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Mi maravilloso desastre (Renesmee y Jacob) — capítulo 4

CAPÍTULO 4

— Definitivamente te está mirando. — susurró Claire, inclinándose para echar un vistazo por el salón.

— Deja de mirar tonta, que va a verte.

Claire sonrió y saludó. — Pues ya me ha visto y aún está mirando.

Dudé por un momento y luego finalmente junté el valor necesario para girarme en su dirección. Nahuel estaba sonriendo con la mirada fija en mí.

Le sonreí de vuelta y fingí estar tecleando algo en mi laptop.

— ¿Aún está mirando? —Murmuré.

— Sí. —se rió.

Al acabar de clase, Nahuel me detuvo en el pasillo.

— No te olvides de la fiesta de este fin de semana.

— No lo haré. — dije intentando no pestañear mucho o hacer alguna cosa más ridícula todavía.

Claire y yo caminamos hacia la cafetería pasando por el césped para encontrarnos con Jacob y Quil para el almuerzo. Ella todavía se estaba riendo del comportamiento de Nahuel cuando se acercaron los chicos.

— Hola bebé. — dijo Claire besando a su novio en la boca.

— ¿Qué es tan gracioso? — preguntó Quil.

— Oh, que un chico se pasó toda la clase echándole el ojo a nuestra Renesmee. Fue completamente adorable.

— Siempre que fuera a Renesmee. — Quil guiñó un ojo.

— ¿Quién era? —Jacob hizo una mueca.

Ajusté mi mochila, haciendo que Jacob la deslizara fuera de mis brazos y la sostuviera. Sacudí mi cabeza. — Claire tiene mucha imaginación.

— ¡Renesmee! ¡Grandísima mentirosa! Era Nahuel Hayes, y para no darme cuenta si el casi estaba babeando.

La expresión de Jacob se transformó en disgusto. — ¿Nahuel Hayes?

Quil tiró de Claire. — Vamos a almorzar. ¿Disfrutarás esta tarde de la comida gourmet de la cafetería?

Claire lo besó de nuevo en respuesta mientras Jacob y yo los seguimos. Me senté con mi bandeja entre Claire y Seth pero Jacob no se sentó en su asiento normal frente a mí.

En vez de eso, se sentó un lugar más alejado. Ahí fue que me di cuenta que él no había hablado mucho mientras veníamos a la cafetería.

— ¿Estás bien, Jake?— Le pregunté.

— ¿Yo? Bien, ¿Por qué?— Dijo suavizando las facciones de su rostro.

— Es sólo que has estado muy callado.

Varios miembros del equipo de fútbol se acercaron a la mesa y se sentaron, riendo ruidosamente. Jacob parecía molesto mientras removía la comida en su plato.

Erick Yorkie arrojó una patata al plato de Jacob.

— ¿Qué cuentas Jake? Escuché por ahí que te cepillaste a Lauren Mallory. Ella está echándote por tierra hoy.

— Cállate, Yorkie. — murmuró Jacob manteniendo su mirada fija en la comida.

Me incliné hacia delante para que el fornido gigante sentado frente a Jacob pudiera experimentar toda la fuerza de mis reflejos. — Déjalo ya Eric.

Los ojos de Jacob se clavaron en los míos. — Puedo defenderme a mí mismo Renesmee.

— Lo siento, yo...

— No quiero que lo sientas, joder. No quiero que hagas nada. — dijo bruscamente, empujándose fuera de la mesa y saliendo muy furioso de la cafetería.

Seth me miró con ambas cejas elevadas. — ¡Whoa! ¿Y eso por qué ha sido?

Pinché una papa frita con mi tenedor y sin aliento dije: — No tengo ni idea.

Quil acarició mi espalda. — No es algo que tu hayas hecho Renesmee.

— Sólo que le están ocurriendo cosas en este momento. — añadió Claire.

— ¿Qué cosas?— Pegunté.

Quil se encogió de hombros y centró su atención en su plato.

— Ya deberás saber que requiere de paciencia e indulgencia ser amigo de Jacob. Él es su propio mundo.

Sacudí mi cabeza. —Ese es el Jacob que todos los demás ven... no él que conozco.

Quil se inclinó hacia adelante. — No hay ninguna diferencia. Sólo hay que seguir la corriente.

Después de clase me fui con Claire al apartamento, para ver que la motocicleta de Jacob no estaba. Fui a su habitación y me hice un ovillo en su cama, descansando mi cabeza sobre mi brazo. Jacob no estaba bien esta mañana. Poe más tiempo que habíamos pasado juntos, no podía creer que no hubiera visto que había algo que lo estaba incomodando. Y lo que me preocupaba era que Claire sabía qué estaba ocurriendo y yo no.

Mi respiración se normalizó y mis ojos se volvieron pesados; al poco rato me quedé dormida. Cuando mis ojos se abrieron nuevamente, el cielo nocturno había oscurecido la ventana. El sonido amortiguado de unas voces se filtraba por el pasillo de la sala, incluyendo el tono profundo de Jacob. Me deslicé con cuidado por el pasillo y me quedé helada cuando escuché mi nombre.

— Renesmee lo entiende, Jake no te tortures. — dijo Quil.

— Ya van a ir a la fiesta. ¿Cuál es el problema de invitarla a salir? — preguntó Claire.

Me quede quieta esperando su respuesta. — No quiero salir con ella, sólo quiero estar cerca de ella. Es... diferente.

— ¿Cómo diferente?— preguntó Claire irritada.

— Ella no sigue mis gilipolleces, es algo... nuevo. Lo dijiste tú misma Claire. No soy su tipo. Simplemente no es de esa forma entre nosotros.

— Estás más cerca de ser su tipo de lo que tú te crees. —dijo Claire.

Retrocedí tan silenciosamente como me fue posible, y cuando las tablas de madera crujieron bajo mis pies descalzos, alcancé la puerta del dormitorio de Jacob y la cerré. Luego caminé por el pasillo.

— Hola, Renesmee. — Sonrió Claire. — ¿Cómo estuvo tu siesta?

— Estuve inconsciente durante cinco horas. Es más cercano a un coma que a una siesta.

Jacob me miró fijamente un momento y cuando sonreí, el vino directamente hacia mí, agarró mi mano y me arrastró al pasillo de su dormitorio. Cerró la puerta y sentí como mi corazón golpeaba con fuerza en mi pecho, preparándose para aplastar mi autoestima con lo que él dijera.

Levantó sus cejas. — Lo siento, Ness. He sido un completo imbécil contigo.

Me relajé, viendo el remordimiento en sus ojos. — No sabía que estabas cabreado conmigo.

— No estaba cabreado contigo. Es sólo que tengo la puta costumbre de desquitarme con quienes me importan. Sé que es una excusa de mierda y lo siento. — Dijo envolviéndome en sus brazos.

Puse mi mejilla contra su pecho, recargándome. — ¿Por qué estabas enfadado?

— Eso ni importa. Lo único que me preocupa realmente eres tú.

Me incliné hacia atrás para verlo. — Puedo manejar tus rabietas.

Sus ojos analizaron mi cara durante un momento antes de que una pequeñita sonrisa se extendiera por sus labios. — No sé por qué me aguantes, y tampoco sé qué haría si no lo hicieras.

Pude oler la mezcla de cigarrillos y menta en su aliento, miré sus labios, mi cuerpo está reaccionando ante la cercanía que teníamos. La expresión de Jacob cambió y su respiración se aceleró. También él lo había notado.

Me incliné una milésima y luego ambos saltamos cuando sonó su teléfono móvil. Él suspiró sacándolo del bolsillo.

— Sí. ¿Newton? De acuerdo. Será grande y fácil. ¿Jefferson? — Me miró y guiñó un ojo. — Estaremos ahí. — Colgó y tomó mi mano. — Ven conmigo. — Me sacó al final del pasillo. — Era Sam — Le dijo a Quil. — Benjamín Hoffman estará en Jefferson en noventa minutos.

Quil asintió y se levantó mientras sacaba su móvil del bolsillo de sus pantalones. Después de unos momentos repitió lo que Jake le había dicho y colgó. Marcó nuevamente e hizo el mismo proceso. Él marcó otro número mientras cerraba la puerta de su habitación detrás de él.

— Aquí vamos. — dijo Claire sonriendo. — ¡Será mejor que nos arreglemos!

El aire del apartamento estaba tenso y al mismo tiempo optimista. Jacob parecía el menos afectado, poniéndose sus botas y una camiseta blanca, como si estuviera a punto de hacer un encargo.

Claire me llevó al final del pasillo, al dormitorio de Jacob y frunció el ceño. — Tienes que cambiarte, Renesmee. No puedes llevar eso.

— ¡Llevaba un cardigán la última vez y no dijiste nada!— Protesté.

— No pensé que irías la última vez. Toma. — Me arrojó ropa. — Póntelo.

— ¡No me voy a poner eso!

— ¡Vamos!— Llamó Quil desde la sala de estar.

— ¡Rápido! — dijo Claire bruscamente, corriendo hacia la habitación de Quil.

Me puse la escotadísima y ajustada blusa amarilla sin mangas y los pantalones vaqueros de corte bajo que Claire me lanzó, luego deslicé mis pies en un par de tacones, pasé un cepillo por mi cabello mientras caminaba hacia el final del pasillo. Claire salió de su habitación con un vestido corto verde y tacones que hacían juego, cuando nos dimos la vuelta en la esquina, Jacob y Quil estaban de pie en la puerta.

La boca de Jacob cayó abierta. — Oh, mierda no. ¿Estás planeando matarme? Tienes que cambiarte Ness.

— ¿Qué?— pregunté mirando hacia abajo.

Claire puso las manos en sus caderas. —Está guapísima Jake, ¡Déjala en paz!

Jacob tomó mi mano y me llevó al final del pasillo. —Ponte una camiseta ancha... y unos tenis. Algo que sea cómodo.

— ¿Qué? ¿Por qué?

— Porque voy a estar más preocupado por quien está mirando tus tetas, en esa camiseta, que por Newton. — Dijo deteniéndose en la puerta.

— Pensé que habías dicho que no importaba nada lo que los demás pensaran?

— Ese es un sitio diferente, Ness. — Jacob bajó su mirada a mi pecho y luego la subió a mi rostro. — No puedes usar eso en la pelea, así que por favor... sólo... por favor cámbiate. — Tartamudeó empujándome a la habitación y encerrándome.

— ¡Jacob!— grité. Sacando mis tacones y metiendo los pies en mis Converse. Luego me quité la blusa lanzándola al otro lado de la habitación. Me puse la primera camiseta de algodón que pude agarrar y luego corrí hacia el pasillo, deteniéndome en la puerta.

— ¿Mejor?— dije respirando con dificultad, haciéndome una cola de caballo.

— ¡Sí!— dijo Jacob aliviado. — ¡Vámonos!

Corrimos hasta el estacionamiento. Salté a la parte trasera de la motocicleta de Jacob mientras él arrancaba el motor y nos fuimos volando por el camino hasta la universidad. Sujeté fuertemente su cintura anticipadamente, la prisa por salir había enviado adrenalina que estaba resurgiendo por mis venas.

Jacob condujo sobre la acera, estacionando su motocicleta en las sombras del edificio de artes liberales de Jefferson. Empujó sus gafas de sol a la cima de su cabeza y luego agarró mi mano, sonriendo mientras nos dirigimos a la parte de atrás del edificio. Se detuvo en una ventana que estaba abierta, cerca del suelo.

Mis ojos se ampliaron cuando caí en la cuenta. — Tienes que estar bromeando.

Jacob sonrió. —Esta es la entrada VIP. Deberías ver cómo entra todo el mundo.

Sacudí mi cabeza cuando él metió las piernas a través de la ventana y desapareció. Me agaché y lo llame: — ¡Jacob!

— Aquí abajo Ness. Sólo entra con los pies primero, yo te atraparé.

— ¡Estás loco si crees que voy a saltar en la oscuridad!

— ¡Yo te atraparé! ¡Lo prometo! ¡Ahora trae tu precioso culo aquí!

Suspiré tocándome la frente con mi mano. — ¡Es una locura!

Me senté y me empujé hacia delante, hasta que la mitad de mi cuerpo estaba colgando en la oscuridad. Me giré sobre mi estómago y estiré mis pies, buscando sentir el suelo. Esperé que tocaran la mano de Jacob pero perdí mi agarre y chillé cuando caí hacia atrás. Un par de manos me agarraron y escuché la voz de Jacob en la oscuridad.

— Caes como una niña. — Se rió.

Cuando mis pies tocaron el suelo, me adentró aún más en la oscuridad. Después de una docena de pasos, pude oír los gritos familiares de nombres y números y después una sala iluminada. Una linterna colocada en la esquina iluminaba la sala sólo lo suficiente para que pudiera distinguir la cara de Jacob.

— ¿Qué estamos haciendo?

— Esperar, Sam tiene que decir su discurso antes de que yo entre.

Me puse nerviosa. — ¿Debo esperar aquí, o debo entrar? ¿A dónde voy cuando inicia la pelea? ¿Dónde están Quil y Claire?

— Fueron por el otro lado. Tú sígueme, no te voy a enviar a ese agujero de tiburones sin mí. Quédate con Sam, él evitara que te aplasten. No puedo estar cuidándote y lanzando golpes al mismo tiempo.

— ¿Aplastar?

— Va a venir más gente aquí esta noche. Mike Newton es de State. Ellos tienen su propio círculo allí. Va a ser nuestra gente contra su gente, por lo que esto va a ser una locura.

— ¿Estás nervioso?— Pregunté.

El sonrió mirándome. — No, aunque tú si que pareces nerviosa.

— Tal vez. — Admití.

— Si te hace sentir mejor, no dejaré que me toque. Ni siquiera dejaré que me de uno para hacerlo sentir mejor.

— ¿Cómo vas a lograr eso?

Se encogió de hombros. — Normalmente dejo que me de uno para que parezca justo.

— ¿Dejas que te golpeen?

— ¿Qué habría de divertido si sólo masacrara a alguien y no consiguieran darme un solo puñetazo? No es bueno para los negocios, nadie apostaría contra mí.

— Qué gran mierda. — dije cruzándome de brazos.

Jacob levantó una ceja. — ¿Piensas que estoy de broma?

— Me cuesta creer que sólo te den un golpe si los dejas.

— ¿Te gustaría apostar, Renesmee Cullen?— Él sonrió con sus ojos brillando-

Sonreí de vuelta. — Acepto esa apuesta. Creo que él te anotará uno.

— Si no lo hace, ¿Qué ganaré?— Preguntó. Me encogí de hombros mientras que los gritos al otro lado del muro crecían hasta ser un rugido. Sam saludó a la multitud y comenzó a decir las reglas.

La boca de Jacob se extendió en una amplia sonrisa. — Si ganas, no tendré sexo durante un mes. — Levanté una ceja y él sonrió de nuevo. — Pero si yo gano, tienes que estar conmigo durante un mes.

— ¿Qué? ¡Pero si de todas formas me quedo contigo! ¿Qué clase de apuesta es esa?— Grité sobre el ruido.

— Que arreglaron las calderas en Morgan hoy. — Jacob sonrió.

Una sonrisa presumida se extendió por mi cara mientras Sam dijo el nombre de Jacob. — Cualquier cosa vale la pena por verte intentar la abstinencia para variar.

Jacob besó mi mejilla y luego salió manteniéndose erguido. Lo seguí y cuando pasé a la habitación de al lado, me sorprendí de ver el número de personas que se habían apretujado en el pequeño espacio. Todos estaban de pie, pero los gritos y empujones aumentaron una vez que entramos en la sala. Jacob asintió en mi dirección y luego la mano de Sam estaba sobre mis hombros apretándome a su lado.

Me incliné en el oído de Sam — Apuesto dos a Jacob. — dije.

Las cejas de Sam se alzaron mientras me veía sacar dos billetes de cien dólares de mi bolsillo. Mantuvo su palma extendida, y yo estampé los billetes en su mano.

— No eres la optimista que pensé que serías. — dijo dándome una rápida mirada.

Mike era por lo menos una cabeza, más alto que Jacob y tragué saliva cuando los vi uno frente al otro. Mike era el doble del tamaño de Jacob y músculo sólido. No podía ver la expresión de Jacob pero era evidente que a Mike se le había acabado la sangre.

Sam presionó sus labios contra mi oído. — Puede que quieras taparte los oídos, gatita.

Puse mis manos a cada lado de mi cabeza y Sam tocó la bocina. En vez de atacar Jacob dio unos pasos atrás. Mike se balanceó y Jacob lo esquivó por la derecha.

Mike osciló nuevamente y Jacob lo eludió y quedó de lado.

— ¿Qué demonios? ¡Esto no es un combate de boxeo Jacob!— Gritó Sam.

Jacob dio un puñetazo a la nariz de Mike. El ruido en el sótano era ensordecedor. Jacob hundió un gancho izquierdo en la mandíbula de Mike y mis manos volaron sobre mi boca cuando Mike intentó unos golpes más, cada uno solo dio en el aire. Mike cayó contra su séquito cuando Jacob le dio un codazo en la cara. Justo cuando pensaba que casi terminaba, Mike volvió a balancearse nuevamente. Golpe tras golpe, Mike no padecía poder mantenerse. Ambos hombres estaban sudando y jadeé cuando Mike falló otro puñetazo, golpeando su mano en un pilar de cemento. Cuando él se dobló sosteniendo su puño debajo de él, Jacob lo acabó.

Fue implacable, primero le dio con la rodilla en la cara y luego lo golpeó repetidamente hasta que Mike tropezó y se estampó contra el suelo. El nivel del ruido creció cuando Adam dejó mi lado para tirar la bandera roja en el rostro ensangrentado de Mike.

Jacob desapareció detrás de sus fans y presioné mi espalda contra la pared, buscando el camino hacia la puerta por la que entramos. Cuando alcancé la luz de la linterna fue un alivio enorme. Me preocupaba ser derribada y pisoteada.

Mis ojos se enfocaron en la puerta, atenta a cualquier señal que indicara que la multitud comenzara a desparramarse en la pequeña habitación. Después de varios minutos y ninguna señal de Jacob, me preparé para regresar hasta la ventana. Con el número de personas tratando de salir a la vez, no estaba segunda vagando por ahí.

Justo cuando comencé a caminar en la oscuridad, unos pasos resonaron contra el hormigón en el suelo. Jacob me buscaba casi entrando en pánico.

— ¡Ness!

— ¡Aquí!— Lo llamé, corriendo a sus brazos.

Jacob se giró y frunció el ceño. — ¡Casi me matas del susto! Por poco y tuve que comenzar otra pelea para llegar a ti... ¡Y cuando llegó te has ido!

— Me alegro de que estás de vuelta. No deseaba perder mi camino en la oscuridad.

Toda preocupación dejó su rostro y sonrió ampliamente. — Creo que has perdido la apuesta.

Sam llegó, me miró y luego miró enfurecido a Jacob. — Tenemos que hablar.

Jacob me guiñó un ojo. — No te muevas, ya regreso.

Desaparecieron en la oscuridad. Sam alzó su voz un par de veces, pero no entendía lo que estaba diciendo. Jacob volvió metiendo un fajo de billetes en su bolsillo y me ofreció media sonrisa. — Necesitarás más ropa.

— ¿En serio vas a hacer que me quede contigo durante un mes?

— ¿Habrías hecho que yo no tuviera sexo durante un mes?

Me reí, sabía que tenía razón. —Será mejor que nos detengamos en Morgan.

Jacob dijo radiante: — Esto será interesante.

Cuando Sam pasó estampó mis ganancias en la palma de mi mano retirándose hacia la multitud que se estaba dispersando.

Jacob levantó una ceja. — ¿Apostaste?

Sonreí y me encogí de hombros. — Pensé que debería tener la experiencia completa.

Me llevó a la ventana y luego trepó fuera, dándose la vuelta para ayudarme a subir y salir al aire fresco de la noche. Los grillos se escuchaban en las sombras, deteniéndose, sólo lo suficiente, para permitir que pasáramos. La hierba, que había forrado la acera, se entrelazaba en la suave brisa, recordándome el sonido que el océano hace cuando no estaba lo suficientemente cerca como para escuchar las olas romper. No hacía demasiado calor o demasiado frío; simplemente era una noche perfecta.

— ¿Por qué razón quieres que me quede contigo, de todos modos?— Le pregunté.

Jacob se encogió de hombros, metiendo las manos en sus bolsillos. — Mo sé. Todo es mejor cuando estás cerca.

La calidez que sentí con sus palabras rápidamente se desvaneció con la visión de manchas rojas que ensuciaban su camiseta. — Ew, estás cubierto de sangre.

Jacob miró con indiferencia y luego abrió la puerta haciéndome señas para que entraran. Pasé con rapidez junto a Hellen, que estudiaba en su cama, encerrada entre libros de texto.

— Arreglaron esta mañana las calderas. — Dijo.

— Eso escuché. — Dije buscando en mi armario.

— Hola. — Jacob saludo a Hellen.

El rostro de Hellen se retorció mientras analizaba a un Jacob ensangrentado y sudoroso.

— Jacob, ella es mi compañera de habitación, Hellen Lin. Hellen, Jacob Black.

— Encantada de conocerte. — dijo Hellen, empujando sus gafas por el puente de su nariz. Ella observó mis abultadas maletas.

— ¿Te vas a mudar?

— No, perdí una apuesta.

Jacob irrumpió en carcajadas, agarrando mis maletas. — ¿Lista?

— Sí. ¿Cómo voy a conseguir llevar todo esto a tu apartamento? Vinimos en tu moto.

Jacob sonrió y sacó su móvil. Llevó mis maletas a la calle y minutos más tarde el Charger clásico negro de Quil se detuvo.

La ventana del lado del pasajero bajó y Claire asomó su cabeza. — ¡Hola, Pollita!

— Hey, las calderas funcionan de nuevo en Morgan, ¿aún te quedarás con Quil?

Ella guiñó un ojo. — Sí, pensé en quedarme esta noche. Escuché que perdiste una apuesta.

Antes de que pudiera hablar, Jacob cerró la camioneta y Quil arrancó, con Claire chillando cuando cayó hacia atrás en el asiento.

Caminamos hacia su Harley, y cuando envolví mis brazos alrededor de él, descansó su mano en la mía.

— Me alegro de que estuvieras allí esta noche, Ness. Nunca en mi vida me he divertido tanto en una pelea.

Recargué mi barbilla sobre su hombro y sonreí. — Eso fue porque estabas tratando de ganar nuestra apuesta.

Él giró su cuello para que su cara quedara frente a la mía. — Maldita sea si no lo estaba.

No había ninguna diversión en sus ojos, estaba serio y quería que yo lo viera.

Mis cejas se alzaron. — ¿Esa es la razón por la que estabas de un humor de perros hoy? Porque sabías que habían arreglado las calderas, y yo me iría esta noche.

Jacob no respondió; sólo sonrió y arrancó su motocicleta. El viaje al apartamento fue lento. En cada semáforo Jacob cubría mis manos con las suyas o descansaba mi mano en su rodilla. Las líneas estaban difuminándose nuevamente, y me pregunté cómo sería pasar un mes, juntos sin arruinarlo todo. Los cabos sueltos de nuestra amistad se enredaban de una manera que nunca imaginé.

Cuando llegamos al estacionamiento del apartamento, el Charger de Quil estaba en su lugar habitual-

Di dos pasos hacia delante. — Odio cuando ellos han estado en casa durante un rato. Siento como si los fuéramos a interrumpir.

— Acostúmbrate. Este será tu hogar en las próximas cuatro semanas. — Sonrió y me dio la espalda. — Súbete.

— ¿Qué? — Sonreí.

— Vamos, te llevaré.

Reí y me subí a su espalda, entrelazando mis dedos en su pecho cuando él corrió por las escaleras. Claire abrió la puerta antes de que lográramos llegar a la parte superior y sonrió.

— Mírense ustedes dos. Si no los conociera bien...

— Olvídalo Claire. — dijo Quil desde el sofá.

Claire sonrió como si hubiera dicho demasiado y luego abrió más la puerta para que pudiéramos pasar. Jacob se desplomó contra el sillón reclinable. Grité cuando se recostó sobre mí.

— Estás muy contento esta noche Jake, ¿Se puede saber a qué se debe? — Claire apremió.

Me incliné a ver su rostro. Nunca lo había visto tan contento.

— Acabo de ganar mucho dinero Claire. Dos veces el que creí que ganaría, ¿por qué no habría de estarlo?

Claire sonrió. — Es algo más. — Dijo viendo como la mano de Jacob acariciaba mi pierna. Ella tenía razón; él estaba diferente. Había un aura de paz a su alrededor, casi como si algún tipo de nueva alegría se hubiera establecido en su alma.

— Claire. — Advirtió Quil.

— Bien, cambiaré de tema. ¿Te invitó Nahuel a la fiesta de Sig Tau este fin de semana, Renesmee?

La sonrisa de Jacob desapareció y se giró hacia mí, esperando una respuesta.

— ¿Em... sí? ¿No vamos a ir todos?

— Allí estaré. — Dijo Quil distraído por la televisión.

— Y eso significa que yo voy. — Sonrió Claire, mirando expectante a Jacob.

Jacob me miró un momento y dio un codazo a mi pierna. — ¿El va a pasar a recogerte o algo?

— No, sólo me dijo sobre la fiesta.

La boca de Claire se extendió en una maliciosa sonrisa, casi meciéndose en anticipación. — Aunque dijo que él podría verte allí. Es muy lindo.

Jacob le lanzó una mirada irritada a Claire y luego me miró. — ¿Irás?

— Le dije que lo haría. —Me encogí de hombros. — ¿Tú?

— Sí. — Dijo sin vacilar.

La atención de Quil se dirigió hacia Jacob. — La semana pasada dijiste que no irías.

— Cambié de opinión Quil, ¿Algún problema?

— Nada. — Murmuró retirándose a su dormitorio.

Claire frunció el ceño hacia Jacob. — Tú sabes cuál es el problema. — Dijo. — ¿Por qué no dejas de volverlo loco y acabas con eso?— Se unió a Quil en su habitación y sus voces fueron reducidas a murmullos detrás de la puerta cerrada.

— Bueno, me alegro de que todos lo sepan. — Dije.

Jacob se levantó. — Voy a tomar una ducha rápida.

— ¿Sucede algo con ellos? — Pregunté.

— No, él sólo está siendo un paranoico.

— Por nosotros. — Adiviné y los ojos de Jacob se iluminaron y asintió.

— ¿Qué?— Pregunté viéndolo sospechosamente.

— Tienes razón, es por nosotros. No te duermas, ¿Vale? Quiero hablarte acerca de algo.

Caminó hacia atrás unos pasos y desapareció detrás de la puerta del baño. Retorcí mi cabello en mi dedo, dándole vueltas a la manera en que enfatizó la palabra nosotros y la mirada en su rostro cuando la había dicho. Me preguntaba si se había equivocado o si yo era la única que consideraba que Jacob y yo éramos solo amigos.

Quil salió abruptamente de su habitación y Claire corrió detrás de él. — ¡Quil, no lo hagas!— Rogó.

Él miró atrás, a la puerta del baño y luego a mí.

El tono de su voz era bajo pero furioso. — Lo prometiste Renesmee. Cuando te dije que tuvieras juicio, ¡No me refería a que se involucraran! ¡Pensé que eran solo amigos!

— Lo somos. — Dije aturdida por su ataque sorpresa.

— ¡No lo son!— Dijo encolerizado.

Claire tocó su hombro. — Bebé te dije que todo estará bien.

Retiró su agarre. — ¿Por qué presionas esto Claire? ¡Te dije lo que va a suceder!

Ella agarró su rostro con ambas manos. — ¡Yo dije que no lo haré! ¿No confías en mí?

Quil suspiró, mirándola a ella y luego a mí, después se fue pisando fuerte a su habitación.

Claire se dejó caer en el sillón reclinable junto a mí y bufó. — No logro meterle en la cabeza que si Jacob y tú funcionan o no lo hacen, eso no nos afecta y no me cree.

— ¿De qué estás hablando Claire? Jacob y yo no estamos juntos. Sólo somos amigos y ya lo escuchaste antes... él no está interesado en mí de esa forma.

— ¿Escuchaste eso?

— Bueno... sí.

— ¿Y tú te lo crees?

Me encogí de hombros. — No importa, nunca podría ocurrir. Me dijo que él no me ve así, le tiene pánico al compromiso, sería difícil para mí encontrar una chica que aparte de ti no haya tenido sexo con él y no aguanto sus cambios de humor. No puedo creer que Quil piense lo contrario.

— Porque no sólo conoce a Jacob... ha hablado con él, Renesmee.

— ¿Qué quieres decir?

— ¿Claire?— Quil la llamó desde el dormitorio.

Claire suspiró. —Eres mi mejor amiga, te conozco mejor de lo que tú te conoces a veces. Los veo juntos y la única diferencia entre Quil y yo, y Jacob y tú, es que nosotros tenemos sexo. ¿Aparte de eso? No hay ninguna.

— Hay una enorme diferencia. ¿Quil trae diferentes chicas a la casa cada noche? ¿Vas a ir a la fiesta mañana para salir con un chico con claras citas potenciales? Sabes que no puedo involucrarme con Jacob Black, Claire. Ni siquiera sé por qué lo estamos discutiendo.

La expresión de Claire se convirtió en decepción. — No estoy viendo cosas, Renesmee. Has pasado casi cada momento con él durante el último mes. Admítelo, tienes sentimientos por él.

— Supéralo Claire. — Dijo Jacob, apretando su toalla alrededor de su cintura.

Claire y yo saltamos al sonido de la voz de Jacob, y cuando mis ojos encontraron los suyos pude ver que su felicidad se había ido. Caminó por el pasillo sin decir otra palabra, y Claire me miró triste.

— Creo que estás cometiendo un error. —Susurró. — No necesitas ir a esa fiesta para encontrar un chico, tienes uno que está loco por ti justamente aquí. — Dijo, dejándome sola.

Me mecí en el sillón reclinable, todo lo que había sucedido en esta semana pasada se reprodujo en mi mente. Quil estaba enfadado conmigo, Claire estaba decepcionada de mí y Jacob... había pasado de ser la persona más feliz del mundo a estar tan ofendido que no hablaba. Estaba demasiado nerviosa para ir a la cama con él, estuve mirando el reloj cambiar minuto a minuto.

Había pasado una hora cuando Jacob salió de su habitación y se dirigió al final del pasillo. Cuando rodeó la esquina, esperaba que me pidiera que fuera a la cama, pero él iba vestido y tenía las llaves de su motocicleta en su mano. Sus gafas de sol escondían sus ojos, y puso un cigarrillo en su boca antes de agarrar el pomo de la puerta.

— ¿Saldrás?— Le pregunté sentada. — ¿A dónde vas?

— Fuera. — Dijo, abriendo la puerta y azotándola detrás de él-

Me volví a recostar en el sillón y resoplé. De alguna manera me había convertido en la mala de la historia y no tenía ni idea cómo había sido.

Cuando el reloj situado sobre la televisión marcó las dos de la mañana finalmente fui a la cama. La cama estaba vacía sin él, y la idea de llamar a su móvil pasó por mi mente. Casi me había quedado dormida cuando la motocicleta de Jacob entró en el estacionamiento. Dos puertas de automóviles se cerraron poco después y luego varios pasos subieron las escaleras. Jacob luchó con la cerradura y luego abrió la puerta. Él se rió y dijo algo entre dientes, entonces escuché voces femeninas, no una, sino dos. Sus risas fueron interrumpidas por el sonido distintivo de besos y gemidos. Mi corazón se rompió e instantáneamente estuve enfadada por sentirme de esa manera. Mis ojos se cerraron cuando una de las chicas chilló y entonces estuve segura de que el sonido siguiente fue el de ellos desplomándose en el sofá.

Consideré pedirle a Claire sus llaves, pero la puerta de Quil estaba directamente a la vista del sofá y mi estómago no era lo suficientemente fuerte para ser testigo de la imagen que venía junto con los ruidos de la sala de estar. Enterré mi cabeza bajo la almohada y luego cerré los ojos cuando se abrió la puerta. Jacob caminó a través de la habitación, abrió el cajón superior de la mesilla de noche, cogió unos condones, cerró el cajón y corrió por el pasillo. Las chicas se rieron por lo que pareció ser una media hora, y luego todo estuvo en silencio.

Segundos más tarde, gemidos y gritos llenaron el apartamento. Sonaba como si una película porno estuviera siendo filmada en la sala de estar. Cubrí mi rostro con mis manos y sacudí la cabeza. Donde fuera que estuvieran las líneas que habían estado borrosas o desapareciendo en la última semana, había surgido un impenetrable muro de piedra en su lugar. Sacudí mis patéticas emociones, obligándome a relajarme. Jacob era Jacob y éramos sólo amigos.

El griterío y los ruidos nauseabundos se acabaron después de una hora, seguidos de quejas y murmuraciones por parte de las mujeres después de ser despedidas. Jacob se dio una ducha y se desplomó en su lado de la cama dándome la espalda. Incluso después de la ducha, olía como si hubiera bebido suficiente whisky para sedar a un caballo, y yo esta lívida de saber que él había manejado su motocicleta a casa en ese estado.

Después de que desapareció la incomodidad y la ira se debilitó, aún no podía dormir. Incluso cuando las respiraciones de Jacob fueron profundas, me senté a mirar el reloj. El sol iba a salir en menos de una hora. Retiré las sábanas, caminé por el pasillo y tomé una manta del armario de la sala. La única prueba del trío de Jacob eran dos paquetes de preservativos vacíos en el suelo. Pasé sobre ellos y me dejé caer sobre el reclinable. Cerré los ojos.

Cuando los volví a abrir, Claire y Quil estaban sentados tranquilamente en el sofá viendo la televisión sin volumen. El sol había iluminado el apartamento y me estremecí cuando mi espalda se quejó por cualquier intento de movimiento.

La atención de Claire fue rápidamente a mí. — ¿Renesmee?— dijo corriendo a mi lado. Me miro de forma cautelosa. Estaba esperando enfado o lágrimas o algún otro arrebato emocional.

Quil lucía muy mal. — Lamento lo de anoche, Renesmee. Esto es mi culpa.

Sonreí. — Está bien Quil. No tienes que disculparte.

Claire y Quil se miraron y ella agarró mi mano. — Jacob fue a la tienda. Él está... ugh, no importa como esté. Empaqué tus cosas y te llevaré a los dormitorios antes de que él regrese, así no tendrás que lidiar con él.

No fue hasta ese momento que me dieron ganar de llorar, me habían echado. Luché para mantener mi voz suave antes de hablar. — ¿Tengo tiempo de ducharme?

Claire sacudió su cabeza. — Vámonos Renesmee, no quiero que tengas que verlo. Él no merece que...

La puerta se abrió de golpe, y Jacob entró con los brazos llenos de bolsas de comestibles. Caminó directamente a la cocina, trabajando frenéticamente para meter las latas y cajas en los gabinetes.

— Cuando Ness se despierte, decídmelo, ¿vale?— Dijo en una voz suave. — Traje espagueti, mezcla para panqueques, fresas y esa avena de mierda con los paquetes de chocolate, y a ella le gusta el cereal de Fruity Pebbles, ¿verdad, Claire?— Preguntó dándose la vuelta.

Cuando me vio se congeló. Después de una incómoda pausa, su expresión se derritió y su voz era suave y dulce. — Hola, Ness.

Dio unos pasos hacia la sala metiendo nerviosamente sus manos en los bolsillos. — ¿Tienes hambre, Ness? Voy a hacerte unos panqueques. O hay, uh... avena. Y he conseguido alguna de esa mierda espumosa rosa con la que las chicas se afeitan y una secadora de pelo y... a... un momento, está aquí. — Dijo corriendo a la habitación.

La puerta se abrió y se cerró, luego dio la vuelta a la esquina, el color había abandonado su rostro. Tomó una respiración profunda y juntó sus cejas. — Tus cosas están guardadas.

— Lo sé. — dije.

— Te vas. — dijo, derrotado.

Miré a Claire, quien miraba a Jacob con ira, como si quisiera matarlo. — ¿Esperabas que ella permaneciera aquí?

— Bebé. — Susurró Quil.

— No me provoques Quil. No te atrevas a defenderlo de mí. — Claire explotó.

Jacob parecía desesperado. — Lo siento tanto, Ness. Ni siquiera sé qué decir.

— Vamos, Renesmee. — dijo Claire. Se levantó y tiró de mi brazo.

Jacob dio un paso, pero Claire lo apuntó con su dedo. — ¡Dios, ayúdame Jacob! ¡Si intentas detenerla, te empaparé en gasolina y prenderé fuego mientras duermes!

— Claire. — Dijo Quil, sonando un poco desesperado. Pude ver que estaba dividido entre su primo y la mujer que amaba, y me sentí fatal por él- La situación era exactamente como la que él había estado tratando de evitar todo el tiempo.

— Estoy bien. — Dije exasperada por la tensión en la sala.

— ¿A qué te refieres?— Preguntó Quil casi esperanzado.

Rodé los ojos. — Jacob trajo mujeres del bar anoche, ¿Y qué?

Claire parecía preocupada. — Uh, Renesmee. ¿Estás diciendo que estás bien con lo que ocurrió?

Los miré a todos. — Jacob puede traer a casa a quien le dé la gana por que es su apartamento.

Claire me miró como si hubiera perdido la cabeza, Quil estaba al borde de una sonrisa y Jacob parecía peor que antes.

— ¿Tú no empacaste tus cosas? — Preguntó.

Sacudí la cabeza y miré el reloj, pasaban las dos de la tarde. — No, y ahora tendré que desempacar todo y aún tengo que comer, ducharme y vestirme...— Dije, caminando hacia el baño. Una vez que cerré la puerta detrás de mí me recosté contra ella y me deslicé hasta el suelo. Estaba segura que había enfadado a Claire más allá de la reconciliación, pero hice una promesa a Quil y mantendría mi palabra.

Un suave golpe en la puerta se escuchó. — ¿Ness?— dijo Jacob.

— ¿Sí?— Dije tratando de sonar normal.

— ¿Te vas a quedar?

— Puedo irme si quieres que lo haga, pero una apuesta es una apuesta.

La puerta vibraba a causa de los suaves golpes que Jacob daba con su frente. — No quiero que te vayas, pero no te culparía si lo hicieras.

— ¿Estás diciendo que estoy liberada de la apuesta?

Hubo una larga pausa. — Si digo que sí, ¿te irás?

— Bueno, sí. No vivo aquí, tonto. — Dije forzando una pequeña risa.

— Entonces no, la apuesta sigue en pie.

Miré hacia arriba y sacudí la cabeza, sintiendo como las lágrimas hacían que me ardieran los ojos. No tenía idea de por qué estaba llorando, pero no podía detenerlo.

— ¿Puedo tomar una ducha, ahora?

— Sí...— Suspiró.

Escuché los zapatos de Claire entrar en la sala, pasando fuerte junto a Jacob. — Eres un bastardo egoísta. — Gruñó azotando la puerta de Quil tras de ella.

Me levanté del suelo, abrí el grifo de la ducha y luego me desnudé, tirando de la cortina tras de mí.

Después de otro golpe en la puerta, Jacob se aclaró la garganta. — ¿Ness? Traje algunas de tus cosas.

— Déjalas del lavabo. Yo me encargo.

Jacob entró y cerró la puerta detrás de él. — Estaba cabreado. Te escuché escupirle todas mis cosas malas a Claire y me enfureció. Sólo quería salir, y tomar unas copas, tratar de entender unas cosas y antes de que lo supiera estaba borracho y esas chicas...— Hizo una pausa. — Me desperté esta mañana y no estabas en la cama y cuando te encontré en el sillón y vi los paquetes en el suelo me sentí como un jodido bastardo.

— Podrías haberme preguntado en lugar de gastar todo el dinero en el supermercado para intentar sobornarme.

— No me importa el dinero, Ness. Tenía miedo que te fueras y no me hablaras de nuevo.

Me estremecí ante su explicación. No me había detenido a pensar en cómo le haría sentir el oírme hablar sobre lo mal que él estaba para mí, y ahora la situación estaba demasiado desordenada para salvarla.

— No quise herir tus sentimientos. — Dije quieta bajo el agua.

— Sé que no lo hiciste. Y sé que no importa lo que diga ahora, porque jodí todo... como siempre lo hago.

— ¿Jake?

— ¿Sí?

— No conduzcas ebrio la moto, ¿está bien?

Esperé durante un minuto completo hasta que finalmente tomó una respiración profunda y habló. — Sí, está bien. — dijo cerrando la puerta detrás de él.


Nueva actualización!!! Vengo también a informarles que me voy de vacaciones a la playita y no voy  a poder actualizar hasta septiembre.

Os voy a extrañar mucho, y no dejéis de comentar vale?

Vendré cargada de actualizaciones y quizás una nueva historia...

¿De qué pareja queréis que la haga?

JacobxNess

BellaxEdward

AlicexJasper

RosaliexEmmett

CarlislexEsme

AlecxNess

O queréis que la haga con algún personaje como Seth o Embry??