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Mi maravilloso desastre (Renesmee y Jacob) — capítulo 3

CAPÍTULO 3

Seth tomó otra calada. El humo fluyó de su nariz en dos chorros. Giré mi cara hacia el sol mientras él me relataba su reciente fin de semana de baile, licor y un nuevo amigo muy persistente.

—Si él te está acechando, entonces ¿Por qué dejas que te compré las bebidas? —Me reí.

—Es muy sencillo, Renesmee. Estoy en quiebra.

Me reí nuevamente y Seth me encajó su codo en mi costado cuando alcanzó a ver a Jacob caminando hacia nosotros.

—Hey, Jacob. —Canturreó alegremente Seth, guiñándome un ojo.

—Seth —él asintió. Levantó sus llaves—. Me voy a casa, Ness. ¿Necesitas que te lleve?

—Estaba a punto de entrar —dije, sonriendo a través de mis gafas de sol.

— ¿No te vas a quedar conmigo esta noche? —Preguntó, su rostro era una combinación de sorpresa y decepción.

—No, sí lo haré. Sólo tengo que tomar algunas cosas que olvidé.

— ¿Cómo qué?

—Bueno, para empezar mi cuchilla de afeitar. ¿Qué te importa?

—Ya es hora de que te afeites las piernas. Están destrozando las mías. — dijo con una sonrisa traviesa.

Los ojos de Seth se agrandaron mientras me dio una rápida mirada, y me giré hacia Jacob. — ¡Así es cómo empiezan los rumores! —Miré a Seth y sacudí mi cabeza—. Estoy durmiendo en su cama…sólo durmiendo.

—Está bien. —dijo Seth con una sonrisa maliciosa.

Le di un golpe en el brazo a Seth antes de abrir la puerta y subir por las escaleras. Cuando llegué a la segunda planta, Jacob estaba a mi lado.

—Oh, no te enfades. Sólo estaba bromeando.

—Todo el mundo ya asume que estamos teniendo sexo. Lo estás empeorando.

— ¿A quién le importa lo que piensan?

— ¡A mí, Jacob! ¡A mí! —Abrí mi puerta, metí mis cosas en una pequeña bolsa y luego salí violentamente, con Jacob detrás de mí. Sonrió mientras tomó la bolsa de mi mano y le lancé una mirada asesina—. No es divertido. ¿Quieres que toda la escuela crea que soy una de tus putas?

Jacob frunció el ceño. —Nadie piensa eso. Y si lo hacen, será mejor que esperen que yo no me entere.

Mantuvo la puerta abierta para mí y después de atravesarla, me detuve abruptamente delante de él.

— ¡Whoa! —dijo, chocando conmigo.

Volteé alrededor. — ¡Oh Dios mío! Probablemente piensan que estamos juntos y tú, con tu falta de vergüenza, continuas con tu…estilo de vida. ¡Debo verme patética! —dije, dándome cuenta de eso mientras hablaba—. No creo que deba quedarme contigo por más tiempo. Deberíamos, simplemente, permanecer alejados uno del otro, un tiempo.

Le quité mi bolsa y él me la arrebató de vuelta.

—Nadie piensa que estamos juntos, Ness. No tienes que dejar de hablarme para probar tu punto.

Estábamos envueltos en un tira y afloja con la bolsa, y cuando él se negó a dejarla ir, gruñí ruidosamente en frustración. — ¿Alguna vez tuviste a una chica, que es una amiga, quedándose contigo? ¿Alguna vez llevas clases con esas chicas en la escuela? ¿Has comido los almuerzos con ellas todos los días? Nadie sabe qué pensar sobre nosotros, ¡Incluso cuando se los décimos!

Caminamos hacia el estacionamiento. —Voy arreglar esto, ¿Está bien? No quiero que nadie piense menos de ti debido a mí —dijo, con una expresión apenada. Abrió muchos sus ojos y sonrió—. Déjame hacer las paces contigo. ¿Por qué no vamos a The Dutch esta noche?

—Eso es una barra de motociclistas —desprecié, viendo como sujetaba mi bolsa a su moto.

—Está bien, entonces vamos al club. Te llevaré a cenar, y luego podemos ir a The Red Door. Yo invito.

— ¿Cómo es que salir a cenar y luego a un club arregla el problema? Cuando la gente nos vea salir juntos lo hará peor.

Él se montó en su moto. —Piénsalo. ¿Yo, borracho, en una habitación llena de mujeres escasamente vestidas? No tomará mucho tiempo para que la gente sepa que no somos una pareja.

— ¿Y qué supone que debo hacer? ¿Llevar a casa a un chico borracho del bar para probar el punto?

—No me refería a eso. No hay necesidad de enojarse —dijo con el ceño fruncido.

Rodé mis ojos y subí al asiento, pasando mis brazos alrededor de su cintura. — ¿Alguna chica extraña va a seguirnos a la casa desde el bar? ¿Así es cómo vas a arreglar las cosas conmigo?

— ¿No estás celosa, o sí, Ness?

— ¿Celosa de qué? ¿De la imbécil infectada de ETS a quien mandarás al diablo en la mañana?

Jacob se rió y entonces encendió su Harley. Voló hacia su apartamento a dos veces el límite de velocidad, y cerré mis ojos para no ver los árboles y los coches que dejábamos atrás.

Después de bajarme de su motocicleta, golpeé su hombro. — ¿Olvidaste que estaba contigo? ¿Estás intentando matarme?

—Es difícil olvidar que estás detrás de mí cuando tus muslos se están agarrados con fuerza a mí. —Una sonrisita llegó con su siguiente pensamiento—. No podía pensar de una mejor manera de morir, realmente.

—Hay algo muy mal contigo.

Apenas habíamos entrado cuando Claire salió del dormitorio de Quil. —Estábamos pensando salir esta noche. ¿Se unen?

Miré Jacob y sonreí. —Vamos a pasar por el lugar de sushi antes de ir a Red.

La sonrisa de Claire abarcó desde un lado de su cara al otro. — ¡Quil! —Chilló, corriendo hacia el baño—. ¡Saldremos esta noche!

Fui la última en tomar una ducha, así que Quil, Claire y Jacob estaban de pie impacientes en la puerta cuando yo salí del baño, en un vestido negro y tacones rosas.

Claire  silbó. — ¡Maldita sexy, buenorra!

Sonreí en agradecimiento y Jacob levantó su mano.

—Lindas piernas.

— ¿Mencioné que es una cuchilla mágica?

—No creo que sea la cuchilla. —Sonrió, me jaló por a la puerta.

Fuimos demasiado ruidosos y molestosos en el bar de sushi y ya habíamos estado bebiendo esa noche antes poner un pie en The Red Door. Quil entró en el estacionamiento, tomándose su tiempo para encontrar un lugar.

—Es para esta noche, Quil. —Murmuró Claire.

—Oye. Tengo que encontrar un espacio amplio. No quiero que algún borracho idiota arruine la pintura.

Una vez que aparcamos, Jacob inclinó el asiento hacia delante y me ayudó a salir. — Quería preguntaros sobre vuestras identificaciones. Son perfectas y por aquí no se consiguen.

— Sí, las tenemos desde hace un tiempo. Eran necesarias... en Wichita. — Dije.

— ¿Necesario?— preguntó Jacob.

— Algo bueno el tener conexiones. — dijo Claire.

Ella hipó y cubrió su boca, riéndose.

— ¡Mujer!— dijo Quil, sosteniendo a Claire del brazo mientras ella, torpemente, caminaba a lo largo del pavimento. — Creo que ya has terminado por esta noche.

Jacob hizo una mueca. — ¿De qué estás hablando Claire? ¿Qué conexiones?

— Renesmee tiene unos viejos amigos que...

— Son identificaciones falsas, Jake— Interrumpí.— Tienes que conocer a la gente indicada, si quieres que las hagan adecuadamente, ¿No es así?

Claire desvió su mirada intencionalmente lejos de Jacob y esperé.

— Así es.— dijo extendiendo su mano para tomar la mía.

Agarré tres de sus dedos y sonreí, sabiendo que por su expresión mi respuesta no lo había dejado satisfecho.

— ¡Necesito otra bebida!— dije, en otro intento de cambiar el tema.

— ¡Bebida!— gritó Claire.

Quil rodó los ojos. — Oh, sí. Justamente lo que necesitas, beber más.

Una vez estuvimos dentro, Claire inmediatamente me sacó a la pista de baile. Su cabello negro estaba se movía en todas direcciones, y me reí de la cara de pato que hacía cuando se movía al ritmo de la música.

Cuando la canción acabó, nos unimos a los muchachos en el bar. Una excesivamente voluptuosa rubia-platina, ya estaba al lado de Jacob y la cara de Claire se descompuso en repulsión.

— Así va a ser toda la noche, Claire. Ignóralos. — dijo Quil, asintiendo hacia un pequeñito grupo de chicas que estaban paradas a unos metros.

— Parece que hay una bandada de buitres. — dijo Claire con desprecio.

Jacob encendió un cigarrillo mientras ordenaba dos cervezas más, la rubia mordió sus brillantes e hinchados labios y sonrió. El camarero quitó las tapas y le tendió a Jacob las botellas. La rubia agarró una de las cervezas, pero Jacob se la quitó.

— Uh... no es para ti. — le dijo, entregándomela a mí.

El primer pensamiento que se cruzó por mi cabeza fue tirarla a la basura, pero la mujer parecía tan ofendida que sonreí y tomé un trago.

Ella se fue bufando y yo sonreí al ver que Jacob parecía no haberlo notado.

— Como si fuera yo a comprar una cerveza para una chica cualquiera en un bar. — dijo sacudiendo la cabeza. Alcé mi cerveza, y él levanto un lado de su boca haciendo una media sonrisa. — Tú eres diferente.

Chocó mi cerveza con la suya brindando. — Por ser la única con la que un chico, que no tiene ningún estándar no quiere dormir.— dije bebiendo un poco.

— ¿Es en serio?— preguntó retirando la botella de mi boca. Cuando no me retracté, se inclinó hacia mí. — Primero que nada... Tengo estándares. Nunca he estado con una fea. Nunca. Segundo, quería acostarme contigo. Pensé en tirarte sobre mi sofá de cincuenta formas distintas, pero no lo hice porque ya no te veo de esa manera. No es que no me atraigas, simplemente creo que eres mejor que todo eso.

No pude retener la presumida sonrisa que se deslizó a través de mi cara. — Crees que soy demasiado buena para ti.

Sonrió burlonamente con mi segundo insulto. — No se me ocurre ningún solo chico que sea lo suficiente bueno para ti.

La petulancia se disolvió y fue reemplazada por una agradecida sonrisa.— Gracias, Jake.— dije dejando mi cerveza vacía en la barra.

Jacob tiró de mi mano. — ¡Vamos!— dijo arrastrándome a través de la multitud hacia la pista de baile.

— ¡He bebido demasiado! ¡Me voy a caer!

Jacob sonrió y me acercó a él, agarrándome de las caderas.

— Calla y baila.

Claire y Quil aparecieron junto a nosotros. Quil se movía como si hubiera estado viendo muchos videos de Usher.

Jacob me tenía casi azorada con la manera en que se presionaba contra mí. Si utilizaba cualquiera de estos movimientos en el dichoso sofá, pude ver por qué tantas chicas se arriesgaban a ser humilladas por la mañana.

Él acomodó sus manos alrededor de mi cintura y me di cuenta de que su expresión era diferente, casi estaba serio. Mis manos recorrieron su impecable pecho y abdomen marcado mientras se estiraba y tensaba bajo su apretada camisa con la música. Me puse de espaldas a él, sonriendo cuando él envolvió sus brazos alrededor de mi cintura.

Junto con el alcohol en mi cuerpo, cuando él tiró de mi cuerpo contra el suyo, las cosas que llegaron a mi cabeza eran de todo menos amistosas.

La siguiente canción comenzó dando por finalizada la que estábamos bailando y Jacob no mostró signos de querer regresar a la barra de nuevo.

Sudor resbalaba por la parte trasera de mi cuello y las luces estroboscópicas multicolores me hicieron sentir un poco mareada. Cerré los ojos e incliné mi cabeza contra su hombro. Agarró mis manos y las llevó alrededor de su cuello. Las suyas recorrieron mis brazos, bajaron por mis costillas, y finalmente regresaron a mis caderas. Cuando sentí sus labios y luego su lengua contra mi cuello me alejé de él.

Sonrió, luciendo un poco sorprendido. — ¿Qué, Ness?

Mi genio estalló haciendo que las palabras que quería decir se atrancaran en mi garganta. Fui a la barra y pedí otra Corona. Jacob tomó asiento junto a mí, levantando un dedo para ordenar a una para él mismo. Tan pronto como el camarero puso la cerveza delante de mí, bebí la mitad del contenido antes de estamparla contra la barra.

— ¿Crees que eso va a cambiar la opinión de alguien sobre nosotros?— dije poniendo mi cabello a un lado cubriendo el lugar qué el había besado.

Soltó una carcajada. — No me importa ni una mierda lo que piensen sobre nosotros.

Le lancé una mirada asesina y me giré al frente.

— Ness. — Dijo tocando mi brazo.

Lo alejé de él. — No. Yo nunca me emborracharé lo suficiente como para acostarme en ese sofá.

Su rostro se retorció con ira pero antes de que pudiera decir algo, una guapa mujer de cabello oscuro con labios gruesos, enormes ojos azules y un gran escote se acercó a él.

— Bien, ¿no es este Jacob Black?— dijo, enfatizando en los momentos correctos.

Él tomó la bebida, y luego sus ojos se apartaron de los míos.

— Hola, Megan.

— Preséntame a tu novia. — Ella sonrió y yo rodé mis ojos ante lo patéticamente transparente que era.

Jacob inclinó su cabeza hacia atrás para terminar su cerveza y luego deslizó su botella vacía por la barra. Todos los que esperaban para ordenar la siguieron con la mirada hasta que cayó en el cubo de basura al final. — Ella no es mi novia.

Agarró la mano de Megan, y ella felizmente lo siguió a la pista de baile. Él solamente la manoseó durante una canción, luego otra y otra. Estaban haciendo una escena con la forma que ella permitía que la tocara, cuando él se inclinó sobre ella les di la espalda.

— Luces molesta. — Dijo un hombre que se sentó a mi lado.— ¿Es tu novio?

— No, sólo es un amigo. — murmuré.

— Eso está bien. Podría haberte sido incomodísimo si lo fuera. — Miró a la pista de baile, sacudiendo su cabeza ante la escena que estaban armando.

— Y que lo digas. — Bebí lo que quedaba de mi cerveza. Apenas había saboreado las últimas dos que había dejado a un lado y mis dientes se habían insensibilizado.

— ¿Te apetece otra?— Preguntó, volteé a verlo y sonrió. — Me llamo Demetri.

— Renesmee. — Dije estrechando su mano que estaba extendida.

Él levantó dos dedos hacia el barman y sonreí.

— Gracias.

— Así que, ¿vives aquí?

— Vivo en Morgan Hall en Eastern.

— Tengo un apartamento en Hinley.

— ¿Vas al State?— Pregunté. — ¿Qué está... como a una hora de distancia? ¿Qué haces aquí?

— Me gradué el mato pasado, mi hermana es la que va a Eastern. Me estoy quedando con ella esta semana en lo que echo solicitudes de trabajo.

— Viviendo en el mundo real, ¿eh?

Demetri se rió. — Es lo que dicen que es.

Saqué el brillo labial de mi bolsillo y lo unté en mis labios, utilizando el espejo que recubría la pared detrás de la barra.

— Ese es un color bonito— dijo, mirando como presionaba mis labios juntos.

Sonreí, sintiendo el cabreo hacia Jacob y la pesadez del alcohol. — Quizás puedas probarlo después.

Los ojos de Demetri se ampliaron cuando me incliné más cerca de él y sonreí cuando él tocó mi rodilla. Retiró su mano cuando Jacob se puso entre nosotros.

— ¿Lista, Ness?

— Estoy hablando Jacob. — dije empujándolo. Su camisa estaba húmeda del espectáculo de la pista de baile y yo hice énfasis limpiando mi mano en mi falda.

Jacob hizo una mueca. — ¿Siquiera conoces a este chico?

— Se llama Demetri. — dije enviándole a mi nuevo amigo la mejor sonrisa coqueta que pude hacer.

Él me guiñó un ojo y luego miró a Jacob, extendiéndole su mano.— Un placer conocerte.

Jacob me dio una gélida mirada y suspiré. — Demetri, él es Jacob.

— Jacob Black. — dijo mirando fijamente la mano de Demetri como si quisiera arrancársela.

Los ojos de Demetri se ampliaron y retiró torpemente su mano. — ¿Jacob Black? ¿Jacob Black de Eastern?

Puse mi mejilla en mi puño temiendo por el inevitable intercambio de historias todas llenas de testosterona que pronto ocurriría.

Jacob estiró su brazo detrás de mí, agarrando la barra.

— Sí, ¿Qué con eso?

— Te vi luchar contra Shawn Jenks el año pasado, hombre. ¡Pensé que iba a presenciar su muerte!

Jacob lo miró furioso. — ¿Quieres verlo otra vez?

Demetri rió una vez, sus ojos viajaron entre nosotros. Cuando se dio cuenta de que Jacob hablaba enserio, sonrió disculpándose y se fue.

— ¿Estás lista ahora?— preguntó bruscamente.

— Eres un completo idiota, ¿sabes?

— Me han llamado peor. — dijo ayudándome a levantarme.

Seguimos a Claire y a Quil al coche, cuando Jacob intentó agarrar mi mano para dirigirme por el estacionamiento la tiré lejos bruscamente. Él se dio la vuelta para encararme y yo me paré de pronto inclinándome hacia atrás cuando él estuvo a pocos centímetros de mi cara.

— ¡Debería simplemente besarte y superarlo!— gritó— ¡Estás siendo ridícula! Besé tu cuello, ¿Y qué?

Pude percibir la cerveza y los cigarrillos en su aliento y lo empujé. — No soy una amiga para follar, Jacob.

Él sacudió su cabeza con incredulidad. — ¡Nunca dije que lo fueras! ¡Estás conmigo veinticuatro horas al día, duermes en mi cama, pero la mitad del tiempo actúas como si no quisieras que te vieran conmigo!

— ¡Vine aquí contigo!

— Nunca te he tratado con algo más que respeto, Ness.

Me quedé quieta. — No, sólo me tratas como si fuera de tu propiedad. ¡No tenías ningún derecho de ahuyentar así a Demetri!

— ¿Sabes quién es Demetri?— Cuando sacudí la cabeza, él se inclinó más cerca. — Yo sí. Fue arrestado el año pasado por agresión sexual, pero los cargos fueron retirados.

Crucé mis brazos. — Oh, ¿Así que tenéis algo en común?

Los ojos de Jacob se estrecharon y su mandíbula se tensó. — ¿Me estás llamando violador?— dijo en tono frío y bajo.

Apreté mis labios juntos, más enfadada aún porque tenía razón. Había ido demasiado lejos. — No, ¡Sólo estoy molesta contigo!

— He estado bebiendo, ¿De acuerdo? Tu piel estaba a tres putos centímetros de mi cara, eres hermosa y hueles jodidamente increíble cuando sudas. ¡Te besé! ¡Lo siento! ¡Supéralo!

Su excusa hizo que las comisuras de mi boca se elevaran.

— ¿Crees que soy hermosa?

Frunció el ceño disgustado. — Eres guapísima y lo sabes. ¿Por qué estás sonriendo?

Traté de sofocar mi diversión en vano. — Nada, vámonos ya.

Jacob rió una vez y sacudió la cabeza. — ¿Qué...? ¿Tú...? ¡Eres un grano en el culo!— Gritó fulminándome con la mirada. No podía dejar de sonreír y tras unos segundos la boca de Jacob se curvó. Él sacudió su cabeza una vez más y pasó un brazo alrededor de mi cuello. — Me estás volviendo loco. ¿Sabes?

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Ya en el apartamento, todos entramos tropezándonos. Fui directamente al baño y me lavé el olor a humo del cabello. Cuando salí de la ducha, vi que Jacob me había traído una de sus camisetas y un par de bóxers para cambiarme.

La camiseta me engulló y los bóxers desaparecieron bajo la camisa. Me lancé a la cama y suspiré, todavía sonriendo por lo que me había dicho en el estacionamiento.

Jacob me miró fijamente por un momento y sentí una punzada en mi pecho. Tuve unas ganas casi locas de coger su cara y estampar mi boca sobre la suya, pero luché contra el alcohol y las hormonas que corrían a través de mi sangre.

— Buenas noches, Ness— susurró girándose.

Me moví nerviosamente, aún no podía quedarme dormida. — ¿Jake?— dije inclinándome hasta descansar mi mentón en su hombro.

— ¿Sí?

— Sé que estoy borracha y acabamos de tener una enorme pelea por esto, pero...

— No voy a tener sexo contigo, así que deja de preguntar. — dijo, aún dándome la espalda.

— ¿Qué? ¡No!— Chillé.

Jacob se rió y se giró, mirándome con una expresión suave.— ¿Qué, Ness?

Suspiré. — Esto...— dije recostando mi cabeza sobre su pecho y pasando mis brazos a través de su cintura acurrucándome contra él lo más que me fue posible.

Él se puso tenso y levantó sus manos, como si no supiera cómo debería de reaccionar. — Estás borracha.

— Lo sé. — dije, demasiado ebria como para estar avergonzada.

Él giró para mirarme directamente a los ojos.— Debería decir que no para probar un punto.— dijo juntando sus cejas.— Pero me odiaría a mí mismo más tarde si digo que no y nunca vuelves a preguntármelo.

Recosté mi mejilla contra su pecho, sus brazos me apretaron y suspirando dijo: — No necesitas una excusa Ness. Todo lo que tienes que hacer es pedírmelo.

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Me estremecí, debido a la luz del sol, que pasaba a través de la ventana y a la alarma pitando en mi oído. Jacob aún dormía, rodeándome con sus piernas y brazos. Maniobré con un brazo libre para apagar la alarma. Pasé mis manos por mi cara y me giré para verlo, durmiendo sonoramente a dos centímetros de mi cara.

— ¡Dios mío!— susurré preguntándome cómo habíamos conseguido estar tan enredados. Tomé una respiración profunda y la contuve mientras trabajaba en liberarme de su agarre.

— Detente, Ness, estoy durmiendo. — Balbuceó, apretándome contra él.

Después de varios intentos, finalmente me deshice de su agarre y me senté al borde de la cama, mirando hacia su cuerpo medio desnudo envuelto entre las sábanas. Lo observé por un momento y suspiré.

Las líneas en nuestra amistad se estaban haciendo borrosas y todo era mi culpa.

Su mano se deslizó a través de las sábanas y tocó mis dedos. — ¿Qué pasa, Ness?— dijo apenas abriendo los ojos.

— Voy por un vaso de agua, ¿quieres algo?

Jacob sacudió la cabeza y volvió a hundirla contra el colchón.

— Buenos días, Renesmee. — dijo Quil desde el sillón reclinable cuando di la vuelta a la esquina.

— ¿Dónde está Claire?

— Todavía durmiendo. ¿Qué haces despierta tan temprano?— preguntó mirando el reloj.

— Sonó la alarma, pero siempre me despierto temprano después de que bebo. Es una maldición.

— Yo también. — asintió.

— Será mejor que levantes a Claire. Tenemos clase en una hora. — dije abriendo el grifo e inclinándome a beber un poco.

Quil asintió. — Sólo iba a dejar que durmiera.

Sacudí mi cabeza. — No lo hagas. Se molestará bastante si no asiste.

— Oh. — dijo poniéndose en pie.— Creo que será mejor despertarla.— Dio la vuelta.— ¿Oye, Renesmee?

— ¿Sí?

— No sé qué está pasando entre Jacob y tú, pero sé que él va a hacer algo estúpido para molestarte. Es una cosa que tiene. No se encariña con alguien a menudo y por el motivo que sea a ti te lo está permitiendo, pero tienes que pasar por alto sus demonios. Es la única forma que él lo sabrá.

— ¿Sabrá qué?— Le pregunté, elevando una ceja ante su discurso melodramático.

— Si va a subir por la pared. — respondió simplemente.

Sacudí la cabeza y reí. — Lo que tú digas, Quil.

Quil se encogió de hombros y desapareció en su dormitorio. Escuché murmullos suaves, un gemido de protesta y la dulce risa de Claire.

Removí los cereales en mi tazón y apreté el bote de sirope de chocolate mientras continuaba removiendo.

— Eso es asqueroso, Ness— dijo Jacob vistiendo sólo un par de bóxers verdes. Frotó sus ojos y sacó una caja de cereales del gabinete.

— Buenos días para ti también. — dije cerrando la tapa de la botella.

— Me he enterado de que se aproxima tu cumpleaños. Lo último de tu adolescencia. — Sonrió, sus ojos rojos e hinchados.

— Sí... No soy una persona muy fiestera. Creo que Claire me llevará a cenar o algo. — Sonreí. — Puedes venir si quieres.

— Está bien. — se encogió de hombros.

— ¿Cuándo es tu cumpleaños?

Echó la leche, moviendo sus cereales con la cuchara. — No hasta abril. Primero de abril.

— Cállate.

— No, lo digo enserio. — dijo masticando.

— ¿Tu cumpleaños es el día de las bromas de abril?— Pregunté una vez más elevando una ceja.

Él se rio. — ¡Sí! Vas a llegar tarde. Mejor vístete.

— Voy con Claire.

Podría decir que él estaba actuando intencionalmente calmado cuando se encogió de hombros. —  Como sea.— dijo, dándome la espalda para terminar sus cereales.

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Estoy pensando en organizar unos días concretos a la semana para actualizar mis historias, cada día una historia diferente. Eso sí, actualizaría sólo UNA vez a la semana.

Que os parece?? Sigo actualizando sin días concretos y varias veces a la semana o planifico los días de mis actualizaciones???

Y ahora sí!!! Comentarios!!!!