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Historia 145455 — capítulo 8

Capítulo 8:

Alanys:

La noche nos acompañaba, era hermoso volver a tener a mi lado al hombre que extrañado por más de mil años. Ya todos se habían enterado de mi identidad, Edmund, ya sospechaba pero no había dicho nada.

Peter me tenía sobre su regazo mientras yo apoyaba mi cabeza en su pecho.

-¿Qué piensas acerca de atacar el castillo?-preguntó luego de un rato.

-Ya he expuesto que no es una buena idea…-él me miro interrogativo.-Pero después de todo, juré, apoyarte en todo lo que sea correcto para ti y si atacar a los telmarinos en este momento es lo que quieres, déjame decirte que estoy contigo.-él sonrió besándome rápidamente.

-Te he extrañado, mi reina.-volví acurrucarme en su pecho, sintiendo el armonioso sonido de su corazón.

-¿Cómo crees que podremos entrar?-preguntó.

-Durante todos estos años me he encargado de estudiar todos los puntos del castillo, como dije antes, es casi imposible ingresar sin ser vistos. Creo que antes de ingresar, deberíamos tener un plan en mente y no hacer nada por corazonadas. Deberíamos sostenernos en algo que sepamos que no va a fracasar.-

 -Lany, esta es nuestra oportunidad. Ustedes saquearon el puente, Miraz, piensa que volveremos a atacarlo y es por eso que redoblara la vigilancia en la construcción dejando el castillo, prácticamente vacío. Es una gran idea.-le hice seña con la mano para que se detuviese.

-Yo creo que debemos tener algo sólido.-

-¿Estás diciéndome que apoyas a Caspian?-gruño, algo exasperado.

-Peter, debes entender algo, antes era yo sola la que entraba y salía sin levantar sospechas, pero ahora debemos idear una forma de poder ingresar y bajar el puente levadizo para que nuestras tropas pasen.-expliqué.

-Creo tener la solución.-rápidamente, se paró y me extendió la mano.

-¿A dónde vamos?-pregunté.

-Ya lo verás.-los dos tomados de las manos ingresamos al Altozano de nuevo.

-Trumpkin, reúne a todos.-ordenó mientras volvíamos a la Mesa de Piedra.

-¿Se puede saber qué es lo que se te ocurrió?-no me respondió y espero a que todos estuviesen en la sala.

-¿Peter, que ocurre?-preguntó alarmada Susan.

 -Al parecer tengo la solución para entra.-ella, Edmund y Lucy, se quedaron mirándolo.

-Hasta ahora no tenemos forma de ingresar al castillo, ¿Verdad?-todos asintieron.

-Pero yo tengo una solución.-su vista se colocó en donde se encontraba un grifo.-Ellos, nos ayudarán.-el animal un poco se asustó, pero luego una sonrisa se formó en su pico.

-¿Grifos?-pregunté, enarcando una ceja.

  • Miraz tiene pocos guardias en los pasillos superiores y en las torres, por lo que no sospechara nada de un ataque aéreo. Podemos aterrizar en los pasillos superiores, la oscuridad nos esconderá. No nos tomara mucho tiempo eliminar a los guardias.-explicó Caspian.

-Krim, ¿Estás de acuerdo?-el grifo, se acercó a él.

-No hay problema, majestad.-hizo una leve inclinación y salió de la cámara.

-¿Sugieres que todos volemos sobre las espaldas de los grifos?-pregunto Nikabrik.

-No, solo unos pocos de nosotros. Los suficientes como para tomar a Miraz y abrir la puerta.-repuso él.

-Y dar una señal.-Agrego Edmund - Las tropas deben saber cuando la puerta este abierta.

Cuando dimos por terminada la reunión, cada uno volvió a su puesto.

Yo camine hacía donde estaba Angus, debía prepararlo para cuando escapemos.

-Así es muchacho, volveremos a vivir las aventuras de antes.-le susurré mientras le acomodaba la silla.

-¿Crees que sea un buen plan?-solté una de las riendas.

-Caspian, creo que lo es, no estoy muy segura ¿Acaso tu no?-pregunté mientras acomodaba las riendas.

-Claro que lo pienso, es más, quisiera ver el rostro de Miraz cuando vea que ha sido atacado.-sonreí mientras le daba unas palmeadas a Angus.

-Yo también muero por verla. Iré a prepararme, será una noche larga y agotadora.-apreté su hombro y seguí mi camino.

Todos los narnianos se estaban preparando para el ataque al castillo.

-¡Lany!-gritó una voz muy cerca de mí.

-¿Sí?-Peter se colocó a mi lado, con una gran sonrisa.

-¿Podemos hablar en privado?-asentí, tomando su mano lo guie a otra cámara.

-¿Qué ocurre?-tomé una antorcha y encendí cada esquina.

-No quiero que te pase nada.-me tomo de las manos, mientras con la que tenía libre acariciaba mi mejilla.

-Yo estaré bien, ¿Acaso no sobreviví a un ataque de Jadis?-él sonrió mientras me abrazaba.

-No podría perdonarme si algo te ocurriera, mi reina.-me separé de él y lo mire a los ojos.

-Creo que sería yo la que no se perdonaría si algo te ocurriese, mi rey.-coloqué mis manos alrededor de su cuello, mientras sus manos recorrían mi cintura.

-Gracias por haber vuelto.-le susurré, rozando mis labios con los suyos.

-Era lo menos que podía hacer luego de haber estado tantos años lejos de ti.-escasos milímetros nos separaban.


El aire chocaba contra mi rostro, el manto de la oscuridad, nos cubría haciéndonos invisibles. En mis manos llevaba mi arco, al igual que Susan. La Torre Norte, estaba debajo de mí, casi podía tocarla con la punta de mis dedos.

Sobre otra torre, se podía ver la señal de Edmund. Los grifos descendieron, dejándonos suavemente sobre el pasillo. Tensé la cuerda de arco y disparé derribando un soldado. Susan y Peter, se encargaron de los otros dos.

Peter, amarro una cuerda a un poste justo debajo de la ventana del profesor. Caspian, fue el primero en bajar, seguida de Susan, Peter y yo.

-¿Profesor?-susurró Caspian, golpeando la ventana.  Del interior no hubo respuesta. Había olvidado de mencionar lo que había ocurrido con el profesor. Él  abrió la ventana y entro al estudio. Peter, me ayudó a entrar, tomándome de la mano.

Sobre una mesa, descansaban los circulares anteojos del profesor.

**-**Tengo que encontrarlo.-murmuro, Caspian, dejándolos otra vez en su lugar.

**-**No hay tiempo. Tienes que ir a la puerta de entrada.-susurró Peter.

-¡No estarías aquí si no fuera por él!-replicó Caspian.-Y tampoco yo.-

-Nosotros podemos encargarnos de Miraz.-termino Susan.

**-**Y aún podré estar en la entrada a tiempo.-insistió Caspian y salió corriendo del estudio.

-Yo los llevó.-los dos asintieron.

Sabía que la cercanía de la habitación de Miraz, era fielmente vigilada, por lo que tendríamos que rodear esa parte. Tuvimos que hacer varias pausas debido a las personas que recorrían los pasillos en ese momento.

Un grupo de soldados, pasó, muy cerca de nosotros obligándonos a escondernos.

**-Vamos.-**susurré, retomando el camino.

Para cuando llegamos, la puerta del pasadizo, estaba abierta. Por un momento pensé que Caspian, había entrado o que los narnianos, se nos adelantaron.

-¿Listos?-murmure, mientras Susan y yo, preparábamos nuestros arcos. No pensábamos intervenir hasta averiguar qué es lo que estaba pasando en el interior. Peter, abrió apenas la puerta, dejando escuchar lo que decían. Por lo que llegue a observar, Miraz estaba en la cama, con la espada de Caspian en su garganta. Prunaprismia estaba sentada en la cama, con una ballesta en sus brazos, apuntando a su sobrino.

**-Baja la espada, Caspian.-ordenó temblando.-**No quiero hacer esto.-

-Ahora.-susurre, indicando que era momento de salir.

**-**Nosotros tampoco queremos.-dijimos Susan y yo apuntando a Prunaprismia. Peter se puso detrás de ella. En cambio yo me acerqué a Caspian.

**-**Esta solía ser una habitación privada.-comentó Miraz.

**-**Caspian, ¿qué estás haciendo? Se supone que tienes que estar en la puerta de entrada.-susurró Peter.

-¡No!¡Esta noche, por una vez, quiero saber la verdad!-gritó él**-**¿Asesinaste a mi padre?-tragué saliva y me mordí el labio.

**-**Ya sé porque estás aquí.-dijo Miraz, enderezándose apenas.

-Me dijiste que tu hermano murió mientras dormía.- Prunaprismia no bajaba la ballesta, pero desvió su mirada, hacía su esposo.

**-**Eso fue más o menos cierto.-respondió él, moviéndose apenas. Caspian dio unos pasos hacia Miraz, quien se vio obligado a retroceder hacia la ventana, la punta de la espada continuaba en su garganta.

-¿Asesinaste a mi padre?-preguntó aún más enojado.

-Caspian, esto no mejorara las cosas.-murmuró Susan, sin bajar el arco.

-Los telmarinos solo tenemos lo que quitamos de otros.- recordó Miraz.

-Pero con tu actitud de rey, has sacado demasiado.-comenté apuntándolo con mi arco.

**-**Tu padre sabía eso al igual que cualquier persona.-prosiguió ignorándome.

-¿Cómo pudiste?- Prunaprismia, se sentía desilusionada.

-¡Por la misma razón que tu apretaras ese gatillo!-gritó Miraz. Él avanzó hacia adelante en cambio, Caspian, retrocedió unos pasos.

-¡Alto! No te muevas.-murmuro Susan.

-¡Por nuestro hijo!- volvió a gritarle a su esposa.-Tienes que elegir ¿quieres que nuestro hijo sea Rey, o que sea como Caspian? ¡Sin Padre!-

-¡No!- Prunaprismia dio un grito y disparo una flecha, dándole en el brazo a Caspian. Miraz, aprovecho y huyo, haciendo sonar la alarma.

Ayudé a que Caspian, se levantara.

-¡Debemos irnos!-grité saliendo por el pasadizo.

-¡Peter!- me detuve al escuchar a Susan.

-¡Nuestro ejército está afuera!-

 Los cuatro corríamos por el patio, Peter se deshizo de dos soldados rápidamente.

-¡Ahora, Ed, ahora!-gritó.- ¡Llama a las tropas!-

-¡Estoy un poco ocupado, Pete!-contesto Edmund por encima del hombro.

Peter estaba girando la rueda de la puerta, intentando abrirla.

-¡Peter, es demasiado tarde!- advirtió Susan.- Tenemos que irnos mientras podamos.

-¡No, todavía puedo hacer esto!- respondió.- ¡Ayúdenme!-

Mientras ellos se encargaban de girar la rueda, yo me encargaba de deshacerme de los soldados que se venían encima.

**-**Exactamente, ¿por quién estás haciendo esto?- reprocho Susan, haciendo fuerza para bajar el puente. Los primeros en pasar fueron Vendaval y Asterio, quienes me ayudaron con los telmarinos.

-¡Por Narnia!-gritó él a forma de respuesta, desenvainando su espada.

La batalla entre narnianos y telmarinos, había comenzado esta noche.

Los telmarinos seguían apareciendo. Ya casi no me quedaban flechas por lo que decidí utilizar mi espada. Varios soldados, habían logrado herirme, pero ninguno de gravedad, solo pequeños cortes. En un momento dejé de luchar y concentrarme en la reja. Asterio, estaba bajo de ella, sosteniéndola como podía. Solo era cuestión de segundos para que caiga por completo dejándonos adentró.

-¡Retirada!-comencé a gritar, mientras liberaba el paso, para que nadie, se acercase a Asterio.

-¡Retirada! ¡Repliéguense!- gritaba  Peter.

-¡Salgan! ¡Váyanse!-los narnianos empezaron a salir mientras evitaba que los telmarinos, vayan tras ellos. Susan salió sobre Vendaval. La fuerza de la reja, hacía que las rodillas de Asterio temblaran pero se mantenía de pie.

**-¡Caspian!-**Grito Susan mientras salía.

-¡Yo lo encontraré!-respondió Peter. Caspian salió de los establos en un caballo, el Profesor Cornelius en otro. El Príncipe iba arrastrando a otro corcel por las riendas.

Un telmarino, se aproximaba con la espada en alto, hacía Asterio. Tomé del cadáver de un soldado, una de mis flechas y llegué a tiempo para evitar que hirieran al minotauro.

**-¡Alanys!-**gritó Peter galopaba hacia mí con una mano inclinada. Junte las flechas que había a mi alrededor, colocándolas rápidamente en mi carcaj, para luego envainar mi espada y tomar la mano de Peter.

Apenas salimos, un gran estruendo, se sintió detrás de nosotros. Gire mi cabeza para ver como Asterio, caía. Atreves de la reja, los que aún quedaban, nos decían que nos vayamos. Algo en mi interior se rompió al ver como uno de los hijos de Vendaval, hacía una reverencia para volver a la lucha. Un verdadero narniano.

-¡Peter! ¡El puente!-nos gritaban del otro lado. Peter, golpeo los costados del caballo saltando.

-¿¡Los vas a dejar!?-grité bajándome del caballo, para montar en Angus. El no dijo nada. Tome las riendas de mi compañero, y sin esperar a nadie, me fui, internándome en la espesura de la noche…