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Entre dioses, semidioses y libros. — capítulo 2
ACCIDENTALMENTE VAPORICE A MI PROFESORA DE ALGEBRA.
Mira, yo no quería ser un mestizo.
—¿Quién en su sano juicio quiere? —pregunto Luke con cierto fastidio a lo que Hermes bajo la mirada, avergonzado por completo.
Su hijo no quería ser malo con él, se dijo, pero Luke tenía razón en sus palabras, ¿quien quería ser hijo de un tipo que lo abandonaría y siempre le hablaría solo cuando le necesitase? Definitivamente tenía que cambiar.
Si estas leyendo esto es porque piensas que puedo ser uno, mi consejo es: cierra este libro ahora mismo.
—Eso no funcionara —exclamaron Annabeth y Atenea, luego, al darse cuenta de ello, se sonrieron.
—Tal vez por un tiempo funcione pero luego bueno… tarde o temprano tendrán que darse cuenta de quien son. Uno puede ser ignorante un tiempo, pero no siempre —explico Poseidón a su hijo que lo miraba atento como busca de una respuesta.
Créete cualquier mentira que tu madre o tu padre te hayan dicho acerca de tu nacimiento y trata de llevar una vida normal.
—O tan normal como la que puede tener un mestizo —agrego el propio Percy.
—Normal para un mestizo no es tan bueno —aseguró Luke.
Ser un mestizo es peligroso. Da miedo. La mayor parte del tiempo, consigues que casi te maten de diferentes formas dolorosas y desagradables.
Los dioses que tenían hijos, Perséfone y Hestia, tenían una mirada de preocupación.
Poseidón se pregunto que había vivido su hijo para decir aquello.
Aunque a menudo no lo demostraran se preocupaban por cada uno de sus hijos, solo que algunas veces no podían estar a su lado, como los semidioses querían.
Si eres un niño normal, leyendo esto porque cree que es ficción, fantasía. Sigue leyendo. Te envidio por ser capaz de creer que nada de esto hubiera ocurrido.
—Cualquiera lo envidiaría por ello, cualquiera con una neurona medio viva lo haría —coincidió Nico—. Pero al mismo tiempo no me gustaría ser normal —aseguró más para sí.
**Pero si te reconoces a ti mismo en estas páginas - si tú sientes algo moviéndose dentro
- para de leer inmediatamente. Podría ser que fueras uno de nosotros. Y una vez que lo sabes, es cuestión de tiempo antes de que lo sientas y van a venir por ti.**
—En eso tienes razón, lo malo es que no sabríamos si vendrán sátiros o mestizos o monstruos o dioses locos—farfulló Luke. Tenia miedo a lo que pasaría si alguien descubría que él era "El ladrón del rayo". A demás si algo le pasaba a él su sueño de derrumbar piedra por piedra el Olimpo sería arruinado. Aunque ellos juraran que no le harían daño a ningún mestizo los dioses no siempre cumplían sus juramentos.
Ni digas que no te lo advertí.
A pesar del ambiente que se formaba en la sala por lo que decía el libro, nadie puedo evitar reír cuando tanto Apolo como Hermes y Nico gritaron al unísono como niños pequeños.
—¡No me lo advertiste!
—Nunca —siguió Hermes.
—Jamás —finalizo Nico.
Mi nombre es Percy Jackson.
—¿Enserio? Pensaba que era Peter Jonhson. —murmuro un poco divertido Grover, Percy se sonrojo.
—Adivinare ¿Dionisio? —pregunto Poseidón, se imaginaba que él llamaría a su hijo, como a todos, de una manera incorrecta.
Tengo doce años.
—¿Eso ocurrió este año? —pregunto Poseidón con los nervios de punta. Percy asintió para su desgracia.
Empezaron a leer la descripción del viaje, y adonde iban, nada extraño solo alumnos y maestros a una exposición hasta ahora. Definitivamente si era de cultura griega, concordaron la mayoría, no era tan mala la expo pero si era un museo de cualquier tipo era definidamente una tortura.
Pero el Sr. Brunner…
Un brillo salido en medio de la sala. Un centauro muy conocido por todos, y querido, salió del brillo. Quirón salió de él. Todos se extrañaron en un principio pero luego recordaron "Algunos vendrán cuando empiecen a tomar importancia" así que pronto saldría.
—Quirón —exclamaron felices, Dionisio no lo mostro tanto pero también se alegró. Aun cuando no lo dijera el centauro era su amigo, entre los del campamento lo era.
—¿No deberías estar en el campamento? —le pregunto suavemente Hestia, el centauro la vio esa misma pregunta era la que iba a hacer.
—Sí, debería Lady Hestia. Pero he aparecido aquí. ¿Alguno sabe porque? —Atenea le conto lo que estaba pasando, él aguardo en silencio toda la platica de ella. Finalmente se sentó y volvieron a leer.
Leyeron la descripción de Quirón, la cual le quedaba como anillo al dedo puesto que Percy lo había descrito perfectamente al centauro. Y Quirón, pesé no conocerlo aún, le sonrió, que un chico diga que era tan guay y bueno era definitivamente gratificante para él. Además no dudaba que Percy fuese uno de sus favoritos.
Leyeron de todos los incidentes, Saratoga, el del mundo marítimo, lo cual a muchos les pareció grandioso y gracioso al punto de pedirle a Percy más experiencias que contara, él cual prometió dárselas después. También leyeron de Nancy Bobofit, la chica que molestaba a Percy y Grover en Yancy. Aunque para alivio de Luke, Hermes juró no ser su padre. Y también leyeron la descripción de Grover que definitivamente era perfecta para ella.
De todos modos, Nancy Bobofit estaba lanzando bolas de sándwich que se pegaban en su pelo castaño rizado, y ella sabía que no podía hacerle nada porque estaba en libertad condicional. El director me había amenazado de muerte…
—¿!Qué!? —el grito de Poseidón resonó por toda la habitación—. ¡No puede amenazar…! —Percy lo interrumpió un poco divertido:
—Nico, sigue leyendo.
El director me había amenazado de muerte de suspender del colegio(Un — Oh, lo siento. — Se escucho de la boca de Poseidón) si algo malo, vergonzoso, o medianamente entretenido sucedía en este viaje.
Leyeron la pelea entre Percy y Nancy, por lo cual todos querían poder romperle el cuello a Bobofit o en su defecto mandarla al Tártaro. Leyeron también sobre el museo y Artemisa se puso triste por leer de la doncella muerta tan joven.
La Sra. Dods era profesora de matemáticas, que siempre llevaba una chaqueta de cuero negro, incluso a su edad, a sus cincuenta años. Parecía lo suficiente como para montar en una Harley. Había llegado a Yancy a mitad del año, cuando nuestro profesor de matemáticas tuvo un ataque de nervios.
—Muy conveniente —pensó Atenea— demasiado.
Desde el primer día, la Sra. Dods se enamoro de Nancy Bobofit y me imagine que estaba poseída.
—Única explicación posible o mediantemente buena, no entendería otra por la cual alguien quisiera a Nancy —susurro Afrodita a la cual ya le había desagradado la tal Bobofit.
Cuando empezaron a leer lo de la señora Dodds a Nico y Hades, incluso a Perséfone, se le hizo esa descripción y ese tipo de castigos, además de lo que dijo Grover, que era alguien a quien definitivamente conocían de algún lugar.
Aunque a los dioses consideraron que la imagen que Percy reconoció no les gustaba y menos el resumen de tantos años de guerra en una pequeña oración, también se dieron cuenta que él no era tan tonto como lo creyeron, habían estado con comentarios razonables y lindos hasta que Apolo empezó a recitar un poema de la nada.
Infancia en el estomago
Vomitados por el esófago
Los dioses son vomito.
Sus tíos lo miraron enojados, eso no era para nada bonito. Los demás tenían una mirada divertida tal vez nunca sería el mejor pero era grandioso oír sus tonteras. Luke tenia una mirada seria después de todo el jamás olvidaría lo que ese dios le hizo a su hijo. Hermes al ver eso se preocupo, él sabía en cierto modo que su hijo estaba enojado pero temía que su futuro estuviera comenzando ya.
Detrás de mi Nancy Bobofit le murmuro a un amigo, "Como vamos a usar esto en la vida real. Quien nos va a preguntar en una entrevista de trabajo, 'porque cronos se comió a sus hijos' "
—Si quieres trabajar para nosotros sí.
"Y porque Señor Jackson," dijo Brunner, "para contestar a la excelente pregunta de la señorita Bobfit, de ¿porque es importante en la vida real?"
—Busted —susurro Hermes con gozo de usar la palabra en una persona que no fuera él.
"Busted " murmuro Grover.
—¡Pienso como cabra! —grito dramáticamente— ¡Be-beeee!
"Cállate," susurro Nancy, con la cara roja, incluso mas brillante que su pelo. Al menos Nancy se avergonzaba también. El Sr. Brunner era el único que escuchaba. Tenía las orejas como radares.
—No son radares Percy. ¡Son orejas de caballo! —gritaron Apolo y Hermes divertidos. Este último seguía preocupado por su hijo pero no quería molestarlos a todos.
Pensé en su pregunta y me encogí de hombros. "No se, señor."
"Ya veo." el Sr. Brunner parecía decepcionado. "Bueno, la mitad bien, el Sr. Jackson tenía razón. Zeus efectivamente le dio una mezcla de mostaza y vino a su padre lo que le hizo vomitar los otros cinco hijos, que por supuesto, siendo dioses inmortales, habían estado viviendo y creciendo sin digerirse completamente en el estomago del Titán. Los dioses vencieron a su padre, cortándolo en pedazos con su propia guadaña y esparciendo los restos en el tártaro, la parte más oscura del inframundo. Después de esta nota feliz, es momento de almorzar. ¿Sra. Dods, podríamos salir?"
—¿Nota feliz? —preguntaron divertidos, Quirón se encogió de hombros no era una nota feliz exactamente.
A Poseidón le pareció que Quirón quería a su hijo mucho o no se preocuparía por hablarle, era buen sustituto de padre se notaba que quería a Percy. Y por una parte eso lo alegraba, solo faltaba ver a su padrastro.
Quería enojarme, ese chico me empujo fuerte.
—Un maestro o cualquiera que quiera lo mejor para ti, Percy, te empujara fuerte, solo para que no caigas en el mal. Si no quisiera lo mejor para ti no lo haría —le dijo Quirón a Percy, algo le decía que el sería mas que un estudiante estrella. Percy asintió después de todo lo que Quirón le enseñaba era de vital importancia para él.
Quiero decir, claro, era una especie de día fresco, cuando él vestía alguna clase de traje romano y armadura y grito. "Eh!" y nos desafió, con la punta de la espada contra la tiza. Pero el Sr. Brunner esperaba que yo fuera tan bueno como todos los demás, a pesar de que tengo dislexia y el trastorno por déficit de atención y nunca había pasado por encima de una C en mi vida.
No, el no esperaba que fuera igual de bueno, el esperaba que yo fuera el mejor.
Y yo no podía aprender todos los nombres y los hechos y mucho menos con perfecta ortografía.
Murmure algo acerca de esforzarme más, mientras que el Sr. Brunner echaba una larga y triste mirada a la estela, como si hubiera estado en el funeral de esa niña.
— Eso es posible. — Murmuro Quirón con tristeza. La parte más triste de ser un maestro de héroes era que muchas veces tenia que ver a los héroes partir para jamás volver, vivir miles de años de épocas era ver miles de gentes morir. Era ir a miles de funerales de los que nunca olvidaría a la persona. Eso era la parte mas triste de su trabajo, encariñarse con alguien que no sobreviviría mucho tiempo, era ver a miles de jóvenes que por más que lo quisiera evitar morirían.
Me dijo que me fuera a comer.
Leyeron sobre el extraño clima y todos los dioses instintivamente apuntaron a que se debía a cosas de Poseidón y Zeus, aunque no podían decir porque era y los chicos no querían decirlo. Además de que Hermes tuvo que asegurar que Nancy no era hija suya dos veces más cuando leyeron sobre su pasatiempo.
Observando la quinta avenida y pensé en el apartamento de mi madre, en la parte alta de la ciudad. No la había visto desde navidad. Yo quería coger un taxi y volver a casa.
—Todos los hombres son iguales —pensó Artemisa—. Solo piensan en lo que quieren y no lo que los demás pasarían si lo hicieran.
Que me abrazara y se alegrara de verme, pero seria decepcionante también. Ella me mandaría de vuelta a Yancy, recordándome que tenía que esforzarme más, incluso si esta era mi sexta escuela en seis años y que probablemente iba a ser expulsado de nuevo. Yo no podía estar ahí de pie mirándome ella con esa cara triste.
—¿O tal vez no?
Poseidón inconsciente de los pensamientos de su sobrina pensó en Sally, la única mujer que había hecho a su corazón inmortal latir como cuando conoce al primer amor, latir como en un principio su esposa inmortal lo había hecho y como muchos años antes de conocerla no latía.
Leyeron de cómo Nancy los molestaba y como Percy controlo al agua, y crean que antes cuando dije que Nancy se había ganado la enemistad de los dioses ahora tenia las peleas perdidas toda la vida, mal amor, mala suerte con el agua y con todo.
Aunque Nico ya sabía en definitiva quien era la señora Dods, pero no quiso decir nada incluso cuando leyeron que ella iba con Percy a castigarlo.
Aunque a Poseidón le encanto que su hijo supiera controlar el agua tan bien en tan poco tiempo y sin enseñanza. Definitivamente era grande su hijo y lo sabía.
"Ven conmigo," dijo la Sra. Dods.
"Espere!" grito Grover."Fui yo quien la empujo."
—Gracias, por intentar ayudar a mi hijo, se ve que son buenos amigos, Grover pero no creo que eso detuviera a la maestra—Poseidón le sonrío al sátiro que parecía apunto de desmayarse.
Leyeron la plática de Percy, Grover y la señora Dods. A Atenea, aunque no lo admitiera, supo que Percy tenía buenos instintos cuando dijo lo de que no se fiaba de lo que decían los doctores del TDHA, nadie era tan desconfiado cuando aun era inconsciente de ser mestizo.
Y de cómo llevaba a Percy a una galería, convenientemente, vacía.
La Sra. Dods estaba de pie con los brazos cruzados delante de un gran friso de mármol de los dioses griegos. Estaba haciendo un ruido extraño con la garganta, como gruñendo. Incluso sin el ruido ya estaba nervioso. Es raro estar a solas con un profesor, especialmente la Sra. Dods. Algo sobre la forma en que miraba el friso, como si quisiera pulverizarlo...
"Nos estas dando problemas cariño." dijo.
Hice lo seguro. Le dije: "si señora."
Ella tiro de las mangas de su chaqueta de cuero. "¿De verdad crees que puedes salirte con la tuya verdad?"
La mirada en sus ojos iba más allá de la locura. Era malvada.
Ella es maestra pensé con nerviosismo. No es que vaya a hacerme daño.
Le dije. "Yo…Yo, me esforzare mas, señora."
Un trueno sacudió el edificio.
"Nosotros no somos tontos, Percy Jackson." dijo la Sra. Dods. "Era solo cuestión de tiempo que te descubrieras. Confiesa y sufrirás menos dolor."
—Viniendo de Alecto debería ser alentador eso —murmuro Hades en bajo que ya también había descifrado quien era la enigmática, la verdad a él si le preocupaba porque su sobrino había merecido que si yo del futuro le mandara una furia a vigilarlo. Intentaba pensar las razones pero no encontró ninguno, era posible que su yo del futuro ni si quiera supiera de quien era hijo…
No sabia de que hablaba.
Todo lo que podía pensar era que los maestros habían encontrado el alijo ilegal de dulces que había estado en mi dormitorio. O tal vez se habían dado cuenta de que mi ensayo sobre Tom Sawyer era de Internet y no por haber leído el libro y me iban a quitar mi nota. O peor, me iban a hacer leer el libro.
—Es un buen libro —murmuraron Atenea y Annabeth.
"¿Y bien?" pregunto ella.
"Señora, yo no…"
"Se acabó el tiempo." dijo entre dientes.
Entonces, sucedió la cosa mas extraña. Sus ojos empezaron a brillar como brasas de barbacoa. Sus dedos se estiraron convirtiéndose en garras. Su chaqueta se fundió en grandes alas de cuero. Ella no era humana. Era una bruja arrugada con alas de murciélago y garras, y una boca llena de colmillos amarillos, apunto de comerme.
Luego las cosas se pusieron aun mas extrañas.
El Sr. brunner que había estado frente al museo un minuto antes en su silla de ruedas, estaba en la entrada de la galería con una pluma en la mano.
—¿Un pluma? Quirón ¿Piensas que debe pintarle la cara a la Furia? —pregunto Ares burlista.
—No tienes idea de las veces que esa "pluma" ha salvado vidas. —Nico tenía una mirada que daría miedo a cualquiera y Ares no era la excepción. Poseidón y Quirón tenían una mirada curiosa, querían saber si era la misma "pluma" que ellos pensaban. Hades por otro lado estaba preocupado por el como sabría o si el esa parte de esas "vidas" salvadas.
"Eh, Percy!" grito, tirando la pluma al aire…
La Sra. Dods, se abalanzo sobre mí.
Con un grito, la esquive y sentí las garras rozando el aire junto a mi oído. Cogí el bolígrafo en el aire, pero cuando llego a mi mano, ya no era una pluma. Era una espada - la espada del Sr. Brunner que siempre utilizaba en el torneo.
—¡Contracorriente!—grito Poseidón feliz. Esa arma salvaría a su hijo seguro.
—Ojala la espada no haga al dueño —pensó Artemisa que empezaba a tomar cierto agrado por su primo, tenia miedo a que se pareciera a él, porque él había lastimado a su lugarteniente.
La Sra. Dods se volvió hacia mí con una mirada asesina en sus ojos. Mis rodillas parecían de gelatina. Me temblaban las manos tanto que casi dejo caer la espada.
—¡Debilucho! —gritaron Clarisse y Ares al mismo tiempo.
—¿A quien llamas "Debilucho" Ares? —Poseidón no estaba nada agradado con el nuevo "Apodo"
—A nadie, Tío.
Me espeto. "¡Muere, cariño!"
Y voló directamente hacia mí.
Absoluto terror corrió por mi cuerpo. Hice lo único que llego de forma natural: blandí la espada.
—¿Eso es algo natural? —pregunto Annabeth aturdida no esta muy segura de ello.
—Considerando que Percy es el mejor espadachín, superando a Luke, si es posible que eso sea algo natural. —dijo Nico dejando con una gran duda a Luke.
—¿Cuándo me supero? —era la pregunta se hacía, aunque si era mejor que el, siendo que el era el mejor espadachín en los últimos trecientos años entonces sería un gran adversario.
La hoja de metal toco su hombro y paso limpia a través de su cuerpo como si fuera de agua. ¡Hisss!
La Sra. Dods fue un castillo de arena en un momento.
—¿Agua, arena? —pregunto Poseidón a su hijo. Este se encogió de hombros—. Me recuerda mucho a la playa.
Ella estallo en polvo amarillo, se vaporizo en el terreno, sin dejar nada, pero con olor a azufre y un grito de muerte y un enfriamiento en el aire, como si esos dos ojos brillantes siguieran mirándome**.**
—Siempre es así después del primer monstruo —murmuro Luke. Hermes se sentía un poco culpable, no le gustaba para nada el tono de su hijo.
—¡Ratas! —grito alguien. Todos estaban extrañados porque no vieron a nadie abrir la boca, sin embargo Hermes sonrío.
—George, ¿por qué gritas ratas, que tiene que ver eso con la furia? —pregunto una voz femenina.
—Nada, pero tengo hambre. ¿Ya vamos a comer ratas? —los dioses reconocieron esas voces como George y Martha las serpientes de Hermes.
—Si ya vamos a comer —contesto Hermes, ya tenía hambre—. Pero no ratas —agrego al ver la mirada divertida de Apolo—. Y ahora silencio los dos o ¿quieren estar en vibración? —pregunto a sus dos compañeros, estos negaron.
—Son George y Martha, las serpientes de mi padre —murmuro Luke al ver las miradas confusas de algunos.
—¡Hola Luke! ¿Tienes ratas? —Hermes le dio una mirada mala a George, Luke negó con la cabeza.
—¿Para que tendría alguien ratas? —pregunto Martha extrañada, aunque imaginaba la respuesta.
—¡Porque son deliciosas!
—¡Los pondré en vibración! —advirtió Hermes, las dos serpientes se callaron y Nico continuo leyendo.
Estaba solo.
Había un bolígrafo en la mano.
El Sr. brunner, no estaba allí. No había nadie más que yo.
Mis manos estaban temblando. Mi comida debía de haber sido contaminada con hongos o algo así. ¿Y si había imaginado todo eso?
—La niebla… ¿Todavía te afectaba? —pregunto Hestia a su sobrino. Percy asintió con la cabeza.
Volví a salir.
Había empezado a llover.
Grover estaba sentado junto a la fuente, con un mapa del museo sobre su cabeza. Nancy bobofit estaba todavía allí de pie, empapada después de su baño en la fuente, refunfuñando con sus feas amigas.
Cuando ella me vio, dijo. "Espero que el Sr. Kerr te haya azotado el trasero."
—¿Quién? —preguntaron todos.
Le dije. "Quien?"
Algunos sonrieron por la coincidencia mientras otros (Entiéndanse por Atenea, Zeus, Hera y Dionisio) solo negaban con la cabeza por pensar como el hijo de Poseidón.
"Nuestro maestro, tonto."
Parpadee. No hemos tenia nunca un maestro llamado Sr. Kerr. Le pregunte a Nancy de que estaba hablando. Ella solo puso los ojos en blanco y se alejó.
—La niebla. ¡Claro!
Le pregunte a Grover donde estaba la Sra. Dods.
El dijo. "¿Quien?"
Pero se detuvo y no me miro, así que pensé que estaba bromeando.
—Grover debes aprender a mentir mejor —regañaron unos divertidos Apolo y Hermes.
"No es gracioso hombre," le dije. "Voy enserio."
Un trueno retumbo.
Ví al Sr. Brunner sentado bajo su sombrilla roja, leyendo su libro, como si nunca se hubiera movido.
Me acerque a el. Miro hacia arriba, un poco distraído. "Ah, mi pluma. En el futuro haga el favor de traer su propio utensilio de escritura, Sr. Jackson."
—¡Tío que orgulloso me siento de ti! ¡Él si sabe mentir! —grito Hermes limpiándose una falsa lagrima. Quirón solo negaba divertido por la bobería de su sobrino.
Le entregue al Sr. Brunner su pluma. Ni siquiera me había dado cuenta de que estaba todavía con ella.
"Señor," le dije. "¿Donde esta la Sra. Dods?"
Me miro sin comprender."¿Quien?"
"El otro acompañante. La Sra. Dods. La maestra de algebra."
El frunció el ceño, inclinándose hacia adelante, viéndose ligeramente afectado.
"Percy no hay una Sra. Dods en este viaje. Por lo que yo se, nunca ha habido una Sra. Dods en la academia Yancy. ¿Te encuentras bien?"
—Claro que se encuentra bien, cualquiera estaría bien después de enfrentar a una furia y que luego parezca como si hubieran tomado hongos alucinógenos.
—¿Apolo?
—¿Sí, hermanita?
—Una no soy tú hermanita… dos ¡cállate! —grito Artemisa.
Los dioses (Menos Hera por obvias razones) veían con diversión la pelea de esos dos. Los semidioses tenían un poco de diversión.
—¿Les parece si comemos? Luego leemos tres capítulos más y hora de dormir —todos los dioses estaban de acuerdo; los mestizos no tanto ya que querían leer más de cuatro capítulos en un día pero sabían que no los dejarían leer más.
—¿Quién quiere leer? Después de comer —pregunto Nico sosteniendo el libro.
—¡Yo! —grito Poseidón, él quería saber más de su hijo.
Todos fueron al comedor, los dioses se encogieron a su forma humana.
Los platos y copas eran como las del campamento.
—Umm… Pizza azul y coca cola de cereza azul —todos menos Poseidón y Grover, con Clarisse y Nico tenían una mirada extrañada pero decidieron que luego lo descubrirían.
—Sándwich de mantequilla de maní y Kool-Aid. —murmuro Luke para desagrado de Hermes, eso solo le recordaba a May. Y le recordaba cuando la llegaba a ver, con muchos sándwich de mantequilla de maní mohosos, galletas quemadas y Kool-Aid en espera de su dueño.
Todos empezaron a comer. Aunque Hermes tenia cierta cara de preocupación, eso sumado al hecho de que se limpio con George, quien gritaba "Aunque sea deme una rata y hago de servilleta" y que comió una galleta que parecía piedra extrañaba a todos.
Al terminar de comer todos estaban ansiosos por el siguiente capitulo. Pero Hermes se levanto una vez terminada la comida.
—Luke necesito hablar contigo, a solas —a pesar de todo Luke lo siguió hasta su casa. Hermes tenía muchas cosas que hablar y aclarar con su hijo, solo esperaba que no fuera tarde para ello.
—¿Creen que deberíamos esperar a Hermes y a Luke? —pregunto Percy una vez que los vio irse. No parecía que tardaran mucho pero tampoco parecía que tardarían poco. Todos asintieron, algo les decía que lo mejor era esperar.
Treinta minutos mas tarde Hermes y Luke venían, no mostraban muchos sentimientos pero por ahora mostraban que todo estaría bien.
—Empiecen, sentimos retrasar las cosas es solo que… Bueno entenderán que tenía cosas que hablar con Luke —todos asintió mientras Poseidón leía el titulo:
—Tres ancianas tejiendo los calcetines de la muerte. ¡Solo yo pude escoger tremendo capitulo!