12 Dioses del Olimpo — capítulo 1
Cap.1: Enséñame a ser eso.
Menudo día he tenido. El entrenador, el señor Carter, alargo la práctica de pista. Ha sido realmente agotador. Cuando entro a casa veo a Veronica, mi madre, pasar hacia la cocina.
-Hola cariño-me saluda. Le sonrió. Estoy, muy agotada. Dejo las llaves de mi auto en la mesa de la entrada. Naturalmente hay dejamos la llaves. -Déjame adivinar. El entrenador extendió la práctica-dice
-Imagínatelo-digo con voz cansada -nada que no se arregle con una buena cena y un buen baño-digo subiendo las escaleras hasta el tercer piso de la gran casa. Dejo las cosas en el piso de mi gran habitación. Mis hermanos tienen las más pequeñas de toda la casa. Y mis padres la segunda más grande de la casa. Mi habitación es el tercer piso completo. Por lo cual es como un apartamento.
Austin y Zac son mis hermanos mayores. Austin está en la universidad, estudia medicina, aspira ser cirujano. Zac comenzó su profesión, hace 2 años, como Oculista. Yo, bueno, aun no termino mi año escolar. Este es mi último año de escuela. Aspiro estudiar dirección de cine. Mi madre, Veronica, tiene su propia joyería y mi padre, Gregorio, trabaja protegiendo a cierto individuo que lo contrato personalmente. Por lo cual, casi nunca está en casa. Por esta semana y la próxima, está de vacaciones. Aunque se pasa mucho en su estudio. Somos una familia humilde. Que nos encanta hacer el bien para los demás.
Me lavo las manos y la cara antes de cenar. Me he duchado en las duchas de la escuela. Así que mi próxima ducha será para dormir. Salgo del baño y bajo hasta la cocina. Huele delicioso.
-Umm-digo cuando llego a la cocina
-¿Por qué no vas por los hombres de la casa?-me dice y asiento. Voy al segundo piso de la casa y toco la puerta de Austin. Toco y escucho un "Adelante"
-La cena esa lista-le digo. Lo veo en su escritorio con sus libros abiertos, estudiando. Tiene exámenes mañana. En esta familia no hay secretos. El cierra los libros y se pone de pie.
-¿Qué tal hermosa?-me pregunta dándome un beso en la frente
-Agotada pero no es tu culpa- le digo. Sonríe y baja las escaleras. Camino por el pasillo y toco a la puerta de Zac. Un "Pasa" me dejo abrir la puerta-Zac, la cena-le digo y sale del baño secándose la cara con la toalla.
-Al parecer alguien llego tarde a casa, ¿Dónde estabas?-dice con picardía. Niego con la cabeza.
-Carter nos dio horas extra-explico. Me besa la frente y pasa por su portal bajando las escaleras. Bajo tras de él y me dirijo al estudio de mi padre en la planta baja.
Cuando abro la puerta sin avisar él está hablando por teléfono mientras mira un mapa en su gran mesa de papeleo. Así lo llamo. El no se percata de mi presencia.
-Por supuesto… No es problema...-Con eso finaliza y carraspeo.
-Greg-digo y me mira. Jamás llamo a mis padres por "mama o papa" no sé porque, pero no lo hago.
-Hola corazón-me saluda. Deja su teléfono en la mesa y me rodea con un brazo para salir de la habitación. No hay que decirle que la cena esta lista. El olor llega a su estudio y yo jamás irrumpo su tiempo en el estudio a menos que sea para anunciarle las comidas o una emergencia.
Nos sentamos a cenar mientras Zac habla de la cena de mañana. Su novia vendría a casa. Así conocería a mis padres. Natalie, la primera novia de Zac, va enserio con ella, llevan saliendo 2 años. Papa no la conocía porque él estuvo fuera del país mucho tiempo y cuando estaba Natalie no podía venir. Pero si han charlado cortamente, por el celular.
-Austin, ¿Por qué no invitas a Kate?, así tu padre la conoce-dice Veronica. En cambio Kate es la segunda de Austin. Aunque diría que también va enserio con ella. Fueron novios, casi un año, a escondidas. Yo soy cómplice. Hasta hace un mes Veronica se entero. No se enfado pero se disgusto un poco conmigo. Ella llego a pensar que mi hermano andaba en problemas por tantas salidas de casa. Es ridículo ¿no? En fin. Mi familia enamorada. Yo estoy bien como estoy. No tengo prisa por avanzar… en ese sentido.
-Claro-dice mi hermano.
-Bueno. Les tengo una buena noticia-Dice Gregorio, suelo llamarlo Greg y a mi madre Vero.-El señor Coleman se mudara en esta zona. Por lo cual, estaré siempre en casa, a menos que él viaje-dice. Eso si eran buenas noticias. Vivimos en un área muy segura, por lo cual no me sorprende que se mude acá.
Termino mi cena y decido no comer postre. No tengo deseos de comer algo dulce, no es algo que me pase a menudo pero me pasa de vez en cuando. Por lo que escucho conversaciones y más conversaciones. No aporto nada. Prefiero hablar cuando es necesario. Soy bastante observadora gracias a mi silencio constante.
-¿Cómo te ha ido el primer mes escolar?-pregunta mi padre
-Bien, es grato ser de la clase graduanda.-digo con sinceridad y cierta felicidad. Ultimo año. Sip. Con 17 años.
-Un año más y comenzaras tu carrera-me dice Zac. Le sonrió y me rempuja un poco por el hombro y se acerca-Y entonces podrás traer a casa un novio-Zac insiste tanto que tenga pareja. Es decir. Quiere ver a mi padre con los pelos de punta. La niña menor tiene novio, algo así quiere decirles a mi padre. Aunque sospecho que ellos estarían con los pelos de puntas.
-Sueña, Zac-le digo con el mismo tono que el. Aprovechando que Vero y Greg están envueltos en su burbuja.
-Apuesto lo que sea a que este año te enamoras-Austin, el cómplice mayor de Zac. Zac es el más atrevido. Puesto a que es el mayor, pero Austin es impredecible, en cosas, es bastante maduro y otras ocasiones, bastante travieso. Entre los dos tratan de confundirme, pero no lo han logrado.
-$100 a que no se enamora-dice Zac, el sabe que ganara. Yo solo estoy con mis amigas, estudio y hago deportes. Nada más que me interese.
-Vale, $100 a que si-dice Austin. Hablan conmigo en medio. Murmullos y susurros es los que se dicen.
-Hecho-dicen ambos y se aprietan la mano. Zac tiene 20 años Austin 19.
-Par de idiotas-digo y me mira con una sonrisa traviesa.
-Chicos se pueden parar.-dice Greg. Le agradecemos a Vero y vamos a la sala.
Bajo mis deberes de la escuela. Antes de que anochezca. Zac se fue a dormir. Trabaja temprano. Austin estudia al lado mío en el piso de la sala.
-Voy a ducharme-le digo, el asiente. Recojo mis libros y Subo. Cuando estoy en mi habitación me doy una ducha fría. Adoro estar limpia. El deporte puede que sea lo contrario, pero nada mejor que agotar adrenalina. Somos una familia tranquila. Bueno, normalmente lo somos. También están sus momentos de buenas fiestas. Zac y Austin hacen buenas fiestas. Vero se los permite después de que limpien todo el desastre.
Después de dejar mi cabello húmedo, no tan mojado. Me pongo mi pijama negra, consiste en una camisilla y unos pantalones largos de tela fina. Lavo mis dientes y decido ir abajo a decirles buenas noches a mis hermanos y padres. A Zac le doy un beso de buenas noches y apago su computador. Cuando entro a la habitación de Austin lo veo en la cama con todos sus libros encima y sin bañar. Se ha quedado dormido. Recojo los libros y los pongo en su escritorio. Le doy un beso y salgo de la habitación, apagando la luz. Cuando llego a la habitación de Vero y Greg, veo que Vero está en su baño, está en su bata. Frente al espejo, peinándose, sentada. Me acerco y tomo el cepillo de sus manos y peino su larga melena roja.
-Creía que estabas durmiendo-dice con encanto. Le encanta que la peine.
-No sin decir buenas noches-digo y le hago una larga trenza. Ayuda a que el cabello no se enrede.- ¿Y Greg?-pregunto. No lo divise por la habitación.
-En su estudio. Sube en una hora. Pero supongo que irrumpir un momento para decir buenas noches no es malo-dice y asiento. Me da un beso en la mejilla-buenas noche cielo-me dice.
Bajo las escaleras y veo a papa en la entrada con un hombre y está acompañado por un joven. El hombre se ve elegante, al igual que el joven. Ambos con ropa de gala. Greg lo invita a la sala y vacilo en ir a decirle buenas noches. Qué más da.
-Greg-le digo y me mira-Me voy a acostar-le aviso. Desde los últimos escalones.
-Ven, quiero que conozcas a alguien-dice. Asiento y los sigo a la sala.
-Señor Coleman-¡Madre mía! El jefe de mi padre en mi casa. Greg jamás lo había traído.- Ella es mi hija Taylor-me presenta. Extiende su mano y yo la tomo con un ligero apretón.
-Disculpe, no sabía que vendría alguien a casa-me disculpo con el señor por mi forma de vestir
-No se disculpe. No estaba prevista mi visita. El es mi sobrino, Zeus-le extiendo la mano, un liviano apretón. Valla. Parece, triste. Una cara bonita con tristeza impregnada.
Su cabello es negro, lacio brilloso. Su piel es blanca con un poco de color, un perfil marcado como el de un adolecente pasando por el cambio al de un adulto. Sus ojos azules profundos, nunca había visto algo así. Es más alto que yo, pero no por mucho. Bastante elegante. No puedo descifrar nada más que tristeza en su apretón y su mirada. Algo ha de pasarle.
-Bueno. Gregorio. ¿Podríamos hablar a solas?-pregunta el gobernador
-Seguro… Taylor, ¿puedes quedarte con Zeus?-pregunta
-Claro-me limito a contestar. Aunque estoy muerta del sueño tengo un poco de curiosidad. Suelo tener la razón en cuento a la personalidad de las personas. Y el joven Zeus no me ha dejado mirar mas allá de su tristeza. Cuando se van me giro hacia el joven
-¿Quieres algo de tomar?-le pregunto evaluándolo.
-Agua, por favor-Incluso su voz suena apagada. Levemente frunzo el seño pero voy por el agua. Cuando regreso lo veo viendo los trofeos en el estante, Vero quiso ponerlos ahí. Todos míos. Mis hermanos no participaron en nada, pero son buenos atletas.
Le acerco el agua y en su mirada hay una pisca de curiosidad. Soy muy buena en esto y apostaría a que es por los trofeos, su curiosidad. Jummm, interesado en deportes o hace deporte.
-Gracias- El se gira y sigue leyendo los títulos de los trofeos mientras bebe pequeños sorbos. Echo un pequeño vistazo a sus manos. Cuidadas, pero bastante marcadas, hace deportes. Me quedo en mi sitio analizándolo con disimulo. Me cruzo brazos y me volteo a ver el fuego de la chimenea, mientras de refilón le veo.
-¿A quién pertenecen?-pregunta sacándome de mis pensamientos. Ahora suena impresionado. Esta frente a mi trofeo más reciente. Es el más grande. Gane el global de las justas intercolegiales. En pista, corriendo.
-Son… míos-digo esperando su reacción para sacar más respuestas. Voltea a mí e insinuó que no conoce a muchas chicas atletas y menos que ganen tantos trofeos. Dejo de ver la chimenea y espero sus palabras de incredulidad.
-¿Todos?-pregunta con asombro. Son unos 15, los mejores quince. Los demás están en cajas en el sótano.
-Si-contesto y su mirada es… incrédula.
-Eres buena, entonces-dice. Aunque en su tono esta la incredulidad reprimida.
-Supongo que también lo eres-digo. Ladea la cabeza con el seño fruncido.
-Manos fuertes. Bastante común en atletas-digo explicando el porqué sé que es atleta.
-Observadora-dice
-Me gusta saber quien está en mi casa-digo. Diversión, una pisca de diversión en su rostro, esta la veo a menudo con mis hermanos. La tristeza ha disminuido en él.
-¿Enserio?-su tono es divertido, pero no sonríe, causado por la seriedad o tristeza. Aunque puede ser una persona que le encante el misterio. Un destello de entusiasmo pasa por su expresión. Definitivamente es de misterio. Tuvo que haberle pasado algo que lo hiciera demostrar su tristeza, no se da a conocer con facilidad.-Entonces quien soy. Estoy en tu casa ¿no?-me pone a prueba. Fulmino un momento en su dirección y un bufido sale de mis labios. Miro el trofeo que está a mi lado.
-Zeus, un nombre no común en personas. Por lo cual tu familia debió creer que eras realmente hermoso para poseer el nombre de un Dios. Atleta, tu interés en los trofeos, no has competido, pero te interesa. No conoces a muchas chicas atletas y si conoces alguna no llego al éxito. Agua, has pedido agua, con voz apagada. Lo que me izo pensar que algo te ha ocurrido. Pero es realmente algo grave, porque fue un poco difícil sacar la curiosidad y la diversión de tus ojos. Tal vez una muerte de algún familiar cercano, hoy fue el entierro. Agua, jumm, quizás algo que ayude a bajar el nudo de la garganta, no lloras, reprimes el llanto. Tus manos tensas lo dicen. Tienes unos 17 a 19 años de edad. Cambiando de adolescencia a pre adultez. Fanático del misterio y no sonríes a amenudeo, tu rostro no se ve afectado por muchos cambios emocionales, por lo cual, no tienes muchas amistades, ya que eres demasiado duro de dejarte conocer. Eres serio con todos, incluso contigo. De no ser así en tus ojos no se notaria tanto la tristeza. Ya que no es levantada por la risa en ningún momento. Puede que sonrías, pero no con suficiencia para ser pillado en una foto. Ni siquiera frunces el seño, y si llegas hacerlo es muy leve, prefieres ladear la cabeza. Te gusta saber de los demás y te divierte eso, pero no te gusta que se haga lo contrario, ósea saber de ti. Te alejas de todo, es mejor para ti.-lo único que sé por ahora. Se ha quedado perplejo-No creo que me equivoque en algo-digo
-No, no te equivocas-dice y baja la mirada.-¿Done aprendiste la lectura corporal?-pregunta
-No necesite clases para aprender. Se necesita la observación continua-digo y pone el vaso de cristal la mesa pequeña del centro. Se sienta en el mueble y mira el vaso. Tal vez observa las llamas del fuego de la chimenea. A través del vaso se verían en cristalinos destellos.
-¿Tanto se nota mi tristeza?-pregunta. Nuevamente esta con la voz apagada. Respiro profundo y me arrodillo en la alfombra. Al otro extremo de la pequeña mesa de cristal y madera, de la sala.
-Si-con sinceridad le contesto. Ahora con más amabilidad. Aunque nunca lo trate con hostilidad. Si no con distancia. En lo que echaba una ojeada. Ha de pasarle algo a sus padres, puesto a que anda con su tío. El jefe de mi padre. No le molesta andar con él, pero prefiere a su familia.-¿Qué le paso a tus padres?-pregunto. El me mira y veo la seriedad, reprimiendo un sentimiento. Ira. No le gusta que pregunte por él. Pero no me importo e insistí con la mirada. Lo convencí y bajo la mirada con resignación, negó con la baza antes de hablar.
-Los asesinaron-dice. Inmediato se que el jefe está aquí por esa razón.
-Lo lamento-digo aunque me supuse algo así.-Se que intentas ser duro, incluso contigo mismo. Pero hasta la persona más fuerte siempre pierde-Le digo. Me pongo de pie al escuchar los pazos avecinarse. El me mira mientras reflexiona mis palabras.
En la puerta Greg le estrecha la mano a los invitados y yo igual. Zeus me mira con preguntas y yo ignoro su mirada.
-Adiós señor-le digo amable al jefe y sonrió amablemente. Cuando se van Greg me da un apretón de hombros y un beso en la cabeza.
-Gracias por atender a Zeus-dice, "ha sido interesante" pienso.
-Me voy a acostar-aviso-Buenas noches Greg.
En mi habitación me tiro en la cama y tomo el control de mi reproductor de música. Pongo algo de música clásica para dormir.
Me pongo mi uniforme, tomo mis mochilas y bajo a la cocina. Dejo mis cosas en la sala de estar y entro a mi cocina.
-Atrapa-me avisa Austin y por acto de reflejo tomo la pequeña cajita rectangular. Frunzo el seño pero la abro. Son tres pases para ir al concierto clásico de Debussy.
-Eres el mejor-le di un gran abrazo y un beso
-¿Qué hay conmigo?-pregunta Zac
-No traes nada para mí-le digo encogiéndome de hombros con una sonrisa. El se hace el dolido y reímos. Vero y Greg nos contemplan desde la mesa. -Buenos días-les digo.
-El entrenador Carter dijo que te quería ver en su oficina temprano-Dice Greg.
-¿Ah sí?-frunzo el seño.
Como tortilla y pan. No tengo mucha hambre pero como lo que me dan. Debo mantenerme alimentada. Eso es importante en un atleta.
-¿Por qué será?-dice Zac con tono burlón
-No tengo de que preocuparme. No he hecho nada malo-aseguro y llevo un pedazo de pan a mi boca.
-Más bien, el sonaba contento-dice Greg
-Vale, entonces, será mejor que me valla-digo tomando un poco de agua. Me pongo de pie. Le doy un beso a Vero y a Greg y lanzo unos a mis hermanos.
Tomo mis llaves y me monto en Cubic. Mi auto, una camioneta Cubic, color negra. Bastante espaciosa. Llego a casa de Samantha y toco el claxon. Esta aparece en la entrada con su mochila en un hombro. Se monta en el copiloto.
-¿Sabías que hay mas nuevos en nuestra clase graduanda?-Samantha, mi loca amiga. Es de cabello colorado anaranjado, de tez blanca, ojos color ambar. No es atleta, a ella le va más el arte de la actuación.
-Hola, Samantha, ¿como estas?-digo con sarcasmo y pongo en marcha hacia la casa de las gemelas.
-Sí, si-me ignora-¿Lo sabías?-pregunta
-¿Como he de saberlo si tú eres mi fuente informante?-le digo mirando la carretera. Doblo a la izquierda y me detengo frente a la casa de Bler y Sky. Son hermanas gemelas. Aunque son distintas en su cabello. El color de piel pálido. Bler tiene el cabello castaño oscuro, lacio y Sky lo tiene rubio lacio. Ambas con ojos color geiser, cambian de color, pero naturalmente se les ve un verde opaco.
-No te burles de mí-Se queja y rodeo los ojos. Las gemelas se despedían de sus padres cuando miro hacia la casa. Son más atentas que Sam. (Samantha). Las gemelas se montan con alegría. Bler se dedica a las pinturas, el arte. Adora pasar tiempo con su familia y amigos. Sky adora la cocina, arte culinaria. Mis amigas son todas unas artista, gracias a ellas se de mucha variedad.
-Hola…-Sky
-Chicas-Bler
-¿Ves, Sam? Aprende modales-le digo y esta me saca la lengua.
Me dirijo a la escuela, mientras Samantha nos pone al día de las personas nuevas que entraron al círculo de los graduandos. Cuando llegamos, me dedico a seguir escuchando la cháchara de Samantha con las gemelas. Debo ir a la oficina del director atlético.
-Debo ir con Carter-les digo y Samantha asiente pero sigue hablando. "Ella no tiene remedio"
Toco débil la puerta del director atlético. El responde "Adelante" Cuando entro veo que está muy contento. Irradia felicidad de él. A demás su escritorio está limpio. El café esta sin tocar y la oficina está iluminada. No respira con pesar. Un buen día para el entrenador.
-¿Quería verme entrenador?-pregunto impresionada por este cambio.
-Sí, siéntate Taylor-dice con una sonrisa. Tomo asiento y lo miro aun incrédula.-Como sabrás, hay nuevos estudiantes en la escuela-dice. "si, ya Sam me lo dijo" Asiento en respuesta.-Pues son los hijos del jefe de tu padre. Gracias a eso ha elegido que esta escuela también participe en el torneo de atletas jóvenes. Este año-me quede en blanco. El estuvo anoche en casa y ahora me entero de esto. Valla, es algo grande. Es el torneo más reconocible de los Estados Unidos-Quería que participaras en la pista, junto con sus hijos-me quede estupefacta. Yo, participar en el torneo más grande.
-Seria un placer-digo con los ojos como búho
-Pues te veré hoy en la tarde, en el campus-me dice. Asiento y me hace seña de que puedo salir. Anonada salgo de su oficina.
Llego a salón hogar y Sam esta con Bler, de seguro Sky está con Edrra, su novio. Estoy en estado de parálisis. No parpadeo y me quedo pensando en mí corriendo en una pista. Las gradas llena de gente importante y ofertas de universidades por doquier. Esta es mi oportunidad. No le diré nada a nadie hasta que llegue a casa y le dé la noticia a mi familia.
-Taylor, ¿estás bien?-me pregunta Bler
-En perfectas condiciones-digo ahora con una sonrisa de lado.
-Hay una reunión de última hora, ahora en la biblioteca-anuncia nuestra profesora.
Bajamos a la biblioteca. Donde hay un revolú de voces. Parloteo aquí, parloteo allá. Más añadamos la cháchara de Sam con Bler, Sky y Edrra. Todas las sillas están ocupadas. Nuestro grupo se tuvo que quedar parado al final de la sala.
-Buenos días.- anuncia la directora. Todos aguardan ahora en silencio-Gracias por asistir con tan poco avisto. Aunque no creo que estén molestos de saltarse algunos minutos de la primera clase-asegura. Se escuchan unas risitas pero ella prosigue.-Como algunos ya se habéis enterado los hijos del creador más importante de los Estados Unidos están en el colegio, dos de ellos son graduandos. Pero necesitan ser clasificados por grupo. Quiero que los líderes escojan un papel de la canasta y al que le toque la letra Z, ha logrado obtener un compañero más, el que tome la D, ha elegido a su otro compañero.-da por finalizado las instrucciones.-El grupo Azul comienza con elección.-dice la directora.-No lo habrán hasta que todos tengan uno.-añade
Samantha es nuestra líder. Ella camina a través del pequeño pasillo, entre las sillas y llega a la canasta que tiene la directora en manos. Toma un pequeño papel doblado a la mitad. Ella regresa.
-El grupo rojo-anuncia. Edrra se separa de su novia y va por el papel.-Grupo Amarillo-dice…-Grupo violeta-concluye.
Cuando los cuatro grupos tenemos un papel nos dejan abrirlo. Edrra anuncia que tiene la D y Samantha la Z.
-Bien. Delantre, será el compañero del grupo rojo-dice y un chico realmente apuesto se para de las sillas principales. Su cabello es rubio, un rubio opaco. Sus ojos son un marón oscuro, es alto y musculoso. Ufff, es deportista, aunque jamás oí que los hijos del inventor más importante ganaran una medalla. No sale mucho al sol, es decir los hijos del inventor son muy protegidos. Su caminar es bastante cómodo, no es intimidado por la nueva escuela. Su ego es muy elevado. La directora le indica donde está el grupo de Edrra. Este sigue en dirección hacia nosotros. -Zeus, tu grupo esta allá-indica. No es cierto. Zeus, el mismo chico que estuvo en mi casa, el es el sobrino. Cuando se voltea y me ve, cierta alarma se pronuncia en sus ojos pero no lo deja notar hacia los demás. Llega con nosotros con su rostro sereno.-Bien esto es todo.-termina
Algunas chicas suspiran por aquellos novatos en la escuela. Yo tan solo los dejo pasar. Tengo cosas más importantes que hacer. Y por lo que tengo notificado los veré esta tarde en el campus. Bler esta aborrecida de escuchar a Samantha, por lo cual se atrasa un poco con disimulo. Yo atiendo a Samantha, juro, ella siempre tiene de que hablar. "Y pensar que cuando llego era una muda" Tomamos nuestro almuerzo y nos vamos a las mesas de afuera. La más apartada.
-Eh planeado hacer una nueva fiesta en mi casa, hoy en la noche. Fred y Josh la están planificando-me anuncia. Sus hermanos son los mejores DJ que existen.
-Ah sí, ¿tus padres lo permitirán? Recuerdo la última vez. No pudiste salir por un mes-digo
-Sí, ya se. Pero ellos se van de viaje hoy y regresan en cuatro días. A demás Fred, Josh, tú, Bler, Edrra y Sky, me ayudar a limpiar el desorden-asegura
-No cuentes conmigo.-le digo
-Ni pienses que te salvaras de esta-me dice.
-Tengo una junta en la tarde y la cena de mis padres esta noche. Mis hermanos llevaran sus parejas a casa-digo. Ella hace un mohín pero se encoge de hombros-Pero puedo ir mañana a ayudarte a limpiar-le aseguro. Ella sonríe y comienza a comer "Al fin, paz" Edrra, Sky y Bler llegan para unírsenos a comer.
Comemos mientras hablan de la fiesta de esta noche. Toda la clase graduanda estará allí. Cuando voy a mitad de mi puré de papa un carraspeo nos hace callar.
-¿Podemos sentarnos?-pregunta un voz musical. Me giro sobre mi asiento y veo a Delantre con su "Hermano" al lado.
-Claro, porque no-contesto. Ellos toman asiento y Bler, Samantha y Sky, los ponen al tanto de la fiesta. Miro a Zeus y este igual me mira. Enarco una ceja con la palabra "hermano" en sarcasmo. ¿Por qué han mentido? No lo sé y no me incumbe.
-El profesor de ingles falto, tenemos el tiempo libre-Nos anuncia Samantha mirando su celular.
-Vale, yo aprovecharé el tiempo. Iré a la biblioteca. ¿Vienes Bler?-Digo. Ella conoce más la biblioteca que yo.
-Claro-dice Bler y se pone de pie de un salto.
-¿Puedo ir con vosotras?-pregunta Zeus mirándome con cautela. "Vale, está buscando un momento para hablar conmigo" Apuesto a que él tuvo la idea de sentarse en nuestra mesa.
-Sí que puedes-le dijo Bler con una sonrisa. Este se limito a un pequeño asentimiento amable. "No sonríe"
En la biblioteca Bler se encuentra con George. Su mejor amigo. Por lo que me deja un momento que hablar con Zeus. Lo guio por los pasillos de libros y comienzo la búsqueda del libro que necesito.
-¿Hermano?-digo con sarcasmo
-Te pido que no rebeles nada-me pide. Su voz suena mejor que ayer. Se ha repuesto, no. Lo oculta bajo la voz seria y algo adulta.
-No soy la típica persona de andar con cotilleos pero… ¿por qué debo hacerlo?-digo aun buscando. Me detengo en una letra y voy más despacio. "Planetas y significados" el libro que busco. Saco el libro por el lomo y me volteo. El busca una excusa mientras mira al vacio, esta recordando, para nada, busca una mentira justa.-Vale, no diré nada. Aunque no me complace tener que mentir si me lo preguntasen-digo y ladea la cabeza con agradecimiento.-Por nada-no sonó con ironía, ni sarcasmo. Salgo de las largas filas de libros y comienzo a caminar a la sala de trabajo.
-¿Cómo lo haces?-pregunta con intriga por mi manera de leerle.
-Ya te dije-le digo.
-¿Me enseñarías?-pregunta. "Se está esforzando por socializar" Un cambio, eso es. El ha decidido eso. Anoche se veía tan voluble. Aunque lo único que no cambiaba era su tristeza. Lo que aun sigue en su voz, solo que muy profundo.
-No, yo no enseño-le digo. Mientras me siento.
-Pero sería mejor así. Así me enseñas a socializar. Y sonreír-trata de ser bromista pero no es tan bueno.
-Shhh-nos chita una chica, le asiento con la cabeza. Busco Júpiter con calma en el libro. El se sienta enfrente de mí. "Esto va a ser un fastidio"
-No puedes ser tan seria. No como yo.-asegura en susurros
-No lo soy-digo en susurros. Paso las páginas con calma.-Yo si sonrió-le digo y le sonrió sin mostrar mis dientes. Solo por molestarlo. El rodea los ojos. "Parece divertido" Al parecer el gruñón de ayer no es lo mismo de hoy. "Bipolar" Aunque dijo que acerté en todo. Estoy tratando con un chico bipolar, puede que haya acertado ayer.
-Como sea. Enséñame como lo haces-pide
-No-le digo y sigo pasando las páginas. -Júpiter, Júpiter-digo en murmullos, mientras busco.
-Shhh-vuelve la misma chica
-Si tanto te molesta vete a otra mesa-le digo a la chica con brusquedad. No somos los únicos charlando. Zeus pone los ojos en blanco pero vuelve con su mirada normal y fastidiosa. "No va a dejar de insistir"
-Quiero aprender hacer eso-dice -Necesito hacerlo-¿lo necesita?
-¿Por qué? A demás, ¿Por qué deberé hacerlo? ¿No hago ya bastante teniendo que ocultar tu verdad?-eso lo he murmurado mucho más bajo. Lo miro fijamente. Sus expresiones no se resignan pero tiene un plan. Se pone de pie y se incorpora acercando la cara a la mía. Mira por encima de su hombro y atrás de mi "Asegurando que nadie nos ve" ¿Qué hará?
-¿No lo harás?-pregunta aun incorporado en la mesa frente a mí. Esta cerca, lo suficiente para embriagarme de su perfume.
-No-digo firme. El ladea la cabeza y mira el libro. Pone su mano frente al libro y pasa las páginas sin tocarlas. Me quedo helada, se me eriza la piel. Detiene de hacerlo en la página de Júpiter.-El mejor planeta-comenta y se va con una mirada de victoria. ¿He visto eso? Ha movido las páginas sin que las tocara.
ESPERO QUE LES GUSTE XOXO ORION.
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