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Entre dioses, semidioses y libros. — capítulo 3

¿Cómo te sentirías si tu padre-nada más y nada menos que un poderoso dios griego que puede vaporizarme en menos de un segundo con una sola mirada y a quien, por cierto, quieres matar-te  mandara a llamar a solas en sus aposentos?

En mis más grandes sueños,  yo idealizaba, imaginaba una situación diferente. Una en la que prácticamente era un súper poderoso dios que lo destruiría en menos de un minuto, que lucharía valerosamente con él para luego destruirlo. Pero en ningún sueño, me imagine para empezar, que estaba en su casa en el Olimpo y estaba leyendo un libro sobre Percy -un libro donde, por cierto, podían revelar lo que yo había hecho- oh y tampoco estaba con dioses que con solo un chasqueo me podían hacer, en el mejor caso, un venado para la caza de las chicas de Artemisa.

Tenia miedo lo admito, mucho miedo y sobretodo tenía un nudo en el estomago y la bilis subía por mi garganta haciendo que me sintiera incomodo en mi propio cuerpo. Además, ahora que lo pienso, tal vez no fue buena opción pedir los sándwich y el Kool-aid, solo para ver la reacción de Hermes. Bien tal vez exageraba con lo que pasaría pero, en todo el camino, imagine diferentes situaciones y en la mejor de ellas, enserio la mejor, mi padre solo me convertía en cobaya y me dejaba amarrado en medio de cazadoras en el día de "Cazar a la cobaya Luke", lo cual a decir verdad no era la mejor situación pero si la mejor que imagine. 

Sin embargo al llegar ni mi más mala, ni mi más buena idea fueron realidad. Solo hizo aparecer unos sillones individuales tamaño humano y se sentó, con una expresión seria en el rostro.

—Siéntate, Luke —su voz sonaba sería, pero no tanto como otros dioses, sonaba como Poseidón al dirigirse a Percy, más cariñoso como si temiera hablarme fuerte y ser demasiado duro con su tono. En un segundo me volví a sentir ese niño de catorce que esperaba que su padre le contara la verdad de su futuro, que le dijo que no lo podría amar si no le contaba. Me senté con miedo. Recordaba lo crueles que algunos dioses podían ser, tenía miedo en cierta forma de que quedara maldito recluido en una casa para toda la vida leyendo miles de libros. No sabía que pasaría si descubrían mis planes de destruir a mi padre, a su padre, al Olimpo mismo.

—¿Qué necesitas hablar conmigo? —pregunte algo hostil, no quería demostrar mi miedo aun cuando la voz me temblaba y cuando mis dedos se movían nerviosamente en mis piernas.

—¿Porqué crees que estas aquí? —su tono era preocupado, como si se preocupara por mi. 

—No sé, tal vez porque soy... era el consejero, tal vez el me siente su amigo, padre —sabía, sospechaba, porque estaba pero no iba a decir «Oh, solo porque yo soy el ladrón del rayo y, ah por cierto, estoy haciendo tratos con tu lindo abuelo.», solo un idiota lo diría.

—Yo no diría que por eso... Tú sabes porque estas aquí, hijo. ¿Sabes que aun cuando me mientas ahora llegara un momento en la lectura donde se dirá porque eres importante en ella? —su tono tenia una poca de amenaza. Seguía teniendo miedo. ¿él sabría la verdad? Aunque seguramente solo sospechaba o si no ¿porqué ser molestaría en preguntar?

—Sí sabes que te miento y que lo descubrirás, ¿para que Hades me preguntas? —lo vi sorprenderse un poco, y tal vez entristecerse, por mi respuesta vi como sus ojos se tornaban más tristes. Suspiró.

—Sé que no me quieres, me dijiste que jamás me querías si no te decía tu futuro. Pero, hijo, ¿Algo hubiera cambiado si te lo hubiera dicho? ¿Me querías? Tú ya tenías resentimiento a los dioses aun antes de que nos viéramos. No creo que te hubiera ayudado si te hubiera dicho o no tú destino. Me preocupas hijo, me da miedo que sea demasiados daños, demasiado odio acumulados sin sanar, me da miedo que aun cuando quiero ayudar en el momento que lo intente estés demasiado lejos de mi ayuda.

—Sí te da miedo, sí te preocupo, sí siquiera me quieres ¿¡Porque no respondiste mis llamados de niño!? —sentía los ojos aguados, tenía ganas de llorar de rabia. ¡Yo no le preocupaba!, ¡Yo lo odiaba! Sí le preocupase como dice él hubiera ido a la casa cuando le gritaba clamando ayuda, hubiese sido mi guía como Atenea con Annabeth hubiese mandado un sátiro a mi casa, algo, alguien pero no lo había hecho— ¿¡Porque no te has preocupado por verme aunque sea!? ¿¡No eres el dios de los mensajeros!? ¿¡Entonces porque ni una carta!? ¡Si tanto quieres saber estoy aquí porque yo robe el puto rayo! —había lagrimas en mis ojos, eran lagrimas de furia, de ira, de odio pero sin embargo me calló de golpe cuando me di cuenta de lo ultimo. ¡Era un gran idiota! Le había dicho algo por lo que Zeus me pulverizaría. ¡Olviden a Zeus, Cronos me matara cuando se entere! Seguía llorando pero ahora tenia miedo, no me interesaban los olímpicos ni lo que me harían si no lo que me haría Cronos. Eso si era de temer, un solo error y me atormentaba terriblemente con esto terminará por matarme.

—¡Luke! —grita mi padre, él tenía lagrimas su voz era preocupada a más no poder. Estaba preocupado, eso ni yo lo podría negar. Pero también parecía enojado—. ¿Que has hecho Luke? No espera, ¿¡Porque lo has hecho!? ¿¡Sabes lo que Zeus te haría si se entera!?

—¡Me matara, lo se no soy idiota!

—¡No te matara, no dejare que maten a mi hijo favorito, pero te castigara! —estoy por gritarle que si me matara… un momento ¿Su hijo favorito? ¿No dejara que me maten?

—Yo... Yo... sabes bien porque lo hice padre.

—Claro, me odias... Pero eso no es algo que alguien haría solo, ¿Es Cronos cierto? Sus influencias están muy activas este último tiempo. ¡Por el Tártaro! Porque no lo pensé, te esta tomando en un momento donde te sientes mal, donde sabía que podía aprovecharse de ti... —por un momento parecía hablar a la nada, pero luego me vio fijamente—. Hijo unirse con Cronos no será la solución a nada, al final será tu mejor y tu peor decisión. Todavía puedes dejarlo, él no es poderoso sin nadie a su lado. 

—  ¿Y si no lo hago? ¿Me abandonaras de nuevo? Tu lo has dicho te odio, ¿Porque dejaría la oportunidad que el me da? ¿O porque seguirías queriendo a alguien que quiere destruir este lugar piedra por piedra, a alguien que no te quiere?

— Mi joven hijo, con el paso de los eones es que no puedes renunciar a tu familia ni por dejarla por imposible, por tentador que a veces pueda resultar. No importa que te odien, que te pongan en ridículo o que sean incapaces de apreciar tu genio —sonrió un poco triste—. Además para eso estamos aquí, para ver lo bueno y lo malo que pasara con todos los que estemos aquí. Para cambiar lo malo si es posible, ¿No? —asentí, me empezaba a sentir con menos ganas de derrumbar pierda a piedra el Olimpo si él en verdad estaba tan arrepentido y si Dria, la chica que más quería en este mundo, Grover y Annabeth, mi familia, estaban con ellos… ¿sería capaz de dejar todo por un posible nada? Tal vez, solo tal vez, él tenía razón y perdería más de lo que ganaría a lado de Cronos. Además era cierto, estábamos aquí para cambiar las cosas y para ver lo que pasara.

—Tal vez, solo tal vez, tengas razón. Pero ¿qué me asegura que Zeus no me matara? Si en el pasado, cuando era pequeño y veía los ataques de mamá —su mirada era nostálgica cuando oyó de mi madre, tenía una mirada nostálgica-enamorada y arrepentida al saber a lo que me refería—, no respondiste mis llamados de ayuda ¿porqué ahora sí?

— Porque ahora no dejare que te vuelvas a sentir solo, no dejare que el vuelva a aprovecharse de ti cuando te sientas solo. ¿Trato? —solo asentí, aun desconfiaba pero ahora estaba sintiendo esa protección que quería sentir cuando estaba pequeño. Seguía teniendo miedo, y no dejaría de desconfiar hasta que viera con mis propios ojos como me defendía de Zeus y Hades. Él sonrió y se fue a un plato mágico, dijo algo en susurro y luego con una sonrisa de padre dijo—: ¿Un sándwich? —eran de mis favoritos, aunque muy pequeños. Lo tome y lo mordisque un poco, sabía como los de mi madre. Aunque no eran mohosos pero sabían igual de ricos— cuando terminemos alguno de los libros, iremos juntos a verla. Esos sándwich's y galletas merecen ser comidas, ¿no crees? —por un segundo no entendí a lo que se refería pero luego sonreí, era claro que hablaba de mi madre. Asentí, yo también creía eso.

Aquí vuelvo a subir los capítulos, el de el siguiente capitulo ya esta en tratamiento. Entiendan si tardo un poco porque aparte de escoger las escenas importantes, debo resumir algunas y ver como resumirlas, tengo que cambiar porque antes tenia un error muy común al escribir los diálogos que es hacerlos así:

- Dije. - Moví la mano. - Entonces...

Cuando es así:

-Dije -moví la mano-. Entonces...

Y tengo que corregir mucho, aparte de lidiar con mi vida diaria, mis tareas y todo pero siempre me hago mi tiempillo porque esta historia la quiero mucho, actualizare o los jueves, los sábados o los los domingos dependiendo de como tenga de tiempo o puede ser que actualice incluso los viernes últimos de cada mes.