← Entre dioses, semidioses y libros. · de
Entre dioses, semidioses y libros. — capítulo 4
Tres ancianas tejen los calcetines de la muerte —Tres ancianas tejen los calcetines de la muerte —volvió a leer Poseidón. Se pregunto internamente: «¿Enserió de la muerte, no puede ser de la moda?», si todos los títulos de los libros tenían el mismo humor él acabaría necesitando servicios especiales de Apolo definitivamente.
Una luz blanca apareció, interrumpiendo a Poseidón, y una chica castaña oscura con ojos parecidos a los de Poseidón, apareció. Ella parecía confundida de estar allí, aunque bien podía ser solo sorpresa.
—¿Do-donde esto…? —empezó a preguntar aunque al ver a Percy se lanzo a sus brazos con los ojos llorosos, empezó a sollozar en el hombro de él, Percy solo la abrazaba consolando a su pequeña hermana sin saber muy bien la razón de su llanto.
Luke los vio y por un momento quiso ir con la pequeña. Él la conocía del campamento, sus sospechas eran ciertas ella y Percy eran hijos de Poseidón. Y quiso ir realmente a consolar a la pequeña porque en el poco tiempo que había estado allí la pequeña se había ganado su amistad, el creía que con un poco mas de tiempo podría unirla al lado de su je… ex-jefe. Pero al parecer ella no era del tiempo en que ya se conocían porque había pasado de todos, menos de su hermano, olímpicamente.
—Dria… ¿De donde vienes? —le pregunto Percy a su hermana viendo que no parecía del mismo tiempo en donde él había estado.
—Del internado… —contesto a su hermano ignorando donde estaba. Pero cuando volteo se quedo con la boca abierta y los ojos abiertos—. ¿¡Perseus Jackson donde cojones estamos!?
—Uhh, Dria, mi oído —exclamó enojado ya que esta le había gritado en el oído.
Dionosio sonrió—: En el Monte Olimpo, niña —algunos le dieron una mirada que daba a entender que no podían creer que tuviera poco tacto para ello.
—Claro… claro… ¡Perseus Jackson! ¿¡Que clase de broma es esta!? —sí su anterior grito había sido fuerte este era el doble podían asegurara todos en la sala—, ¿Y quien es ese señor que parece un jugador de los de Gabe?
—Dria, esta no es una broma en serió te lo explicaremos mas detalladamente conforme pase el día. Leemos el libro de la primera aventura de tu hermano, se llama "El ladrón del rayo". Ahora, por favor ¿Dejarías de gritar? Soy Luke, por cierto, me conociste en el campamento, el cual te explicaremos mas adelante.
Si la Dria que Luke conocía más y esta Dria solo tenían de diferente el saber de los dioses esperaba que su técnica de convencimiento a la otra Dria funcionara con ella. Dria asintió débilmente con una evidente rojez en sus meguillas porque un chico como Luke se había dirigido a ella de tal forma. «Igual a la Dria que conozco» pensó con una pequeña sonrisita. Se calmo y sentó como esperando que alguien le leyera un cuento o eso parecía por su postura.
—¿Y? —pregunto Zeus impaciente, había sido bueno en no gritar porque era lo mas seguro que Dria fuese hija de Poseidón. Dria se volteo a verlo con los ojos entrecerrados.
—¿Y qué? —una débil risa se escapo de Luke, Percy y Clarisse al escuchar como la chica se dirigía a Zeus.
—No te presentaras, hija de… —a pesar de conocer su respuesta quería, suplicaba estar equivocado.
—Sally Jackson —corto con cierta sonrisa de orgullo, quería a su madre mucho aunque a menudo no lo demostrase
—Igual que en la ofrenda —ensó Luke, recordó el día que había hecho su primera ofrenda:
Ya estaban todos hay, apenas en las ofrendas. La lleve a la mesa, le explique lo de las ofrendas y le lleve con la cabaña. Susurre Hermes, y di un pedazo de mi comida. Espere a que ella pasara y cuando lo hizo sentí un poco de admiración por ella:
- Sally Jackson y emmm… Hermes por su hospitalidad. - Dijo, vale lo primero eso podría ser una ofenda a los dioses.
- ¿Sabes que eso puede ser considerado una ofenda a los dioses? - Pregunte cuando nos sentamos. Ella asintió con una sonrisa que hizo que algo dentro de mí se moviera.
- Si y el que**mi padre me ignore desde que nací es una ofensa para mi, así que estamosa mano.
—Presentarse como se debe —le reclamo Zeus sin saber como sentirse de que una mocosa de doce años, once, le importaba un carajo, le hablara de tal forma.
—¿Presentarme? —cuestiona Dria encarnando una ceja.
—Si, Dria, di tu nombre, tu padre divino y algún titulo que tengas.
—Ok, Adriana Aquamarine Jackson, no se quien sea… mi padre divino —murmuro reconsiderando la opción de llamar un psicólogo.
—Soy yo, hija… —Poseidón sonrió un poco tímido, Percy lo había aceptado mas porque estaba en conocimiento de lo que eran los dioses, en cambio Dria no tenía información de ello así que no sabía como reaccionaria y más porque por lo que sabía de su hija menor ella era demasiado, demasiado, sarcástica. Ella levanto las cejas con duda:
—¿Un playero? ¿Enserio?, pensé que mamá dijo que era rico.
—Es Poseidón, hermanita —le corrigió Percy dudando de cómo tomaría su padre los comentarios de Dria.
—Parece un vagabundo de la playa, y su camisa esta fuera de moda —criticó a su vez Dria.
Zeus, Atenea y Hades tenían una pequeña sonrisa asomada en sus labios definitivamente la niña había ganado un punto con él comentario. Poseidón arrugo el ceño un poco, le molestaba un poco el comentario, aunque nada era tan malo como para molestarse de verdad con su hija.
—Aquamarine —advirtió Luke en tono de regañina.
—Bueno, ya… —suspiro—, soy hija de Poseidón… Y…
—Consejera de tu cabaña —gritaron Luke y Nico al mismo tiempo. Los dos se fulminaron con la mirada—. Despertaste antes de Percy, desde el día que llegaron —se volvieron a fulminar con la mirada.
—Ummm bueno, consejera de mi cabaña —contesto Dria sin saber si sentirse abochornada o alagada de que dos chicos se fulminaran con la mirada por ella.
Todos asintieron y cuando Dria se sentó alado de su hermano, Poseidón empezó a leer.
Yo estaba acostumbrado a esas ocasionales experiencias extrañas.
—¿Enserio? —pregunto Poseidón con el ceño fruncido. Percy asintió débilmente a la vez que Dria le mandaba una mirada curiosa como intentando saber a que tipo de experiencias extrañas se refería.
Pero usualmente terminaban rápido. Esta alucinación veinticuatro/siete era más de lo que podía manejar.
—Creo que es más que lo que todos podríamos manejar —opinó Nico.
Por el resto del año escolar, todo el campus parecía estar jugando una especie de truco conmigo. Los estudiantes actuaban como si estuvieran total y completamente convencidos de que la Sra. Kerr -una mujer rubia alegre a la que nunca había visto en mi vida, hasta que se subió en el autobús al final de la excursión - había sido nuestra maestra de Pre-Algebra desde Navidad.
—Niebla —susurro Atenea.
De vez en cuando yo soltaba una referencia de la Sra. Dods a alguien, solo para hacerlos tropezar, pero ellos se quedaban mirándome como si yo estuviera loco.
—Es que tú estas loco, hermano —Dria le sonrió a su hermano burlista. Y este, maduramente, le saco la lengua. Quirón los vio con los ojos divertido, esos dos se parecían un poco a ciertos los gemelos que él conocía.
Consiguiendo así que yo casi les creyera -que la Sra. Dods nunca había existido.
Casi.
—¿Quién quiere apostar que fue por Grover? —pregunto Hermes con una sonrisa. Algunos apostaron quedando la mayor parte de las apuestas contra Grover.
Pero Grover no podía engañarme. Cuando le mencioné el nombre Dods a él, dudó, luego dijo que ella no existía. Pero supe que estaba mintiendo.
—¡Si! —gritaron los que apostaron contra el.
Algo estaba sucediendo. Algo había sucedido en el museo.
—¿Museo? —Percy le dijo algo al oído y después de unos minutos en los que la cara de Dria pasó por todo el miedo posible y terror, ella asintió débilmente.
No tuve mucho tiempo para pensar en ello durante el día, pero en las noches, visiones de la Sra. Dods con garras y alas de cuero me despertaban sudando frío.
El clima extraño continuó, lo que no ayudó con mi humor.
—Eso suena muy mal.
—Así es con el primer monstruo, Dria. Tú no estuviste tan mal pero igual tenias muchas pesadillas —le dijo Luke con una pequeña sonrisa cariñosa. Dria dormía a un lado de su cama en un pedazo de piso pero él siempre veía cuando algo malo le pasaba y a parte era su amiga, o se podría decir que eran amigos así que ella le contaba sus pesadillas.
Una noche, una tormenta estalló las ventanas de mi dormitorio. Pocos días después el tornado más grande de todos los tiempos aterrizó en el Valle de Hudson, a solo cincuenta millas de la Academia Yancy. Uno de los acontecimientos de la actualidad que estudiamos en Ciencias Sociales fue el número inusual de pequeños aviones que había caído en el Atlántico repentinamente este año.
—¿Qué los enojo esta vez? —pregunto extrañada Atenea, pensaba los posibles problemas que podrían tener para estar de tan mal humor. A demás, ella sabía que el mar de los Monstruos estaba donde los mortales llamaban "El triangulo de las bermudas", pero nunca habían sido "inusuales" el número de transportes desaparecidos al menos no tanto.
—¿Quién es usted? —le pregunto Dria con un brillo en sus ojos que Nico, Percy y Luke apostarían que era el mismo que cuando haría un comentario sarcástico o una broma.
—Atenea, diosa virgen de la sabiduría, la estrategia…
—¿Sabiduría? Si fuera tan lista abría adivinado por el titulo "El ladrón del rayo", y siendo, si no me equivoco, que el rayo es el símbolo de Zeus, sabría que significa que el rayo de él fue robado —Poseidón, Hermes, Apolo, Nico y Luke sonrieron un poco ante la forma de dirigirse de la chica a los dioses. Aunque Annabeth y Atenea la vieron con una mirada que si las miradas mataran Dria hubiera estado pronto haciendo compañía a su tío Hades. Zeus inflo sus cachetes ¿¡Quien robo su rayo, como una semidiosa había descifrado aquello antes que él!?
—¿Cómo que alguien robo mi rayo? —aulló Zeus enfurruñado.
—Zeus —murmuro Hera—, si te callas y nos permites leer sabremos las respuestas. Te he de recordar que esto aun no ha pasado.
Leyeron sobre como le iba a Percy con Nancy y como habían bajado sus calificaciones para luego leer sobre lo que le había dicho a su profesor de Castellano.
El director le envió a mi mamá una carta la siguiente semana, haciéndolo oficial:
Yo no sería invitado a volver el siguiente año a la Academia Yancy.
—¿Y cuando eres aceptado en la misma Academia dos años seguidos, hermanito? —el tono inocente con el que pregunto Dria era casi adorable además de la carita que hacía
—¿Y tú cuando has durado mas de un año? —contrataco Percy a Dria, la cual le enseño la lengua. Todos menos Annabeth y Atenea veían la escena con cierta diversión.
Bien, me dije a mí mismo. Perfecto.
Estaba nostálgico.
Quería estar con mi mamá y mi hermanita en nuestro pequeño departamento en el extremo este de la ciudad, incluso si tenía que ir a una escuela pública, soportar no ver a mi hermanita por casi todo el año y soportar a mi obstinado padrastro y sus estúpidos compañeros de póker.
—¡Me extrañarías si te quedaras en casa sin mi! —grito Dria lanzándose a su hermano mayor. Este cayó al piso con un estruendo, Poseidón los vio con cariño. Quería mucho a sus dos hijos y estos se adoraban entre los dos.
Leyeron sobre lo que extrañaría Percy de Yancy y sobre de lo que extrañaría de Grover. Sobre como extrañaría las clases de latín del señor Bunner y su forma de pensar que todo podía hacer Percy bien. Sobre como para el único examen para el cual estudio fue de Latín por las palabras de que ese tema era de vida o muerte para Percy.
Leyeron sobre como se sentía cuando intento estudiar Latín por su cuenta y su decisión sobre pedirle ayuda al señor Bunner para estudiar, o para disculparse sobre sacar seis en el examen.
Bajé las escaleras hacia las oficinas de la facultad. La mayoría estaban oscuras y vacías, pero la puerta del Sr. Bunner estaba entreabierta, la luz desde su ventana se extendía por el suelo del pasillo.
—¿¡Lo espiaste!? ¿Y sin que alguien te viera? —pregunto Dria divertida a su hermano. Este medio asintió con la cabeza.
Estaba a tres pasos de la manija de la puerta cuando oí voces dentro de la oficina. El Sr. Bunner preguntaba algo. Una voz que era definitivamente la de Grover decía —preocupado por Percy, señor.—
—¿Por ti? ¿Qué le preocupa?
Me congelé.
Usualmente no ando espiando, pero te reto a no escuchar si pudieras oír a tu mejor amigo hablándole de ti a un adulto.
—Cof cof Dria cof cof. —Percy le mostro la lengua después de eso a su hermanita menor. Dria tenía esa manía de espiar siempre que Sally quería hablar con Lio y Dakota, quienes eran sus mejor amigos.
Me acerqué un poco más.
—solo este verano,— estaba diciendo Grover. —Quiero decir, ¡Una amabilidad en la escuela! Ahora que estamos seguros, y ellos también.—
—¿Quiénes son ellos? —pregunto Dria, se había perdido mucho.
—No sé.
—Solo empeoraríamos las cosas presionándolo,— dijo el Sr. Brunner. —Necesitamos que el chico madure más.—
—¡Percy nunca madurada mas! —grito una divertida Dria. Algunos dioses sonrieron divertidos se parecían un poco a Artemisa y a Apolo, aunque las peleas estos últimos no eran tan, bueno Artemisa no era, infantil.
—Pero él quizás no tenga tiempo. El solsticio de verano es el límite—
—¿El limite? ¿Limite de que? —pregunto Dria a su hermano, sin embargo no fue él quien contesto.
—El limite para devolver el rayo maestro de Zeus —Luke estaba pálido, seguía sin creer completamente las palabras de su padre.
—Tendrá que resolverse sin él, Grover. Déjalo disfrutar su ignorancia mientras todavía puede.—
—¡Quirón! —grito Atena—. Si él es importante en algo no lo puedes dejar de lado.
—Señor, él la vio.—
—Su imaginación,— insistió el Sr. Brunner. —La niebla de los estudiantes y el personal será suficiente para convencerlo de eso.—
—Señor, con todo el respeto, creo que no fue suficiente para convencer a mi hermano. ¿O si? —Percy negó con la cabeza dando a entender que estaban de acuerdo con lo que dijo su hermana.
—Señor, yo... yo no puedo fallar en mi deber otra vez.— La voz de Grover estaba ahogada por la emoción. —Usted sabe lo que eso significaría.—
—Tú no has fallado, Grover,— dijo el Sr. Bunner amablemente, —Debí darme cuenta de lo que era. Ahora solo preocupémonos de mantener a Percy vivo hasta el próximo otoño-—
El libro de mitología se cayó de mi mano y golpeó el suelo con un ruido sordo.
—¡No! ¡Lo descubrirán!
El Sr. Bunner calló.
Mi corazón martilleaba, recogí el libro y me eché hacia atrás en el pasillo.
Una sombra se deslizó a través del cristal iluminado de la puerta de la oficina del Sr. Bunner, la sombra de algo mucho más alto que mi profesor en silla de ruedas, sosteniendo algo que lucía sospechosamente como un arquero.
—¿Llevabas un arco cuando estas hablando con un sátiro en una escuela?
—Desde la Furia tenia que estar prevenido ante todo. Podía haber más monstruos.
Abrí la puerta más cercana y me deslicé hacia adentro.
Unos pocos segundos después oí un golpeteo lento clop-clop-clop, como bloques huecos de madera, luego un sonido como un animal resoplando justo fuera de mi puerta. Una gran y oscura sombra se detuvo frente al cristal y luego continuó.
Una gota de sudor corrió por mi cuello.
En algún lugar del pasillo, el Sr. Bunner habló. —Nada,— murmuró él. —Mis nervios no han estado bien desde el solsticio de invierno.—
—¿En invierno? —inquirió Zeus. Si Hades podía entrar en invierno y tenia dos hijos que el desconocía él pudo haber robado su rayo.
—Los míos tampoco,— dijo Grover. —Pero hubiera jurado...—
—Vuelve al dormitorio,— le dijo el Sr. Brunner. —Tendrás un largo día de exámenes mañana.—
—¡No! ¡Exámenes!
Leyeron sobre lo ultimo que pasó, sobre como volvió y su platica con Grover.
—No solo ellos, todos porque tú siempre estas en una clase de peligro —refunfuño Nico. Dria y Percy tenían esa excepcional habilidad de meterse en lio tras lio. Era como si ellos tuvieran un gran letrero diciendo "Carne fresca para Monstruos, marca registrada Poseidón" o "Peligros acercarse aquí". Aun recordaba el lio de que había tenido que sacar a la chica un poco antes de la batalla.
No lean si no quieren saber detalles de los próximos libros.
Ellos corrían como si no hubiese mañana. Nico aun desconocía lo que la chica le había hecho para convencerlo de que fueran a la casa de la madre de Luke, aunque al final le había conseguido convencer. Años de amiga con una hija de Afrodita tenia sus ventajas, y esa carita inocente de perrito bebe dejado en medio de la nada bajo una tormenta era mas de lo que él… mas de lo que cualquiera podía resistir.
—Nico corre.—Los dos estaban exhaustos, habían corrido demasiado y por mucho tiempo. Y la chica estaba agotada, él lo sabía. Solo era necesario ver sus ojos para notarlo, eran color mar, pero ahora parecían como un mar que tenia amenaza de tener un huracán sobre el en cualquier segundo, estaban agitados. Ella cayó justo cuando un monstruo saltaba sobre ella. No dudo cuando lanzo su espada, para su suerte esta evaporo rápidamente al monstruo, ella tenía una herida horrible en su tobillo. La tomo del brazo y se lo paso por sus hombros, ayudándola a correr con decenas, centenas tal vez de monstruos tras de los dos. Ella era su familia después de todo ¿No?, si era su familia. Era su familia y necesitaba su ayuda, después de todo ella lo había aceptado demasiado bien a comparación de cómo eran aceptados los hijos de su padre. Lo cuidaba, lo defendía, lo quería y lo ayudaba, como hacia con Percy o Luke. Aunque el no entendía muy bien porque defendía, quería o cuidaba o ayudaba a Luke. Era extraña su relación, algunas veces parecía que ella caería y se uniría a Cronos, otros parecía que ella estaba dispuesta a enfrentar a Luke si eso significaba acabar a Cronos, Luke algunas veces parecía dispuesto a dejarlo todo e ir al lado de ella. Pero otras parecía que no le importaba acabar con ella. Aunque al final ninguno hacia nada en contra del otro. Y aun cuando no entendía las razones de Luke, las de Dria las entendía un poco, solo bastaba ver la mirada de ella cada que tenia que enfrentar a Luke, como una playa contaminada, sin vida, y también cuando hablaba de él. Con los ojos brillando, irradiando luz, como si vieras la playa más pura y virgen. Al final la chica lo amaba a Luke, y este también la quería, y ella solo buscaba ayudarlo a él. Suspiro pesadamente no superaba totalmente del pequeño "enamoramiento a Dria" o el pequeño beso que se dieron accidentalmente, paro un poco cuando vio algo que no le gusto para nada dos monstruos estaban frente a ellos y no parecían buscar ser amigos. Dria estaba mal, así que él tendría que enfrentar a los monstruos.
— ¡Nico! ¡Cuidado! ¡Atrás de ti!— Fue lo último antes de que algo lo lanzara lejos y se llevaran a la chica Jackson.
Ya pueden leer sin peligro.
—¿Por qué lo dices? —Dria estaba parada enfrente suyo, con una mirada irritada—. Te he preguntado por milésima vez porque dices que mi hermano siempre esta en ellos —la chica parecía enojada, y se lo veía en sus ojos ahora eran mas verde grisáceo.
Nico conocía demasiado bien esa mirada para su gusto, y conocía lo que vendría después de ella al menos que alguien lo parada. No era su defecto pero Dria era muy fácil de irritar o enojar si era algo relacionado con su familia o amigos cercanos. Tragó con un poco de dificultad, podría ser que ella no fuera todavía la Dria de trece que conoció por primera vez o la de dieciséis de su tiempo, pero ella era peligrosa aun así. Apenas fue consiente que la chica casi le había metido un puñetazo en la nariz, casi. Detrás de los dos Luke había alejado a la chica tomándola por la cintura y Percy había sostenido su puño.
—¡Hey, Dria calma! El libro lo dirá mas adelante —Luke sostenía firmemente a la chica. En una parte podría ser que no fuera tanto por salvarlo a él, sino para ganar la simpatía de su padre. Porque si lo hacía Hades posiblemente no lo pulverizaría tan duro en cuando te enterada de lo que le robo. Finalmente los tres se sentaron. Percy se sentó a un lado de Annabeth, pero Dria se fue con Luke a un lado del trono de Hermes. El chico siempre había tenido una facilidad de convencer, calmar y, en ciertas ocasiones, controlar a Dria. Poseidón le envió miradas de furia a él chico, no parecía que le agradara lo cercanos que estos estaban.
La siguiente tarde, cuando salía de mi examen de tres horas de Latín, en mis ojos nadaban todos los nombres de los griegos y romanos que había escrito mal, el Sr. Bunner me llamó.
— ¡Que sea algo bueno! ¡Por favor!
Por un momento, me preocupó que hubiera averiguado mi espionaje el día anterior, pero ese no parecía ser el problema.
— Nunca aciertas a tus castigos o tus problemas, o al menos casi nunca.
— Percy, — dijo él. — No te desanimes por dejar Yancy. Es… Es lo mejor. —
— Oh, oh.
Su tono era amable, pero las palabras me avergonzaron. Aunque hablaba en voz baja lo otros chicos terminando el examen pudieron oír. Nancy Bobofit me sonrió, haciendo un gesto sarcástico con sus labios.
—¿Puedo matar a esa niña? —pregunto Dria a Luke como pidiendo permiso. Este asintió con una pequeña sonrisa.
—¡Yo te ayudo! —gritaron Clarisse y Ares, no les importaba que tan mal se portara con Percy, pero si se trataba de matar ellos estaban dispuestos. Dria asintió con una sonrisa malévola.
—¡No! Si vas a ir con ellos no iras, solo si vas conmigo o con Percy o con Nico te dejo ir —Dria hizo un puchero a Luke el cual negó con la cabeza.
—De acuerdo —refunfuño enojada, ella quería matar a la chica por ser mala con su hermano mayor.
Murmuré, — Okey, señor. —
— Quiero decir — el Sr. Bunner movió su silla hacia atrás y hacia adelante como si no estuviera seguro de que decir.
—Eso es lo más posible.
— Este no es el lugar adecuado para ti. Era solo una cuestión de tiempo. —
Mis ojos picaron.
—Bebito —exclamaron padre e hija (Ares y Clarisse) aunque de inmediato medio océano pacifico los mojo a los dos. Al terminar Ares tenía un pequeño tiburón en su boca y Clarisse un salmón.
Aquí estaba mi profesor favorito, en frente de la clase, diciéndome que no pude manejarlo. Después de decirme todo el año que creía en mí, ahora me decía que estaba destinado a ser expulsado.
—¡No señor! Con todo respeto el que tú maestro favorito te diga "Eso lo mejor que dejes la escuela", menos cuando ha estado todo el año apoyándote, no es nada amable. Eso debió ser horrible para Percy.
— Claro, — dije, temblando.
— No, No, — dijo el Sr. Brunner. — Oh, lo confundí todo. Lo que estoy tratando de decir no eres normal, Percy. Esto no es nada como ser- —
—Eso tampoco es muy amable. Es aun peor de hecho, ahora te dice que eres anormal —refunfuño Dria.
— Gracias, — espeté. — Muchas gracias por recordármelo señor. —
— Percy- —
Pero ya yo me había ido.
¡Hey reader´s! Ya sé que he tardado en contestar, pero sinceramente no había tenido tiempo y luego que había perdido la memoria en la cual tenia todos los episodios y apenas hace un tiempo la encontré pero tuve que hacerle unas cosa y en fin apenas tengo este capitulo, inmediatamente mañana de ser posible o el lunes subo la parte dos.
Ya saben comentarios alegran el día, siempre que sean con respeto.