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Historia 148975 — capítulo 24
Capitulo 24 Varios días después, Lyra estaba en un restaurante Italiano, cenando con toda su familia y sus amigos. Estaban pasando una noche increíble, se la pasaban riendo y charlando animadamente. Will y Molly parecían estar más tranquilos con Lyra al rededor, al parecer ya se habían hecho a la idea de que su mejor amiga y ex novia era ahora la novia de su padre... Los semidioses griegos reían entre ellos, recordando viejos tiempos, Lyra no recordaba cuando había sido la ultima vez que había reído tanto en su vida. Travis y Connor hacían un trabajo espectacular haciéndolos reír, y Will y Molly no se quedaban atrás. —....Entonces, yo le dije "¡No fue mi culpa, fue culpa de esa fruta!"—dijo Connor. La mesa rompió en carcajadas. —¡Y luego nos maldijo!—exclamó Travis. Todos rieron aun más. —¡Nos hechizaron, y no pudimos quitarnos todo aquel maquillaje en todo el año!—¡Oh dioses, recuerdo eso!—exclamó Lyra sin poder parar de reír—¡Ustedes se veían tan horrendos! —Gracias—dijeron al unísono—Tú tampoco te veías tan bien que digamos, hermanita...—Al menos a mi si me queda el maquillaje—les saco la lengua Lyra—Ustedes parecían payasos. Los hermanos sonrieron, murmurando un "¡Gracias!". Las gemelas estaban comiendo calladas, sin entrar en la conversación o prestarles atención. Ambar y John observaban a Lyra y los demás con una sonrisa, hacia mucho no escuchaban a Lyra reír tanto y parecer tan contenta. —¿Recuerdan aquella vez que....?—Lyra dejo de escuchar cuando volvió a ver a la muchacha que había visto hace unos días atrás. Seguía idéntica, con sus túnicas griegas de color trasparente junto a sus ojos azules y su cabello blanco como la nieve. Incluso la miraba igual que la ultima vez, como si Lyra hubiera asesinado a su cachorro y ella quisiera vengarse. Pero esta vez la chica no estaba sola. Había otra muchacha a su lado, aun mas hermosa que la joven de túnicas transparentes. Esta era...bellísima, con larga cabellera color dorada y hermosos ojos marrón. Era preciosa, y parecía brillar con luz mágica, o algo así. Esta vestía con largas túnicas griegas, ella se veía encantadora, y parecía ser amable de naturaleza. Ella no miraba tan mal a Lyra, simplemente la miraba, como si la estudiara, y pareciera no saber decidirse entre mirarla mal como la otra joven, o irse de allí. En los ojos de esa extraña había un profundo....dolor que le dio pena a Lyra, pero la mirada que parecía indecisa de darle a Lyra hacia que se esfumara esa pena de ella. Lyra miro a todos. Nadie parecía haber notado la mirada de aquellas dos muchachas sobre Lyra. Ella miró a sus hermanos. —Díganme que las ven—le susurró a Connor. Travis y Connor voltearon su mirada hacia donde Lyra miraba. —¿Esa no es la misma chica de la ultima vez?—alzó las cejas Travis. Ella y Connor asintieron. —Dos veces ya no es coincidencia—le dijo Lyra a ellos. Los tres hijos de Hermes se miraron, y voltearon a ver a ambas chicas, pero estas ya no estaban allí. —Esto es tan raro—susurró Lyra, sinceramente asustada. —Sigo pensando que son diosas, o tal vez ninfas—susurró Connor—Se desaparecen muy rápido, deben serlo. Lyra no dijo nada, pero también creía que eran deidades, debían serlo, no había otra explicación. —Hey, ¿Todo bien?—preguntó Will, mirándolos a los tres. Ellos asintieron, y continuaron riendo y charlando como si nada hubiera pasado.
Lyra estaba en su habitación, cambiando su ropa por unas pijamas cómodas cuando la puerta se abrió y Will entró. —¿Podrías tocar?—exclamó ella. Él la miro alzando una ceja, mientras ella jugueteaba con su collar de cuencas. —Estaba cambiándome—le dijo—La próxima vez, por favor toca antes de entrar. —Lo siento—le dijo Will. Ella suspiró. —No importa. Will miro al rededor. —¿Se te ofrece algo?—preguntó ella amablemente. —¿Mi padre?—preguntó señalando una nota con un poema y una rosa en el escritorio de la chica. Ella asintió cortantemente. —Venia a llamarte—dijo Will—Todos estamos en mi habitación, veremos una película...—Voy enseguida—le dijo Lyra—Solo déjame terminar de cambiarme...Will asintió, y se fue de allí cerrando delicadamente la puerta. Ella termino rápidamente de cambiarse, y soltó su cabello. Fue a revisar a las gemelas antes de ir a la habitación de huéspedes, y las encontró dormidas. Ambas roncaban delicadamente. Lyra cerró la ventana de la habitación de ellas, ya que estaba totalmente abierta, y una de las gemelas, Lucy, era sonámbula, y ella no quería que ocurriera un accidente...Mientras lo hacia, le pareció observar una silueta en la espesura del jardín, pero cuando volvió a mirar, no había nada allí. Con un suspiro pesado, ella decidió que debió haber sido un gato o un perro, y se marchó al cuarto de huéspedes. Allí encontró a los Stoll tirados en una cama, a Molly en el piso pintándose las uñas, y a Will levantado junto al televisor programando una película. Fue recibida con sonrisas cuando entro, y ella se dejo caer en la otra cama, y enseguida Will y Molly la siguieron. Lyra empezó a juguetear con su collar de cuencas otra vez, las ocho cuencas, todas de un color y diseño diferente, brillaban con la tenue luz del televisor. La del medio, la primera, fue del primer año de Lyra en el campamento. Esta era una perla de color crema con el caduceo de Hermes en ella. La segunda era una muy bonita de color azul turquesa, con el dibujo de unos zapatos alados en él. La tercera era de color rosa pálido, con un centauro en vestido de fiesta. La cuarta tenia un caduceo cruzado con una lira, los dos logos de las Cabañas Nueve y Once. Esa fue de la primera misión de Lyra, la que tuvo con Will. El caduceo y la lira simbolizaban la unión de los hijos de Hermes y Apollo en aquella misión. La quinta era una perla de color marrón, con un tridente en él, esta simbolizaba la llegada del primer hijo de Poseidon en más de 80 años. La sexta era una perla color dorado con el dibujo de el vellocino de oro en un enorme pino, simbolizando cuando fue rescatado el árbol de Thalia. La séptima era de color gris, con un laberinto dibujado en esta, simbolizando la pelea que hubo en el Laberinto, en la que todo el campamento participó. Y la ultima que Lyra tenia era una de color blanco/gris, con Manhattan dibujado en ella, junto a todos los nombres de los héroes que habían perdido la vida en esa batalla... La pelicula empezó, y mientras observaban la película comentando de vez en cuando y charlando en susurros, la puerta de la habitación se abrió y la madre de Lyra asomó su cabeza. —¿Lyra? Te dije hace media hora que sacaras la basura—dijo cruzada de brazos. Lyra suspiró. —Ya voy—dijo con suspiros de vagancia y cansancio. Ella se levanto de la cama y salió de la habitación. Bajó las escaleras hasta llegar a la puerta de enfrente, encontrando allí una bolsa enorme de basura. Ella la tomo con un poco de esfuerzo por lo llena que estaba, y la llevo a rastras hacia el cesto de basura que había justo en frente de la casa. Ella camino por todo el oscuro jardín, sintiendo como si tuviera dos pares ojos clavados en su nuca. Ella caminó, y llegó hasta el cesto de basura, donde deposito la enorme bolsa de basura, y cuando se dio la vuelta, un grito murió en su garganta al encontrarse con unos ojos azules como el mismo cielo, y ella se quedo helada. Pasaron unos escalofriantes minutos, Lyra y aquella hermosa muchacha se miraban directo a los ojos, sin siquiera parpadear. Hubo una aclaración de garganta, y ambas voltearon. La otra muchacha las miraba a ambas. —Aurora—dijo la chica frente a Lyra—Al fin llegas. —Deja a la pobre chica...—suspiró Aurora—No tiene la culpa. —¿No tiene la culpa?—repitió la otra muchacha, sus palabras sonando rabiosas y molestas. De repente, su mano estaba en la garganta de la chica, apretando tan fuerte que la levanto un poco del suelo. Los ojos de Lyra se abrieron de forma exagerada, agarrando con su mano la mano de su agresora, intentado deshacerse de su agarre.—¡Yo tampoco tuve la culpa, y mira lo que me hizo! A Lyra no le parecía nada malo en la chica, de hecho podría ser incluso mas hermosa que Afrodita... —Debes calmarte Astrid—le dijo Aurora. Astrid hizo todo lo contrario, apretó más su agarre en al chica. Aurora se acerco y aparto las manos de Astrid del cuello de Lyra. Ella cayó tosiendo y respirando fuertemente. Astrid levanto su mano para golpear a Lyra, o probablemente matarla, pero Lyra fue mas rápida, desenvaino su espada y la levanto justo a tiempo para hacer que esta lastimara a Astrid, causando que sangre dorada-la sangre de los inmortales, saliera de su mano. Los ojos azules de Astrid brillaron con malicia y furia, y Aurora logró retenerla antes que ella pudiera lanzarse contra Lyra. —Corre niña—le dijo a ella—Corre. Lyra no necesito oírlo dos veces. Salió corriendo y entro a su casa lo más rápido que pudo. Llegó y entro a la primera habitación que encontró en el pasillo, la de su propia habitación. Ella se encerró, y miro por la ventana. Ciertamente ya no había rastro de Aurora o Astrid allí. Ella respiro varias veces antes de mirar su espada. El filo de esta brillaba con la sangre de Astrid. Lyra movió la cabeza y levantó su espada dispuesta a atacar cuando percibió a otra mujer allí. La mujer era hermosa, con dos cosas en sus manos, Lyra estaba demasiado llena de adrenalina para identificar esos objetos. La mujer hablo con voz calmada antes que Lyra llegara a darle con la espada.—Tranquila, semidiosa—dijo—No vengo a hacerte daño. —¿Quien eres?—preguntó Lyra—¿Qué quieres de mi? —Soy Fortuna—dijo la mujer—Aunque tal vez me conozcas mejor por el nombre de Tyche. —La diosa de la suerte—susurró Lyra—¿Qué quieres conmigo? —Nada malo—le aseguró Fortuna—Solo vine a prevenirte. —¿Qué, qué aquellas locas me iban a atacar?—preguntó Lyra con sorna. —Ten más respeto—le dijo Fortuna—Las paredes escuchan. —¿Quienes eran ellas?—preguntó Lyra, calmándose un poco y bajando su espada. Presentía que la mujer, Fortuna, no le haría daño, si quisiera hacerlo ya lo habría hecho. —¿No lo sabes?—alzó las cejas Fortuna. Lyra negó con la cabeza. —Eran Aurora y Astrid—le dijo—Aurora es la diosa del amanecer, Astrid es una inmortal. —Astrid es la que me atacó—le dijo ella a Fortuna—¿No es una diosa?Fortuna negó con la cabeza. —Es solo una chica que fue hecha inmortal como castigo—dijo—Por Apollo. —¿Qué sucedió?—preguntó rápidamente Lyra—¿Por eso me atacó, para vengarse de Apollo? —No lo creo...—dijo Fortuna lentamente. Lyra suspiró, y repitió la pregunta que le rondaba su cabeza. —¿Quien es Astrid? —Astrid era una muchacha muy buena y tranquila en los años del imperio troyano, una princesa. Apollo la enamoró y la cortejó por un tiempo. Pero luego la dejo como si nada, se busco otra princesa más linda....Astrid se enojó mucho, se puso celosa, furiosa, y asesino a la nueva princesa portadora del amor de Apollo....Apollo, totalmente despechado y furioso la convirtió en...lo que es ahora—Fortuna suspiró—Esa pobre chica tuvo una muy mala fortuna. Lyra permaneció callada. —Nunca escuché esa historia—dijo silenciosamente. —Nadie la sabe, ni Homero ni ningún escritor de los dioses...Creo que Apollo, Astrid y yo somos los únicos que saben esa historia. —¿Por qué?—preguntó Lyra. Fortuna se encogió de hombros. Hubo otro silencio, y Lyra proceso la historia que le acababa de contar Fortuna. —No entiendo—admitió—¿Qué le hizo Apollo a Astrid, la hizo inmortal, la maldijo...qué le hizo?Fortuna no dijo nada. —Ok....¿Porque me atacó?—preguntó ella. Fortuna la miro, como si no pudiera creer que Lyra hubiera preguntado eso. —Te ataco porque estas con Apollo—le dijo—Creí que era obvio. —¿Aun lo ama?—Lyra abrió la boca incrédula. Fortuna asintió.—El amor funciona de forma extraña y dolorosa. —¿Y Aurora?—preguntó Lyra—No entiendo nada, ¿Qué hacia ella aquí también? No parecía querer hacerme daño. —Aurora salió con Apollo—le dijo Fortuna—Se dejaron hace miles de años, creo que Astrid la llamo porque creyó que la apoyaría en su venganza contra ti, pero Aurora siempre a sido muy encantadora. Lyra guardo silencio un tiempo. Luego pareció captar bien lo que sucedía. —¡Oh genial!—gimió—Ahora tengo una loca inmortal queriendo matarme, y un loco alado que quiere transformarme en árbol...¿Qué sigue? —Créeme, Lyra, no solo son ellos—dijo suavemente Fortuna—Tal vez ellos son los únicos que se atreven a acercarse a ti y hacerte esas cosas, pero hay miles de diosas que han salido con Apollo y aun lo aman. Lyra gimió. Hubo otro silencio. Lyra miro a Fortuna con curiosidad. —¿Por qué estas diciéndome todo esto?—preguntó—Se por experiencia que los dioses no hacen nada sin esperar algo a cambio. Fortuna sonrió. —Lo hago porque aprecio mucho a Apollo—dijo—El pobre ha tenido mala suerte en su vida amorosa. Daphne, Hestia, Jacinto, Cassandra....Creo que él merece tener una vez en su vida un poco de buena suerte.