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Querida Granger — capítulo 3

Hermione se alivió al ver que el anillo estaba justo donde lo había dejado antes. Lo recogió del piso, lo limpió con su capa. Empezó a escuchar pasos a lo lejos, alguien estaba corriendo, los pasos cada vez se escuchaban más cerca. Apretó el anillo con fuerza en su mano, escondiéndole de cualquier persona que pasara por allí. La joven Granger no pudo evitar maldecir por lo bajo cuando vio la silueta de aquel rubio a tan solo unos metros de ella, la veía con enojo, frunciendo el entrecejo pero había algo más en su mirada, era ¿curiosidad?  —¿Qué haces aquí?—Le preguntó Draco, un poco agitado cual indicaba que había estado corriendo. Aunque a decir verdad no parecía completamente concentrado en Hermione, desviaba la mirada al piso al parecer buscando algo. "Su anillo" dedujo ella. —Yo simplemente..— Comenzó la chica. Sabía que debía regresar a Malfoy algo que le pertenecía, pero sintió que si de repente la veía con el anillo en su mano, se pondría furioso y la acusaría de intentar robarlo, aunque las cosas no eran de ese modo. Así que prefirió mentir, una no muy buena decisión teniendo en cuenta de que era pésima en ello—.. Iba de camino a mi dormitorio.  —¿Y por que no utilizaste el rumbo que todos los de tu estúpida casa toman normalmente? ¿Por qué este?— Se acercó un poco a ella, sin quitarle su penetrante mirada de encima. Sonrió provocadoramente, aunque su única intención era burlarse de la chica. Le causaba gracia ver lo nerviosa que se ponía ella al estar tan cerca de él— ¿Acaso me estás siguiendo? La verdad es que Hermione no se esperó ese comentario por parte de él, y no pudo evitar soltar una risita que hizo enfurecer a Draco. Este rodó los ojos y dio por concluida su conversación dándole la espalda y empezando a buscar su anillo por todas partes, no había rastro de él. Granger aprovechó esta oportunidad para regresar a la sala común de Gryffindor, a salvo de cualquier serpiente resbalosa que se encontrara en aquel castillo. Una vez allí, sentada en uno de los sillones con una frazada cubriéndola de la cintura para abajo, empezó a jugar con el anillo en sus manos pensando que hacer con él. No fue hasta horas después que se le ocurrió una fabulosa idea. Guardaría el anillo en un sobre hechizado escribiendo en él "Para Draco Malfoy", se acercaría a las mazmorras, lo dejaría por ahí y esperaría hasta que algun Slytherin lo recogiera, viera para quien estaba dirigido y se lo diera. En el peor de los casos, el sobre caería en manos de alguien chismoso que trataría de abrir éste, pero no podría abrirlo gracias a que estaba encantado para llegar a las manos de Malfoy, a las de nadie más.   "Te estás tomando muchas molestias por él" Dijo una voz en su cabeza que trató de ignorar. Ella lo sabía, aunque desconocía sus propias causas. Había algo en Draco estos últimos días que llamaban su atención más de lo debido, algo muy inquietante.    Al final del día todo iba de acuerdo al plan, estaba por las mazmorras, escogiendo el mejor lugar para dejar el sobre, después cayó en cuenta de que daba igual con que fuera un lugar donde fácilmente lo pudieran encontrar. Así que se agachó y lo dejó ahí tirado, sin más ni menos, sonrió levemente sintiéndose victoriosa y se dio media vuelta para retirarse cuando de repente escuchó una molestaba voz a sus espaldas.. —Vaya, vaya, ¿qué tenemos aquí? Una Gryffindor— Dijo Pansy, como si ser llamado Gryffindor fuera un insulto. Sonrió cruzándose de brazos, y empezó a caminar hacia el sobre. "Maldita sea" Susurró Hermione— Y no sólo eso, también es una maldita Sangre sucia, para variar. ¿Qué hacías por aquí?  Granger intentó quitarle el sobre de las manos antes de que viera para quien estaba dirigido, pero fracasó, Pansy era más escurridiza. De repente la sonrisa desapareció del rostro de la Slytherin, ahora no había rastro en su rostro de que estuviera disfrutando la situación, estaba roja, y la miraba furiosa. Intentó abrir el sobre y al hacerlo éste sacó chispas y saltó de las manos de Pansy, huyendo de ella como vil rata. La verdad ya era demasiado tarde para Hermione, lo que a ella le preocupaba no era que vieran el contenido del sobre, era su anonimato, ahora que Pansy sabía de esto no tardaría nada en contárselo a Draco. —¿Qué demonios era eso?— Le gritó furiosa a Hermione, y ella nada más le respondió encogiéndose de hombros, fingiendo demencia— No soy estúpida, maldita sabelotodo, le diré a Draco.. pero antes, quiero ese sobre.  Empezó a seguir el sobre, pero este simplemente se alejaba de ella dando saltos por todo el lugar, varias veces Pansy intentó detenerlo con su varita, lo cual sólo hizo que esta fuera aun más rápido. Empezó a correr detrás de él, la astuta Gryffindor si que disfrutaba la escena pero de repente Pansy y el sobre se alejaron demasiado, y ella los tuvo que seguir.  El camino por donde había salido huyendo el sobre era el mismo por donde Draco veía. Hermione volvió a maldecir para sus adentros, se había olvidado de un pequeño detalle: En caso de que el sobre intentara ser abierto por alguien más que no fuera él, éste saldría en su busqueda, ¡EL MALDITO SOBRE ESTABA BUSCANDO A DRACO! Pansy se lo toparía, y le contaría todo, no podía dejar que eso pasara.  —Perdón Pansy— Le gritó Granger desde unos metros atrás, lo que desconcerto a la chica haciéndola voltear hacia ella. Ladeo un poco la cabeza, y justo cuando estaba apunto de preguntarle a que se refería Hermione sacó su varita y pronunció las palabras: *Petrificus Totalus.*Pansy quedó tiesa cómo acto seguido a esto, y se desplomó en el piso. Draco cada vez se acercaba más pero aun no lograba verlas. "Perfecto" dijo con ironía, ¿ahora que iba a hacer con la chica? ¿Se daría fuga y la dejaría votada ahí? No, no podía. Sabía que estaba empeorando las cosas. _________________________________________________________________________________________Draco llevaba toda la maldita tarde buscando su anillo, pensando que cuando lo encontrara no se lo volvería a quitar. Que molesta situación, por lo menos estaba solo, no había nadie molestandolo, no estaban sus amigos ya que él les había dicho que necesitaba estar sólo; después del desayuno no volvió a saber nada de Pansy, por suerte. La gente no entendía porque estaban juntos, Draco no la quería, él no quería a nadie y creía que nadie lo podía querer a él.  Un golpe en su pecho lo hizo salir de sus pensamientos, "¿Qué diablos?" susurró, buscando con la mirada el culpable de esto, estaba seguro que si había sido una broma de los niños de primer año los haría pagar caro por ello pero los niños no habían sido, le tenían demasiado miedo al joven Slytherin. Bajó la mirada al piso, y se topó con un sobre, dedujo que fue el causante del golpe en su pecho, lo levantó y llamó su atención leer su nombre en él. "Para Draco Malfoy" Decía con letra cursiva. Una vez más miró a su alrededor, no había nadie..  Después de un momento de dudar abrió el sobre, dentro de él no había ni un recado para él, al parecer sólo un anillo.. su anillo. Se le iluminaron los ojos al verlo, de inmediato se lo puso. Buscó indicios de algún remitente pero no había nada, era anónima. _________________________________________________________________________________________ Los días siguientes a eso Draco se sintió muy raro, seguía sin saber quien le había enviado ese sobre, le había preguntado a varias personas que conocía pero nadie le supo responder. De repente, desayunando en el Gran Comedor sintió como alguien le daba un codazo. Le enfadó que no lo dejaran comer en paz, volteo a ver quien era, sintiéndose sin humor para hablar con alguien. Era Theodore Nott.  —¿Has sabido algo de Pansy? No la han visto para nada— Le preguntó al rubio, que a su vez negó con la cabeza desinteresadamente.  —Y.. — Insistió Theodore, tratando de entablar una conversación con un chico que no cedía— ¿Ya te diste cuenta que Granger no te quita la mirada de encima? ¿Qué le has hecho a la pobre? Al escuchar esto Draco si reaccionó, ¿Hermione viendolo? Se giró hacia donde la chica estaba, y en efecto, lo estaba viendo y la descubrió justo como ella lo había pillado viéndola hace unos días. Ella fingió no estarlo viendo, y empezó a hablar de algo con sus amigos, parecía enfadada, o más bien preocupada. Un pesado suspiro de resignación por parte de Nott hizo que regresara a la realidad. —A quien le importa esa maldita sangre sucia— Se vio obligado a contestar, cómo era típico de él. Se sentía raro, cómo si no estuviera de humor para insultarla, o más bien como si sintiera la necesidad de hablar con ella, aunque claro iba negar eso a toda costa mientras le quedara un poco de cordura. O eso es lo que él creía..