boca de la chica se detuvo en seco, ahora su rostro estaba inexpresivo. Malfoy no era tan amable como para responder un "De nada" y ella no era tan ilusa cómo para esperarlo, así que los simplemente se quedaron callados. —¿Por qué lo haz hecho?— Se atrevió a preguntarle al chico, este tardó un poco en contestar. Se veía más blando, Hermione podría haber jurado que ese chico que le había llegado a dar ternura en los pasillos de Hogwarts había vuelto, y cuando lo miró a los ojos lo confirmó. Ahora ya no había ira en ellos, sólo cansancio. —No lo sé— Susurró, mostrando el lado más humano que jamás había visto ella por parte de él. Una pequeña sonrisa involuntaria se dibujó en los labios, y Draco estuvo apunto de devolvérsela cuando salió de un tipo trance y se paró de un salto asustando a Hermione. —¿Qué te pasa?— Le dijo ella, entre asustada y confundida. —Nada que a ti te importe, Granger—Otra vez había vuelto ese frívolo Draco que aparentaba no tener sentimientos— Si llegas a decir una sola palabra de esto, lo que Pansy planeaba hacerte no se comparará con lo que yo te haré, ¿entendiste? Deja de acosarme maldita sangre sucia. Se dio media vuelta y se fue dejando a Hermione y un remolino de sentimientos ahí en el piso. ¿Cuál era el problema de aquel chico? Una cosa era segura, Draco tenía un lado blando que al parecer quería que nadie notara, para su mala suerte la joven y astuta Gryffindor lo empezaba a descubrir.