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Historia 148975 — capítulo 25
Capitulo 25 El tiempo pasó, Will, Molly, Travis y Connor regresaron a New York. Lyra empezó a estudiar en una Universidad, el padrastro de Lyra tuvo un asenso en su trabajo...Todo parecía ir de maravilla, incluso Lyra no había vuelto a saber de Astrid o de Fortuna, algo bueno, creía ella. Una parte de ella se alegraba por eso, la otra estaba asustada de lo que vendría. Imaginaba que la ausencia de Astrid no podría significar nada bueno. Astrid parecía estar tramando algo muy malo para ella. En estos momentos Lyra salía de la Universidad, empezando a caminar en dirección hacia el Maserati de Apollo. Él había quedado en irla a buscar, para pasar más tiempo con ella, ya que hacia días que no la veía, y allí estaba. Cuando Lyra entró al auto Apollo le dio su mejor sonrisa, aquella que la volvía loca. —Hola Preciosa—dijo después de besarla. —Hola—suspiró Lyra dejándose besar y abrazar por su novio. —¿Mal día?—adivinó Apollo. —Mala semana—bufó Lyra. Apollo sonrió indulgentemente y arrancó el auto. —Disculpa que no te haya podido ir a ver antes en esta semana—suspiró Apollo—Ha sido una semana muy dura...—No te preocupes—le dijo ella—Se que tienes responsabilidades. Apollo le sonrió, adoraba que ella fuera tan comprensiva con él. —Te lo compensaré—le prometió—¿Quieres ir al Cine, o a comer? Lyra lo miro con un poco de vergüenza. —Lo único que quiero en estos momentos es descansar—admitió ella—Pero ir al cine no suena mal...Él le dio una sonrisa y tomo su mano en la suya. —Descanza, tardaremos un poco en llegar a tu casa—le dijo Apollo. Lyra suspiró y se puso cómoda en el asiento. Ella no sabia si había sido obra de Apollo, o simplemente ella estaba muy cansada, pero se quedo dormida. Fue despertada al sentir los labios de Apollo en su cuello. Ella sonrió estremeciéndose un poco mientras se sentaba bien en el asiento. Noto que ya habían llegado a la casa, y Apollo le abría la puerta del auto. —Hey—murmuró, su voz sonando adormilada. —Hey baby—le sonrió Apollo—Te tengo una sorpresa. Ella alzó las cejas, intentando que el sueño escapara totalmente de su cuerpo. Apollo lo notó y sonrió, llevando su mano a la cabeza de la chica e instantáneamente todo el sueño desapareció de ella. Lyra le dio una sonrisa agradecida a Apollo mientras aceptaba su mano para salir del auto. Apollo sacó una cajita de su bolsillo y se la tendió a Lyra. —¿Qué es esto?—preguntó ella con una pequeña sonrisa. —Ábrelo—animó Apollo abrazándola por la espalda y volviendo a besar su cuello. Ella abrió la cajita, encontrándose con un hermoso pero delicado collar con diamantes incrustados formando un corazón rodeado por una lira y una hoja de laurel. El aliento de Lyra quedo suspendido en su garganta, era tan hermoso...Los millones de diamantes parecían brillar más y más cada vez que la chica lo miraba. Ella sintió las manos de Apollo escabullirse por encima de su cuello, tomando el collar de la cajita y en el momento en que ella pudo verlo mejor se sintió derretir, era tan hermoso y perfecto...Él se lo colocó en el cuello y volvió a besar su cuello. Ella se dio la vuelta y juntó sus labios con los suyos en un beso dulce. Él rápidamente rodeo sus brazos al rededor de la chica. —¡Muchas, Muchas, Muchas Gracias!—le dijo ella besándolo otra vez—Es tan hermoso...—Mmmm me alegra te haya gustado—sonrió sobre sus labios el chico.
Al entrar al jardín Apollo y Lyra iban tomados de manos, hablando con tranquilidad sobre la semana. Lyra no mencionó nada sobre Astrid o la visita de Fortuna. Estaban pasándola bien, Lyra no lo admitiría en voz alta para no hacer sentir mal a Apollo o enojarlo, pero había extrañado horrores pasar un tiempo con él, le encantaba estar con él, pero sabia que él tenia responsabilidades que debía cumplir. Responsabilidades muy serias, era el dios del sol por algo. Al entrar a la sala de la estancia Lyra fue un momento a la cocina a buscar algo que comer, y Apollo hizo ademan de seguirla, pero sintió algo pegado a sus piernas y casi se tropieza. Lily estaba abrazándolo, pero como era solo una niña era mucho más bajita que él solo le llegaba a las rodillas. Apollo sonrió levantándola en brazos y dándole un abrazo enorme y besando su mejilla. Mientras ella estaba en la cocina y él saludaba y jugaba con las gemelas, Astrid observaba todo con rabia. Obsrevó como Lyra regresaba y se sentaba junto a Apollo y a las gemelas, y los cuatro parecían ser una familia feliz...eso solo hizo que Astrid se pusiera aun más furiosa y decidiera actuar. Pronto Lyra conocería quien era Astrid, esta noche...
Apollo paso todo el día con Lyra, y cuando se hizo de noche él se fue al recibir un llamado de ayuda de Hermes. La chica entonces se dispuso a subir a su habitación y empezar a hacer un trabajo para el próximo viernes. Ella necesitaba hacerlo días antes porque era matemáticas, y se le mezclaban los números por su Dislexia, tenia que ser un momento en el que estuviera tranquila y calmada, para no equivocarse mucho. Luego de unos minutos ella hizo el libro a un lado y se recargo del espaldar de la cama, su cabeza dolía mucho. Ella cerro los ojos unos segundos, pero de repente sintió todo su cuerpo quedar como congelado, no podía mover las manos ni las piernas. Ella abrió los ojos de par en par, y notó que tampoco podía mover su cabeza, y su voz no le salía. La explicación a todo fue obvia cuando los atemorizados ojos verdes de la joven se encontraron con los fríos y calculadores ojos azules de Astrid. Un sonido extraño salió de la garganta de Lyra cuando intentó gritarle a Astrid "¿qué estas haciendo?" Astrid solo se rió, y puso cara de niña pequeña. —¿Qué?¿Qué dices? No te oigo...Lyra se retorció en la cama intentando poder mover sus brazos o sus piernas, pero era como si unas cuerdas invisibles la detuvieran. Lyra no entendía y estaba asustada. Sabia que Astrid la mataría, como probablemente había hecho con muchas...¡Pero es que sinceramente no era su culpa! ¡¿Qué culpa tenia Lyra de que Apollo hubiera lastimado a Astrid? Astrid habló, como si pudiera leer la mente de la chica. —¡Tampoco era mi culpa!—le gruño—¡Y mira lo que me hizo! ¡Mira a lo que me condenó!... Ella tuvo que tomar un par de bocanadas de aire para calmarse lo suficiente para darle una mirada a Lyra, y sin más ni menos desapareció. Lyra intentó moverse, pero aun no podía, su voz todavía no le salía, y ella empezaba a temer que nunca pudiera levantarse de la cama, o que Astrid regresara. Pero nada de eso sucedió, porque paso algo aun peor. Todo paso demasiado rápido. Toda la habitación tomó fuego. Lyra intentó gritar o moverse, pero estaba pegada ahí, pegada a la cama y sin poder si quiera gritar. Abajo escuchó a las gemelas gritar, y con horror noto que no era solo su habitación la que se había prendido en fuego, había sido toda la casa. Lyra intenta salir de allí, hacer algo para salvar su vida, pero era imposible. Con dolor y horror noto que el fuego había "subido" a la cama y estaba empezando a quemar una de sus piernas y un brazo. El dolor era insoportable, pero no podía hacer nada, ella quería morirse, sentía su cuerpo quemar, y estaba empezando a marearse por respirar humo en vez de oxigeno. Ella hiperventilaba con dolor, el único sonido que parecía poder emitir. Lo ultimo que Lyra recuerda antes de que todo se volviera negro era el pensamiento de que se iba a morir, el dolor exagerado en su brazo y el rostro de Astrid burlándose y disfrutando ver como ella se quemaba viva.
Una voz pareció sacar a Lyra de la inconsciencia, pero no abrió los ojos, le dolía incluso los párpados. —¿Cómo esta ella?—preguntó una voz que sonaba un poco familiar. —Sobrevivirá—le dijo una voz que definitivamente sonaba conocida. Hubo un silencio largo y tenso. —Mataré a Astrid cuando la encuentre—gruño Apollo. —Tómalo con calma—le dijo Hermes, aunque su tono de voz dejaba ver que él también quería matarla—Primero lo que importa es Lyra, y su salud. —¿Cómo están Ambar, John y las gemelas?—le preguntó Apollo. Hermes suspiró. —Fui al hospital, están bien—aseguró—Un poco shockeados y eso, pero estarán bien. Nadie sufrió quemaduras graves...Preguntaban por Lyra, no supe que decirles. Apollo y Hermes hablaron por unos minutos, Lyra solo escuchaba la mayoría, por momentos se sentía totalmente despierta, pero el cansancio le ganaba y se volvía a sumir en la inconsciencia.
La próxima vez que Lyra despertó, ella si abrió los ojos. Lo primero que sus ojos vieron fue el techo de un lugar desconocido por ella. Ella se enderezó un poco y logro ver que parecía estar en una enfermería o en un hospital, porque habían camillas y todo estaba inmaculado. Al lado de Lyra, en una mesita de noche estaba un baso con un liquido amarillo. Ella intentó tomar el baso, pero noto que su mano izquierda estaba totalmente vendada y la confusión y el susto la invadió. En ese instante entró Apollo y al verla consiente quedo a su lado en menos de un segundo. —Tranquila, tómalo con calma...—él hizo que ella se volviera a recostar, y empezó a revisarla parcialmente, fijándose más en su rostro que en nada. Estaba totalmente aliviado de verla bien. —¿Qué sucedió?—preguntó Lyra, su voz sonaba extremadamente rara y le dolía hablar, sentía como si le hubieran arrancado las cuerdas vocales y cada vez que hablaba sentía que le iban a explotar o algo así. —¿No lo recuerdas?—preguntó Apollo suavemente. —Me duele la cabeza—se quejó ella—No puedo pensar...—Ten...—él la ayudo a sentarse y aguanto el baso mientras ella bebía por el sorbeto. El delicioso sabor del néctar pareció terminar de sanar a la chica, ya que empezó a sentirse mejor y más fuerte. Antes de poder terminar el baso Apollo alejó el sorbeto de su boca. —Con calma—le regaño—No tomes demasiado, no quiero volver a perderte. ¿Volver a perderme? Se preguntó Lyra a si misma, las palabras de una forma u otra no penetraban en su cerebro. De repente todo regreso a ella. Astrid, el incendio... Ella de repente quedo sentada otra vez en la cama, y Apollo intento hacer que se volviera a acostar, pero ella no se lo permitió. —¡Astrid!—exclamó desesperada—Mi familia...Apollo logro entenderla y la calmó. —Están bien—le aseguró—Todos están bien. Ella se calmó un poco. Ella volvió a mirar al rededor. Era definitivamente un hospital o una enfermería, pero se veía muy griego, con columnas a unos lados, ramas de laurel en las ventanas, en la puerta estaba tallado un caduceo, como el del padre de Lyra. —¿Donde estoy?—preguntó lentamente. —Mi enfermería—le informó Apollo. —....¿Tu enfermería?—preguntó lentamente—Ósea...¿El Olimpo? Apollo asintió, y Lyra tragó en seco. —¿Qué hago aquí?—preguntó. —No iba a dejarte allí—le dijo Apollo—No tienes idea del susto que pase cuando vi la casa en llamas y al llegar a tu habitación...Me creí morir al verte así...—él tragó en seco y movió sus ojos a Lyra—Te traje aquí para poder curarte, tu familia estaba bien y se los estaban llevando al hospital, no iba a dejarte en las manos de aquellos humanos ineptos que se hacen llamar a si mismos paramédicos.