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Historia 148975 — capítulo 20
Capitulo 20 En el Olimpo había una reunión. Todos esperaban por Zeus—el cual siempre llegaba tarde, haciendo una entrada dramática—Y entre tanto hablaban de cualquier cosa. Ares y Afrodita discutían sobre algo. Hefesto y Athenea hablaban sobre la construcción del templo de Athenea, que había sufrido un derrumbe gracias a cierto dios del mar. Demeter le gritaba a Hades sobre Persephone, pero Hades no le hacia caso, estaba acostumbrado a su hermana, siempre diciendo lo mismo sobre Persephone, peleándole por habérsela llevado. Hera esperaba pacientemente a su esposo mientras mantenía una conversación cortes con Poseidon. Artemis y Hermes hablaban entre ellos sobre algo. Y Apollo...Apollo estaba sentado en su trono, con el rostro más aburrido del mundo, sus audífonos de su IPod colocados en sus orejas, escuchando música a todo volumen. Deseando no estar allí. ¡Eran tan aburridas esas reuniones! Apollo deseaba estar en cualquier lado menos allí. Eran tan tediosas y largas, y la mayoría de las veces solo eran para hablar sobre cosas que ya todos sabían. Lo único que a Apollo le gustaba de esas reuniones era que nunca Zeus había logrado terminar una sin un contratiempo. Siempre habían interrupciones y peleas muy divertidas. Las favoritas de Apollo eran las de Athenea vs Poseidon, y Demeter vs Hades. Eran las mejores. Apollo se preguntaba cuando Athenea y Poseidon se darían cuenta que era atracción lo que sentían el uno por el otro. Sin importar que el dios del mar estuviera casado, y que la diosa de la sabiduría era una diosa virgen, Apollo pensaba que ambos hacían una pareja muy bonita. Él y Hermes siempre hacían apuestas sobre cuando una de las peleas del par terminaría en un beso (y no eran los únicos dioses que apostaban eso). Hasta ahora ninguna se había cumplido. Cuando llegó Zeus—dramáticamente entrando como un rayo—Y empezó la reunión, se puede decir que Apollo no presto atencion para nada. Se mantuvo escuchando música y pensando en lo que haría cuando acabara la reunión. Terminaría de conducir el auto del sol, solo por unos pocos minutos, y luego iría a ver a Lyra. Necesitaba verla. Debía saber si ella quería ser su novia, la duda lo mantenía loco. Afrodita le lanzaba miradas de reojo a cada rato, sintiendo los sentimientos de Apollo, pero él la ignoraba. No estaba para las tonterías de Afrodita. Cuando por fin termino la reunión, y todos empezaron a irse, Apollo se levanto de su trono y se dispuso a irse, pero una delicada mano en su hombro se lo impidió. —Hola, Afrodita—saludó Apollo sin intentar esconder su irritación—¿Te puedo ayudar en algo?—En muchas cosas—dijo ella, y él rodó los ojos—Pero quería hablarte sobre Lyra y Will.Eso llamo la atención de Apollo.—¿Lyra y Will?—preguntó él—¿Qué ocurre con mi hijo y Lyra?—Will esta en Venecia—le informó Afrodita—Fue a visitar a Lyra. —¿Estas jugando, no?—preguntó Apollo cruzandose de brazos.—¡No, no estoy jugando!—dijo Afrodita casi ofendida—Will Solange, Molly Brook y los hermanos Stoll están con Lyra, fueron a visitarla. Apollo guardo silencio por unos minutos, y Afrodita prácticamente podía sentir el enojo emanando del cuerpo del apuesto dios. Ella lo había visto muy enojado antes, y sabia que eso no era muy bueno. Todos conocían lo cruel que podía llegar a ser Apollo cuando estaba enojado. La historia de Cassandra y Apollo era un ejemplo muy recordado por todos los dioses. Apollo se había enamorado de Casandra y le prometió a la joven el don de la profecía si aceptaba entregarse a él sexualmente. Ella aceptó, pero una vez iniciada en las artes de la adivinación, se negó a cumplir su parte del trato. Ante esto, Apollo le escupió en la boca y le retiró el don de la persuación, por lo que aunque ella dijera la verdad, nadie le creería. Un ejemplo, es cuando ella predijo que el imperio Troyano caería, nadie le creyó. Y hay miles y miles de historias sobre Apollo y sus amantes. Todos, mujeres y hombres, amantes de Apollo sufrían muertes trágicas, destinos crueles, maldiciones...algunas mismas, como la de Cassandra, hechas por el mismo Apollo. Y ella, Afrodita, estaba preocupada por el pobre ingenuo de Will Solange, Apollo había sido capaz de maldecir a su propio hijo, Halycon Green solo por relatar el futuro cuando él le dijo que no lo hiciera...Afrodita temia lo que le podria hacer a Will por amar a la misma chica que él. Ella estaría mintiendo si dice que no teme un poco el genio de Apollo. —¿Q-Qué harás?—logró decir. Los ojos fríos y calculadores de Apollo se dirigieron hacia la diosa, y ella tembló un poco.—¿Qué haré?—repitió Apollo.Hubo un silencio largo y un poco extraño.—Iré a verlos—dijo él con una sonrisa rara—No pienso perderme ver a mis dos hijos favoritos y a la chica que amo y a sus hermanos. Afrodita asintió.
Al otro lado del mundo, los 6 semidioses estaban en la cascada detrás de la casa de Lyra, riendo y contándose sus vidas a la chica. Molly no soltaba a Lyra, y Will esperaba el momento correcto para poder hablar con ella. Connor coqueteaba con Florencia, la vecina semidiosa de Lyra, la cual fue invitada por Lyra a participar de esa pequeña reunión. Travis había ido a buscar unos refrescos para ellos. Molly le contaba a Lyra todo lo que había sucedido en el Campamento el mes que había pasado. Lyra moría por contarle sobre Apollo, pero no sabia como hacerlo, después de todo, ¿Como podía decirle a su mejor amiga que estaba enamorada de su padre? Sonaba raro, incluso en la cabeza de Lyra. —Entonces, Lyra—se hizo oír Will, por encima de las carcajadas de Connor y Florencia, y el ruido del agua cayendo—¿Qué cuentas? Él nado hacia su hermana y su ex-novia. Y Molly sonrió pícaramente en dirección de ambos, pero Lyra ni se inmuto, aunque no podía dejar de admirar el enorme parecido que había entre Will y Apollo. Ambos eran hermosos. Y ambos tenían un lugar especial en el corazón de la chica, aunque ella no quisiera admitirlo...Will y ella habían estado juntos 4 años, era difícil de la noche a la mañana borrar todos los sentimientos hacia él. —Nada—sonrió Lyra casi tímidamente. Molly se fue para darle más privacidad a ellos dos.—Te extrañé mucho—soltó de sopetón Will—Este mes a sido...un infierno sin ti. —Oh Will—suspiró Lyra conmovida—Yo..yo también te extrañe mucho, eres mi amigo...—¿Solo un amigo?—preguntó Will alzando las cejas, acercándose más a ella. —Will—suspiró Lyra—No es el momento para...—Whoa chicos—llamó Travis apareciendo entre los arboles—Deverian ver el carrazo que hay frente a la casa de Lyra. —¿Qué carro?—preguntaron Connor y Will interesados, mientras que Florencia, Molly y Lyra rodaban los ojos. Típico de hombres. —Un Maserati Spyder—dijo Travis, y Lyra casi se ahoga—Rojo.—Genial—dijo Will—Es el auto de mis sueños. —¡Vamos a verlo!—animó Connor, queriendo ver también el auto deportivo. Lyra se sintió de repente nerviosa. —¡No, no...!—dijo—¡Quedémonos aquí, es mejor...!Pero los tres chicos ya habían emprendido marcha hacia la casa de Lyra. Florencia y Molly miraron a Lyra confusas. —¿Sucede algo?—preguntaron.Lyra suspiró, negó con la cabeza y corrió tras los chicos, una tarea no tan fácil, ya que estaba mojada y casi se resbala a mitad de camino. Florencia y Molly la siguieron. Cuando llegaron al frente de la casa de la familia Black-White, las tres chicas pudieron ver a los tres chicos admirando de lejos el coche rojo de Apollo. Lyra sintió una sonrisa crearse en sus labios de forma inconsciente al pensar que Apollo estaba allí. Pero claro, también tenia nervios. De repente, la puerta del conductor se abrió, y de ella se bajo un chico de 17-18 años, con cabellera dorada cual oro, sonrisa petulante y ojos de un azul brillante tapados por unas gafas de sol de marca. Vestía una camisa sin mangas que dejaba expuestos sus brazos musculosos y unos pantalones cortos color kaki. Lyra se sintió nerviosa la ver la mirada que él le dirigió a Will. Apollo empezó a acercarse a ellos, y con cada paso que daba, el corazón de Lyra quería explotar. ¡Tenia tantos nervios! Al fin, Apollo llego hacia ellos. Lyra pudo ver que la típica sonrisa amigable de Apollo se veía muy forzada y falsa. —¿Lo conoces?—le susurró Will a Lyra. —Sí. —Hola—saludó Apollo abrazando a Lyra con fuerza y besando la comisura de sus labios. Todo frente a los ojos incrédulos de Will Solange. —Vaya...—dijo Molly—Si que tienes cosas que contarnos, Ly. Apollo volteo su rostro hacia los demás, y se quitó las gafas. Hubo un jadeo colectivo. —¿Papá?