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Historia 148975 — capítulo 23

Capitulo 23 Al menos Artemis no había ido a regañarlo, pensaba Apollo con tranquilidad, Ella había ido a buscarlo. Lo había interrumpido con Lyra, algo que lo molestó un poco, pero ya después podrían seguir con su sesión de besos.  Él estaba en su trono en la sala de tronos del Olimpo, Zeus había hecho una reunión de emergencia,  necesitaban hablar sobre el descontrol de unos dioses menores que estaban matando a mortales solo por diversión y por aburrimiento, y sobre un semidiós muy peligroso, necesitaban decidir si matarlo o dejarlo vivir, Apollo intentaba prestar atención, pero cuando termino la reunión él se dispuso a hablar con Hermes de forma animada, planeaban una broma contra Ares. Hefesto se les unió a Hermes y a Apollo, y los tres planeaban una buena broma, pero toda la diversión y jovialidad escapó de Apollo al escuchar a su amada rezarle.  *Apollo...¿Puedes venir, por favor? Te necesito...**Entenderé si estas ocupado, pero si estas desocupado...te ruego que vengas.*Te necesito Apollo, no me siento bien... En menos de un segundo Apollo se había desaparecido del Olimpo, dejando a Hermes y a los demás que estaban allí sorprendidos. Él se tele-transportó a la habitación de Lyra, donde sabia que estaba, y la vio sentada, con la espalda recargada en la puerta, y la cabeza enterrada en sus rodillas.  —¿Lyra?—preguntó.   Ella levantó la cabeza, y Apollo sintió su corazón achicarse al verla llorando. Él odiaba ver a una mujer llorar, más cuando era una mujer que él ama. —¿Estas bien?¿Qué pasó, dulzura? Apollo la abrazo cuando ella extendió sus manos hacia él, y dejo que ella llorara en su hombro hasta quedarse dormida.  Cuando se quedo dormida Apollo la levanto con delicadeza, intentando no despertarla, y la depositó en la cama. La arropó con las colchas y no se movió de allí. Sabia que era probable que cuando ella despertara se sintiera más mal si él no estaba allí. Él miró por la ventana, y deseo que el tiempo pasara más rápido. Necesitaba saber quien le había hecho daño, para hecho sufrir. Él tenia la leve idea de lo que pudo haber pasado, pero no hizo nada hasta no estar seguro.  Minutos después él escucho unos pasos por el pasillo, las vocecitas de las Gemelas sonaban preocupadas, y Apollo reconoció la voz de su hija Molly un piso abajo, gritándole a Will sobre ser un idiota entrometido, y Connor y Travis amenazando a Will por haber hecho llorar a su hermanita. Apollo apretó los puños, intentando contener su rabia. Intentaba recordar que Will era su hijo, luego lamentaría hacerle algo malo...pero no podía, la rabia era tan grande. Will había hecho llorar a Lyra. Will se las vería con su padre. Ya qué, no seria la primera vez que Apollo castiga a algún hijo suyo. Y él no era conocido por ser misericordioso con alguien cuando dañan a alguien que él ama. Después de todo...él había asesinado a Orion solo por cortejar a su hermanita....Pero todo era diferente, Apollo amaba a Will, Will era su orgullo...él nunca lo lastimaría. Tal vez un sermón o un regaño no estaría mal... Justo cuando Apollo estuvo apunto de salir de la habitación y hacerle frente a su hijo, un grito desgarrador le llamo la atención, Lyra gritaba con dolor mientras se retorcía en la cama. 

Lyra se había quedado dormida llorando sobre Apollo, eso era lo ultimo que ella recordaba. Pero su sueño tranquilo no duro. Fue cubierto por crueldad y dolor.  Lyra estaba corriendo, parecía huir de algo, o de alguien. Estaban en un bosque, ella intentaba no tropezarse con ninguna rama mientras corría y miraba hacia atrás, aun huyendo de algo o alguien. Sentía cada paso pesarle una tonelada, de repente ella chocó con algo cuando miro hacia atrás para ver que no la seguían, y por distraerse la habían alcanazado por el otro lado.

Ella soltó un grito que retumbo por todo el bosque, y escuchó una risa malvada. Ella intento volver a correr, pero una fuerza invisible la jalaba hacia su agresor. Unos ojos rojos como la sangre se reían de todo eso como si fuera muy divertido.

Ella rogaba, sentía la desesperación en carne propia. Se sentía demasiado real para ser un sueño. Ella prácticamente podía pensar y podía sentir la desesperación y la adrenalina correr por sus venas.

—¡NO! ¡Auxilio! ¡Apollo...!¡Auxilio!—por más que ella gritara Apollo no aprecia, y esa voz tan dura y fría le decía que él no llegaría, no tenia salvación alguna.—¡Apollo! ¡Padre! ¡Auxilio!

Pero Hermes tampoco aparecía.

*Aquella extraña fuerza la jalaba más y más hacia el extraño, y cuando estuvo muy cerca de él, aquel hombre apuesto de cabello negro, ojos rojos y alas blancas, su cuerpo empezó a cambiar con dolorosa lentitud. Ella sentía cada músculo de su cuerpo expandiéndose y cambiando. Primero fueron las manos. Con horror Lyra vio sus manos tornarse marrón y muy duras, los dedos estirándose hasta parecer millones de dedos, todo el brazo se puso así también, con hojas verdes brotando de estas.*Ella gritó asustada. Sus piernas parecieron dividirse en largas raíces, su rostro ardió cuando se estiro y se amoldo hasta volverse madera, tronco, y Lyra pareció estar ciega, no podía escuchar nada, no podía ver nada. Todo dolía, y la ultima transformación pasó. Lyra sintió como si su alma fuera sacada de su cuerpo y lanzada de vuelta a ese árbol—ahora su cuerpo.

— Cuidado, semidiosa....

*Lyra intentó gritar, pero no sentía nada, no podía hablar, no podía ver, de milagro podía escuchar.**El dolor era insoportable, podía escuchar su corazón latir de forma frenética, los latidos retumbaban en su pecho, ahora tronco. Con dolor infinito ella escucho el grito desgarrador de Apollo, y sintió unas manos que quemaban como el sol en su piel, ahora tronco. Escuchó con sorpresa y dolor un sollozo escapar de la garganta de Apollo mientras se abrazaba al árbol como si su vida dependiera de ello. Con un grito gutural de "¡LYRA!".Ella escuchó más pasos, y la voz de Hermes resonó por todo el bosque. Un grito molesto y desgarrador también sonó."Lyra...Lyra..mi Lyra"*Lyra no sabia que le dolía más, su cuerpo convertido en árbol o escuchar la desesperación en la voz de Apollo y Hermes.

—... Este es tú destino. —¡DESPIERTA! Con un grito de dolor Lyra abrió los ojos. Y lo primero que vio fue a Apollo, mirándola con tanta preocupación que dolía. Lyra miro al rededor, notando que estaba en su habitación. Ella miro sus manos, con miedo de encontrarlas convertidas en ramas, pero sus dedos y uñas pintadas de negro se veían de lo más normal. La garganta de Lyra ardía de tanto gritar, y su rostro estaba cubierto de sudor, aun cuando el aire acondicionado estaba prendido. —Oh dioses, Apollo—jadeó Lyra lanzándose a sus brazos. Apollo la abrazo, totalmente confundido y preocupado. La puerta se abrió y por ella entraron los demás. La primera en hablar fue Molly. —¿Estas bien, Lyra?—preguntó rápidamente—¿Qué sucedió? —P-Pesadilla—dijo ella lentamente. Travis y Connor se miraron. —¿Pesadilla o sueño mestizo? Había una gran diferencia entre un sueño normal y un sueño semidiós. El sueño normal es eso, un sueño. El sueño mestizo o sueño semidiós es una forma de referirse a cuando un semidiós tiene un sueño sobre el futuro. —C-Creo...creo que era un "sueño mestizo"—dijo lentamente Lyra, el miedo en sus palabras—Fue tan real...Nunca había tenido un sueño mestizo tan real...—Estas sangrando—dijo de repente Will. Todos siguieron su mirada y vieron que en efecto una de las manos de la chica tenia sangre. Apollo la tomo en sus manos y enseguida la herida curó. Lyra se había quedado helada, ¿Cómo en nombre de Hermes había pasado eso?  Todos los semidioses compartieron una mirada, y Apollo intento entrar en la mente de Lyra para ver su sueño, pero solo basto una mirada de Lyra para que él desistiera. Ella se veía demasiado devastada, y él no quería invadir su privacidad así.  —Afuera—ordenó Apollo a los otros—Lyra necesita descansar.  Travis y Connor saludaron militarmente antes de irse, coreando un "¡Sí, señor!" y haciendo una reverencia exagerada, Molly también se fue, ella diciendo un "Sí, Lord y Padre", haciendo una reverencia más delicada que los Stoll. Will se quedo unos segundos, mirando fijamente los ojos de su padre. La mirada de Apollo estaba llena de reproche, y Will no la soportó más. Se dio una vuelta y se fue haciendo una reverencia ante Apollo.  Él se volteo hacia ella cuando la puerta fue cerrada. Ella miraba a Apollo, llena de confusión y un deje de miedo.  —¿Qué viste?—preguntó Apollo. Lyra se quedo callada, y luego habló, midiendo un poco sus palabras. —Creo...creo que solo fue una pesadilla—dijo lentamente, intentando convencerse más a si misma que a Apollo—Es ridículo. Era ridículo, debía ser una pesadilla. El destino de Lyra no era el mismo que el de Daphne, ella no se convertiría en un árbol...¿Cierto? Lyra intentaba convencerse de que lo había soñado solo por la presión del momento, en su mente aun estaba el hecho de que Daphne podría ser su gemela, y de seguro fue solo su imaginación. Pero...aquella voz...aquella voz tan dura y fría diciéndole que ese era su destino...y su mano ensangrentada... Apollo decidió no hablar más de eso, sabia que mentía, pero no quería presionarla. Él en cambio preguntó sobre hace un rato. —Lyra. —¿Mmm?—¿Por qué estabas llorando hace un rato? —Oh, eso...—ella suspiró, era un poco tonto ahora que ella lo pensaba, pero le había dolido mucho escuchar eso salir de la boca de su amigo, y más sabiendo que esa era la pura verdad—No es nada. —¿Fue Will, cierto?Ella asintió. Apollo gruñó. —¿Qué te hizo?¿Quieres qué lo golpee? —¡Apollo! ¡Es tú hijo! —Sí, por eso puedo golpearlo—él sonrió—Es mi hijo y un poco de disciplina no le vendría mal. —¿Estas jugando, cierto?—preguntó ella incrédulamente.—......—¡Apollo!—Claro qué estoy jugando, amor. Lyra rodó los ojos, pero le gusto ser llamada así.  Hubo un silencio tranquilo, y ella se dejo caer en su cama. Él medio sonrió. —Gracias por venir—susurró Lyra. Apollo sonrió. —Siempre que me llames vendré—prometió. Ella sonrió.  De repente Apollo se enderezó.—Nunca pudimos hablar...—notó él—Primero Artemis, luego la visita de tus amigos, y luego en el auto...no estábamos haciendo lo que se dice hablar...Lyra se sonrojó por la sonrisa picara de Apollo, pero prestaba atención.—¿De qué quieres hablar?  —Lyra, yo te amo—dijo Apollo, y el corazón de Lyra dio un vuelco—Y quería que lo supieras, y me encanta estar contigo. Y estoy hablando de ir serio. Lyra se sorprendió. —Quiero una relación contigo, algo serio, por eso, quiero preguntarte.—tomó una bocanada de aire antes de hablar—Lyra, ¿Quieres...quieres ser mi novia? El corazón de Lyra latía alocado, ¡Por supuesto que quería ser su novia! ¡Era tan increíble, Apollo quería una relación seria con ella!—Mmmm...tal vez—dijo ella haciendo como si no supiera. Apollo alzo una ceja, sintiendo un deje de nervios que precariamente nunca había sentido antes al hablar con una chica. Él no había pensado en eso, ¿Qué tal si ella no quería ser su novia? —¿Tal vez? Lyra se puso de rodillas en la cama, jaló a Apollo de su camisa y le dio un beso. —Por supuesto que quiero, tonto. Apollo sonrió contra sus labios, y ella soltó una risilla antes de volver a besarlo.  Él tomo control del beso en menos de un segundo, con sus manos firmemente paseando por toda la espalda de la chica. Ella reía mientras él besaba de forma juguetón sus mejillas, su boca, su cuello. Él rió junto a ella, y se separaron.  —Gracias, Ly. —¿Por qué? —Por ser mi novia. Ella sonrió, y ambos volvieron a besarse. La mañana siguiente Lyra se despertó al sentir las cortinas abrirse súbitamente, haciendo que los rayos del sol dieran directamente en su rostro. Ella gruño y se tapo de arriba a abajo con las colchas. Su madre hizo que se levantara, porque los demás ya estaban despiertos y esperaban por ella para ir a ver la ciudad un rato. Lyra se levanto, se preparo y cuando salió de la ducha para vestirse encontró una nota y una hoja de laurel en la cama. Ella se preguntó a si misma como no la había visto antes.  La tomo, y la leyó. Estaba en griego antiguo, por lo que no paso trabajo para leerlo.  *¡Buenos días, preciosa!**Lamento no haber estado cuando despertaste, pero mi deber llamaba.**Cuando termine de trabajar tal vez me pase un rato por tú casa.**Con amor,*Tú apuesto, maravilloso, sexy, especial e increíble novio. Lyra rió al leer la nota. ¡Apollo sí que era petulante!Ella se preparo, vistiendo simplemente unos jeans y blusa blanca y negra de su banda favorita, junto a una chaqueta negra. Dejó su cabello suelto y bajó las escaleras a toda velocidad.  Al llegar a la cocina pudo escuchar a los Stoll bromeando con sus hermanas, a Molly y a Will desayunando sin decir nada, y su madre y padrastro se preparaban para ir a trabajar. Su padrastro iría a trabajar, y su madre iría al centro comercial con la vecina y las gemelas. Le dejaron a Lyra y a sus amigos el auto de la madre de Lyra. Ella saludo a sus amigos y desayuno junto a los Stoll's, porque Molly y Will parecían no querer mirarla. Y al terminar todos decidieron dar una vuelta por la ciudad, ver el atractivo de todo. 

Pasada la tarde Lyra se estaba sintiendo horrible, este era el peor día de su vida. Habían paseado por toda la ciudad, visto monumentos históricos, comprado ropa y recuerdos muy monos, pero ni Molly ni Will le dirigían la palabra a Lyra, lo que dejaba por momentos silencios muy incomodos que ni siquiera Travis y Connor podían disolver con bromas. Ella odiaba ver la mueca de asco o incredulidad en el rostro de Molly cuando ella le hablaba, y todo empeoro cuando Molly se atrevió a decirle que no podía creer lo bajo que ella había caído al salir con un dios.  Lyra no entendía, ¿Cómo salir con un dios puede ser bajo? Es un honor enorme, más aun si él te decía que te amaba. Ella sinceramente no entendía la reacción de sus amigos, a ella no le importaría si Molly o alguna otra de sus amigas del Campamento salen con Hermes, eso no es problema de Lyra. Pero lo que ella sí imaginaba era que debía sentirse extraño saber que tú mejor amiga sale con tú padre. Pero no es para tanto.  Mientras ella esperaba afuera de una tienda a que Molly pagara la ropa que había comprado, hablaba con Connor. —¿Cómo están los demás en el Campamento?—preguntó ella con una sonrisa medio triste, extrañaba aun el Campamento, no tanto como antes, pero aun lo extrañaba. Le gustaba más aquí en Roma, al menos aquí parecían no haber monstruos. En New York prácticamente en cada esquina había un monstruo. —Muy bien—dijo Connor tranquilamente—Todos te extrañan mucho, sobretodo Lizzie. —Oh—ella sonrió ante el recuerdo de su media hermana—Dile que también la extraño mucho. Connor sonrió. —¿Cómo te sientes?—preguntó volviéndose serio, y ella entendió rápido a qué se refería. —Son unos idiotas—dijo ella encogiéndose de hombros. Connor resopló. —¡Sí qué lo son! Yo encuentro que eso es genial. Apollo es muy cool. —Sí—sonrió Lyra. —¿Te trata bien?—preguntó Travis saliendo de la nada. —Me trata como una princesa—sonrió Lyra, un suspiró escapando de su boca. Sus hermanos sonrieron.—Eso nos basta—dijeron al unísono. Ella les sonrió.  —¿Cómo te va con Katie?—le preguntó a Travis. Él se encogió de hombros, y Connor a su lado le dijo a Lyra con su rostro que fatal. Ella sonrió con pena. —Ya veras qué....Lyra se cortó cuando su mirada se cruzo con la de una mujer. La mujer era simplemente hermosa, despampanante, con cabellera blanca como la nieve, ojos de un azul muy bonito, pero eran fríos y duros como el acero. Eso no era lo más extraño de aquella hermosa mujer, era que parecía ser transparente, parecía desaparecer y aparecer de repente, su cuerpo y su extraña ropa griega moviéndose con el viento. Lo peor era que miraba a Lyra con tanto odio y tanta rabia que la pobre chica se asusto. —C-Connor...T-Travis...díganme qué ustedes también la ven—pidió ella asustada. —¿A quien?...Whoa. Los tres hijos de Hermes miraron a aquella mujer, a varios metros de Lyra, con su mirada de acero puesta en Lyra, fulminándola como si Lyra le hubiera hecho algo malo a ella. —Lyra...¿Qué le hiciste?—susurró Connor, llevando su mano a su bolsillo en busca de su daga, por si a aquella mujer se le ocurría atacar. —No lo se—admitió Lyra—Nunca la había visto en mi vida. —Es hermosa—susurró Travis como en transe. Su hermano le dio un golpe en la nuca que pareció sacarlo de su ensueño. La extraña mujer le dio una ultima mirada de odio y rabia a Lyra para después desaparecer tan de repente como había aparecido, con un soplo del viento ella ya no estaba allí. —¿Quien era ella?—preguntó Lyra, sintiendo su corazón dar un vuelco con un mal presentimiento. Se volteo hacia sus hermanos, solo para verlos mirándola con la misma confusión que ella.—Ni idea—dijeron ellos.—Tal vez era una pueblerina—se encogió de hombros Travis. —Desapareció con un soplo del viento—señaló Connor—Debe ser una inmortal, o una diosa, o una ninfa. —¿Por qué me miraba así?—preguntó Lyra, sin despegar sus ojos de la esquina donde había estado aquella mujer—No entiendo. —¿Segura que no la conoces?—preguntó Travis. —Positivo—asintió ella—Nunca la había visto en mi vida. —Entonces tal vez simplemente se confundió—se encogió de hombros Connor, guardando su daga. —Sí, tal vez te confundió con alguien más—dijo Travis. Ella se encogió de hombros, pero no podía quitarse esos ojos de acero de la mente. —Tienen razón.  Los tres hermanos se volvieron cuando escucharon a Molly y a Will salir de la tienda.  —Ese señor me dijo algo—gruño Molly, volteándose a Lyra—¿Qué significa? Molly le dijo a Lyra la palabra, y la chica se encogió de hombros, era insignificante. —¿Qué sucede, mi padre no te daba lecciones de Italiano?—preguntó con sorna Molly—¿O es que en vuestras secciones lo único que estudiaban era la lengua del otro?Lyra no lo soporto más, estuvo apunto de golpearla, pero Connor se lo impidió. —Te dijo que en la tienda no se permiten gorras—le dijo ella, sus dientes rechinados con furia. Molly se encogió de hombros, y se dirigió al auto. Connor y Travis pusieron sus manos en los hombros de Lyra, calmándola un poco, y la siguieron.  En el trayecto a la casa todos fueron en silencio, jugueteando con los recuerdos que se habían comprado—o robado, en el caso de los hijos de Hermes—o simplemente descansando. Había sido un día muy largo y productivo, habían visto muchos lugares. Y fue divertido, los momentos que los hijos de Apollo no trataban mal a la hija de Hermes.  Al llegar a la mansión todos fueron inmediatamente a sus habitaciones a guardar las cosas para bajar a cenar, pero Lyra capto un resplandor en su habitación que hizo que se quedara unos minutos más. La hija de Hermes sonrió al ver al dios Apollo en su habitación, jugueteando con una flor de laurel que tenia en sus manos. Ambos se sonrieron al verse. Lyra dejo sus cosas sobre la cama, y Apollo la recibió con un beso tierno en los labios.  —¿Cómo fue tú día?—preguntó él. —He tenido mejores—suspiró ella encogiendo sus hombros, sin poder evitar una sonrisa en su rostro, la misma sonrisa que siempre estaba en su rostro cuando ella estaba con Apollo—¿Y el tuyo?—Mucho mejor ahora que te vuelvo a ver—respondió Apollo rodeando a la chica con sus brazos. —Eres tan dulce. Ella sonrió y se dejo besar y abrazar por él. Cuando se separaron él le tendió la flor, dándole su mejor sonrisa, la que hacia que la habitación se iluminara y el corazón de Lyra quisiera explotar. —No se cuales son tus flores favoritas así que...—él se encogió de hombros, una sonrisa apenada en sus labios. —Las rosas—dijo ella—Pero empiezan a encantarme estas flores. Él sonrió, todas las mañanas le dejaba a la chica flores de laurel en su cama, a veces con una nota, a veces solas. Ahora sabia que le gustaban las rosas.  Ella sonrió un poco, pero se preguntó a si misma si debería decirle a Apollo sobre aquella chica que la miro mal. Después de todo tal ves podría haber sido una inmortal, ya que se desapareció tan de repente como había aparecido, pero al final decidió que lo mejor era no decirle nada. Después de todo tal vez aquella mujer simplemente la confundió, o algo así.  —¿Y Will y Molly? ¿Siguen tratándote mal?La chica suspiró, y Apollo lo tomo como un Sí. —¿Quieres que hable con ellos?Ella negó, eso solo empeoraría las cosas. —Nah, yo puedo encargarme de eso—aseguró ella—Se les pasará.